Muchas gracias por sus comentarios en mi anterior columna digital acerca del artículo en inglés de Christianity Today por David Instone-Brewer y la respuesta de John Piper. A la luz de las muchas excelentes preguntas y comentarios, he decidido ser consecuente e iniciar otra columna digital para responder a los comentarios hechos tanto en la columna de Justin Taylor como en esta misma. Ciertamente no espero convertir a nadie a mi punto de vista, pero quisiera que mis comentarios aclararan algunos de los asuntos que no analicé en mi columna anterior. De nuevo, por favor, recuerden que mucho de este material está presentado con mayor detalle en inglés en el capítulo 11 de God, Marriage & Family. Además, mi primera columna aquí en Biblical Foundations discutía el tema del divorcio y nuevo matrimonio. Debido a que no conozco sus nombres completos, mis respuestas son a varias preguntas que ustedes han hecho. Usted sabe quien es usted, y no tendrá problema alguno en encontrar cuando respondo a una de sus preguntas en particular. Comprendan, además que no puedo participar en este diálogo en forma indefinida, aunque sus preguntas y respuestas son siempre bienvenidas, y serán incorporadas en la segunda edición en inglés de God, Marriage & Family siempre y cuando sea publicado.

Antes de responder a sus preguntas, permítame dirigir su atención a dos notas extensas en God, Marriage & Family que analiza la inclusión de la frase tratar en forma negligente por parte de Instone-Brewer como legítima base para el divorcio. En la página 412, nota 76, escribí “A esto algunos han añadido otras circunstancias extremas (tales como persistente abuso conyugal) cuando confrontado a través del proceso esbozado en Mateo 18:15 al 17, aunque se debe tener un gran cuidado a este respecto, a fin de no socavar el alto concepto que tienen las Escrituras acerca del matrimonio. … Otros, tales como Instone-Brewer, en su libro en inglés Divorce and Remarriage in the Bible, postulan la permisividad del divorcio más ampliamente debido al descuido en lo material y emocional. Instone-Brewer sostiene que el silencio de Jesús acerca de este punto en Mateo 19 debería ser aceptado como un acuerdo tácito con la práctica universal judía a este respecto basado en Éxodo 21:10–11…y sostiene que Pablo alude al mismo pasaje en 1 Corintios 8:3.”

En este punto me refiero a una crítica previa del punto de vista de Instone-Brewer en God, Marriage & Family, el cual se encuentra en la página 355, n. 25, cuando escribí, “Cf. Instone-Brewer, Divorce and Remarriage in the Bible, 99–110, quien además documenta la influencia de este pasaje acerca de las leyes judías acerca del divorcio, las cuales estipulaban la aceptación del divorcio tanto por razones materiales…como por descuido en el trato emocional … Instone-Brewer procede a argumentar que el silencio de Jesús acerca del divorcio basado en Éxodo 21:10, 11 debería ser interpretado como su aceptación al consenso judío sobre este punto … y que la alusión de Pablo a este pasaje en 1 a los Corintios 7 debería ser asumida como que Pablo también acepta el divorcio debido al descuido marital. Sin embargo, encontramos algo precarios los argumentos del silencio de Instone-Brewer. En el caso de Jesús, uno podría esperar que él añadiera descuido y negligencia marital a porneia como una segunda razón para el divorcio si hubiese aceptado la negligencia marital como fundamento para el divorcio. En el caso de Pablo, una cosa es decir que él aludió a Éxodo 21:10 al 11 pero otra es decir que esto implica que él aprueba el divorcio por negligencia marital. Especialmente a la luz de las ramificaciones principales de tal punto de vista (es decir, que esto aceptaría hoy en día el divorcio bíblicamente por negligencia marital). Parece razonable requerir un mayor apoyo Bíblico al respecto que el doble argumento del silencio que propone Instone-Brewer.”

