[NOTA: El siguiente es un extracto con derechos reservados del texto próximo a ser publicado en el idioma inglés en la Encyclopedia of Christian Civilization (ed. George T. Kurian; Blackwell), escrito por Andreas Köstenberger.]
En el centro del Congregacionalismo está la creencia que las congregaciones locales deben gobernar sus propios asuntos. Esto contrasta tanto con el Episcopalismo como con el Presbiterianismo. Dentro del ámbito del Congregacionalismo hay una variedad de maneras en las que se edifican las relaciones entre los líderes de las iglesias locales (sea que tengan uno o varios pastores o ancianos o una combinación de ambos). En este aspecto el espectro alcanza desde el modelo completamente democrático por un lado hasta el modelo en el que los ancianos rigen por completo, con varias formas de liderazgo eclesiástico y participación de la membresía entre estos dos extremos.
En un modelo congregacional, las iglesias a veces tienen ancianos (como en el Presbiterianismo), aunque no hay cuerpos gubernamentales grandes exteriores. A la vez, las iglesias que se adhieren a la política congregacional optan a menudo asociarse en forma de convenciones y cooperar con agencias externas, aunque estas no posean autoridad alguna sobre las congregaciones individuales. Esta cooperación les permite a las iglesias involucrarse en ministerios estratégicos, demostrando “de manera visible su creencia en la unidad del cuerpo de Cristo en mayor extensión” (Hammett, Biblical Foundations, 145). Entre las iglesias que practican el Congregacionalismo están las Iglesias de Cristo, Churches of Christ, Iglesias Bíblicas, Bible Churches, y muchas congregaciones no afiliadas, Bautistas (incluyendo las Bautistas del Sur, las Bautistas Generales), y las iglesias que llevan el título de “Independiente.”
En las iglesias que practican la política congregacional, la autoridad se crea en la iglesia como un todo, aunque es una materia de debate hasta el extremo que la iglesia es capaz de delegar esta autoridad en los líderes de la iglesia y sea o no que la autoridad de los líderes de la iglesia se derive de la congregación o directamente de Cristo. Típicamente, en un sistema congregacional la iglesia hace lo siguiente: (1) Escoge, designa y de ser necesario, remueve líderes de la iglesia; (2) Colabora en guardar la pura doctrina; (3) Ejercita la disciplina de la iglesia y decide en materias de membresía eclesiástica; (4) Participa en decisiones importantes que afectan la congregación entera (Dever, Display of God’s Glory, 31–43). A menudo, la congregación trabaja democráticamente a manera de reuniones de negocios usuales de iglesia en las que cada miembro tiene igual voz y voto. Es notable a menudo, que algunos de estos procedimientos puedan parecerse más al sistema político democrático que al enseñado en el Nuevo Testamento. En una forma representativa del modelo congregacional, se hace un esfuerzo por balancear liderazgo autoritativo con la participación congregacional genuina. Es aquí cuando los ancianos tienen la autoridad final, y no la congregación. Los ancianos consultan a la congregación en asuntos importantes y les permiten participar en el proceso de toma de decisiones, pero al final es la decisión de los ancianos la que prevalece. Se reconoce que la participación de la congregación en la selección de los ancianos no se relaciona necesariamente con la cantidad de un ejercicio de autoridad y que el Nuevo Testamento enseña participación congregacional pero no necesariamente gobierno congregacional. También debe hacerse notar que los ancianos tienen posiciones de autoridad como miembros de la iglesia, de manera que la autoridad del anciano local con la participación congregacional no está basada en la distinción entre clero y laicos sino que es consistente con la noción del sacerdocio de todos los creyentes.
Los dos modelos principales practicados en el modelo congregacional en una variedad de permutaciones son: (1) un solo anciano o pastor; y (2) el liderazgo ejercido por varios ancianos. En el modelo de un solo anciano, la iglesia elige a un pastor principal quien supervisa la congregación (Akin, “Single-Elder-Led Church,” en la obra en inglés de Brand y Norman, Perspectives on Church Government, 25–86). Mientras la congregación tiene la autoridad final, en la práctica, el pastor principal ejerce un poder considerable debido a su papel de instructor público. Además, los diáconos son escogidos para asistir, y en algunos casos para supervisar al pastor, aunque delegar autoridad a los diáconos sobre el pastor claramente se contrapone a las enseñanzas del Nuevo Testamento. En el último caso, los diáconos forman una “junta de diáconos” que a su vez toman el papel del cuerpo de ancianos.
En el modelo de varios ancianos, se escogen más de un anciano y/o pastores para supervisar la congregación. Dentro de este modelo, hay una considerable variedad en cuanto a la manera en la cual se interpreta la autoridad de los ancianos y/o pastores. Algunos toman la noción del sacerdocio de todos los creyentes para indicar que nadie debe tener la autoridad sobre creyentes individuales (modelo puramente democrático). Otros ven la autoridad de los ancianos como derivada de Cristo y no de la congregación, y creen que la iglesia está llamada en las Escrituras a sujetarse a aquellos que sirven en tal cargo (White, “Plural-Elder-Led Church,” en la obra en idioma inglés de Brand y Norman, Perspectives on Church Government, 255–96).
