Archive for July, 2008



Familias del reino

Tuesday, July 29th, 2008

En God, Marriage & Family (el libro en inglés Dios, Matrimonio y familia) he buscado proponer una reconstrucción de las fundaciones bíblicas al colocar a Dios y su plan primero en nuestros matrimonios y familias. He descubierto en forma gradual que este movimiento tiene implicaciones importantes para la iglesia así como la búsqueda del fortalecimiento y el apoyo a las familias.

Cuando a cada iglesia se le pregunte, siempre responderá que está apoyando a las familias. ¿Pero es esto acaso necesario? En muchas (si no en la mayoría) de las iglesias lo que encontramos es un modelo de edad altamente segregado: los jóvenes al grupo de los jóvenes, los bebés a la guardería y los niños y adultos a sus respectivas clases de Escuela Dominical. Éstas, son respectivamente divididas en grupos de edades de 20, 30, 40, solteros, mayores y así sucesivamente. ¿Cómo puede este arreglo fortalecer a las familias? Creo que muchas iglesias necesitan mirar a esta pregunta y confrontar las posibles implicaciones negativas de este diseño de ministerio con respecto a las familias.

Para reemplazar posibles malentendidos, no estoy negando el beneficio de animar a las personas a reunirse con personas de su edad o gustos similares y de allí derivar ánimo de la amistad con personas parecidos a ellos en la iglesia. No estoy diciendo que las iglesias deban acabar con su grupo de jóvenes (aunque muchos ministerios juveniles en los Estados Unidos deberían reexaminarse). Lo que estoy diciendo es que el respeto por el orden que Dios estableció en la familia debe guiar a la iglesia a divisar formas en las cuales las familias se animan unas a otras a adorar juntas, estudiar juntas la Palabra de Dios, y crecer juntos en la fe.

En la teoría, comprendo que las iglesias dicen que ellas equipan a los individuos en la iglesia, es decir a los padres, las madres, los jóvenes, y los niños y éstos regresarán a casa durante la semana para estimular a relacionarse con otros miembros en la familia de manera cristiana. Pero, ¿es realmente mejor segregar a las personas en la iglesia y dejar la integración a las familias mismas durante el resto de la semana? ¿No sería mejor practicar y estimular a la integración como iglesia también?

No estoy tan siquiera proponiendo aquí un modelo de “iglesia general de familia integrada” (aunque pareciera que habría innegables beneficios de tal modelo). Estoy sugiriendo, al menos, que las familias reconsideren si las ofrendas corrientes tienen el efecto de fortalecer y apoyar a las familias de la mayor forma posible. Si este proceso de reexaminación produce cambios (como espero que ocurra), esto produciría familias más unidas.

Creo que el propósito de cada familia debería ser exactamente el mismo que el de la iglesia: las familias están preocupadas por la adoración, el discipulado, la evangelización y el compañerismo. De ser así, los líderes deberían hacerse una pregunta: ¿Cómo estamos animando a las familias a crecer en su adoración? ¿Cómo estamos ayudando a los padres a ser discípulos más comprometidos y ayuda a los jóvenes a crecer en su discipulado? ¿Cómo podemos ayudar a hacer de las familias unidades evangelísticas donde el servicio a otros y compartir nuestra fe sea parte de nuestro estilo de vida, un deseo genuino y un asunto de compromiso y prioridad? La lista podría continuar.

En mi iglesia, mi esposa, nuestra familia y yo hemos comenzado un pequeño experimento. Luego de asistir a una clase de “Estudio Bíblico Familiar” durante seis meses, hemos empezado una clase por nuestra cuenta a la que llamamos “Familias del Reino” Kingdom Families, porque aspiramos que más familias estudien juntas la Biblia. Queremos ser hogares compuestos de familias con hijos, solteros, jóvenes y mayores, que piensan en sí mismos como baluartes de sal y luz en este mundo. Los domingos por la mañana oramos juntos, compartimos la comida y tenemos algo de compañerismo, estudiamos juntos la Palabra de Dios, como familias.

Todos son bienvenidos. Para acomodar niños más pequeños, tenemos páginas para colorear, dibujos ocasionales y otras actividades adaptadas a la lección Bíblica. Uno de los grandes beneficios de esta modalidad es que los jóvenes y los niños pueden ver a sus padres discutir la Biblia juntos y participar en discusiones ellos mismos. Circulamos una lista de oración e intentamos mantenernos en contacto lo más posible durante la semana. No somos una iglesia por sí sola sino una parte del ministerio de la iglesia misma.

Debido a que este es un concepto relativamente nuevo, parte del reto de nuestro pequeño grupo es explicarle al liderazgo de la iglesia y a los otros miembros de la iglesia lo que estamos haciendo. Lo más importante es que queremos estar guiados filosóficamente (es decir, Bíblicamente) en lugar de simplemente seguir la idea pragmática de “ir a la iglesia” que mayoritariamente refleja la cultura a nuestro alrededor (¡Incluso aunque esto signifique que nuestros números fuesen mayores!). No tenemos todas las respuestas; no creemos que la nuestra sea la única vía; e intentamos buscar la guía de Dios mientras nuestro grupo se esfuerza por crecer.

Sabemos que hay varios modelos de integración de iglesias y familias, y a medida que intentamos aprender de todos ellos, no nos apoyamos en ninguno como nuestra “Biblia” o lo seguimos con absoluta confianza. Creemos que esta ideología debe producir en nosotros discernimiento, humildad, cuidado en los matices, debido a que el diablo busca nada más que dividir a la iglesia a este respecto (o a cualquier aspecto) al descubrir alguna controversia, malentendido o mal interpretación.

Para aquellos de ustedes que se sientan interesados, les reproduzco nuestra visión:

Las clases de escuelas dominicales Familias del Reino están enfocadas en hogares en lugar de familias, soleros, viudas, divorciados u otros. Somos un grupo multigeneracional de creyentes que pensamos que esta es la mejor manera en que reflejamos el tipo de aprendizaje y crecimiento que Cristo desea para su iglesia en el cuerpo de Cristo. Estudiamos juntos la Biblia, estamos interconectados los unos con los otros durante la semana en oración y tiempo de compañerismo y nos involucramos activamente en esfuerzos de apoyo evangelístico y misionero a través de la oración, las ofrendas, las actividades de alcance y la ayuda. Nos gustaría invitar a individuos interesados o familias a unirse a nosotros. Buscamos a unas pocas familias del reino que compartan nuestra visión multigeneracional, enfocadas en alcanzar a toda la familia.”

Nuestra iglesia es Richland Creek Community Church en Wake Forest, North Carolina (www.richlandcreek.com). Si usted está interesado en una iglesia y vive en esta área, venga a visitarnos. Nuestra clase se reúne durante la tercera hora de adoración, a las 11 de la mañana. (Esto es en inglés).

Para más estudios, ver, entre otras obras en inglés a las de Eric Wallace, Uniting Church and Home (Solutions for Integrating Church and Home, 1999) (Unir a la iglesia y el hogar [Soluciones para integrar la iglesia y el hogar, 1999]) si desea una iglesia familiar que busque implementar este tipo de modelo, ver en inglés www.lakeside-community.org.

¿Cuántas señales?

