Archive for the 'Teología' Category



Lo mejor del año 2007

Monday, April 28th, 2008

Continúan lloviendo libros acerca de la Biblia y teología de las imprentas a un paso acelerado. Seguro que no hay fin en el escribir libros…(de hecho, estoy trabajando en algunos ahora mismo). En caso de que a alguno le interese, he aquí mi lista “completamente objetiva” de lo “Mejor del año 2007,” calificados en orden de importancia. Como siempre, acepto sus comentarios y sugerencias con respecto a cualquier adición o substracción. [Nota del Traductor: Para el momento de la traducción de esta columna digital, se desconocía si alguna de las obras mencionadas están disponibles en idioma castellano].

1. Greg Beale and D. A. Carson, eds. Commentary on the New Testament Use of the Old Testament. Baker. [Comentario acerca del uso del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento]. En el mejor interés de una revelación completa, contribuí con “Juan” en este volumen, pero esto aún no es razón como para no otorgar el primer lugar a esta obra. La publicación de este volumen es verdaderamente un evento significativo en la erudición evangélica.

2. Bruce Waltke. An Old Testament Theology. Zondervan. [Una teología del antiguo testamento] La magnum opus de un estudioso del antiguo testamento excesivamente prolífico.

3. (empatados) John Piper. The Future of Justification. A Response to N. T. Wright. Crossway. [El futuro de la justificación, una respuesta a N. T. Wright] Una contribución útil muy importante en la continua discusión de la enseñanza Bíblica acerca de la justificación y la imputación.

3. (empatados) Steve Jeffery, Michael Ovey, y Andrew Sach. Pierced for Our Transgressions. Rediscovering the Glory of Penal Substitution. Crossway. [Perforado por nuestras trasgresiones, Redescubrimiento de la gloria de la substitución penal.] Una defensa convincente acerca de la doctrina de la substitución penal.

5. Daniel Akin, ed. A Theology for the Church. B & H. [Una teología para la iglesia] Una colección muy fina de contribuciones de Teología sistemática producida por un equipo de eruditos bautistas. De nuevo, para que se conozca toda la verdad, entre los autores están el presidente, el decano y colegas de la institución donde enseño, pero no es una razón para no incluir este importante nuevo volumen en la lista.

6. Donald McKim, ed. Dictionary of Major Biblical Interpreters. IVP. [Diccionario de los principales intérpretes Bíblicos]. Una segunda edición mayor que servirá como una útil referencia en los años que vienen.

7. Philip Noss, ed. A History of Bible Translation. American Bible Society. [Una historia de la traducción bíblica]. Para quien esté interesado en la historia de la traducción de la Biblia, este libro debe estar en sus manos.

8. Mark Strauss. Four Portraits, One Jesus. An Introduction to Jesus and the Gospels. Zondervan. [Cuatro retratos de Jesús. Una introducción a Jesús y los Evangelios.] Hermosamente producido y competentemente escrito, este es un recurso muy accesible acerca de Jesús y los evangelios, probablemente el mejor disponible actualmente en su nivel.

9. Jeannine Brown. Scripture as Communication. Introducing Biblical Hermeneutics. Baker. [Las escrituras como comunicación, Una introducción a la hermenéutica Bíblica]. Un libro nuevo estimulante acerca de la teoría hermenéutica en la tradición de Vanhoozer que de seguro va a hacer una gran contribución en su campo.

10. Tom Thatcher, ed. What We Have Heard from the Beginning. The Past, Present, and Future of Johannine Studies. Baylor University Press. [Lo que hemos oído desde el principio. El pasado, presente y futuro de los estudios acerca del Evangelio según Juan]. Thatcher ha ensamblado un notable grupo de eruditos que representan el pasado, el presente, y el futuro de los estudios acerca de Juan. Este libro da una orientación excelente acerca del estado del campo. Incluye un ensayo por Don Carson y una breve respuesta de vuestro sinceramente.

El diario de la Sociedad Teológica Evangélica: Retrospección y Prospecto en la ocasión del Quincuagésimo año de su publicación

Monday, April 28th, 2008

[Nota: Yo dí esta conferencia en el banquete annual de la ETS en San Diego. Recibí además una copia del nuevo libro en inglés que edité titulado Quo Vadis, Evangelicalism?]

Gracias, Ron y gracias, Alan, por resumir para nosotros los primeros cuarenta años de historia de la publicación del Journal. Es un privilegio y una mayordomía sagrada servir a la Sociedad como editor del JETS (Diario de la Sociedad Teológica evangélica, por sus siglas en inglés), y quiero agradecer al comité ejecutivo y a todos ustedes por su confianza, ánimo y apoyo. Desde que asumí el cargo de editor en 1999, he intentado continuar la fina tradición del Journal, tanto en términos de cantidad como de calidad, el número de páginas ha aumentado varias veces en los últimos años y actualmente se mantiene en más de 200 por cada fascículo, para un total de casi mil páginas al año. Solamente este año publicamos cerca de setecientas páginas de artículos y más de doscientas cincuenta páginas de revisión de libros.

En términos de calidad, como muchos de ustedes saben, el Journal es un diario completamente referenciado personalmente. Lo que esto quiere decir es que cada contribución seria es revisada anónimamente por uno de los muchos expertos en el campo, y que normalmente, como editor, trabajo en base de las recomendaciones de estos revisores. Pienso que algo que hace este diario JETS particularmente singular es el amplio rango de artículos que publicamos, desde estudios de los Testamentos Antiguo y Nuevo hasta de Teología Sistemática e Historia Eclesiástica, Predicación, Misiones y de otras disciplinas. Producir el Journal es un trabajo en equipo y no estaría completo si no agradeciera a mis editores de revisión, al comité editorial, los que dan su referencia personal, y a nuestro compositor cajista, Eisenbrauns, por su valiosa e indispensable contribución.

Si usted cree en la viabilidad de nuestro Journal, hay muchas cosas que usted puede hacer para incrementar su estatura. Usted puede usar JETS en su investigación y citar artículos relevantes cuando usted escriba. Usted puede enviar su trabajo al Journal y confiarnos la publicación de su mejor investigación. También puede usted hablar bien del Journal a sus colegas, incluso a aquellos que lo consideren ligero o quienes no se sientan a gusto con nuestra aceptación de la inerrancia de la Biblia. Ciertamente estoy muy animado en lo que respecta al Journal y en lo que sea publicar y promover erudición evangélica de primera clase a medida que continúo sirviendo aquí.

