Archive for May, 2010



CON DIOS, NO HAY PARCIALIDAD

Monday, May 10th, 2010

Los rabíes judaicos del tiempo de Jesús normalmente evitaron a las mujeres y también se alejaron de los samaritanos.  Por lo tanto, la mujer samaritana quien vino al pozo en Sicar tenía por lo menos  dos cosas en su contra.  Más, su estilo de vida inmoral, y Jesús tenía toda la razón para evitar el contacto con esta mujer.  Hasta la mujer misma estaba sorprendida que Jesús le hablara: “¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?” (Juan 4:9).  Y añade el evangelista, “como los judíos no usan nada en común con los samaritanos.”  Al regresar de sus compras en el pueblo, los discípulos de Jesús también “se sorprendieron de verlo hablando con una mujer” (Juan 4:27).

En contraste, todos en el tiempo de Jesús hubieran sentido honrados a entablarse en conversación con Nicodemo, un miembro del Sanedrín, el concilio que gobernaba los judíos.  Jesús le llama, “maestro de Israel” (Juan 3:10).  Este maestro le visitó a Jesús por la noche para preguntarle tácitamente en cuanto a la naturaleza de sus enseñanzas.  De la misma manera, las autoridades judaicas habían investigado las actividades de Juan el Bautista (Juan 1:19).  Luego, en el juicio judaico antes de la crucifixión de Jesús, el sumo sacerdote le interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y sus enseñanzas (Juan 18:19).  No obstante, cuando apareció Nicodemo en la puerta de Jesús, no fue intimidado Jesús.  Al contrario, le desafió nacer de nuevo.

Desde los tiempos del Nuevo Testamento, la iglesia ha tenido problemas en tratar igual a los ricos y a los pobres.  Tanto Pablo como Santiago exhortaron a los creyentes a no dar trato preferente a los ricos (1 Timoteo 6:17-19; Santiago 2:1-7).  Al no mostrar parcialidad, Jesús demostró un rasgo divino, porque Dios no es uno que hace acepción a las personas.  Tú y yo no debemos pensar que por nuestra posición social—por ejemplo, como un profesor de un seminario, o un ciudadano recto de nuestra comunidad—que Dios nos va a tratar de una manera diferente que cualquiera otra persona.  Como Dios le dijo a Samuel, “No te dejes impresionar por su estatura, pues yo lo he rechazado.  La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón” (1 Samuel 16:7).

Doce tesis sobre la misión de la iglesia en el siglo veinte uno

Monday, May 10th, 2010

Hay pocas tareas más urgentes que la de la iglesia en reflejar sobre la naturaleza de su misión y formular un claro entendimiento de su tarea en el mundo de hoy.  Como escribió Pablo, “Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire” (1 Corintios 9:26).  He desarrollado los siguientes 12 tesis como una contribución humilde a la conversación en curso sobre este tema.  Por favor, lee las tesis y comenta sobre cualquier cosa con lo que no estás de acuerdo o algo que he omitido.  Esto será muy útil mientras modifico el contenido para una publicación próxima. 

LOS DOCE TESIS

(1)   La misión de la iglesia—tanto en la creencia como en la práctica—debe ser fundada

en la teología bíblica de misión.  Esto requiere la reflexión sostenida sobre la enseñanza bíblica de misión en ambos Testamentos; una conciencia de las complejidades involucradas en captar el significado de tal teología bíblica de misión; y la adopción de una posición humilde hacia la Escritura como la única fuente legítima de revelación divina y en consecuencia de la comprensión de la iglesia de su misión.

(2)    Reflexión sobre la misión de la iglesia debe ser basada en la afirmación de la

autoridad única y completa de la Escritura.  A menos que las convicciones de la iglesia con respeto a su misión y las estrategias que ella concibe a base de estas creencias son completamente comprometidas y rendidas a la autoridad de la Escritura, la pureza del pensamiento y de la práctica de la iglesia con respeto a su misión será comprometida, y pensamientos concebidos de las ciencias sociales inevitablemente echará levadura a la masa de su misiología.