En algunos casos hay dos cuerpos, una junta de ancianos y el equipo pastoral que se reúnen periódicamente para determinar la dirección de la iglesia. Algunas iglesias tienen solo ancianos laicos mientras que los pastores son el personal a tiempo completo y pagado por la iglesia. En otras organizaciones los ancianos incluyen tanto a los pastores como a los ancianos laicos, o una iglesia puede tener solamente pastores más no líderes laicos debido a la creencia que se requiere un llamado Divino especial, En algunos casos un modelo de junta corporativa o directiva pudiera prevalecer; donde la junta de ancianos gobierna la iglesia, a menudo sin suficiente rendición de cuentas ante de la iglesia y sin la adecuada información por parte de la congregación en la toma de decisiones. En el modelo plural de ancianos, los diáconos sirven bajo la autoridad de los ancianos.
Quienes apoyan el modelo congregacional se basan en las siguientes consideraciones. (1) En el Nuevo Testamento “no hay organizaciones de niveles superiores ante las cuales las iglesias son responsables o rinden cuentas” (Hammett, Biblical Foundations, 146). No existe evidencia clara en el Nuevo Testamento que sugiera que las iglesias locales fuesen gobernadas por una organización exterior. El concilio de Jerusalén en Hechos 15 no se le puede reconocer con el paradigma de autoridad regional. (2) La autoridad para ejercitar disciplina eclesiástica está asignada a la iglesia local en lugar a los ancianos regionales u obispos (Mateo 18:15–17; 2da a los Corintios 2:6). (3) La iglesia local del Nuevo Testamento escogió hombres calificados para suplir necesidades prácticas (Hechos 6:1–6), comisionó a Pablo y a Barrabás (Hechos 13:1–3), y se involucró en discusiones y decisiones del Concilio de Jerusalén (Hechos 15:4, 12, 22).
Entre las objeciones al modelo congregacional se encuentran las siguientes. (1) Los proponentes del Episcopado sostienen que el gobierno congregacional no toma suficientemente en cuenta el hecho que las iglesias apostólicas iniciales y aquellas en los siguientes siglos eran gobernadas jerárquicamente. El Congregacionalismo refleja la democracia moderna en lugar de la tradición apostólica y post apostólica. (2) Los que abogan por el Presbiterianismo objetan que el Nuevo Testamento otorga más autoridad a los ancianos que lo que los permiten los proponentes de la mayoría de las formas de gobierno congregacional (Romanos 12:8; 1ra a Timoteo 5:17; Hebreos 13:7, 17, 24); y que (3) el Concilio de Jerusalén no emitió simples sugerencias sino reglas para ser seguidas (Hechos 16:4). (4) Contra aquellos que definen Congregacionalismo como el gobierno congregacional, se objeta que muchos de los textos citados anteriormente en apoyo al Congregacionalismo solo se ordena la participación congregacional pero no necesariamente el gobierno congregacional.
La pregunta de como debería la iglesia ser gobernada en parte gira sobre la base de si la sola autoridad se le asigna al Nuevo Testamento o uno se afianza a la doble autoridad de las Escrituras y la tradición eclesiástica. El Nuevo Testamento estipula dos cargos eclesiásticos: (1) anciano (presbyteros) u obispo (episkopos) o pastor (poimēn; autoritativo); y (2) diácono (diakonos; no autoritativo). En el período patrístico el cargo autoritativo fue gradualmente bifurcado entre el obispo y el presbítero (sacerdote), cuando aquél estaba en autoridad sobre éste. Prevaleció una distinción entre el clero y el laico que fue expuesta por la noción reformista del sacerdocio del creyente. Durante muchos siglos tomaron forma tres formas eclesiásticas de gobierno: (1) Episcopado; (2) Presbiterianismo; y (3) Gobierno Congregacional.
Estos modelos difieren en cuanto a si la cadena de autoridad se mueve del tope hacia abajo (Episcopado; en forma modificada, Presbiterianismo, además de los modelos híbridos que buscan balancear la autoridad de los ancianos con la participación congregacional) o de abajo hacia arriba (Congregacional). Para acentuar su argumento, quienes lo proponen sostienen que tienen apoyo bíblico y, en el caso del Episcopado, también la tradición eclesiástica. Parece, sin embargo, que ni una jerarquía estricta ni un modelo congregacional completo están en completo acuerdo con las enseñanzas del Nuevo Testamento, el cual pareciera estar a favor de una combinación de liderazgo autoritativo y una participación congregacional genuina. Pero si uno resuelve el asunto del gobierno eclesiástico, hay implicaciones prácticas importantes para la vida de la iglesia y el ministerio de los creyentes en forma individual.
OBRAS CITADAS:
Brand, Chad Owen and R. Stanton Norman, eds. Perspectives on Church Government: Five Views of Church Polity. Nashville: B & H, 2004.
Dever, Mark E. A Display of God’s Glory: Basics of Church Structure. Deacons, Elders, Congregationalism & Membership. Washington, DC: Center for Church Reform, 2001.
Hammett, John S. Biblical Foundations for Baptist Churches: A Contemporary Ecclesiology. Grand Rapids: Kregel, 2005.
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