Como ustedes saben, este año ha sido mi gozo editar, no solo el Journal, sino que también el volumen aniversario, Quo Vadis, Evangelicalism? Publicado por Crossway. En lo que queda de tiempo juntos, me gustaría resumir para ustedes algunas de las principales contribuciones del libro y concluir con una breve evaluación del futuro de la Sociedad de Teología Evangélica y del Journal como un todo. Espero que esto abra su apetito para leer el volumen completo, tal vez durante las vacaciones de Navidad o antes.

I. INTRODUCCION

¿Quo Vadis, Evangelicalism? ¿Hacia dónde vamos como evangélicos? Con el pasar de una generación de líderes en nuestro movimiento en años recientes, La doctrina evangélica está algo así como en fermento y en transición, y yo creo que estamos en una coyuntura crítica la cual nos presenta tanto retos como oportunidades. El propósito de ¿Quo Vadis, Evangelicalism? Es reunir conferencias presidenciales diseminadas durante los cincuenta años de historia del Journal de manera que las memorias escritas en el pasado sirvan como guías para el futuro. Estoy convencido que  ¿Quo Vadis, Evangelicalism? Es una recopilación que puede ayudarnos a tabular nuestro curso en los años que vendrán. Pero no se conformen con mis palabras. Aquí hay algo de lo que algunos líderes evangélicos tienen que decir acerca de este volumen:

Timothy George, decano de Beeson Divinity School y editor en jefe de Christianity Today, dice, “Esta antología de conferencias presidenciales de la ETS muestra como … un estable compromiso a la Palabra de Dios y su mensaje transformador a través del Verbo de Dios, Jesucristo, quien ha guiado a la academia evangélica por el pasado medio siglo. Este libro ha tenido tanto importancia histórica como relevancia contemporánea por los asuntos que los evangélicos enfrentan hoy.”

David Wells, profesor distinguido de Teología Sistemática del seminario Gordon-Conwell, y uno de los conferencistas de las plenarias de este año, escribe, “Este libro nos da un vistazo de los que eruditos evangélicos han hecho en los últimos cincuenta años. Es una historia valiosa. Pero más que eso, muestra justamente cuan difícil es preservar la ortodoxia cristiana, constantemente acosada como lo es por preguntas, retos y perplejidades. Esto llama tanto a la fidelidad como a la sabiduría y estos presidentes han mostrado que ellos tuvieron lo que se necesitaba.”

Y John Woodbridge, profesor investigador de Historia Eclesiástica en Trinity, comenta, “Para aquellos que creen que los cristianos evangélicos son intelectualmente intermitentes cuando proclaman la infalibilidad o inerrancia de las Sagradas Escrituras, este libro debe darles una pausa genuina. Constituye un auténtico tesoro de pensamientos y reflexiones brillantes acerca del significado, importancia y orden bíblico de la doctrina. De hecho, la certeza de la infalibilidad de la Biblia representa la tradición central de las iglesias cristianas…hasta al menos mediados del siglo diecinueve. Los evangélicos de hoy residen principalmente en la mayor tradición cristiana.”

Estas palabras son un tributo para nuestra Sociedad y para muchos de ustedes que le han dado forma a la vida de la ETS de manera significativa en las décadas pasadas. Pienso que podemos estar agradecidos a Dios por todo lo que él ha hecho, y por sus siervos fieles que han defendido la integridad de su Santa Palabra. Este es un verdadero momento para celebrar. A veces estamos tan enfocados en los problemas y las controversias y olvidamos de dar gracias a Dios. Creo que esta noche la providencia nos ha otorgado una dorada oportunidad de reflexionar en los 50 años de publicación del Journal y celebrar el regalo de líderes que Dios ha dado a la Sociedad. Muchos de estos líderes están presentes hoy, y me gustaría pedirles a los presidentes presentes y pasados que se pongan de pie por un momento para poder reconocer su contribución a la vida de nuestra Sociedad.

Además, me gustaría expresar mi apreciación personal a los editores anteriores del Journal. Gracias, Ron, por sus muchos años de fiel servicio como editor y por su bien hecho resumen hace unos momentos de los “años Youngblood.” Y gracias a usted, Alan, por cubrir los años iniciales del Journal, incluyendo a Sam Schultz por su servicio como editor, tan capaz. En lo que queda de tiempo, como mencioné, me gustaría revisar con ustedes las contribuciones de nuestros pasados presidentes que están reseñadas en “Quo Vadis, Evangelicalism?” He servido con varios de ellos en el comité ejecutivo y he venido a conocerles y a apreciar de ellos su liderazgo visionario profundamente en un nivel personal.

II. QUO VADIS, EVANGELICALISM?

Pero antes de hacer esto, permítanme compartir con ustedes por un momento algunos de los bocados interesantes que he descubierto mientras trabajé en ¿Quo Vadis?¿Sabían ustedes, por ejemplo, que muchas conferencias presidenciales nunca fueron publicadas en el Journal y hasta donde yo sé, no están disponibles para nosotros hoy en día? (Y debería agregar que si alguno de ustedes llegase a poseer una de esas conferencias, me encantaría que usted diera un paso al frente luego de esta reunión y me las permita para publicarlas en un futuro cercano.) Estas conferencias presidenciales perdidas son: de Allan MacRae “Challenges of Evangelical Scholarship” (presentada en 1960); R. Laird Harris’s “The Cosmology of the Hebrews” (1961); de Burton Goddard “Evangelical Theological Stewardship” (1964); de Kenneth Kantzer “Blueprint for Evangelical Strategy” (1968); y de Gleason Archer “The Glorious Liberty of the Children of God” (1986).

Intenté localizar estas conferencias, particularmente aquellos tópicos relevantes de la ETS Festschrift, pero desafortunadamente en cada caso no tuve éxito. Con respecto a la de Allan MacRae, contacté a Wayne Sparkman, director del Centro Histórico en San Luis, Missouri, donde se conservan los documentos de MacRae, pero no tuvo éxito alguno en localizar la conferencia presidencial, incluso cuando el Centro había recibido una docena de cajas contentivas de materiales de MacRae y estuvieron clasificándolos.

Contacté además a Burton Goddard, quien me respondió una nota de fecha 28 de febrero de 2007, diciendo, “Lo siento, pero no tengo lo que usted me pide.” (Tengo entendido que Burton ha partido para estar con el Señor)

Dick Kantzer, hijo de Kenneth Kantzer, me informó en un mensaje de fecha 22 de febrero que le ha sido imposible localizar la conferencia de su padre, y me dice que “Es posible que mi padre haya reciclado partes de la charla y literalmente la cortó y engrapó a un número no estimado de otras presentaciones, ya que en esos días él trabajaba constantemente en construir y dar forma a las instituciones evangélicas.”