(3)    La misión de la iglesia debe ser comprendida fundamentalmente en términos de la

fidelidad de la iglesia y de la receptividad al mandato misionario dado por el Señor Jesucristo como está grabado en la Escritura.  Si la iglesia debe participar en la misión como está impulsada por la iniciativa de Dios en Cristo (como seguramente es el caso), entonces la misión de la iglesia debe ser concebida como esencialmente receptiva y figurativa por naturaleza.  No hay necesidad de “sobreponer” o “ir más allá de” la Escritura en las creencias de la iglesia y en la práctica de su misión.

(4)    El entendimiento de la iglesia de su misión debe ser hermenéuticamente sólido.  Esto

requiere la consideración de hechos tales como que mientras los Sinópticos enfoquen en la enseñanza de Jesús sobre el “reino de Dios,” en lugar de esto Juan habla de la “vida eterna.” Esto parece advertir contra elevando el “reino de Dios” como la única paradigma por lo cual la misión de la iglesia debe ser entendida.  También, Pablo enfatiza la centralidad del evangelio (por ejemplo: Romanos 1:1–2, 16–17) y provee enseñanza sobre la iglesia como el cuerpo de Cristo, los dones espirituales, y la organización apropiada de la iglesia incluyendo las calificaciones de sus líderes (Romanos 12:3–8; 1 Corintios 12–14; y las Epístolas de prisiones y pastorales). 

(5)    La misión de la iglesia debe comprendida en última instancia en términos

teocéntricos en vez de antropocéntricos.  Misiones son parte de la obediencia a Dios de la iglesia, igual como morir en la cruz por los pecados del mundo fue parte de la obediencia del enviado Hijo a quien le envió, Dios el Padre (ver, por ejemplo, Juan 17:4, 19:30).  Por lo tanto, el evangelio y su verdad que perdura y relevancia para los pecadores perdidos debe ser el punto principal de referencia mientras que la iglesia se dedica a su misión en vez de necesidad humana y los contextos contemporáneos culturales, políticos, económicos y sociales.

(6)    La misión de la iglesia comprendida correctamente y bíblicamente debe ser trinitaria

en su orientación, pero no al costo de descuidar los papeles definidos de las tres personas de la Deidad.  La misión de la iglesia debe ser impulsada por la iniciativa de Dios Padre, avanzada en la base de la misión de redención y la comisión de Cristo, y apoderada por el Espíritu Santo.  En este sentido, no hay dicotomía entre la misión de la iglesia siendo Trinitaria y Cristo céntrico—debe ser ambos.

(7)   El contexto contemporáneo de la misión de la iglesia, mientras importante, no

debería anular la obligación de la iglesia a la autoridad de la Escritura, su necesidad de ser fundada en la teología bíblica de la misión, y la comprensión de su tarea en términos de fidelidad al evangelio.  Una vez que se pone el contexto y la experiencia al mismo nivel de la Escritura, el primero, de hecho, toma precedencia, y la autoridad de la Escritura está debilitada con el resulto inevitable que la integridad del evangelio está comprometida. 

(8)   La iglesia es el agente ordenado por Dios para su misión en el mundo hoy.  De la

misma manera que es en Cristo que Dios ha escogido centrar su programa de salvación-histórico, Cristo es la cabeza de su cuerpo, la iglesia.  Como escribe Pablo, “En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.  Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria” (Efesios 1:13-14).  El deseo de Pablo es que, “¡a él [Dios] sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos!  Amén” (Efesios 3:21).

(9)   La manera en que se extiende el reino de Dios en el mundo hoy es por creyentes

regenerados viviendo su fe cristiano en sus esferas de la vida asignadas por Dios: la iglesia, sus familias, su lugar de trabajo, las sociedades en donde viven (Efesios 5:18-6:9; 1 Pedro 2:13-3:7).  Esta realización excluye tanto una escatología demasiado desarrollada como un escapismo o un heroísmo de otro mundo que tiene el efecto de eludir las estructuras sociales y familiares principales en este mundo ordenadas por Dios.