Tuesday, July 29th, 2008

Cuando escribí mi Comentario BECNT en inglés acerca del evangelio según Juan, revisé una cantidad considerable de literatura acerca del evangelio de Juan en general y acerca de los puntos de vista de la gente acerca de los signos mesiánicos en particular. Hallé que los comentaristas están de acuerdo con seis “señales” de Juan en particular. Encontré que los comentaristas concuerdan ampliamente que las “señales” características de Juan llegan a un consenso, pero luego, este acuerdo se cae. Las seis señales indiscutibles son:

(1) Transformar el agua en vino en las boda de Caná (2:1–11)

(2) La sanidad del hijo del noble (4:46–54)

(3) La sanidad del paralítico de Betesda (5:1–15)

(4) Alimentación de la multitud (6:1–15)

(5) Sanidad de un ciego de nacimiento (capítulo 9)

(6) La resurrección de Lázaro (capítulo 11)

También noté que si hay algún consenso con respecto a una séptima señal, en Juan, es que Jesús caminó sobre las aguas (6:16–21).

En un detallado artículo erudito en inglés publicado hace varios años en el Bulletin of Biblical Research (Boletín de Investigación Bíblica), intenté buscar lo más importante de estas indisputables señales; identificando características comunes; y desarrollar un perfil de las “señales” presentadas por Juan que luego podría ser evaluado (tal como el caminar sobre el agua) para compararlas con otras señales.

La definición que emergió fue esta: “Una señal (en Juan) es un símbolo cargado de la obra pública de Jesús, no necesariamente ‘milagroso’, y se identifica explícitamente como tal por Juan debido a que despliega la gloria de Dios en Jesús y quien está así demostrando que es el verdadero representante de Dios (comparar con 20:30–31),” Los criterios para evaluar las señales más adelante son como siguen:

(1) ¿Forma parte esta obra del ministerio público de Jesús?

(2) ¿Se le clasifica explícitamente como “señal’” en el evangelio según Juan?

(3) Señala el evento, junto con su simbolismo concomitante, a la gloria de Dios mostrada en Jesús, y revela así a Jesús como el verdadero representante de Dios?

Se requieren unos pocos comentarios. Primero, se notará que las seis señales indisputables (e incluso el caminar sobre las aguas) ocurre en los capítulos uno al doce de Juan, lo cual está relacionado con la misión de Jesús a los judíos. La frase en 12:37, “Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él;” es la que cierra el libro acerca del capítulo del ministerio de Jesús, y las referencias finales a las “señales” en el enunciado de propósito (20:30–31) repite simplemente sin añadir nuevas señales entre los capítulos 12 y 20 (por lo tanto ni la crucifixión, ni la resurrección ni ningún otro evento son acontecimientos relacionados con las señales de Juan).

Segundo, aparece que todas las señales son identificadas como las tales al menos en algún lugar del evangelio según Juan (note lo frecuente que esto es indirecto y a veces no es hasta varios capítulos más adelante, ver más abajo). He aquí la lista de seis indisputables señales de Juan, de nuevo, pero esta vez con la referencia al evangelio de Juan y donde se le identifica explícitamente como “señal.”

Evento

Identificado como “señal”

Transformar el agua en vino en las bodas de Caná (2:1–11)

2:11

La sanidad del hijo del noble (4:46–54)

4:54

La sanidad del paralítico 5:1–15)

7:21, 31

Alimentación de la multitud (6:1–15)

6:14, 26, 30

La sanidad del hombre ciego de nacimiento (chap. 9)

9:16

La resurrección de Lázaro (chap. 11)

11:47; 12:18

Sin embargo, es importante reseñar que este criterio elimina la señal de caminar sobre las aguas de Jesús, ya que no es identificado ni explícitamente (ni implícitamente) como una señal en Juan. Nótese en este contexto que una señal es más que un simple acto simbólico o el uso del simbolismo (aunque incluye simbolismo por la virtud de ser una “señal,” al querer presentar a Jesús como el Mesías).

Tercero, a medida que Juan 20:30–31 lo aclara más, Juan selecciona ciertos eventos en el ministerio de Jesús a los judíos (ver el punto #1 más arriba) como señales, debido a que demostraban que Jesús era el Cristo el Hijo de Dios. Esto, por su puesto, se adaptaría al andar sobre las aguas y tal vez otros elementos en el evangelio según Juan, pero cualquier otra candidata para ser “señal” (como las seis indisputables) deben cumplir con todos los tres criterios y no solo uno o dos.

Concluyo, por lo tanto, con el andar sobre las aguas eliminada como señal (aunque incluye un “Yo soy” diciendo y ciertamente manifestando el origen supernatural de Jesús en forma y en teofanía), quedamos o con tan solo seis señales, ciertamente una posibilidad en el que el número seis debe ser un número incompleto, o deberíamos buscar un número siete, un ocho, etc., en alguna otra parte.

Entrar a la purificación del templo (mi término preferido para lo que es más comúnmente llamado la “limpieza” del templo; si se desea una explicación, ver el comentario en inglés BECNT). Parece que se adapta a los tres criterios: (1) es un símbolo cargado y forma parte del ministerio público de Jesús; (2) puede ser identificado explícitamente tal y como en 2:18 (aunque algunos puedan no aceptarlo; ver más abajo); y (3) muestra a Jesús como el verdadero representante de Dios.

Algunos pueden decir que la referencia en 2:18 es algo indirecto en la que los fariseos estaban simplemente pidiéndole a Jesús por una señal (otra diferente a la purificación del templo). Yo señalo a esta última dinámicamente idéntica en 6:30, en donde los judíos le preguntan a Jesús, “¿Qué señal no das tú…?” y dónde, como en 2:19, Jesús procede a no a realizar otra señal, puesto que acaba de alimentar a la multitud, una señal indisputable en el evangelio según Juan, sino que explica el significado de la obra que acababa de hacer, desempacando así, el significado de la señal en términos de como se presentó a sí mismo como el Mesías de Dios. De la misma forma, argumento, es el caso de 2:18, donde, en lugar de hacer la señal que los judíos pedían, Jesús les explica el significado de lo que acababa de hacer, al mostrar que la purificación del templo, que era un acto simbólico que transmite la noción de la destrucción inminente del templo y su levantamiento, aunque, como lo dice el evangelista subsecuentemente, el “templo” del cual Jesús estaba hablando no era el templo literal (puesto que hubiese sido destruido también) pero el cuerpo del que Jesús está diciendo que va a ser “destruido” (crucificado) y “resucitado de nuevo en tres días” (2:19). Así concluyo que la purificación del templo es la séptima señal en el evangelio de Juan.

Usted pueda no estar de acuerdo. ¿Por qué? Las objeciones más comunes son:

(1) El hecho que las dos primeras señales en Juan estén numeradas (2:11: #1; 4:54: #2). Si el la purificación del templo es la número dos, entonces 4:54 será la número tres, y 4:54 será la número tres, y no la dos. Respuesta: las señales enumeradas marcan estas dos señales como si han sido realizados en Caná de Galilea, una inclusión literaria que forma el “ciclo de Caná” en Juan 2 al 4. Esto no elimina las señales adicionales, por decir en Jerusalén, como demuestra las referencias a estos tipos de señales en 2:23 y en 3:2. De hecho, la purificación del templo es precisamente este tipo de señal: una de las muchas señales que Jesús realizó en Jerusalén durante su visita en este momento de su ministerio, escogido por el evangelista por su valor mesiánico.