También me sentí frustrado al no poder incluir una conferencia de una de las más prominentes figuras del movimiento evangélico americano del pasado siglo, F. H. Henry. Henry dio su conferencia presidencial a la ETS sobre el tema de la justificación (en 1969), un tópico muy importante, aunque no es el tema del volumen aniversario de la ETS. Después de revisar, descubrí que Henry dio su conferencia en el banquete de la reunión de fundadores de la Sociedad, entre el 27 y el 28 de diciembre de 1949, en Cincinnati, Ohio, con el título de “Cincuenta años de Teología Americana y la necesidad contemporánea,” lo que llevó a la publicación de la obra de Henry “Fifty Years of Protestant Theology” “Cincuenta años de teología protestante” el año siguiente, un volumen que vale la pena leer. Sin embargo, no fui capaz de localizar la conferencia que Henry presentó en aquel banquete.

Finalmente, Roger Nicole me dijo en dos piezas de correspondencia escrita que su conferencia presidencial fue dada en 1956, el año previo a la primera publicación de su Bulletin of the Evangelical Theological Society. Roger me escribió que presentó su conferencia ante cerca de ochenta personas en el Seminario Teológico de Westminster. Su conferencia se tituló algo así como “Progress and Prospects in the ETS” Progreso y Prospectos en la ETS. Me escribió que, “Habiendo movido mi biblioteca dos veces desde 1956, ya no tengo el texto de esta conferencia.”

Luego de reconocer que estas pocas instancias donde he llegado al final sin resultado positivo alguno, permítanme compartir algunas breves palabras de apreciación a cada uno de los presidentes de la ETS cuya conferencia ha sido incluida en el volumen de Quo Vadis, Evangelicalism? No tuve el privilegio de conocer personalmente a Ned Stonehouse, Warren Young, ni a Gordon Clark, quienes presentaron las tres primeras conferencias que están en el libro, pero tengo la mayor apreciación por la contribución de estos hombres en colocar la fundación para nuestra Sociedad en sus años iniciales (1957 a 1970).

La primera conferencia por Ned Stonehouse llevó el título de “The Infallibility of Scripture and Evangelical Progress” es decir, “La infalibilidad de las Escrituras y el Progreso Evangélico” (1957). En su conferencia, Stonehouse combina su agudo intelecto con su firme compromiso a la inerrancia bíblica. En esencia, Stonehouse argumenta que, al contrario de lo que algunos alegan, en lugar de ser un impedimento al verdadero progreso evangélico, creer en la inerrancia de las Escrituras es un requisito indispensable para progresar. Logra, además, darle un giro al punto de vista de sus oponentes que argumentaban que la creencia en la inerrancia de las Escrituras presentaba un impedimento para la investigación de mentalidad abierta a la investigación de las Escrituras. Por el contrario, Stonehouse creía que el compromiso evangélico con la inspiración y la infalibilidad de las Escrituras prueba que una fuerza liberadora y energizadora por medio de la cual nosotros “nos apoyamos con todas nuestras fuerzas en la Palabra de Dios a fin de que todos nuestros pensamientos y maneras vengan a estar bajo su control.” Creo que Stonehouse estaba en lo cierto y que él y otros como él nos dejaron una fundación importante sobre la cual construir una casa responsable de erudición evangélica fiel.

En su segunda conferencia incluida en Quo Vadis, Evangelicalism? Warren Young habló acerca de “Adónde Evangélicos?” o “Whither Evangelicalism?” (1958). Young creía que la ETS y el movimiento evangélico en mayor escala progresarían si sus teologías, arraigadas a “la inmutable Verdad de Dios revelada en Jesucristo y registradas en la inmutable Biblia,” fueran para explorar creativamente maneras de dirigirse al mundo que constantemente cambia a nuestro alrededor. Esta es una forma muy apropiada de hablar del reto que continua delante de nosotros. Young, en forma algo profética, pedía con urgencia que siempre hubiese espacio para este tipo de exploración creativa en la ETS, o el progreso sería sofocado con toda seguridad. Como una posdata, debo añadir que Roger Nicole me informa que “Warren Young renunció a la ETS muy poco tiempo después de que durante su presidencia, desarrollaron dudas con respecto a la viabilidad de creer en la inerrancia de los manuscritos que no tenemos,” una respuesta ilegítima a una preocupación legítima.

Llegamos a la tercera conferencia, la de Gordon Clark llamada “La Sociedad Teológica Evangélica de mañana.” Lo que aprecio de esta conferencia es, al igual que la de Stonehouse, el compromiso inquebrantable de Clark a una visión elevada y la inerrancia de las Escrituras en conjunto con un intelecto muy agudo. En su conferencia, por ejemplo, incluye una refutación extendida de uno de los miembros de la ETS que renunció a su membresía diciendo que era “espiritualmente innecesaria e intelectualmente imposible aceptar la última cláusula de la base doctrinal de la Sociedad” acerca de la inerrancia de las Escrituras. Aún así, Clark reconoció a esta persona por su integridad, diciendo que era mejor para él que renunciara honestamente a que permaneciera en forma deshonesta, y esto, creo yo, continúa siendo verdad hoy.

Esto me lleva, brevemente, al siguiente, segundo, período presentado en el volumen, el cual ustedes podrán llamar “El Movimiento hacia la madurez” y el cual incluye las décadas entre 1971 y 1999. El siguiente presidente de la ETS de cuya conferencia se incluye en este volumen, y uno a quien muchos de nosotros conocemos muy bien, es Stan Gundry (su charla llevó el título “Teología evangélica: ¿Hacia dónde deberíamos ir?”). Una de las muchas cosas que aprecio acerca de Stan es que no teme confrontar lo que puede ser complejidades incómodas en la forma como tratamos con las Escrituras y la fe cristiana. Como digo en el prefacio del libro, Stan ejemplifica “el tipo de auto evaluación honesta y apertura a la evidencia” que él llama “lidiar con asuntos espinosos que desafían soluciones simplistas.” Stan también está convencido de la importancia de la hermenéutica y las misiones globales, algo que muchos de nosotros de la misma manera firmemente creemos que son asuntos vitales para nosotros como evangélicos en nuestra práctica y perseverancia.