(10)           No hay una transformación social verdaderamente duradera aparte de la

conversión personal por medio de arrepentimiento y la fe en el Señor Jesucristo.  Yo creo que Enoch Wan tiene la razón al enfatizar la indispensable naturaleza personal e individual de la fe en Cristo y al advertir contra una reacción exagerada contra un entendimiento excesivamente individualista de la enseñanza bíblica sobre misiones.  Al mismo tiempo, se debe reconocer que las misiones son la tarea de la iglesia, no la tarea de individuos aparte de su membrecía en una iglesia local dada.

(11)           La organización humana no implica necesariamente una falta de reconocimiento

de Dios y su iniciativa en misión.  Aunque esto puede ser, y ha sido, el caso en la historia de la iglesia y su misión, también es cierto que el opuesto de organización es caos, y las escrituras del Nuevo Testamento (especialmente el libro de los Hechos) indican que la iglesia primitiva tomó pasos decididos para organizarse para llevar a cabo su misión exitosamente.  Designó y comisionó a misioneros; plantó redes de iglesias y estableció líderes; etcétera.

(12)           La tarea de la iglesia hoy es cultivar, renovar, y plantar iglesias compuestas de

una membrecía regenerada espiritualmente y constituidas en conformidad con la enseñanza bíblica respeto al liderazgo de la iglesia.  Esta es la tarea inconclusa de la iglesia hoy indicada por la naturaleza abierta del Libro de Hechos y mandado por los pasajes de comisión del Nuevo Testamento.  Como dijo Jesús, “Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14; cf. Marcos 13:10).

PARA MÁS ESTUDIO

Ver Christopher J. Wright, The Mission of God: Unlocking the Bible’s Grand Narrative (La misión de Dios: abriendo el gran narrativo de la Biblia) (Downers Grove: InterVarsity, 2006); Andreas J. Köstenberger, The Missions of Jesus and of the Disciples according to the Fourth Gospel (La misión de Jesús y sus discípulos según el cuarto evangelio)  (Grand Rapids: Eerdmans, 1998); Andreas J. Köstenberger and Peter T. O’Brien, Salvation to the Ends of the Earth: A Biblical Theology of Mission (Salvación hasta los confines de la tierra: una teología bíblica de misión)  (NSBT 11; Leicester, UK: InterVarsity, 2001); and Eckhard J. Schnabel, Early Christian Mission (La misión cristiana primitiva)  (2 vols. Downers Grove: InterVarsity, 2004). See also Andreas J. Köstenberger and Scott R. Swain, Father, Son and Spirit: The Trinity and John’s Gospel (Padre, Hijo y Espíritu: la Trinidad y el Evangelio de Juan) (NSBT 24; Leicester, UK: InterVarsity, 2008).

¿QUÉ ES UN COMENTARIO EXEGÉTICO?

Monday, May 10th, 2010

 

Muchas gracias a los quienes han respondido a mi publicación más reciente sobre el intento autoral vs. la respuesta del lector.  Recibí un mensaje sarcástico que decía, “¿Puedes creer que alguien atrevería criticarte?”  Sin embargo, este individuo leyó mal mi intención, que no fue quejarme sobre una crítica injusta, sino presentar para discusión varios temas que, en mi punto de vista, son muy significativos para los que tienen una vista alta de la Escritura, incluyendo lo siguiente: (1) ¿Está a cargo el lector o el autor? (2) ¿Es autónomo el texto bíblico? (3) ¿Cuál es la tarea de la exegesis? (4) ¿Cuál es el papel de la comentarista?  Y etc.

 

Para darles un poco más trasfondo de la reseña, fue escrita por un miembro de la facultad de la Universidad Nyack, quien tiene títulos de la Universidad Wheaton (B.A.), del Seminario Evangélico Trinidad (M.A.), y Westminster (Ph.D.).  Aparte de los párrafos citados, la crítica fue positiva en gran parte. 