(2) El hecho de que la purificación del templo, al contrario de las otras seis señales, no es una señal sobrenatural. Esta es la objeción más común. Sin embargo, como ya intenté mostrar en el artículo anteriormente mencionado, el milagro, mientras fue encontrado usualmente, no es un componente necesario de la concepción de la señal de Juan, y es usualmente asumida (erróneamente, en mi opinión). Al mirar al Antiguo Testamento: hay dos tipos de referencias que involucran la palabra griega para “señal,” sēmeion: (1) las “señales y prodigios” realizadas por Moisés en el éxodo (pero note como Jesús desacredita su búsqueda en 4:48); y (2) Las “señales” proféticas que no son milagrosas pero que involucran simbolismo profético, transmitiendo usualmente la noción de juicio. No necesitamos explicar si (1), ya que nadie disputa esto, pero como un ejemplo de (2) presentamos a Isaías caminando descubierto y descalzo como una señal del juicio de Dios por Egipto y Cus (Isaías 20:3). Note que la palabra sēmeion es utilizada en este pasaje en la Septuaginta (LXX), pero, como usualmente digo en mis clases, ¡no hay milagroso alguno en ver a Isaías en ropa interior!

Ahora, mientras que la purificación del templo por parte de Jesús pueda no caber entre la categoría de “señales y prodigios,” entra en la categoría (2), de señal profética, perfectamente: Jesús actúa como un profeta que profetiza la condenación sobre el santuario de Jerusalén y sobre el judaísmo anticuado a través del rechazo al Mesías.

Hallo irónico, por tanto, que tanta gente identifique “señal” con “milagro” cuando Juan ha cambiado de “milagro” (dynamis en los Sinópticos) a “señal” precisamente para disminuir el nombre milagroso y enfocarse en el significado de estos actos en términos de simbolismo mesiánico (note que “señal en su propia esencia, apunta más allá de sí misma hacia algún significado más profundo). Al reinterpretar los “milagros,” Juan nos ha dado una comprensión más profunda de la manera en la cual ellos señalan a Jesús como el Mesías.
¿
Se convence? Muy bien. ¿Aún sin convencerse? Por favor, lea el artículo completo en inglés. ¿Aún sin convencerse? Escriba un comentario abajo, podemos discutir esto más adelante.

¿Quo Vadis, Evangelicalismo?

Tuesday, July 29th, 2008

En una columna digital previa, mencioné el libro próximo a ser publicado Quo Vadis, Evangelicalism? El cual celebrará el quincuagésimo aniversario de la publicación del diario de la Sociedad Teológica Evangélica Journal of the Evangelical Theological Society (JETS). El trabajo va a presentar nueve conferencias presidenciales presentadas por presidentes de la ETS además de una introducción y un epílogo por el editor y apéndices enumerando todas las conferencias presidenciales pasadas y nombres y años en el cargo de los editores del diario. Como editor del JETS y como editor general del volumen, permítame abrir su apetito por este volumen, el cual será presentado en la Conferencia Anual de la Sociedad Teológica Evangélica, al compartir un par de avales que han venido para el libro.

Timothy George, decano fundador de la Escuela de Divinidad Beeson de la Universidad de Samford (Beeson Divinity School of Samford University )y editor principal de la publicación en inglés Christianity Today dice que “John Stott definió una vez a los evangélicos como gente de la Biblia y gente del Evangelio. Esta antología de conferencias presidenciales de la ETS muestra como en estas dos guías hay un compromiso estable y definido a la completa y verdadera Palabra de Dios, Jesucristo, quien ha guiado la academia evangélica por el pasado medio siglo. El libro tiene importancia tanto histórica como relevancia contemporánea por los asuntos que los evangélicos confrontan hoy.”

David Wells, profesor distinguido Andrew Mutch de Teología Histórica y Sistemática en el Seminario Teológico Gordon-Conwell, apoya el libro con estas palabras: “Este libro nos da un vistazo a los eruditos evangélicos involucrando su mundo durante los últimos cincuenta años. Es una historia valiosa. Pero más que eso, también muestra lo difícil que es preservar el Cristianismo ortodoxo, constantemente acosado por preguntas, retos y perplejidades. Esto llama tanto por fidelidad como sabiduría y estos presidentes han mostrado que han tenido lo que se requería de ellos.”

Creo que el libro hará una contribución importante para el futuro del movimiento evangélico. Cito de la introducción, “Hablando personalmente, leyendo o digiriendo estas conferencias presidenciales … me han dado a mí, una tercera generación de eruditos en la ETS, una apreciación mucho más plena y profunda por la historia del movimiento evangélico y mi lugar dentro de él. Nadie al leer estas conferencias puede dejar de beneficiarse de la tremenda sabiduría colectiva ofrecida por estos lideres visionarios.” Estoy ansioso por ver a muchos de ustedes en la Reunión Anual de Noviembre (de 2007) en el banquete de la ETS el jueves por la noche.

NOTA: El programa de la reunión anual de la ETS ha sido publicado en inglés aquí.

Preguntas y respuestas acerca del divorcio y nuevo matrimonio

Monday, July 28th, 2008

Muchas gracias por sus comentarios en mi anterior columna digital acerca del artículo en inglés de Christianity Today por David Instone-Brewer y la respuesta de John Piper. A la luz de las muchas excelentes preguntas y comentarios, he decidido ser consecuente e iniciar otra columna digital para responder a los comentarios hechos tanto en la columna de Justin Taylor como en esta misma. Ciertamente no espero convertir a nadie a mi punto de vista, pero quisiera que mis comentarios aclararan algunos de los asuntos que no analicé en mi columna anterior. De nuevo, por favor, recuerden que mucho de este material está presentado con mayor detalle en inglés en el capítulo 11 de God, Marriage & Family. Además, mi primera columna aquí en Biblical Foundations discutía el tema del divorcio y nuevo matrimonio. Debido a que no conozco sus nombres completos, mis respuestas son a varias preguntas que ustedes han hecho. Usted sabe quien es usted, y no tendrá problema alguno en encontrar cuando respondo a una de sus preguntas en particular. Comprendan, además que no puedo participar en este diálogo en forma indefinida, aunque sus preguntas y respuestas son siempre bienvenidas, y serán incorporadas en la segunda edición en inglés de God, Marriage & Family siempre y cuando sea publicado.

Antes de responder a sus preguntas, permítame dirigir su atención a dos notas extensas en God, Marriage & Family que analiza la inclusión de la frase tratar en forma negligente por parte de Instone-Brewer como legítima base para el divorcio. En la página 412, nota 76, escribí “A esto algunos han añadido otras circunstancias extremas (tales como persistente abuso conyugal) cuando confrontado a través del proceso esbozado en Mateo 18:15 al 17, aunque se debe tener un gran cuidado a este respecto, a fin de no socavar el alto concepto que tienen las Escrituras acerca del matrimonio. … Otros, tales como Instone-Brewer, en su libro en inglés Divorce and Remarriage in the Bible, postulan la permisividad del divorcio más ampliamente debido al descuido en lo material y emocional. Instone-Brewer sostiene que el silencio de Jesús acerca de este punto en Mateo 19 debería ser aceptado como un acuerdo tácito con la práctica universal judía a este respecto basado en Éxodo 21:10–11…y sostiene que Pablo alude al mismo pasaje en 1 Corintios 8:3.”