La siguiente conferencia en el libro es por Alan Johnson, a quien ustedes ya han oído hablar hace unos pocos minutos. Como muchos de ustedes recordarán, Alan presentó su conferencia acerca del tema “El método histórico crítico: oro egipcio o precipicio pagano?” La pregunta a la que Alan intentó abordar fue, y todavía es, ¿Están las herramientas utilizadas por los practicantes del método histórico crítico manchadas sin esperanza por presuposiciones contra súper naturalistas de manera de volverlas inútiles a los inerrantistas o pueden ellas ser transformadas en las manos de eruditos que creen en la Biblia para servir como medios útiles de estudio para varios aspectos de las Escrituras? Johnson responde con cautela afirmativamente y de nuevo, yo tiendo a estar de acuerdo. Aprecio la lógica de Alan y su juicio balanceado, especialmente en las áreas de ética, hermenéutica y estudios del Nuevo Testamento. Estoy particularmente agradecido por su apoyo a la sabiduría hermenéutica que busca evitar tanto un acomodo indiscernible a los métodos críticos y al retiro reaccionario dentro del fideísmo y el pensamiento deductivo.

Moisés Silva, en la próxima conferencia titulada “¿Pueden dos caminar juntos a menos que estén de acuerdo?” invirtió mucho de su tiempo urgiéndole a los evangélicos a prestarle cuidadosa atención a la crítica de James Barr de lo que él llamó “fundamentalistas” en su libro Fundamentalism, aunque él objetara fuertemente la descripción parcial del “fundamentalismo.” En esto, creo yo, que Moisés ejemplifica la virtud de estar dispuesto a los puntos legítimos de criticismo incluso por aquellos quienes de muchas maneras están prejuiciados y si no ignoran quienes son los evangélicos. Esta es una verdadera señal de sabiduría, porque sería muy fácil descalificar a alguien como Barr como si se tratara de un intruso o un desinformado (o algo peor), pero Silva no hizo eso. Pienso que esta es una cualidad muy importante para nosotros como evangélicos: escuchar críticas cuando haya lugar para legítimas por parte de aquellos fuera de nuestro movimiento.

La primera conferencia escogida bajo la tercera y última firma, “Reflexiones recientes,” obtenida de los años 2000 hasta el 2007, es de Darrell Bock. Darrell presentó en 2001, una de las conferencias de mayor rango en años recientes (así como una de las más largas, me permito añadir) acerca del presente y futuro de la doctrina de los evangélicos. Dijo que, como la ETS, deberíamos ser una “Sociedad con un propósito” (con un saludo de cabeza hacia Rick Warren; como muchos de nosotros sabemos, Darrell ha estado tratando de aterrizar un libro de gran venta como “La vida con propósito” The Purpose-Driven Life, desde hace mucho tiempo, pero supongo que “La ETS con propósito” no se vendió de tal manera como The Purpose-Driven Life). Bock dice que este propósito que lo engloba todo, apropiadamente concebido, es el mandato misionero a la iglesia, y en creer esto, como veremos, Darrell no está en ninguna forma solo. Lo que más aprecio acerca de Darrell, y lo que creo con lo que él contribuye al movimiento evangélico a mayor escala y a nuestra Sociedad en particular, es la virtud de concentrarse en las especialidades. Es encomiable como busca una visión de los eventos y crisis actuales dentro de un mayor contexto de la historia de la doctrina evangélica y dentro de un marco de referencia del mandato misionero a la iglesia. Esto ha servido especialmente bien al tratar con la más reciente controversia en nuestra Sociedad con respecto al Teísmo abierto.

Otra lumbrera resplandeciente en nuestra Sociedad es Millard Erickson. Millard presentó una conferencia presidencial extremadamente útil titulada “Erudición Teológica Evangélica en el siglo veintiuno” en el año 2002. Con su humildad característica, se refirió a esta como a su conferencia del tipo “Yo tengo una esperanza.” En una manera tranquila pero penetrante, esta es ciertamente una conferencia conmovedora, y les invito a leer y releerla en el volumen aniversario en la cual está incluida. A mi punto de vista, la conferencia de Millard es una de esas clásicas instantáneas, valiosa para todos nosotros quienes aspiramos confeccionar mejores argumentos y quienes pretendamos enseñar a nuestros estudiantes a hacer lo mismo.

La conferencia final incluida en este volumen es por Craig Blaising, y es una verdadera y acertada conclusión para este volumen, al titularse así “Fidelidad: Una prescripción para la Teología” (presentada hace dos años, en noviembre de 2005). Al igual que Block, las raíces de la misión de la ETS y la erudición evangélica de Blaising, correctamente comprendidas, en la orden misionera de la iglesia. Esto parece reflejar un consenso creciente en muchos círculos. Aquí la madurez de juicio de Craig, y especialmente su nivel de liderazgo, es evidente cuando él analiza críticamente libros tales como Lost Christianities de Bart Ehrman. Gracias, Craig, y gracias a todos, por sus contribuciones vitales a la ETS.

III. CONCLUSION

Concluyo, así como reflexioné en la Festschrift de la ETS, dedicada a esta Sociedad y a su Journal, creo que “Quo Vadis, Evangelicalism?” lleva el testimonio de la madurez del movimiento evangélico durante el pasado medio siglo. En los años iniciales de nuestra Sociedad, la afirmación común de la inerrancia de la Biblia proveyó la base de la exploración por parte de la erudición, y mientras en años subsecuentes una variedad de aspectos vinieron a primera plana y fueron debatidos vigorosamente, la inerrancia nunca ha sido apartada de su lugar de piedra angular crítica en la cual la Sociedad se estableció.Recientemente un escritor buscó argumentar que apoyar la inerrancia de la Biblia basados en la veracidad de Dios es falso y excesivamente deductivo en su razonamiento y lógica. Por el contrario, deberíamos buscar la manera en la cual el canon hubiese sido determinado por la iglesia en los primeros siglos. Como erudito bíblico, pienso que puedo ver de donde viene y con cuales intenciones viene este escritor, pero a la vez me pregunto si la propuesta es excesivamente disyuntiva. Si las Escrituras son la Palabra de Dios, y si Dios es veraz (lo cual él ciertamente lo es), ¿por qué sería ilegítimo sostener que, como la Palabra de Dios, y sobre la base de la fidelidad de Dios, las Escrituras son “por lo tanto” completa e infaliblemente la verdad? Para estar seguros, la inerrancia no se debe interpretar tan ajustada a la doctrina de manera que se domestique y se estreche para servir los intereses sesgados de aquellos quienes enérgicamente argumentan a favor de metodologías particulares o doctrinas distintivas de agrupaciones cristianas. Pero yo creo que después de cincuenta años de existencia de nuestra Sociedad, la sabiduría de nuestros fundadores ha sido amplia en demostrar y vindicar, y será difícil de mejorar en los años que siguen.En este proceso de maduración de la Sociedad de más de medio siglo, el Journal of the Evangelical Theological Society ha tenido un papel vital como órgano publicador de la Sociedad, ayudando a cumplir su propósito “fomentar erudición bíblica conservadora al proveer un medio para el intercambio de expresiones orales y escritas del pensamiento y la investigación en el campo general de las disciplinas teológicas centradas en las Escrituras.” Los sistemas de presentación han cambiado, y continuarán cambiando, pero la contribución hecha por el Journal continuará, gracias a las excelentes contribuciones de muchos de ustedes. Gracias de nuevo por una noche maravillosa de celebración de nuestra Sociedad y del Journal. Permítanme concluir en oración.