 

Volviendo a leer la parte más crítica del análisis que cité en mi publicación anterior, me llama la atención las referencias repetidas a “literario”: se menciona tanto “arte literario” como “estudios literarios” dos veces.  Parece que el crítico mantenga una hermenéutica que considera la significación textual como en algún sentido autónoma del autor (sea humano o divino) y como aprehendido por el lector en reflexión sobre un texto dado.  En su respuesta, Mike Bird correctamente indica el trabajo de Kevin Vanhoozer y Anthony Thiselton aquí, quienes han mostrado que los autores son agentes comunicativos y que los textos comunican hechos cuyos significados no pueden ser derivados legítimamente en aislamiento de la intención autoral. 

 

Como observa Jeremy Pierce astutamente en su comentario, en vez de sólo empoderar al lector para interpretar significado textual de cualquier manera que él o ella escoge, en realidad la crítica intenta proveer evidencia textual que el cortejar de Yahweh a su gente caprichosa como un amante resuena en Juan 4.  Entonces la pregunta se convierta en: ¿Por cuál criterio o crítica, si no por la intención autoral (sea humano y/o divino), debiéramos juzgar la validez o la verosimilitud de esta clase de interpretación?  Parece que sea en esta coyuntura crítica que surge la distinción entre la teología bíblica y un enfoque posmoderno de la respuesta del lector.  Varios de ustedes que respondieron a mi previa publicación, en mi opinión, optaron correctamente a favor del primero mientras rechazaron el segundo. 

 

Ahora parece que el crítico, por su parte, usa el criterio de placer estético derivado por el lector al contemplar los posibles significados textuales.  Considera las siguientes citas: “Yo disfrute el proceso de contemplarlo”; “me llevo a un aprecio más profundo de Yahweh como amante”; “[los estudiantes]…merecen tener sus imaginaciones e impulsos estéticos completamente comprometidos” (énfasis añadido).  El papel del comentador, en tal escenario, es lo de presentar una variedad de posibilidades de significado (invariablemente haciendo borroso las líneas entre la intención autoral y el significado construido por el lector) para estimular la imaginación artística y los impulsos estéticos del lector (pos)moderno.  

 

Pero, de hecho, ¿es esto el papel del comentador bíblico, concebido correctamente, especialmente, uno podría agregar, en un “Comentario exegético” (el libro bajo revista es parte del Comentario exegético sobre la serie del Nuevo Testamento Baker)?  En su esencia, “exégesis” implica “sacar” el significado de un texto dado que está allí, algo que Adolf Schlatter llama una “hermenéutica de percepción.”  Esto significa que el papel del exegético es, por lo menos inicialmente, lo de “ver lo que está allí” en lugar de agregar o interpretar al texto significados ausentes cuando está juzgado por el criterio de intención autoral.  Quizá pudiera crear una categoría nueva de comentarios–y probablemente pronto será: “El comentario posmoderno sobre el Nuevo Testamento,” cuyo propósito podría ser satisfacer la demanda que los lectores “merecen tener sus imaginaciones y sus impulsos estéticos completamente comprometidos.”  Pero, en mi punto de vista, es ilegítimo criticar un “Comentario exegético” por no hacer esto, porque esto es entender mal la tarea correcta de exegesis (por lo menos la manera en que ha sido concebido convencionalmente). 

 

Sin embargo, en un nivel exegético, sigo vacilando en abrazar el simbolismo de “Yahweh como un amante cortejando” en Juan 4, porque esto aproxima a una lectura alegórica del texto cuando una lectura más literal de este narrativo parece más acorde con el género de este texto.  No hay una conexión textual necesaria entre Jesús siendo llamado el novio en el capítulo anterior y en Juan 4; el escenario del pozo de Jacob trae una dimensión salvación-histórica (Jesús es mayor que Jacob, cf. Juan 1:51); la petición de Jesús para algo de tomar en el versículo 7 y la referencia a comida en el versículo 32 apenas “marcan la historia como un tipo de escenario de compromiso”; y la inmoralidad sexual de la mujer no debe ser espiritualizada o alegorizada, pero es una parte natural de su interacción con Jesús que expone el pecado de la mujer para mostrar su necesidad para un Salvador (cf. Juan 3:3–5).