En este punto me refiero a una crítica previa del punto de vista de Instone-Brewer en God, Marriage & Family, el cual se encuentra en la página 355, n. 25, cuando escribí, “Cf. Instone-Brewer, Divorce and Remarriage in the Bible, 99–110, quien además documenta la influencia de este pasaje acerca de las leyes judías acerca del divorcio, las cuales estipulaban la aceptación del divorcio tanto por razones materiales…como por descuido en el trato emocional … Instone-Brewer procede a argumentar que el silencio de Jesús acerca del divorcio basado en Éxodo 21:10, 11 debería ser interpretado como su aceptación al consenso judío sobre este punto … y que la alusión de Pablo a este pasaje en 1 a los Corintios 7 debería ser asumida como que Pablo también acepta el divorcio debido al descuido marital. Sin embargo, encontramos algo precarios los argumentos del silencio de Instone-Brewer. En el caso de Jesús, uno podría esperar que él añadiera descuido y negligencia marital a porneia como una segunda razón para el divorcio si hubiese aceptado la negligencia marital como fundamento para el divorcio. En el caso de Pablo, una cosa es decir que él aludió a Éxodo 21:10 al 11 pero otra es decir que esto implica que él aprueba el divorcio por negligencia marital. Especialmente a la luz de las ramificaciones principales de tal punto de vista (es decir, que esto aceptaría hoy en día el divorcio bíblicamente por negligencia marital). Parece razonable requerir un mayor apoyo Bíblico al respecto que el doble argumento del silencio que propone Instone-Brewer.”

Considero que estas citas muestran que la posición de Instone-Brewer, discutida en la publicación en inglés CT es solo la popularización del punto de vista que él ha presentado durante años en su trabajo erudito y que su posición ya ha sido analizada en trabajos eruditos como God, Marriage & Family. Vamos, ahora, a sus preguntas.

P: Parece que usted hace una distinción entre el abandono y el trato negligente. Aquél es una base legítima para el divorcio, éste no lo es. ¿Cuál es la diferencia?

R: Está en lo cierto, hago esta distinción, y además está en lo cierto que creo que el abandono es una legítima base para el divorcio, mientras que el trato negligente no lo es. Antes que nada, usé el término “abandono” en mi columna anterior solo debido a que este es el término que Instone-Brewer utiliza en su ensayo, y me adapté a su uso. El término más convencional en la literatura, es la “deserción por un no creyente” o algo similar. Esta escena se presenta en 1ra a los Corintios 7:15–19. Algunos creen que Pablo mismo, al aceptar la fe cristiana, fue dejado por su esposa, lo cual es posible pero difícil de verificar. Lo que esta “deserción por un no creyente” (o “abandono,” para hacerlo corto) involucra es un cónyuge que cree en Jesucristo como su Salvador personal y el rechazo de su pareja de la fe cristiana y por lo tanto rechazar el matrimonio. En tales casos, dice Pablo, el cónyuge cristiano no “está sujeto a servidumbre” (1ra a los Corintios 7:15), lo cual la mayoría interpreta como establecer las bases para el divorcio pero además como permiso para volver a casarse, en parte por la fuerza del paralelismo con 1 Corintios 7:39, donde se usa un sinónimo en griego, “Una mujer está atada a su esposo mientras él vive. Pero si su esposo muere, ella está libre para casarse con quien ella desee, pero él debe pertenecer al Señor.” En otras palabras, el versículo 39 hace explícito (en el caso de la muerte del cónyuge) lo que se dejó implícito en el versículo 15: aquellos que quedaron sin cónyuge (a través de la muerte del cónyuge o la deserción) no están solamente no más “sujetos a servidumbre” (como por ejemplo pueden divorciarse legítimamente) sino que pueden volver a casarse libremente. Como escribe Instone-Brewer en su ensayo, esto se comporta como la fórmula judía para el divorcio, “eres libre para casarte con quien quieras.” Así como para el término “abandono” o tal vez algo mejor y menos ambiguo, “la deserción por un cónyuge no creyente.” Note, por lo tanto, que este escenario está más claramente definido y considerablemente más conciso que el vasto término que clasifica de “abandono” y que pudiera incluir abuso y negligencia así como lo hace el ensayo de Instone-Brewer. Ciertamente, algunos casos de negligencia que pudieran incluir abuso pueden caer en la categoría de abandono, pero no necesariamente en el mismo sentido en el que Pablo lo define en la primera carta a los Corintios 7:15. Como uno de ustedes ya lo dijo (tan bien que solo reproduzco sus comentarios, en lugar de intentar mejorarlos), “Comprendo ‘abandono’ como la referencia al caso mencionado en 1 Corintios 7 cuando una persona viene a la fe, pero el cónyuge no y es abandonado a causa de ella. ‘Negligencia’ sería más adecuado usarla cuando una persona no cuida lo suficiente de su cónyuge (o no honrándole, etc.). De manera que el abandono sería como que ellos despegaron, ¿Estoy atrapado en este matrimonio o soy libre para volver a casarme? Negligencia sería, aún estamos casados pero no recibo suficiente (o nada en absoluto) del amor, alimentos, sexo, apoyo emocional o lo que necesito. ¿Puedo divorciarme y así conseguir a alguien mejor?” (Incidentalmente, también coincide con su comentario [ligeramente editado] que “el documento de Instone-Brewer … él sostiene que Jesús solo quiso decir que era necesario eliminar ‘cualquier causa’ para el divorcio, pero entonces Instone-Brewer sostiene que el divorcio debido al difuso concepto de negligencia es legítimo, ¡lo cual es realmente cercano a ‘cualquier causa’ para el divorcio!)

P: ¿No sería mejor comprender el término “no está sujeto a servidumbre”en 1 Corintios 7:15 como si se refiriese al derecho de las personas a vivir en paz en lugar de usar este principio como la base para el divorcio y nuevo matrimonio?

R: Todo el capítulo de 1 Corintios 7 trata de las diversas oportunidades legítimas e ilegítimas de divorcio. Creo que el trasfondo es que por alguna razón que se ha enseñado, es más espiritual evitar tener relaciones sexuales y/o el matrimonio (lo cual, es un punto de vista muy difícil de aceptar hoy). De ser así, esto implicaría que la gente soltera no debería casarse ni la gente casada tener relaciones sexuales ni tan siquiera divorciarse de sus cónyuges. Las enseñanzas de Pablo tienen sentido en contra de este trasfondo. Dice Pablo, que ser soltero es bueno, si alguno tiene ese don (vea mi diálogo con Debbie Maken aquí, aquí, y aquí al respecto), e incluso allí, aquellos que no se han casado pero que no tienen el don (de continencia) deberían casarse, porque es mejor casarse que estarse quemando con pasión (versículos 8 y 9). Si estás casado, dice Pablo, No se nieguen el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparse sosegadamente en la oración (v. 5). Ciertamente no debe usted divorciarse de su cónyuge (desobedeciendo la orden de Pablo), ciertamente no se vuelva a casar (versículos 10 y 11). Para aquellos que están casados con un no creyente, Pablo dice, continua en tu matrimonio si el cónyuge incrédulo desea permanecer casado, pero si no, “no está sujeto a servidumbre” (v. 12–16). En este contexto, parece que Pablo no está hablando meramente acerca de vivir en paz, sino específicamente acerca de la base legítima en contraste con la base ilegítima para el divorcio y el volver a casarse, un tema al cual regresa en los versículos 39 y 40.