Señor Jesucristo, gracias por todo lo que has hecho por nosotros, tanto en revelarte a ti mismo a nosotros como en redimirnos de nuestros pecados y llamarnos a tu servicio. Estamos conscientes, Señor Jesús, de tu oración final antes de la crucifixión, y quisiera retomar una parte de esta oración específicamente por este grupo especial de personas, mis hermanos y hermanas aquí en la ETS, pidiéndote que lo que oraste por tus discípulos se vuelva una creciente realidad entre nosotros. Esto fue lo que rogaste y esto es lo que ruego hoy:

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.” Juan 17:20-23

Yo ruego, Señor Jesús, que seamos uno en perfecta unidad, así como el Padre y tú son uno solo, para que así el mundo sepa y crea que el Padre te envió a ti y que tú les amaste a ellos así como el Padre te amó a ti. Y esto oro en el precioso y santo nombre de Jesús, y para su gloria. Amén.

Mayordomía cristiana y ofrendar como un acto de adoración

Monday, April 28th, 2008

Recientemente, fui citado por el diario neoyorquino de finanzas the Wall Street Journal afirmando que dije que los pastores que enseñan a diezmar el 10% lo hacen debido “muy a menudo a su pragmatismo, tradición e ignorancia.” Mientras que esto representa la esencia de lo que dije durante una conversación telefónica de treinta minutos, me preocupa que al sacar este comentario de su contexto, pueda ser malinterpretado. Como intérpretes de las escrituras, sabemos bien lo importante que es el contexto para comprender el mensaje que alguien intenta comunicar. Al no proporcionar el contexto completo, the Wall Street Journal efectivamente permite que mis comentarios sean malinterpretados. Con optimismo, espero que al presentarle a usted con el trasfondo completo y un amplio contexto pueda mostrarle lo que mi corazón siente al respecto e ilustrar cuan fácil es ser distorsionado de las verdaderas intenciones que uno pueda tener, no importa cuan cauteloso uno pueda ser al lidiar con los medios de comunicación, incluso con publicaciones de tanta reputación como the Wall Street Journal.

Cuando la reportera del Wall Street Journal me llamó poco después del Día de Acción de Gracias diciéndome como se me iba a citar textualmente, de inmediato presenté mis argumentos pidiendo que se cambiara la palabra “ignorancia.” La reportera se opuso de inmediato. Cuando insistí en el cambio, ella dijo que llevaría el asunto al editor, pero que no me podía prometer que el cambio se llevaría a cabo. Al final, la cita fue dejada como estaba. También rechacé la forma como la reportera me presentó como “desafiante ante el diezmo en mis clases de Nuevo Testamento,” pero, de nuevo sin provecho alguno. Tal parece que se necesitaba a un representante del “Anti-diezmo en el aula de clases” (el subtítulo), incluso cuando esta es solo una presentación parcial y tendenciosa de mi práctica mientras enseño.

¿Qué es lo que enseño con respecto a la mayordomía cristiana y las ofrendas? La respuesta es: Yo enseño exactamente lo que dice el documento Baptist Faith and Message 2000 acerca de eso: “Dios es la fuente de todas las bendiciones, temporales y espirituales; y todo lo que tenemos y somos se lo debemos Él. Los cristianos tienen una deuda espiritual con todo el mundo, una oficina de administración santa en el evangelio, y una mayordomía que involucra todas sus posesiones. Están, por lo tanto, bajo obligación de servirle a Él con su tiempo, talentos y posesiones materiales; y debería reconocer todas éstas como confiadas a ellos y para ser usados para la gloria de Dios y para ayudar a otros. De acuerdo con las escrituras, los cristianos deben contribuir con sus posesiones alegre, regular, sistemática, proporcional y liberalmente para el avance de la causa del Redentor en la tierra” (el énfasis es mío).

Note que el Baptist Faith and Message 2000 no usa las palabras “diezmo” o “diezmar” o especifican un porcentaje particular del ingreso. Fija (acertadamente, en mi opinión) dar financieramente dentro de un contexto mayor que el de la mayordomía de uno al de las posesiones, materiales o de cualquier tipo. Muestra que la mayordomía cristiana (incluyendo dar los recursos financieros) es parte de la adoración personal y presenta muchos principios neo testamentarios acerca de cómo uno debe dar: alegre, regular, sistemática, proporcional y liberalmente. Como notó Daniel Akin recientemente en una reciente pieza de BP First Person, estos son los distintivos de lo que él llamó “Dar de gracia.” A la vez, y este era mi punto en responder la pregunta de la reportera, ni el Nuevo Testamento ni nuestro legado confesional hace mención alguna acerca del porcentaje, sea el 10% o algún otro, como obligatorio para los creyentes de hoy.

Así que, ¿es mi enseñanza “anti- diezmos en el aula de clases”? No del todo. Mi enfoque no está basado en como no dar, sino en los principios del Nuevo Testamento para dar que han sido resaltados por el documento de Fe y Mensaje Bautista 2000. Ya que crecí como Católico Romano en Austria en un tiempo en el que un porcentaje prefijado se daba como “impuesto eclesiástico” y que era deducido en la planilla individual de impuestos, he llegado a apreciar el énfasis que el Nuevo Testamento pone en dar voluntariamente. Me preocupa que si estipulamos un porcentaje mínimo para dar como algo que la iglesia requiere, por ejemplo, entonces dar no sería voluntariamente como enseña el Nuevo Testamento. Es verdad, por lo tanto, que si un estudiante en una de mis clases me pregunta si yo creo que el Nuevo Testamento enseña que todos los cristianos deben dar (al menos) el 10% de sus ingresos a su iglesia local, no puedo responder de buena conciencia que “sí” a esa pregunta pero debe clasificarse mi respuesta en muchos aspectos: la actitud del corazón es más importante que la cantidad específica; dar de nuestras finanzas es parte de nuestra mayordomía cristiana y adoración y debería suceder con un espíritu de gracia y no de legalismo.