 

Dicho esto, la discusión presente muestra, de nuevo, que se encuentra varios desacuerdos, al final, no en un nivel exegético sino hermenéutico.  ¿He sido excesivamente recalcitrante en privar a lectores quienes “merecen tener sus imaginaciones e impulsos estéticos completamente comprometidos?”  ¿Soy yo el equivalente exegético del “Grinch quien robó la Navidad” de los que buscan festejar en un buffet exegético de delicias culinarias de interpretaciones, sea intención autoral o no?  O, ¿he sido cuidadoso en observar los parámetros apropiados puestos por la tarea de exegesis que son esenciales en cumplir la tarea interpretativa como está resumido en 2 Timoteo 2:15: “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta correctamente la palabra de verdad”?

Comentarios favoritos del Nuevo Testamento

Monday, May 10th, 2010

Una de las preguntas que con más frecuencia me hacen es, “¿Cuales son los comentarios que recomiendas para un estudio serio del Nuevo Testamento?”  Al final, he compilado mi lista.  Sujeto a más redacción, aparecerá en un texto hermenéutico próximo, Invitation to Biblical Interpretation (Invitación a la interpretación bíblica), para salir en la Invitation to Theological Interpretation Series (Serie de invitación de la interpretación teológica) en un par de años. 

 

Mientras tanto, aquí está la lista:

 

Mateo

 

Blomberg, Craig L. Matthew (Mateo). NAC. Nashville: Broadman, 1992.

Carson, D. A. “Matthew” (“Mateo”). EBC 8. Grand Rapids: Zondervan, 1984, 3–599.

Davies, W. D. and Dale C. Allison. A Critical and Exegetical Commentary on the Gospel according to Saint Matthew (Un comentario crítico y exegético del evangelio según San Mateo). ICC. 3 vols. Edinburgh: T. & T. Clark, 1989, 1991, 1997.

Hagner, Donald A. Matthew (Mateo). 2 vols. WBC. Dallas: Word, 1993, 1995.

Keener, Craig S. A Commentary on the Gospel of Matthew (Un comentario sobre el evangelio de Mateo). Grand Rapids: Eerdmans, 1999.

Wilkins, Michael. Matthew (Mateo). NIVAC. Grand Rapids: Zondervan, 2004.

 

Marcos

 

Evans, Craig A. Mark 8:27–16:20 (Marcos 8:27-16:20). WBC. Nashville: Thomas Nelson, 2001.

France, R. T. The Gospel of Mark: A Commentary on the Greek Text (El evangelio de Marcos: un comentario sobre el texto griego). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 2002.

Garland, David E. Mark (Marcos). NIVAC. Grand Rapids: Zondervan, 1996.

Guelich, Robert A. Mark 1–8:26 (Marcos 1–8:26). WBC. Dallas: Word, 1989.

Gundry, Robert H. Mark: A Commentary on His Apology for the Cross (Marcos: un comentario sobre su apología de la cruz). Grand Rapids: Eerdmans, 1993.

Lane, William L. Commentary on the Gospel of Mark (Comentario sobre el evangelio de Marcos). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1974.

 

Lucas

 

Bock, Darrell L. Luke (Lucas). 2 vols. BECNT. Grand Rapids: Baker, 1994, 1996.

Fitzmeyer, Joseph A. The Gospel According to Luke (El evangelio según Lucas). AB. 2 vols. New York: Doubleday, 1981–85.

Green, Joel B. The Gospel of Luke (El evangelio de Lucas). Rev. ed. NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1997.

Marshall, I. Howard. Commentary on Luke (Comentario sobre Lucas). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1978.

Nolland, John. Luke (Lucas). WBC. 3 vols. Dallas: Word, 1990–93.