Considero que estas citas muestran que la posición de Instone-Brewer, discutida en la publicación en inglés CT es solo la popularización del punto de vista que él ha presentado durante años en su trabajo erudito y que su posición ya ha sido analizada en trabajos eruditos como God, Marriage & Family. Vamos, ahora, a sus preguntas.

P: Parece que usted hace una distinción entre el abandono y el trato negligente. Aquél es una base legítima para el divorcio, éste no lo es. ¿Cuál es la diferencia?

R: Está en lo cierto, hago esta distinción, y además está en lo cierto que creo que el abandono es una legítima base para el divorcio, mientras que el trato negligente no lo es. Antes que nada, usé el término “abandono” en mi columna anterior solo debido a que este es el término que Instone-Brewer utiliza en su ensayo, y me adapté a su uso. El término más convencional en la literatura, es la “deserción por un no creyente” o algo similar. Esta escena se presenta en 1ra a los Corintios 7:15–19. Algunos creen que Pablo mismo, al aceptar la fe cristiana, fue dejado por su esposa, lo cual es posible pero difícil de verificar. Lo que esta “deserción por un no creyente” (o “abandono,” para hacerlo corto) involucra es un cónyuge que cree en Jesucristo como su Salvador personal y el rechazo de su pareja de la fe cristiana y por lo tanto rechazar el matrimonio. En tales casos, dice Pablo, el cónyuge cristiano no “está sujeto a servidumbre” (1ra a los Corintios 7:15), lo cual la mayoría interpreta como establecer las bases para el divorcio pero además como permiso para volver a casarse, en parte por la fuerza del paralelismo con 1 Corintios 7:39, donde se usa un sinónimo en griego, “Una mujer está atada a su esposo mientras él vive. Pero si su esposo muere, ella está libre para casarse con quien ella desee, pero él debe pertenecer al Señor.” En otras palabras, el versículo 39 hace explícito (en el caso de la muerte del cónyuge) lo que se dejó implícito en el versículo 15: aquellos que quedaron sin cónyuge (a través de la muerte del cónyuge o la deserción) no están solamente no más “sujetos a servidumbre” (como por ejemplo pueden divorciarse legítimamente) sino que pueden volver a casarse libremente. Como escribe Instone-Brewer en su ensayo, esto se comporta como la fórmula judía para el divorcio, “eres libre para casarte con quien quieras.” Así como para el término “abandono” o tal vez algo mejor y menos ambiguo, “la deserción por un cónyuge no creyente.” Note, por lo tanto, que este escenario está más claramente definido y considerablemente más conciso que el vasto término que clasifica de “abandono” y que pudiera incluir abuso y negligencia así como lo hace el ensayo de Instone-Brewer. Ciertamente, algunos casos de negligencia que pudieran incluir abuso pueden caer en la categoría de abandono, pero no necesariamente en el mismo sentido en el que Pablo lo define en la primera carta a los Corintios 7:15. Como uno de ustedes ya lo dijo (tan bien que solo reproduzco sus comentarios, en lugar de intentar mejorarlos), “Comprendo ‘abandono’ como la referencia al caso mencionado en 1 Corintios 7 cuando una persona viene a la fe, pero el cónyuge no y es abandonado a causa de ella. ‘Negligencia’ sería más adecuado usarla cuando una persona no cuida lo suficiente de su cónyuge (o no honrándole, etc.). De manera que el abandono sería como que ellos despegaron, ¿Estoy atrapado en este matrimonio o soy libre para volver a casarme? Negligencia sería, aún estamos casados pero no recibo suficiente (o nada en absoluto) del amor, alimentos, sexo, apoyo emocional o lo que necesito. ¿Puedo divorciarme y así conseguir a alguien mejor?” (Incidentalmente, también coincide con su comentario [ligeramente editado] que “el documento de Instone-Brewer … él sostiene que Jesús solo quiso decir que era necesario eliminar ‘cualquier causa’ para el divorcio, pero entonces Instone-Brewer sostiene que el divorcio debido al difuso concepto de negligencia es legítimo, ¡lo cual es realmente cercano a ‘cualquier causa’ para el divorcio!)