¿Transmití, por lo tanto, con mis comentarios que los cristianos no necesitan dar, o necesitan dar solamente una pequeña cantidad a su iglesia local? Por su puesto que no. Por el contrario: me parece que en vez de inducir a los creyentes a dar tan poco como les sea posible, la gracia de Dios debe esperar que mueva al agradecido pecador redimido a dar con liberalidad, incluso sacrificadamente, reconociendo que todo lo que él o ella tiene no es suyo, sino de Dios en primer lugar. En este contexto, le dije a la reportera que deberíamos tomar la materia de dar financieramente no en un espíritu de pragmatismo o de temor a que a no ser que diéramos el mínimo 10% requerido la gente no iba a dar, o solamente dar muy poco. En su lugar, deberíamos tener fe en el trabajo de Dios en los corazones de nuestra gente, confiando que él va a moverlos a dar liberalmente así como libremente han recibido.

Si puedo ser tan atrevido en añadir un comentario para los Bautistas del sur que creemos en la Biblia. Las batallas que han sido peleadas sobre la doctrina de la infalibilidad de las Escrituras, y esta doctrina son justamente importantes para nosotros, puesto que de ella fluyen muchas otras doctrinas. Aunque la inerrancia debe ser más que una simple doctrina que afirmamos en términos generales; la inerrancia debe ser practicada cuando enfocamos cualquier asunto dado, incluyendo la mayordomía cristiana. Este era mi punto cuando hablé con la reportera acerca de “la tradición.” Cuando lidiamos con una pregunta, deberíamos preguntarnos: ¿Qué dice la Biblia al respecto?, no simplemente ¿Cuál es nuestra tradición? En este contexto, cuando hablé de “ignorancia,” lo que yo tenía en mente era el hecho que algunos (y de ninguna manera todos) pueden estar insuficientemente familiarizados con las enseñanzas Bíblicas de dar financieramente por parte de los cristianos. Pero si sostenemos que la Biblia es nuestra mayor autoridad en todos los aspectos de fe y prácticas, deberíamos saber y estudiar lo que la Biblia dice. Ciertamente, yo esperaría que como Bautistas del Sur podamos tener discusiones significativas acerca de los que las Escrituras enseñan en un tema determinado, incluyendo las ofrendas financieras cristianas.

Entiendo que este es un asunto particularmente volátil, porque se habla de dinero, y esto golpea muy de cerca de nuestro sustento y seguridad. Pero en esta área, como en todas las demás, deberíamos confiar que el Señor va a proveer para todas nuestras necesidades. ¿Creo yo que todos aquellos que enseñan que se debe dar un diezmo del 10% lo hacen por ignorancia? No del todo. ¿Creo yo que los cristianos no deberían dar o dar tan solo un poquito? ¡NO! Por el contrario, ellos deberían dar tanto como les sea posible, lo cual, en muchos casos, creo que es considerablemente mayor que un 10%. ¿Creo yo que el Nuevo Testamento enseña que dar el 10% es un requerimiento para todos los cristianos? No, y aquí es donde algunos de ustedes no van a estar de acuerdo conmigo, y estoy abierto a mayor discusión en este tema. Confío en que esta pieza sirva al propósito de clarificar y mejorar la comprensión. He aprendido que cuando los eruditos están sujetos a las leyes del periodismo (cuando muy a menudo en el fragmento de una entrevista se permite ceder precisión en sustancia), la verdad total, a menudo se convierte en la víctima. Pero, ¿Quién sabe si tal vez Dios es capaz de utilizar incluso a la reportera del Wall Street Journal con objetivos buenos de ayudarnos a aprender más acerca del cómo y el cuánto deberíamos dar para el crecimiento de su reino? Yo creo que él lo es.

El Dr. Köstenberger es Profesor de Nuevo Testamento y director de estudios de Ph. D. en el Seminario Southeastern Baptist Theological Seminary en Wake Forest, Carolina del Norte y fundador de BIBLICAL FOUNDATIONS (Fundamentos Bíblicos) (www.biblicalfoundations.org). Ha sido el co autor de una serie en dos partes acerca de diezmar en inglés (presione aquí y aquí para mayor información al respecto), así como de una columna digital o blog que reúne sus puntos de vista en este campo, y que están publicados en su página web.

Albert Schweitzer

Monday, March 31st, 2008

Esta columna digital fue escrita originalmente para ser incluida en la Enciclopedia de Civilización Cristiana (Encyclopedia of Christian Civilization, 4 vols., ed. G. Kurian (Blackwell, próxima a publicarse), junto con quince otros documentos.

Albert Schweitzer (1875–1965) nació el 14 de enero de 1875 en Kaysersberg en Upper Alsace, Alemania, hijo de un pastor luterano. En 1893 comenzó sus estudios en la Universidad de Estrasburgo, tomando clases de Nuevo Testamento con el muy conocido erudito alemán Heinrich Julius Holtzmann. Desde 1902 y hasta 1912, sirvió en Estrasburgo como instructor de Nuevo Testamento, como pastor de una iglesia y director del Thomasstift. Además de ser un erudito del Nuevo Testamento, Schweitzer logró además un doctorado en medicina y era un notable organista y autoridad en música de Johann Sebastián Bach. A partir de 1913, con interrupciones ocasionales, Schweitzer sirvió como doctor misionero en Lambaréné, África Occidental Ecuatorial. Durante este tiempo Schweitzer continuo su trabajo como erudito, contribuyendo, con obras como, un estudio acerca de “El misticismo de Pablo el apóstol” (The Mysticism of Paul the Apostle). Schweitzer recibió asimismo el premio Nóbel de la paz 1952, el 10 de diciembre de 1953. Murió en Lambaréné el 4 de septiembre de 1965.

Sin lugar a dudas el trabajo de erudición más influyente de Schweitzer fue su resumen de los estudios de la vida de Jesús, “La búsqueda del Jesús histórico: Un estudio crítico de sus progresos desde Reimarus hasta Wrede (The Quest of the Historical Jesus: A critical study of its progress from Reimarus to Wrede), una obra que escribió cuando no tenía aún 30 años. En este libro, escrito en un estilo vívido, Schweitzer discute y critica aproximadamente 250 obras acerca de Jesús (la mayoría de ellos alemanes) en el siglo previo (diecinueve). Al final, él concluye que escribir una vida acerca de Jesús es imposible, porque no tenemos los datos para una biografía en el sentido moderno. Aquellos que a pesar de todo, intentaron hacerlo, acabaron domesticando a Jesús, removiéndolo de su tiempo y trasponiéndolo a los suyos a fin de hacerlo inteligible a la audiencia moderna. Pero Jesús rechaza el ser domesticado, y así todas las vidas liberales modernas son aliadas ciegas, falsificaciones en lugar de exposiciones acerca de la vida de Jesús.