 

Juan

 

Carson, D. A. The Gospel According to John (El evangelio según Juan). PNTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1991.

Keener, Craig S. The Gospel of John: A Commentary (El evangelio de Juan: un comentario). Peabody, MA: Hendrickson, 2003.

Köstenberger, Andreas J. John (Juan). BECNT. Grand Rapids: Baker, 2004.

Morris, Leon. Commentary on the Gospel of John (Comentario sobre el evangelio de Juan). Rev. ed. NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1995.

Ridderbos, Herman N. The Gospel of John: A Theological Commentary (El evangelio de Juan: un comentario teológico). Grand Rapids: Eerdmans, 1997.

 

Hechos

 

Barrett, C. K. A Critical and Exegetical Commentary on the Acts of the Apostles (Un comentario crítico y exegético sobre Los Hechos de los apóstoles). ICC. 2 vols. Edinburgh: T. & T. Clark, 1994–98.

Bock, Darrell L. Acts (Hechos). BECNT. Grand Rapids: Baker, 2007. [para salir más tarde este año]

Bruce, F. F. Commentary on the Book of Acts (Comentario sobre el libro de Hechos). Rev. ed. NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1988.

Fitzmyer, Joseph A. The Acts of the Apostles (Los Hechos de los apóstoles). AB New York: Doubleday, 1999.

Longenecker, Richard N. “Acts” (“Hechos”). EBC 9. Grand Rapids: Zondervan, 1981, 207–753.

 

Romanos

 

Cranfield, C. E. B. A Critical and Exegetical Commentary on the Epistle to the Romans (Un comentario crítico y exegético de la epístola a los Romanos). ICC. 2 vols. Edinburgh: T. & T. Clark, 1975–79.

Dunn, James D. G. Romans (Romanos). WBC. 2 vols. Dallas: Word, 1988.

Moo, Douglas J. The Epistle to the Romans (La epístola a los Romanos). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1996.

Schreiner, Thomas R. Romans (Romanos). BECNT. Grand Rapids: Baker, 1998.

Wright, N. T. “The Letter to the Romans” (“La carta a los Romanos”). New Interpreter’s Bible. Nashville: Abingdon, 2002, Vol. 10, 393–770.

 

1 Corintios

 

Barrett, C. K. A Commentary on the First Epistle to the Corinthians (Un comentario de la primera epístola a los Corintios). Harper’s New Testament Commentary. New York: Harper, 1968.

Blomberg, Craig L. 1 Corinthians (1 Corintios). NIVAC. Grand Rapids: Zondervan, 1994.

Fee, Gordon D. The First Epistle to the Corinthians (La primera epístola a los Corintios). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1987.

Garland, David E. 1 Corinthians (1 Corintios). BECNT. Grand Rapids: Baker, 2003.

Thiselton, Anthony C. The First Epistle to the Corinthians: A Commentary on the Greek Text (La primera epístola a los Corintios: un comentario sobre el texto griego). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 2000.

 

2 Corintios

 

Barnett, Paul. The Second Epistle to the Corinthians (La segunda epístola a los Corintios). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1997.

Garland, David E. 2 Corinthians (2 Corintios). NAC. Nashville: Broadman & Holman, 1999.

Hafemann, Scott J. 2 Corinthians (2 Corintios). NIVAC. Grand Rapids: Zondervan, 2000.

Harris, Murray, J. “2 Corinthians” (“2 Corintios”). EBC 10. Grand Rapids: Zondervan, 1976, 301–406.

Martin, Ralph P. 2 Corinthians (2 Corintios). WBC. Waco: Word, 1986.

 

Gálatas

 

Bruce, F. F. Galatians (Gálatas). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1982.

Dunn, James D. G. The Epistle to the Galatians (La epístola a las Gálatas). HNTC. Peabody, MA: Hendrickson, 1993.

Fung, R. Y. K. The Epistle to the Galatians (La epístola a las Gálatas). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1988.

George, Timothy. Galatians (Gálatas). NAC. Nashville: Broadman & Holman, 1994.