P: ¿No sería mejor comprender el término “no está sujeto a servidumbre”en 1 Corintios 7:15 como si se refiriese al derecho de las personas a vivir en paz en lugar de usar este principio como la base para el divorcio y nuevo matrimonio?

R: Todo el capítulo de 1 Corintios 7 trata de las diversas oportunidades legítimas e ilegítimas de divorcio. Creo que el trasfondo es que por alguna razón que se ha enseñado, es más espiritual evitar tener relaciones sexuales y/o el matrimonio (lo cual, es un punto de vista muy difícil de aceptar hoy). De ser así, esto implicaría que la gente soltera no debería casarse ni la gente casada tener relaciones sexuales ni tan siquiera divorciarse de sus cónyuges. Las enseñanzas de Pablo tienen sentido en contra de este trasfondo. Dice Pablo, que ser soltero es bueno, si alguno tiene ese don (vea mi diálogo con Debbie Maken aquí, aquí, y aquí al respecto), e incluso allí, aquellos que no se han casado pero que no tienen el don (de continencia) deberían casarse, porque es mejor casarse que estarse quemando con pasión (versículos 8 y 9). Si estás casado, dice Pablo, No se nieguen el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparse sosegadamente en la oración (v. 5). Ciertamente no debe usted divorciarse de su cónyuge (desobedeciendo la orden de Pablo), ciertamente no se vuelva a casar (versículos 10 y 11). Para aquellos que están casados con un no creyente, Pablo dice, continua en tu matrimonio si el cónyuge incrédulo desea permanecer casado, pero si no, “no está sujeto a servidumbre” (v. 12–16). En este contexto, parece que Pablo no está hablando meramente acerca de vivir en paz, sino específicamente acerca de la base legítima en contraste con la base ilegítima para el divorcio y el volver a casarse, un tema al cual regresa en los versículos 39 y 40.

P: Éxodo 21 dice que la negligencia en el matrimonio es base para el divorcio de un esclavo, ciertamente las mujeres libres deberían tener el mismo derecho.

R: El problema de fondo es que, hasta donde yo veo, Éxodo 21 no está estudiado o discutido en el Nuevo Testamento ni por Jesús ni por Pablo. ¿Deberíamos asumir que se aplica porque simplemente se menciona en el Antiguo Testamento? Eso es algo que Instone-Brewer hace, principalmente reforzado por las enseñanzas rabínicas judías del primer siglo. Para la mayoría de nosotros, esto no es suficiente; necesitamos una referencia en el Nuevo Testamento. Esto conlleva importantes preguntas teológicas con respecto a la relación entre los tópicos hermenéuticos del Antiguo y Nuevo Testamento que nos unen a esto.

P: ¿Qué, entonces, acerca de los abusos conyugales? ¿Qué acerca de los casos en los que el esposo golpea a la esposa, o deja de mantener relaciones sexuales con ella, o deja de proveer para ella? ¿Cuáles son las implicaciones pastorales para estos escenarios?

R: Primero que todo, tenga la bondad de leer mis comentarios en la introducción (por ejemplo, las citas de God, Marriage & Family) más arriba. Como erudito Bíblico, mi objetivo principal es determinar lo que las Escrituras enseñan. Comprendo que hay muchísimas implicaciones pastorales con las cuales se debe lidiar sin importar la posición que uno tenga. Les pediría que recordáramos que cada caso es diferente y se debe estudiar en sus propios términos. También pediría precaución para no caer en el mismo tipo de razonamientos por el que se reconocen a los fariseos. No deberíamos intentar de legislar lo que deberíamos hacer en cada circunstancia concebible sino aplicar los principios bíblicos conocidos a una situación dada con la cual estamos siendo confrontados. Dicho esto, ciertamente, los casos de abuso conyugal persistente pueden requerir al menos una separación temporal y una variedad de formas de buscar que se detenga el abuso y ayudar a restaurar el matrimonio de ser posible. Para ir más allá, dejaré esta área las numerosas facetas que levanta a mis estimados colegas de consejería bíblica.