Por su parte, Schweitzer intentaba comprender a Jesús dentro de su propio marco de referencia judío del primer siglo, presentándolo bajo la rúbrica de lo que él llama “escatología exhaustiva” (aunque lo que él quería decir se aproxima más a lo que hoy se entiende como “apocalíptica,” es decir, la expectativa que el mundo va a llegar a su final a través de un cataclismo, fin del tiempo con la intervención de Dios). Dentro de su marco de referencia, Schweitzer comprendía la predicación de Jesús del reino de Dios como la proclamación de que en él, Jesús, el final de los tiempos había llegado y era inminente. Aunque Jesús murió, la historia no se terminó. Por implicación, Jesús fue incomprendido, mientras no fue seguido con respeto por nadie.

El trabajo de Schweitzer ha dejado una gran sombra de influencia en generaciones siguientes de eruditos alemanes y Angloamericanos. La importancia del entorno judío de Jesús en la Palestina del primer siglo es ampliamente reconocida hoy en día. A la vez, muchos estarían de acuerdo en que Schweitzer subestimó el papel de la resurrección de Jesús en engendrar un movimiento que se extendió a cada rincón del globo.

Bibliografía:

Baird, William. History of New Testament Research. Volume Two: From Jonathan Edwards to Rudolf Bultmann. Minneapolis: Fortress, 2003, pp. 229–37, 508–9.

Neill, Stephen and Tom Wright. The Interpretation of the New Testament 1861–1986. 2nd ed. Oxford/New York: Oxford University Press, 1988, pp. 205–15.

Schweitzer, Albert. The Quest of the Historical Jesus: A critical study of its progress from Reimarus to Wrede. Ed. and trans. John Bowden. Minneapolis: Fortress, 2001 [1st orig. ed. 1906; 2nd ed. 1913].

Idem. Out of my Life and Thought: An Autobiography. 2nd ed. Trans. A. B. Lemke. London: George Allen & Unwin, 1954 [1931].

Idem. The Mysticism of Paul the Apostle. Trans. W. Montgomery. New York: Henry Holt & Co., 1931 [1930].

Jesus y la Política: Una elección primaria

Monday, March 31st, 2008

Como dijo recientemente Mike Huckabee durante uno de sus debates televisivos, “Jesús fue sumamente inteligente como para lanzarse de candidato a un cargo político.” ¿No es esto cierto? Uno ciertamente simpatiza con los candidatos que tienen que reinventarse a sí mismos cada pocos días para atraer a diferentes grupos de electores. De hecho, Jesús no se lanzó como candidato a cargo político alguno. Dijo que su reino no era de este mundo. No quiso decir que él era tan de otro mundo como para no adaptarse a este mundo. Al contrario, él estaba muy al tanto de las ansiedades y preocupaciones de las personas con sus necesidades existenciales. Fue muy crítico con aquellos que atesoraban riquezas mientras olvidaban las necesidades de otros o no se preparaban para su destino final. A quienes venían a él, les urgía a que vendieran sus posesiones para dar el dinero a los pobres. Así que en lugar de lanzarse para algún cargo político, Jesús estaba muy interesado en materia de economía y la redistribución económica y voluntaria.

Jesús no solo evitó lanzar su candidatura, tampoco se adhirió a ningún candidato político. Aunque sí se preocupaba por los asuntos de justicia y carácter. Descubría a los líderes de su día por su falsedad e hipocresía y les llamaba al arrepentimiento. Les exhortaba a ser honestos, generosos, temerosos de Dios, creyentes en Cristo y auténticos, les llamaba a ser consistentes con la manera en que vivían. Los falsos eran malditos como también lo eran aquellos que abandonaban la justicia y la moralidad en su vida pública o en sus creencias y prácticas personales. Jesús también estuvo por encima de los partidos políticos. Sus objetivos eran los asuntos espirituales y trascendentes de este mundo. Al final, los líderes de ambos partidos mayoritarios conspiraron y en una alianza de conveniencia política se deshicieron de él. Esto no tomó a Jesús por sorpresa. Él no esperaba menos. No confiaba en ningún partido ni institución humana, puesto que tenía una evaluación del pecado humano y la inconstancia de las multitudes que pueden ser ganadas con promesas de soluciones inmediatas a sus necesidades.

La visión propia de Jesús trascendió la mera existencia terrenal humana. Por supuesto que él no fue político. Pero le dio a la gente una visión que fue grandiosa e inspiradora y capaz de capturar su imaginación. Fue muy bueno en el trato personal de uno a uno, y podía convencer a los individuos de dejar su ocupación anterior para seguirle a él. Era capaz de conectarse con las personas y habló su propio idioma. Habló de asuntos que le preocupaban a las personas, en lugar de usar términos abstractos. Esto es lo más notable ya que él era el Hijo de Dios quien había venido a la tierra de arriba. Su identificación con la gente a quien él vino a ministrar era completa. De hecho, vino a servirles antes que reclutarles a fin de que le ayudaran a lograr sus propios objetivos y sus ambiciones egoístas.

El propósito de este breve escrito, el cual es, a lo sumo, impresionista y ciertamente incompleto, no es presentar a Jesús como el “candidato ejemplar.” Aunque, tal vez el leer estas reflexiones pueda servir como un prisma para refractar alfo de lux sobre los candidatos en la presente temporada primaria. ¿Cuál(es) candidato(s) refleja(n) su semejanza con Cristo en alguna o varias de las áreas mencionadas en su comportamiento y en su enfoque? ¿Cuál(es) candidato(s) se parecen más a los candidatos que Jesús descubría como injustos o hipócritas? No hay, ni nunca habrá un candidato perfecto. No debemos poner ninguno de los candidatos presentes ni futuros en un pedestal. Pero para aquellos que son elegibles para votar se debe hacer una selección. Pocos de nosotros nos lanzaremos alguna vez como candidatos a un cargo político. Pero mientras votamos, como cristianos, debemos usar un criterio cristiano al tomar nuestra determinación en escoger al mejor candidato. En este respecto, así como en cualquier otro aspecto de la vida cristiana, no hay mejor criterio que el carácter y los valores de Jesús.

Una navidad Puritana

Monday, March 31st, 2008

¿Está alguno de ustedes listo para celebrar una “Navidad Puritana”? Tengan cuidado, y tal vez ya algunos de ustedes adivinaron esto, la Navidad Puritana como tal, no existe. Es cierto, tal como lo dice The Globe and Mail notes en su edición del 13 de diciembre de 2006 en la página de Facts & Arguments, en la Inglaterra de los siglos dieciséis y diecisiete, los pobres acostumbraban ir a casa del más rico del pueblo donde se daba comida y bebidas fuertes, produciendo una celebración alegre y a veces con algo de chispa (al citar un artículo del año 2004 por Jeff Guinn en el diario en inglés The Fort-Worth Star-Telegram).

