La publicación del texto del llamado “Evangelio según Judas” la semana pasada ha sido reportado con un entusiasmo considerable por los medios de comunicación. En el centro del evangelio está Judas Iscariote, conocido en los evangelios bíblicos como el traidor Judas. Sin embargo, del Evangelio según Judas emerge una figura diferente. En una conversación privada, Jesús le dice a Judas que compartirá tan solo con él “los misterios del reino” y le pide que le entregue a las autoridades para que su cuerpo pueda ser sacrificado. ¿Por qué querría Jesús ser traicionado y crucificado?
La respuesta se encuentra en otra declaración enigmática en el evangelio según Judas: “Más tú los sobrepasarás a todos ellos. Pues tú sacrificarás al hombre que me viste a mí.” Esta cita en particular, “el hombre que me viste a mí” se refiere al cuerpo de Jesús. De acuerdo al evangelio según Judas, Jesús ansiaba ser libre de esta cubierta física, la cual él consideraba ser, en buena fraseología gnóstica, la “prisión del alma.” ¿Judas el liberador? El evangelio según Judas sostiene, en sus principios básicos, que las nociones éticas convencionales como la traición son moralmente malas. ¿Es Judas entonces, un villano rehabilitado? ¿Y qué debemos hacer con el descubrimiento del evangelio según Judas en primer lugar? Se pueden hacer muchas observaciones.
(1) El nombre “evangelio” según Judas confunde. Desde la perspectiva del género literario, no está claro con qué méritos obtiene tal título. Si los evangelios bíblicos se toman como estándares (ver especialmente Marcos 1:1), y recordamos que “evangelio” significa “buenas nuevas,” ni la forma literaria ni el contenido del evangelio de Judas lo amerita como “evangelio.” El evangelio de Judas no contiene buenas nuevas, ni es un verdadero evangelio.
(2) El evangelio según Judas ni fue escrito por Judas ni preserva información histórica auténtica acerca de Judas o su relación con Jesús. Es el evangelio “según Judas” solamente en el sentido en que Judas es la figura principal en este documento. De un modo típicamente apócrifo, se completan brechas en la escritura bíblica (en el presente caso, no hay extensas conversaciones entre Jesús y Judas), y de un modo típicamente gnóstico, los eventos bíblicos y su significado son reinterpretados de una forma dualística (donde la materia es puesta contra el espíritu).
(3) El evangelio según Judas es más parecido a un evangelio gnóstico típico del tercer siglo de nuestra era cuyo mayor aporte es que nos ayuda a comprender mejor el movimiento llamado Gnosticismo, la primera y más importante de las herejías cristianas. El documento da luz específicamente en la manera como los gnósticos veían la crucifixión de Jesús y el acto de traición de Judas. A la vez, así como los otros evangelios gnósticos, el evangelio de Judas tiene una fecha posterior a los evangelios bíblicos en términos de confiabilidad histórica. También es inferior a ellos en lo que a contenido ortodoxo se refiere. Esto ya fue reconocido por los patriarcas de la iglesia como Ireneo, quien en su escrito En contra de las herejías denunció el Gnosticismo como herético y lo refutó en los términos más severos.
Concluimos, por tanto, que el evangelio según Judas no es un verdadero evangelio; no se refiere al “Judas histórico” y no conserva la tradición confiable acerca de Jesús o del traidor; y, auque probablemente sea auténtico, contribuye a una mejor comprensión del Gnosticismo pero no del evangelio bíblico o el verdadero significado del sacrificio de Cristo.
Pero hay un producto colateral más que aparece con el descubrimiento del evangelio según Judas. Es el hecho que una religión alternativa al cristianismo, llamada gnosticismo, debido a su compromiso filosófico al dualismo entre la materia y el espíritu y entre el cuerpo y el alma, acaba, no solo reinterpretando el significado de la crucifixión, sino de hecho replanteando la traición como liberación. Lo que es visto virtualmente, en todas las civilizaciones humanas, como moralmente peligroso y negativo, el gnosticismo, para ser consistente con su punto de vista general, lo presenta como un acto virtuosamente ético. Pues si el cuerpo es la prisión del alma, traicionar a una persona la libera de lo que la aprisiona. Pero, ¿qué diremos de una religión que presenta la traición como algo moralmente virtuoso?
La respuesta es obvia. Tal religión es difícil que sea éticamente superior a las enseñanzas de Jesús en el Sermón del monte o a los diez mandamientos en la ley del antiguo testamento. De hecho, produce escalofríos contemplar las implicaciones de la elevación de la espiritualidad gnóstica por encima de la moralidad bíblica en nuestros días. Aquellos que buscan el gnosticismo para liberar la humanidad deberán enfrentar este incómodo hecho por sí mismos. El Jesús de la Biblia y los evangelios bíblicos se mantienen muy por encima de las falsas copias baratas y las distorsiones del original. Los cristianos que se mantienen firmes a pesar de la locura alimentada por los medios de comunicación pueden estar agradecidos que la publicación del evangelio de Judas ha hecho esto más claro que nunca.
by akostenberger - October 17th, 2007.
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