P: Si usted permite el abandono, ¿Por qué no ver todos requerimientos de Éxodo como especificaciones para el abandono?

R: Por favor, vea mi distinción entre abandono y negligencia dentro del matrimonio más arriba. Sé lo que usted quiere decir, y brevemente reflexioné con su idea de subsumir la negligencia bajo el abandono dentro del matrimonio, pero al final creo que la escena que Pablo presenta en 1 de Corintios 7 (en mi presentación y discusión más arriba) es considerablemente más acertada y específica que una amplia categoría de “negligencia” y “abuso.” Lo que teníamos en mente era el caso en que un cónyuge se convirtió en cristiano y el otro le rechazó y abandonó el matrimonio debido a la fe cristiana de su cónyuge. Esto es muy diferente si se compara con una noción genérica de “abandono” o una variedad de otros tipos de negligencia y abuso.

P: Comentario: Uno de los puntos fuertes del artículo de Instone-Brewer es que trata el abuso conyugal, el cual es el asunto pastoral más sensitivo.

R: Estoy de acuerdo, en que trata el abuso conyugal, pero sin un soporte adecuado del Nuevo Testamento, en mi opinión, y con el efecto, como dice Piper, acerca de “ampliar trágicamente las bases para el divorcio legítimo.” Para más, ver mi respuesta a la pregunta anterior.

P: ¿No son los asuntos estudiados en Éxodo 21 equivalentes al abandono? Si alguien tiene necesidad de comida y ropa en forma adecuada y no tiene relaciones sexuales con su esposo, yo diría que ella está abandonada.

R: Recordemos que no es lo que usted o alguien en particular argumenta, sino lo que la Escritura dice. No debemos sustituir razonamiento inteligente por las claras enseñanzas de las Escrituras. No se trata de cuánta habilidad tenemos en el debate para convencer de nuestra posición sino de buscar discernir la revelación de Dios y estar preparados para obedecerle, sin importar lo que sea y si se está de acuerdo o no con lo que las Escrituras dicen. Me parece que hay algunos que lo que realmente quieren es que las escrituras digan que el divorcio por negligencia y/o por abuso es legítimo y que otros quienes realmente quieren creer lo que las Escrituras dicen no permiten el divorcio bajo ninguna circunstancia. (No estoy juzgando aquí los motivos de nadie, algunos de ustedes ya lo han dicho en sus comentarios.) Pienso que es muy saludable e importante reconocer esto como su propia presuposición al venir al texto de las Escrituras, sino que debemos permitir que la Palabra regrese a nosotros en sus propios términos, no importa lo doloroso que esto sea. Dicho esto, creo que el argumento razonado exegética y teológicamente puede ser útil al trabajar en una comprensión adecuada de las enseñanzas de las escrituras en un tema determinado, o no me encontraría escribiendo esta columna digital en este momento (así como otras respuestas más largas).

P: Sabemos que los niños a los que se han descuidado deben ser quitados de sus padres.

R: No estoy seguro si este paralelismo se mantiene, así como no creo que las escrituras digan que las esposas deben obedecer a sus maridos exactamente en la misma manera en que los hijos deben obedecer a sus padres.

P: ¿Así que usted piensa que Éxodo 21:10 y 11 es irrelevante y mal interpretado por Instone-Brewer, o sobrepasa lo que Jesús dijo? ¿Si esta última, es esa supersesión además de un argumento del silencio, o si no se edifica sobre las cláusulas de las excepciones?

