Una crítica recién hecho de mi comentario de Juan (John) en la serie de BECNT (Baker, 2004) en el Journal of the Evangelical Theological Society 48/3 (Septiembre 2005) 647–50 tiene esto que decir de mi método hermenéutico:

“Sin Embargo, parece que Köstenberger sea escéptico sobre interpretaciones que sugieran un significado más allá de lo histórico. Es decir, que mientras Köstenberger permite un “eco” de la muerte sacrificial de Cristo en la narración de cuando se lavó los pies a su discípulos (Cristo se quito y se puso su ropa en Juan 13:4, 12, p. 404), parece que, por naturaleza, se queda indeciso en abrazar otros “ecos” a gran escala visto por otros eruditos que han llegado a apreciar la arte literaria del cuarto evangelio (¡no importa si sea la intención del autor o no!) Por ejemplo, en consideración al encuentro de Jesús con la mujer samaritana (Juan 4:1–42), Köstenberger reconoce pero descarte la posibilidad, que en un nivel secundaria, la historia puede funcionar como una ilustración romántica en que Yahweh está atrayendo a los samaritanos caprichosos a sí mismo (p. 142n, p. 153n). Varios elementos en la historia contribuyen a leerla en esta manera: (a) en el párrafo que queda justo antes de esta historia, Jesús es llamado el novio (Juan 3:29); (b) el pozo (v. 6), la petición de Jesús para una bebida (v. 7), luego la referencia a comida (v. 32) presenta la historia como una escena de compromiso de matrimonio (Gen 24:1–61; 29:1–20; Éxodo 2:15b–21); (c) la mujer samaritana se representa como sexualmente caprichosa porque ha tenido cinco maridos, muy parecido a los samaritanos que se prostituyeron con los dioses de cinco naciones (2 Reyes 17:24, 30–31); y (d) la historia se termina con una reunión – donde los samaritanos abrazan al novio (vv. 39–42). La propuesta hermenéutica declarada de Köstenberger considerará una lectura simbólica valida sólo si cayera claramente dentro de la intención del autor original. Con razón, su comentario omite discusión extensiva de esta lectura porque el interés de Juan cae fundamentalmente sobre la vida de Jesús y no sobre la reconciliación de los samaritanos.

Sin embargo, hace tiempo que estudios literarios han reconocido que simbolismo es por su propia naturaleza de composición abierta, y que es agradable reflexionar sobre varios significados más allá de esos pretendidos por el autor original. Personalmente, no creo que Juan, el autor, deseara representar a Jesús y a la mujer samaritana como símbolos románticos, pero cuando primero encontré con esta lectura propuesta, me disfrute el proceso de contemplarlo. De hecho, en algunas maneras, me llevó a un agradecimiento más profundo de Yahweh como amante. Los estudiantes que buscan un comentario que resuma todo lo que los estudios literarios del cuarto evangelio tienen que ofrecer, merecen tener sus imaginaciones y sus impulsos estéticos enteramente involucrado. Supongo que eso significaría dedicar más espacio a las incursiones, exploraciones, y hasta especulaciones del arte literaria del cuatro evangelio, además del trabajo más concretamente objetivo de la reconstrucción histórica y la formulación teológica.”

¿Tiene validez esta crítica? Me encantaría que comentaran, ustedes que leen esto. Tengo planes de unirme a la discusión en mi próximo blog, después de ver sus comentarios.

by akostenberger - January 21st, 2010.
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