P: Éxodo 21 dice que la negligencia en el matrimonio es base para el divorcio de un esclavo, ciertamente las mujeres libres deberían tener el mismo derecho.

R: El problema de fondo es que, hasta donde yo veo, Éxodo 21 no está estudiado o discutido en el Nuevo Testamento ni por Jesús ni por Pablo. ¿Deberíamos asumir que se aplica porque simplemente se menciona en el Antiguo Testamento? Eso es algo que Instone-Brewer hace, principalmente reforzado por las enseñanzas rabínicas judías del primer siglo. Para la mayoría de nosotros, esto no es suficiente; necesitamos una referencia en el Nuevo Testamento. Esto conlleva importantes preguntas teológicas con respecto a la relación entre los tópicos hermenéuticos del Antiguo y Nuevo Testamento que nos unen a esto.

P: ¿Qué, entonces, acerca de los abusos conyugales? ¿Qué acerca de los casos en los que el esposo golpea a la esposa, o deja de mantener relaciones sexuales con ella, o deja de proveer para ella? ¿Cuáles son las implicaciones pastorales para estos escenarios?

R: Primero que todo, tenga la bondad de leer mis comentarios en la introducción (por ejemplo, las citas de God, Marriage & Family) más arriba. Como erudito Bíblico, mi objetivo principal es determinar lo que las Escrituras enseñan. Comprendo que hay muchísimas implicaciones pastorales con las cuales se debe lidiar sin importar la posición que uno tenga. Les pediría que recordáramos que cada caso es diferente y se debe estudiar en sus propios términos. También pediría precaución para no caer en el mismo tipo de razonamientos por el que se reconocen a los fariseos. No deberíamos intentar de legislar lo que deberíamos hacer en cada circunstancia concebible sino aplicar los principios bíblicos conocidos a una situación dada con la cual estamos siendo confrontados. Dicho esto, ciertamente, los casos de abuso conyugal persistente pueden requerir al menos una separación temporal y una variedad de formas de buscar que se detenga el abuso y ayudar a restaurar el matrimonio de ser posible. Para ir más allá, dejaré esta área las numerosas facetas que levanta a mis estimados colegas de consejería bíblica.

P: Si usted permite el abandono, ¿Por qué no ver todos requerimientos de Éxodo como especificaciones para el abandono?

R: Por favor, vea mi distinción entre abandono y negligencia dentro del matrimonio más arriba. Sé lo que usted quiere decir, y brevemente reflexioné con su idea de subsumir la negligencia bajo el abandono dentro del matrimonio, pero al final creo que la escena que Pablo presenta en 1 de Corintios 7 (en mi presentación y discusión más arriba) es considerablemente más acertada y específica que una amplia categoría de “negligencia” y “abuso.” Lo que teníamos en mente era el caso en que un cónyuge se convirtió en cristiano y el otro le rechazó y abandonó el matrimonio debido a la fe cristiana de su cónyuge. Esto es muy diferente si se compara con una noción genérica de “abandono” o una variedad de otros tipos de negligencia y abuso.

P: Comentario: Uno de los puntos fuertes del artículo de Instone-Brewer es que trata el abuso conyugal, el cual es el asunto pastoral más sensitivo.

R: Estoy de acuerdo, en que trata el abuso conyugal, pero sin un soporte adecuado del Nuevo Testamento, en mi opinión, y con el efecto, como dice Piper, acerca de “ampliar trágicamente las bases para el divorcio legítimo.” Para más, ver mi respuesta a la pregunta anterior.

P: ¿No son los asuntos estudiados en Éxodo 21 equivalentes al abandono? Si alguien tiene necesidad de comida y ropa en forma adecuada y no tiene relaciones sexuales con su esposo, yo diría que ella está abandonada.

R: Recordemos que no es lo que usted o alguien en particular argumenta, sino lo que la Escritura dice. No debemos sustituir razonamiento inteligente por las claras enseñanzas de las Escrituras. No se trata de cuánta habilidad tenemos en el debate para convencer de nuestra posición sino de buscar discernir la revelación de Dios y estar preparados para obedecerle, sin importar lo que sea y si se está de acuerdo o no con lo que las Escrituras dicen. Me parece que hay algunos que lo que realmente quieren es que las escrituras digan que el divorcio por negligencia y/o por abuso es legítimo y que otros quienes realmente quieren creer lo que las Escrituras dicen no permiten el divorcio bajo ninguna circunstancia. (No estoy juzgando aquí los motivos de nadie, algunos de ustedes ya lo han dicho en sus comentarios.) Pienso que es muy saludable e importante reconocer esto como su propia presuposición al venir al texto de las Escrituras, sino que debemos permitir que la Palabra regrese a nosotros en sus propios términos, no importa lo doloroso que esto sea. Dicho esto, creo que el argumento razonado exegética y teológicamente puede ser útil al trabajar en una comprensión adecuada de las enseñanzas de las escrituras en un tema determinado, o no me encontraría escribiendo esta columna digital en este momento (así como otras respuestas más largas).

P: Sabemos que los niños a los que se han descuidado deben ser quitados de sus padres.

R: No estoy seguro si este paralelismo se mantiene, así como no creo que las escrituras digan que las esposas deben obedecer a sus maridos exactamente en la misma manera en que los hijos deben obedecer a sus padres.

P: ¿Así que usted piensa que Éxodo 21:10 y 11 es irrelevante y mal interpretado por Instone-Brewer, o sobrepasa lo que Jesús dijo? ¿Si esta última, es esa supersesión además de un argumento del silencio, o si no se edifica sobre las cláusulas de las excepciones?

R: Esa es una pregunta muy perceptiva (o una serie de preguntas). Lea más arriba, por favor, mis comentarios introductorias (citas de God, Marriage & Family), las cuales indican las razones para mis dudas a este respecto, en parte debido al silencio de Jesús al respecto en muchos lugares como en Mateo 19.

¿Estoy, por lo tanto, empleando yo mismo un argumento del silencio también? Eso depende de cómo se defina “argumento del silencio.” De la manera en que yo lo veo, un argumento del silencio dice que algo se aplica incluso aunque no esté en las Escrituras mientras que lo que yo estoy diciendo es algo que no se aplica porque no está presentado. Para mí, esto es simplemente sentido común, o al menos precaución hermenéutica apropiada.

P: ¿Cómo ve usted la ausencia de la causa de excepción en Marcos y Lucas? ¿No lleva esto a apoyar al “punto de vista del compromiso matrimonial”?