Hays, Richard B. “The Letter to the Galatians” (“La carta a las Gálatas). New Interpreter’s Bible. Nashville: Abingdon, 2000, Vol. 11, 181–348.

Longenecker, Richard N. Galatians (Gálatas). WBC. Dallas: Word, 1990.

 

Efesios

 

Best, Ernest. A Critical and Exegetical Commentary on Ephesians (Un comentario crítico y exegético sobre Efesios). ICC. Edinburgh: T. & T. Clark, 1998.

Bruce, F. F. The Epistles to the Colossians, to Philemon, and to the Ephesians (La epístolas a los Colosenses, a Filemón y a los Efesios). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1984.

Hoehner, Harold W. Ephesians: An Exegetical Commentary (Efesios: un comentario exegético). Grand Rapids: Baker, 2002.

Lincoln, A. T. Ephesians (Efesios). WBC. Dallas: Word, 1990.

O’Brien, Peter T. The Letter to the Ephesians (La carta a los Efesios). PNTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1999.

 

Filipenses

 

Fee, Gordon D. Philippians (Filipenses). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1995.

Hawthorne, Gerald. Philippians (Filipenses). WBC. Rev. and exp. by Ralph P. Martin. Nashville: Nelson, 2004.

O’Brien, Peter T. The Epistle to the Philippians (La epístola a los Filipenses). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1991.

Silva, Moisés. Philippians (Filipenses). BECNT. Grand Rapids: Baker, 1993.

Thielman, Frank. Philippians (Filipenses). NIVAC. Grand Rapids: Zondervan, 1995.

                           

Colosenses y Filemón

 

Bruce, F. F. The Epistles to the Colossians, to Philemon, and to the Ephesians (Las epístolas a los Colosenses, a Filemón y a los Efesios). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1984.

Dunn, James D. G. Epistles to the Colossians and to Philemon: A Commentary (Epístolas a los Colosenses y a Filemón: un comentario). Grand Rapids: Zondervan, 1998.

Garland, David E. Colossians and Philemon (Colosenses y Filemón). NIVAC. Grand Rapids: Zondervan, 1998.

Martin, Ralph P. Colossians and Philemon (Colosenses y Filemón). WBC. New Century Bible. Grand Rapids: Eerdmans, 1973.

O’Brien, Peter T. Colossians, Philemon (Colosenses, Filemón). WBC. Waco, TX: Word, 1982.

Wright, N. T. The Epistles of Paul to the Colossians and to Philemon (Las epístolas de Pablo a los Colosenses y a Filemón). TNTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1986.

 

1–2 Tesalonicenses

 

Bruce, F. F. I and II Thessalonians (I y II Tesalonicenses). WBC. Waco, TX: Word, 1982.

Green, Gene. The Letters to the Thessalonians (Las cartas a los Tesalonicenses). PNTC. Grand Rapids: Eerdmans, 2002.

Marshall, I. Howard. I and II Thessalonians (I y II Tesalonicenses). New Century Bible. Grand Rapids: Eerdmans, 1983.

Morris, Leon. The First and Second Epistles to the Thessalonians (Las primera y segunda epístolas a los Tesalonicenses). Rev. ed. NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1991.

Wanamaker, Charles A. The Epistles to the Thessalonians (Las epístolas a los Tesalonicenses). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1990.

 

1–2 Timoteo, Tito

                  

Johnson, Luke Timothy. Letters to Paul’s Delegates: 1 Timothy, 2 Timothy, Titus (Cartas a los delegados de Pablo: 1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito). New Testament in Context. Valley Forge, PA: Trinity Press International, 1996.

Knight, George W. III. The Pastoral Epistles (Las epístolas pastorales). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1992.

Köstenberger, Andreas J. “1 and 2 Timothy, Titus” (“1 y 2 Timoteo, Tito”). EBC. Rev. ed. Grand Rapids: Zondervan, 2006, 487–625.

Marshall, I. Howard. The Pastoral Epistles (Las epístolas pastorales). ICC. Edinburgh: T. & T. Clark, 1999.