R: Esa es una pregunta muy perceptiva (o una serie de preguntas). Lea más arriba, por favor, mis comentarios introductorias (citas de God, Marriage & Family), las cuales indican las razones para mis dudas a este respecto, en parte debido al silencio de Jesús al respecto en muchos lugares como en Mateo 19.

¿Estoy, por lo tanto, empleando yo mismo un argumento del silencio también? Eso depende de cómo se defina “argumento del silencio.” De la manera en que yo lo veo, un argumento del silencio dice que algo se aplica incluso aunque no esté en las Escrituras mientras que lo que yo estoy diciendo es algo que no se aplica porque no está presentado. Para mí, esto es simplemente sentido común, o al menos precaución hermenéutica apropiada.

P: ¿Cómo ve usted la ausencia de la causa de excepción en Marcos y Lucas? ¿No lleva esto a apoyar al “punto de vista del compromiso matrimonial”?

R: Ultimadamente, no sé la razón por la que la cláusula de la excepción no está en Marcos y Lucas. No vaya usted a escuchar a nadie que le diga que él si la sabe (puesto que estará mintiendo). Creo que hemos sido dejados aquí con inferencias razonables. En mi libro God, Marriage & Family, en la página 242, cito extensivamente a Instone-Brewer, quien nota que hay veces en las que es razonable inferir del silencio escritural en un asunto que la gente comúnmente ha acordado. Si esto es cierto en el caso presente, Marcos y Lucas pueden haber sendito que ellos no necesitaban escribir una excepción que ya se había acordado por la mayoría, es decir, el adulterio constituyendo una base legítima para el divorcio, y Mateo incluyó esto solamente como un comentario lateral, como si lo hubiese. Dicho esto, creo que incluso al tener una cláusula de excepción, no una sino dos veces en Mateo, el tenerla en uno solo de los evangelios requiere que obedezcamos lo que dice, y debemos cuidar de no tratar de explicarlo de manera que “armonice” con Marcos y Lucas simplemente porque estos evangelios no lo incluyan.

P: desde su punto de vista, ¿pondría un adúltero arrepentido a su cónyuge que no haya cometido adulterio en la obligación bíblica de hacerle recibir y perdonarle? ¿O tendría el cónyuge que no ha cometido adulterio aún tener “base” para divorciarse aunque el cónyuge que adulteró haya buscado arrepentimiento y perdón (con la ayuda de Dios) para tomar cada paso necesario y ser restaurado en matrimonio?

R: Como ya dije, cada caso es diferente, así que es difícil expresarme ante este escenario en términos generales. Las palabras de Jesús a Pedro ciertamente vienen a la mente de los cristianos que siempre deben estar preparados para perdonar. Si el cónyuge arrepentido desea continuar casado, al víctima, como un cristiano, debería con la ayuda de Dios, intentar perdonar y desear continuar el matrimonio, pero hay muchos factores que pueden entrar en consideración en una situación específica y que son difíciles de lidiar en términos generales.

Para concluir, desde mi punto de vista, Instone-Brewer es demasiado permisivo mientras que Piper es demasiado restrictivo. ¡No es mi deseo iniciar escuela nueva alguna, junto a las líneas de la “escuela de Hillel” y “la escuela de Shammai,” “la escuela de Instone-Brewer” o la “escuela de Piper”! Espero que nuestras discusiones nos ayuden a clarificar nuestro pensar en este asunto tan importante. Genuinamente valoro este diálogo con muchos de ustedes en el espíritu de “hierro con hierro se aguza.”

Gracias por su paciencia, aquellos que han leído hasta aquí, por sus excelentes comentarios y preguntas. Desafortunadamente, se me termina el tiempo y debo regresar a otros asuntos que me urgen. Por favor, siéntase en libertad de responder mis comentarios, pero, ¡sepan que puedo ser no capaz de responder en poco tiempo!

by akostenberger - July 28th, 2008.
Filed under: Familia, Santa Biblia, Teología.

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