R: Ultimadamente, no sé la razón por la que la cláusula de la excepción no está en Marcos y Lucas. No vaya usted a escuchar a nadie que le diga que él si la sabe (puesto que estará mintiendo). Creo que hemos sido dejados aquí con inferencias razonables. En mi libro God, Marriage & Family, en la página 242, cito extensivamente a Instone-Brewer, quien nota que hay veces en las que es razonable inferir del silencio escritural en un asunto que la gente comúnmente ha acordado. Si esto es cierto en el caso presente, Marcos y Lucas pueden haber sendito que ellos no necesitaban escribir una excepción que ya se había acordado por la mayoría, es decir, el adulterio constituyendo una base legítima para el divorcio, y Mateo incluyó esto solamente como un comentario lateral, como si lo hubiese. Dicho esto, creo que incluso al tener una cláusula de excepción, no una sino dos veces en Mateo, el tenerla en uno solo de los evangelios requiere que obedezcamos lo que dice, y debemos cuidar de no tratar de explicarlo de manera que “armonice” con Marcos y Lucas simplemente porque estos evangelios no lo incluyan.

P: desde su punto de vista, ¿pondría un adúltero arrepentido a su cónyuge que no haya cometido adulterio en la obligación bíblica de hacerle recibir y perdonarle? ¿O tendría el cónyuge que no ha cometido adulterio aún tener “base” para divorciarse aunque el cónyuge que adulteró haya buscado arrepentimiento y perdón (con la ayuda de Dios) para tomar cada paso necesario y ser restaurado en matrimonio?

R: Como ya dije, cada caso es diferente, así que es difícil expresarme ante este escenario en términos generales. Las palabras de Jesús a Pedro ciertamente vienen a la mente de los cristianos que siempre deben estar preparados para perdonar. Si el cónyuge arrepentido desea continuar casado, al víctima, como un cristiano, debería con la ayuda de Dios, intentar perdonar y desear continuar el matrimonio, pero hay muchos factores que pueden entrar en consideración en una situación específica y que son difíciles de lidiar en términos generales.

Para concluir, desde mi punto de vista, Instone-Brewer es demasiado permisivo mientras que Piper es demasiado restrictivo. ¡No es mi deseo iniciar escuela nueva alguna, junto a las líneas de la “escuela de Hillel” y “la escuela de Shammai,” “la escuela de Instone-Brewer” o la “escuela de Piper”! Espero que nuestras discusiones nos ayuden a clarificar nuestro pensar en este asunto tan importante. Genuinamente valoro este diálogo con muchos de ustedes en el espíritu de “hierro con hierro se aguza.”

Gracias por su paciencia, aquellos que han leído hasta aquí, por sus excelentes comentarios y preguntas. Desafortunadamente, se me termina el tiempo y debo regresar a otros asuntos que me urgen. Por favor, siéntase en libertad de responder mis comentarios, pero, ¡sepan que puedo ser no capaz de responder en poco tiempo!

¿Necesitan los judíos ser “perfeccionados”?

Monday, July 28th, 2008

Anoche, 11 de octubre de 2007, Ann Coulter dijo en un programa de televisión que los judíos necesitaban ser “perfeccionados,” en referencia a las enseñanzas del Antiguo y Nuevo Testamentos. Su anfitrión en el programa de respuestas televisivas rápidamente se declaró “ofendido,” y esta mañana Joe Scarborough, en su programa, se opuso a Coulter diciéndole a su “panel de expertos” que “en ningún sitio en el Nuevo Testamento” encontró la enseñanza de la que ella hablaba anoche. En su lugar, la gente será juzgada si alimentaron a los hambrientos, ayudaron a los enfermos y visitaron a los presos. También dijo que no deberíamos juzgar a otras personas.

Yo sé cuando estoy fuera de mi liga, e intento no comentar sobre asuntos políticos (eso se lo dejo a expertos tales como Ann y Joe), pero en este caso, ellos se aventuraron dentro del área de teología cristiana y de exégesis bíblica, y en este territorio me siento un poquito más cómodo contribuyendo a la discusión. En pocas palabras, voy a sostener que así como hubiera preferido que Ann Coulter hubiera expresado su punto de vista con mayor sofisticación teológica, de la misma manera, ella sí tenía un argumento, y los esfuerzos de Joe para “clarificar” la enseñanza del Nuevo Testamento cayeron, al menos en mi punto de vista, por su propio peso.

Interpretemos con certeza, ¿Enseña el Nuevo Testamento que los judíos necesitan ser “perfeccionados,” para usar el lenguaje de Ann Coulter? ¿Necesitan los judíos creer en Jesús el Mesías a fin de ser salvos? ¿O es esta una creencia opcional, solo para los cristianos y los judíos no cristianos pueden ir a aferrarse a sus propias creencias (entre las cuales está el rechazar a Jesús como el Mesías)? (En caso que alguno de ustedes que hayan leído la última frase “judíos no cristianos” como si existieran “judíos cristianos”, los hubo y los hay, de hecho hay judíos cristianos o mesiánicos quienes creen que Jesús es el Mesías.)

Para discutir este asunto, debemos hacer algo mejor que Joe Scarborough, quien citó uno o dos pasajes fuera de contexto. Necesitamos revisar todos los pasajes relevantes a este tópico en las Escrituras, e intentar comprender la teología bíblica acerca de este tema. Debido a que el género en el cual esta columna está diseñada es una columna digital y no una monografía erudita, este no es el lugar para hacer esto; me limitaré a unos pocos pasajes. Por un lado, Jesús reconoció que “la salvación viene de los judíos” (Juan 4:22), es decir, que los judíos son el pueblo escogido por Dios por las escrituras hebreas (el Antiguo Testamento), y es a través de ellos que el Mesías, Jesús, vino. ¡Jesús fue un judío!

A la vez, Jesús inequívocamente clamaba ser el Mesías y el único camino a Dios. En Juan 14:6, se le cita diciendo, “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí.” De la misma creencia se hacían eco los primeros cristianos. Así, Lucas cita a Pedro que enseñaba, “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). ¿Cuál es Este nombre? “sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos … Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo” (Hechos 4:10, 11, citando el Salmo 118:22). El nombre sin el cual ninguno, judío o no judío, puede ser salvo es Jesús. (Es de hacer notar que Pedro hablaba a sus paisanos judíos.)

¿Qué les pasará a los judíos que rechacen a Jesús como el Mesías? En el capítulo 8 del evangelio según San Juan, un pasaje que muchos consideran (erróneamente en mi opinión) antisemita, Jesús dice que los judíos, su propio pueblo, son “hijos del diablo,” lo cual en contexto, quiere decir “pecadores.” ¡Imagínese que los judíos son pecadores, tal como el resto de nosotros! Pero si ellos son pecadores, necesitan la salvación. ¿Y cómo se podrán salvar? ¿Alimentando a los pobres, ayudando a los enfermos, y visitando a aquellos en la prisión como Joe Scarborough erróneamente presenta que Jesús enseñó? ¡No! De acuerdo tanto a Jesús como a las enseñanzas de la iglesia primitiva, la salvación, no solo para los no judíos, sino también para los judíos, “no se encuentra en nadie más” sino en Jesús.

