En mi blog reciente de “La conclusión de la tumba de Jesús,” levanté una última pregunta: a la luz del hecho que “Miramenou” está en el caso genitivo y, “Mara” era una abreviatura común para “Marta,” ¿es posible que el nombre de la mujer fue, “Marta [hija de] Miriamene [María]”?

Planté esta pregunta a Richard Bauckham, profesor de estudios del Nuevo Testamento en la Universidad St. Andrews y autor del libro reciente Jesus and the Eyewitnesses (Jesús y los testigos oculares).  La respuesta de Bauckham: “Parecería raro que el nombre en caso genitivo viniera primero, mientras es normal para un nombre grabado en un osario estar en el caso genitivo indicando que el osario pertenece a esa persona.” 

Bauckham agregó, “Pero ver lo adjunto por Stephen Pfann, lo cual encuentro interesante y lo cual ofrece una solución mejor a toda la cuestión de esa inscripción particular.” 

Resulta que fui equivocado en mi sugerencia, pero acertado en mi presentimiento: la traducción de la inscripción del osario por el equipo de la Discovery Channel no puede ser sostenida al examinarla más rigurosamente.  Como Pfann muestra convincentemente, en vez de MARIAM(E)NEMARA (o MARIAMENOUMARA), “María conocida como la señora,” la inscripción se lea, MARIAMEKAIMARA, o, “María y Mar[t]a.”  Como documenta Pfann, la primera persona enterrada fue una MARIAME (María), y luego un segundo escriba agregó, “y Mar[t]a” cuando fueran añadido al osario los huesos de una persona por ese nombre.

¿Qué hace esto a la aseveración de Simcha Jacobovici en el documental de la Discovery Channel que aquí tenemos el osario de María Magdalena, la esposa de Jesús?  Quizás recuerdas que esto fuera discutido a base de una referencia presumida a María Magdalena en los Hechos de Felipe por el nombre, “Miriamne.”

A la luz de la nueva lectura propuesta por Pfann, lo cual seguramente es correcta, la teoría de Simcha evapora en el aire de lo cual salió la teoría en primer lugar (vea mi publicación original), porque resulta que, ni hay una “n” en el nombre MIRIAME.  Como nos muestra Pfann, esto hubiera haber sido una “N” escrita al revés, por lo cual no hay apoyo.

Por lo tanto, el paralelo presumido con los Hechos de Felipe estableciendo la identidad de MIRIAME como María Magdalena queda en el camino.  También queda en el camino la evidencia de ADN, ya que ahora sabemos que por lo menos hay dos personas enterradas en ese osario, una mujer llamada María y otra mujer llamada Marta.  ¿Cómo podemos saber a cuáles de las dos pertenecían los huesos que fueron sometidos a las pruebas de ADN?  Los resultados no comprueban nada en absoluto.

Para resumir, este último descubrimiento suena la sentencia de muerte a la teoría de Simcha que la tumba familiar de Jesús contiene los restos de Jesús, de su esposa María Magdalena, y de su hijo Judas.  También lanza dudas serias de la competencia de los creadores de “el documental de la tumba de Jesús” y sus consejeros.  En vez de ejercer cuidado en la lectura de la inscripción del osario en cuestión, saltaron a conclusiones y leyeron la inscripción de una manera equivocada.  Este es aún más perjudicial porque por su propia admisión, esto fue el elemento central del argumento que la tumba en cuestión contuvo los huesos de Jesús y de su familia.  Con esto, podemos cerrar al argumento una vez por todas.

by akostenberger - April 22nd, 2010.
Filed under: Blog, Cultura.

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