Mounce, William D. Pastoral Epistles (Epístolas pastorales). WBC. Nashville: Thomas Nelson, 2000.

Quinn, Jerome D. and William C. The First and Second Letters to Timothy (Lsa primera y segunda cartas a Timoteo). ECC. Grand Rapids: Eerdmans, 2000.

 

Hebreos

 

Attridge, Harold. The Epistle to the Hebrews (La epístola a los Hebreos). Hermeneia. Philadelphia: Fortress, 1989.

Bruce, F. F. The Epistle to the Hebrews (La epístola a los Hebreos). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1990.

Ellingworth, Paul. The Epistle to the Hebrews (La epístola a los Hebreos). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1993.

Hagner, Donald A. Hebrews (Hebreos). NIBC. Peabody, MA: Hendrickson, 1990.

Lane, William L. Hebrews (Hebreos). WBC. 2 vols. Dallas: Word, 1991.

 

Santiago

 

Davids, Peter H. Commentary on James (Comentario sobre Santiago). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1982.

Johnson, Luke Timothy. The Letter of James (La carta de Santiago). AB. New York: Doubleday, 1995.

Martin, Ralph P. James (Santiago). WBC. Waco, TX: Word, 1988.

Moo, Douglas J. The Letter of James (La carta de Santiago). PNTC. Grand Rapids: Eerdmans, 2000.

Richardson, Kurt. James (Santiago). NAC. Nashville: Broadman & Holman, 1997.

 

1–2 Pedro, Judas

 

Bauckham, Richard J. Jude, 2 Peter (Judas, 2 Pedro). WBC. Waco, TX: Word, 1983.

Davids, Peter H. The First Epistle of Peter (La primera epístola de Pedro). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1990.

Grudem, Wayne A. The First Epistle of Peter (La primera epístola de Pedro). TNTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1988.

Michaels, J. Ramsey. 1 Peter (1 Pedro). WBC. Waco, TX: Word, 1988.

Moo, Douglas J. 2 Peter and Jude (2 Pedro y Judas). NIVAC. Grand Rapids: Zondervan, 1996.

Schreiner, Thomas R. 1, 2 Peter and Jude (1, 2 Pedro y Judas). NAC. Nashville: Broadman & Holman, 2003.

 

1–3 Juan

 

Akin, Daniel L. 1, 2, 3 John (1, 2, 3 Juan). NAC. Nashville: Broadman & Holman, 2001.

Bruce, F. F. The Epistles of John (La epístola de Juan). Grand Rapids: Eerdmans, 1979.

Kruse, Colin G. The Letters of John (Las cartas de Juan). PNTC. Grand Rapids: Eerdmans, 2000.

Marshall, I. Howard. The Epistles of John (Las epístolas de Juan). NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1978.

Smalley, Stephen S. 1, 2, 3 John (1, 2, 3 Juan). WBC. Waco, TX: Word, 1984.

Stott, John R. W. The Epistles of St. John (Las epístolas de San Juan). Rev. ed. TNTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1988.

Thompson, Marianne Meye. 1–3 John (1–3 Juan). IVPNTC. Downers Grove: InterVarsity, 1992.

 

Apocalipsis

 

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Beale, G. K. The Book of Revelation (El libro de Apocalipsis). NIGTC. Grand Rapids: Eerdmans, 1999.

Ladd, George Eldon. A Commentary on the Revelation of John (Un comentario de la revelación de Juan). Grand Rapids: Eerdmans, 1972.

Mounce, Robert H. The Book of Revelation (El libro de Apocalipsis). Rev. ed. NICNT. Grand Rapids: Eerdmans, 1997.

Osborne, Grant R. Revelation (Apocalipsis). BECNT. Grand Rapids: Baker, 2001.

 

NOTA: Para más recomendaciones, ver D. A. Carson, New Testament Commentary Survey (Un estudio de comentarios del Nuevo Testamento). 6th ed. Grand Rapids: Baker, 2007.