¿Cómo se salvan los judíos? Al igual que cualquiera de nosotros, creyendo que Jesús es el Mesías, el hijo de Dios (Juan 20:31). No hay arreglos especiales, no hay excepciones, no hay parcialidad. Como escribió Pablo, “No hay diferencia entre judío y gentil, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:22–24). Eso es lo que enseña el Nuevo Testamento. Usted no lo escuchó en el programa matutino de Joe Scarborough, pero revíselo, está allí mismo, en la Biblia. ¿Sería que Ann Coulter, en su forma algo cándida de expresarlo, estaba en lo cierto esta vez?

Aclarando las enseñazas neotestamentarias acerca del divorcio.

Monday, July 28th, 2008

El libro de los proverbios sabiamente aconseja, “El que pasando se deja llevar por la ira en el pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Proverbios 26:17). Por esta razón (si no hay otra) me opongo a entrar en la disputa al ofrecer algunas reflexiones propias sobre el reciente intercambio entre David Instone-Brewer y John Piper (o, más certeramente, en el artículo de Instone-Brewer de la publicación en inglés CT article y la respuesta de Piper en su propia columna digital en inglés. Sin embargo, con algo de turbación, no con el fin de involucrarme con uno o con el otro de estos individuos (conozco personalmente a ambos y los respeto profundamente), pero ya que este es un tema muy profundo y serio en las Escrituras que tiene muchas consecuencias reales para todos nosotros, en nuestras vidas y en las vidas de otros que se han entregado a nuestro cuidado espiritual.

Comenzamos con el artículo de Instone-Brewer (el cual resume muchas de sus obras más completas en este respecto), por aquellos que no están familiarizados con la posición de Instone-Brewer, ofreceré primero un breve resumen de su posición e inmediatamente pasaré a una crítica. Instone-Brewer da una mirada a las posiciones del primer siglo acerca del divorcio y segundo matrimonio sostenidas por las escuelas de Hillel y Shammai a fin de comprender el trasfondo de las palabras de Jesús en Mateo 19:9 que el divorcio no se permite “excepto por porneia.” Él sostiene que ambos puntos de vista fueron predicados en una cierta interpretación de Deuteronomio 21:1. Los Hileritas interpretaron la frase en este pasaje admitiendo el divorcio por “un asunto de desnudez” o “a causa de inmoralidad” para indicar que el divorcio estaba permitido por adulterio (“desnudez,” “inmoralidad”) así como por cualquier otra “causa” o “cosa.” Esto, por lo tanto, está más allá de la pregunta de los fariseos en Mateo 19:3: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” La esencia de su pregunta era si Jesús estaba de acuerdo con la interpretación de Hillel de Deuteronomio 24:1. La escuela de Shammai, por otro lado, interpretó “una causa de inmoralidad” como una sola frase que se refería a adulterio, tomando una posición mucho más restrictiva acerca de la legitimidad del divorcio. En respuesta a la pregunta de los fariseos, Jesús les dio un resonante “no.” Él no estaba de acuerdo con la idea que el divorcio era legítimo “por cualquiera y cada una de las razones,” como lo hacía Hillel. Aquellos que se divorciaban de su esposa por cualquier razón que no fuera porneia y se casaban de nuevo cometían adulterio. De acuerdo a Instone-Brewer, Jesús no rechazó el Antiguo Testamento en este punto, sino a la interpretación equivocada de él, defendiendo la comprensión adecuada de Deuteronomio 24:1 al permitir el divorcio solo en caso de adulterio.

Hasta aquí todo muy bien, en lo que a mí concierne (Aunque Piper no esté de acuerdo, ver más abajo). (No estoy de acuerdo con la crítica por parte de Piper al uso que Instone-Brewer le da al trasfondo judío en este caso. El hecho de utilizar información acerca de las escuelas judías del primer siglo de Hillel y Shammai con sus respectivos puntos de vista acerca del divorcio es un sello de interpretación evangélica sobre Mateo 19, y en forma correcta, debido a que la ocasión era la pregunta de los fariseos en Mateo 19:3, la cual reflejaba su propio contexto judío en el primer siglo.)

Sin embargo, en este punto, Instone-Brewer procede a elaborar un argumento desde el silencio. Dice que Jesús no solo defendió el adulterio como base para el divorcio usando Deuteronomio 24:1, sino que además “no rechazó la otra razón para el divorcio que se encuentra en el Antiguo Testamento,” divorcio por negligencia, basado en Éxodo 21:10–11. Aquí la lógica de Instone-Brewer me elude. Parece estar diciendo que a no ser que Jesús explícitamente diga que el divorcio no estaba permitido en casos de negligencia, debemos asumir que él lo admitió (un clásico argumento del silencio). Esta lógica parece menos convincente para mí, sin embargo, los argumentos que se originan en el silencio tienden a ser algo precarios. ¿Cómo pudo Instone-Brewer llegar desde la excepción (como sea que se comprenda) que Jesús explícitamente transformó en una excepción lo que supuestamente implicó? (Comprendo que Instone-Brewer dice que Jesús no necesitaba hacer esto algo explícito, debido a que era algo universalmente aceptado, pero aún quiero ver una demostración de una conexión más directa con la enseñanza del Nuevo Testamento en este lugar.) En términos de exégesis contextual, Jesús estaba simplemente respondiendo a una pregunta que le habían hecho (Mateo 19:3; ver más arriba); por lo tanto parece que Éxodo 21:10-11 no entra del todo en la discusión de Mateo 19:9 o al menos hasta donde alcanzo a ver yo. Instone-Brewer parece mudarse de la exégesis Bíblica al trasfondo judío, y no tiene un claro apoyo escritural (como Piper alega más exhaustivamente).

John Piper sostiene desde el principio, en su respuesta a Instone-Brewer, que en su punto de vista “la implicación de este artículo es que cada matrimonio del cual tengo conocimiento podría terminar legítimamente en divorcio.” (Como veremos más adelante, comparto esta preocupación, aunque no estoy de acuerdo con que esto requiera “el punto de vista de compromiso matrimonial.” Esencialmente una posición de “no se acepta divorcio bajo ninguna circunstancia”, como Piper pareciera implicar.) Piper primero va al razonamiento de Instone-Brewer de Éxodo 21:10–11, identificando acertadamente (en mi opinión) este como un argumento que surge del silencio y cuestionando muchos otros aspectos de la interpretación de Instone-Brewer de este pasaje. A continuación Piper accede al manejo que Instone-Brewer hace de la excepción de la cláusula en Mateo 19:9 en relación a Deuteronomio 24:1. Piper sostiene que Jesús está en desacuerdo con Deuteronomio 24:1 en lugar de simplemente clarificar el significado del pasaje (como sostiene Instone-Brewer), al citar a Marcos 10:4–9. En su lugar, Jesús regresó al comienzo y reiteró el plan perfecto de Dios para el matrimonio como una unión de por vida entre un hombre y una mujer. Estoy de acuerdo con Piper con que esto es lo que Jesús hace en Mateo 19, excepto por la excepción que Jesús explícitamente sostuvo en Mateo 19:9 (un punto crucial), el cual Piper deja inicialmente de lado.

Pero este es el punto exacto que se debate. Estoy de acuerdo ciertamente con que Jesús proclamó y reafirmó la intención original de Dios para el matrimonio como permanente, unión de por vida, pero la crux interpretum aquí es lo que se quiere decir a “excepción de porneia” en Mateo 19:9. Yo sostengo que en este caso (adulterio o inmoralidad sexual), Jesús permite una excepción, pero él define porneia como una referencia exclusivamente a la ruptura de un compromiso, algo por lo cual no tiene suficiente apoyo exegético ni lexicológico, a mi punto de vista (ver el capítulo en inglés sobre God, Marriage & Family). Este no es el lugar para escribir una crítica acerca de la versión de Piper acerca del “punto de vista del compromiso de matrimonio”; ya he hecho esto en algún otro lugar, y sostengo lo que he dicho en God, Marriage & Family es la más comprensible de la “cláusula de la excepción” a pesar de la respuesta de Piper en “Lo que Jesús demanda del mundo” que en inglés es “What Jesus Demands from the World” (recuerde que el “punto de vista del compromiso matrimonial” es sostenido por una minoría y que la mayor amplitud que se le da a la palabra porneia en Mateo 19:9 tiene mayor apoyo entre los comentaristas conservadores evangélicos). Así como muchos individuos que comentan en la columna digital en inglés de Justin Taylor y que lo han señalado, la lectura de porneia en Mateo 19:9 se refiere casi exclusivamente a un compromiso y no constituye la lectura más natural de la palabra en este pasaje sino que al contrario parece artificial, reflejando tal vez, un esfuerzo de proteger la noción de la indisolubilidad del matrimonio bajo cualquier circunstancia (aunque estoy al tanto que Piper cree que su escrito es la mejor manera de desglosar el pasaje).

Por eso, estoy de acuerdo con la crítica de Piper acerca del estudio de Instone-Brewer acerca de Éxodo 21:10–11 aunque estoy en desacuerdo con su crítica acerca del manejo de Instone-Brewer acerca de Mateo 19:9 y Deuteronomio 24:1. Aquí está el punto importante: la preocupación de Piper que Instone-Brewer “amplia trágicamente las bases para posibilitar el divorcio legítimamente” se debe mayoritariamente a la inclusión de Instone-Brewer de la negligencia del cónyuge como legítima base para el divorcio basado en Éxodo 21:10–11, la cual también rechazo, ya que no se aplica igualmente al divorcio en caso de adulterio. Ésta última es una excepción hecha en conjunto con el Antiguo Testamento (donde el adulterio se castigaba con lapidación), y Jesús no da como un mandamiento el divorcio en caso de adulterio sino que simplemente lo permite. Más aún, el adulterio es la única excepción hecha por Jesús (además del abandono por Pablo en 1ra a los Corintios 7:15–16) y puede ser delineada claramente de manera que no se eleva a una apertura de compuertas para divorcios indiscriminados como teme Piper.

Por el contrario, les pediría que consideraran elevar el ideal de las Escrituras (con Jesús como el novio “que nunca se divorciará de su esposa para tomar otra,” para citar a Piper, quien cita efesios 5:25) sin permitir el divorcio incluso en casos de adulterio del cónyuge puede ir más allá de las Escrituras y así es pastoralmente dudable. Sigo sosteniendo, por lo tanto, que un punto de vista elevado acerca del matrimonio como lo hizo Jesús y permitiendo excepciones para el divorcio en casos de adulterio y el abandono permanece como la opción que es exegeticamente la más defendible y de mayor sensibilidad pastoral.

David Instone-Brewer responde

Monday, July 28th, 2008

NOTA: La revista en inglés Time a Tomado cartas en el asunto acerca de este debate (HT: Justin Taylor)

David Instone-Brewer tomó algo de tiempo para responder a mi columna anterior acerca del divorcio y nuevo matrimonio. En la respuesta clarifica algunos de las confusiones conectadas con su artículo en la publicación en inglés Christianity Today. Su respuesta está a continuación:

Estimado Andreas:

Gracias por interactuar con mi trabajo con tal extensión y tan evidente comprensión de mis argumentos.

Comparto con usted mi problema principal con el artículo de CT, el cual es que debido a que algunas personas que no están familiarizadas con mi trabajo pueden concluir que estoy proponiendo el divorcio por razones menores. Mis conclusiones actuales están más cercanas a las suyas. La negligencia tiene que ser seria y persistente, por ejemplo, estar cerca al abandono (un concepto que usted ha recogido acertadamente de mis libros).

Cuando escribí el artículo para Christianity Today, batallé mucho con la palabra límite para tan importante sujeto. No había espacio para definir negligencia, así que referí a mis lectores a mi libro en inglés Divorce & Remarriage in the Church (el texto completo está en www.DivorceRemarriage.com). El libro señala que “neglect” o descuidar, tratar con descuido o negligentemente es una forma moderna inadecuada de resumir las estipulaciones de ‘alimentos, ropa y amor’ en Éxodo 21.10 (como se repetía en los contratos matrimoniales en días de Jesús). Detalla además la manera en la cual Jesús enfatiza que un cónyuge que ha recibido mal deberá perdonar, perdonar y perdonar y que buscar el divorcio como remedio a un trato descuidado y negligente es un último recurso.

Siento haber causado confusión al no aclarar esto en el artículo mismo. Vea mi respuesta en inglés a este y otros asuntos aquí

¿Qué fue lo que le pasó a la verdad?

Monday, July 7th, 2008

Hace unos pocos días, tuve una entrevista radial con Kevin Boling, el pastor de la Fraternidad Bíblica Mountain Bridge y productor del programa radial “Conocer la verdad”, Knowing the Truth. En esa entrevista para el programa, el pastor Boling y yo discutimos un libro que yo edité en 2005, Whatever Happened to Truth?¿Qué fue lo que le pasó a la verdad? Con autores colaboradores como Al Mohler, J. P. Moreland, y Kevin Vanhoozer. El libro abre con mi artículo, “ ‘Qué es la verdad?’ La pregunta de Pilatos en su contexto del evangelio según Juan y el contexto Bíblico.” “’What is Truth?’ Pilate’s Question in its Johannine and Larger Biblical Context.”Al Moler contribuyó con el ensayo, “La verdad y la cultura contemporánea” “Truth and Contemporary Culture.” El capítulo titulado “La verdad, la filosofía contemporánea y el giro postmoderno”, “Truth, Contemporary Philosophy, and the Postmodern Turn” fue escrito por J. P. Moreland. Kevin Vanhoozer ofreció su artículo “¿Perdido en la interpretación? La verdad, las escrituras y hermenéutica” “Lost in Interpretation? Truth, Scripture, and Hermeneutics.”

He aquí lo que un revisionista dijo del libro: “Aquí hay una anomalía: ¡Los cristianos fuera del oeste mueren porque ellos creen que su fe es cierta y los cristianos dentro del oeste se quitan el sombrero ante la idea y luego miran en otra dirección! Este libro explora lo que debería significar decir que los cristianos conocen la verdad, al hacerlo de manera que están en su búsqueda, con seguridad, convencidos por la Biblia, y satisfechos intelectualmente.” (David F. Wells, Andrew Mutch distinguido profesor de Historia de Teología Sistemática, Seminario Teológico de Gordon-Conwell)

Para aquellos de ustedes que puedan estar interesados en escuchar la entrevista radial en inglés, he aquí el enlace: www.sermonaudio.com/knowingthetruth.