Los puritanos, sin embargo, se transaron en eliminar la Navidad. Cuando tomaron el control del parlamento escocés en la década de 1580, establecieron que la Navidad no existía más. Como se puede imaginar, esto no acabó completamente con el problema. Sin embargo, el sentimiento en contra de la Navidad en Inglaterra ganó apoyo, produciendo proponentes tales como Blue Richard Culmer, un antiguo ministro quien quebraba las ventanas de cristal de las iglesias que celebrasen la Navidad, y Praise-God Barebones (algo así como Gloria a Dios en puro huesos), un predicador de las calles cuyo mensaje era “Celebrar la Navidad era comparable a blasfemar.”

En 1642, un artículo decía que “el parlamento inglés dominado por los Puritanos les pidió a los ciudadanos no celebrar de manera alguna la Navidad, a no ser por oración respetuosa en privado.”Sin embargo, no todos estaban preparados para sujetarse a esta ordenanza. En 1645, el Parlamento dio un paso más, declarando que solo los domingos eran días santos. A no ser que Navidad cayera en domingo, la gente debería ir a trabajar. Consecuentemente, irrumpieron “turbas navideñas” en las calles de Londres, cuando algunos aprendices entonaban villancicos y pateaban pelotas de fútbol. Las turbas fueron dispersadas.

En 1647, los Puritanos amenazaron con la cárcel a cualquiera que celebrara la Navidad, pero cambiaron de parecer cuando esto causó grandes protestas en Canterbury y en otros lugares. Las leyes anti-navideñas permanecieron en efecto hasta 1660 cuando se restauró la monarquía, aunque le tomó unos 300 años a la Navidad llegar a ser un feriado nacional en Escocia, lo que ocurrió en 1958.

Un capítulo digno de estar en un libro que aún no se ha escrito (¿Algún interesado?), acerca de Las guerras navideñas o La Batalla por la Navidad (aunque estoy al tanto de la existencia de volúmenes similares). ¿Estaba el celo puritano mal encaminado?

De cualquier manera, a medida que avanzamos de nuevo en nuestro país en 2006, muchos cristianos conservadores se han levantado para abogar porque la Navidad es una señal cristiana esencial y un bastión en una cultura crecientemente secular. Se nos dice que debemos “poner a Jesús de nuevo en la Navidad.” ¿Es esta una causa por la que realmente vale la pena pelear? ¿Y como pueden los cristianos en una época erradicar la legalidad de la Navidad mientras que en la otra exaltar la causa de celebrar esta fiesta?

Podría sacar a relucir mis propios puntos de vista con más detalle, pero tal vez es mejor preguntarle a usted lo que piensa. Deberíamos ubicarnos del lado de los puritanos o con los Cristianos de hoy en día que favorecen a la Navidad como fiesta cristiana?

La Navidad según San Juan

Monday, March 31st, 2008

NOTA: El siguiente es un sermón predicado por el Dr. Köstenberger en la Iglesia Bautista Cristo, Christ Baptist Church, en Raleigh, en el estado norteamericano de Carolina del Norte.

“Cuando pensamos en la Navidad y la Biblia, es natural que pensemos en la historia escrita por Mateo acerca del nacimiento virginal y la visita de los magos del oriente o la que escribió Lucas acerca del anuncio por Gabriel en su visita a María y el nacimiento de Jesús en Belén. Recordamos el decreto emitido por César Augusto, de José y de María subiendo de Nazaret a Belén, síy de María dando a luz en un pesebre. Pensamos en pastores en el campo, de las huestes celestiales anunciando paz en la tierra a aquellos de buena voluntad y a los pastores hallando al bebé en el pesebre. De esto es lo que trata la Navidad, ¿Está bien? Bueno, sí, de esto es lo que trata la Navidad.

Y aún hay más. El nacimiento de Jesús en un establo ese día fue solo la culminación de una larga historia que alcanzó la cúspide en ese evento notable. Como escribe Pablo en el libro de Gálatas, “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos” (Gálatas 4:4–5; ver también Hebreos. 1:1–3). ¿Qué quiere decir Pablo cuando dice que Jesús nació cuando “vino el cumplimiento del tiempo”? Él quiere decir que todas las preparaciones divinas para el nacimiento del Salvador habían sido completadas. Todas las profecías con respecto a la venida del Mesías habían sido alcanzadas. Todas las lecciones habían sido enseñadas por Dios a Israel. Todos los simbolismos anticipando y señalando hacia Cristo ya habían sido instituidos. Ahora faltaba una sola cosa por hacer: Que Dios enviara a su Hijo.

Juan habla de esto en el capítulo 3, versículo 16 de su evangelio: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree, no se pierda más tenga vida eterna.”¿Quién es este Hijo Unigénito? Como lo aclara el prólogo de Juan, este Hijo preexistió con Dios en la eternidad pasada, incluso antes de la creación. Ya Él estaba con Dios en el principio (un eco de Génesis 1:1, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”). No solo estaba Él con Dios, sino que también Él, el Verbo pre-encarnado, era Dios. Además, Él fue aquél por medio del cual el mundo fue hecho. Él fue el Creador antes de llegar a ser el Salvador del mundo. Y entonces, lo más maravilloso de todo, Él, el Verbo, quien estaba en el principio con Dios, se hizo carne y vivió entre nosotros.

Quiero que, en lo que queda de tiempo, permanezcamos en la increíble descripción de Jesús en el prólogo de Juan y pausar para reflexionar en las increíbles profundidades de la revelación de quien es Jesús. Quiero que reflexionemos en lo que ustedes puedan llamar “La Navidad según San Juan,” una Navidad que no está enfocada en la parafernalia que hay alrededor del nacimiento de Jesús tales como el pesebre y los pastores, tan importantes como lo puedan ser para describir las humildes circunstancias en las cuales Jesús nació. La Navidad según San Juan, si se me permite, su perspectiva cuando Jesús toma forma humana, no intenta tanto traer a Jesús a la tierra para que podamos entenderle y simpatizar con Él (¿Y quién no puede simpatizar con un lindo bebé?). No, en lugar de enfocarnos con traer a Jesús a la tierra, Juan quiere llevarnos arriba al cielo, a un tiempo donde no había creación, ni humanidad, ni siquiera ángeles, un tiempo cuando Jesús, el Verbo, coexistía con Dios en perfecto amor y en unidad de propósito.

Leamos, pues, en Juan 1:1–18, la apertura del evangelio según Juan, y tratemos de encontrar respuesta a las siguientes preguntas: (1) ¿Quién es el Verbo que se hizo carne? (2) ¿Por qué vino ese Verbo al mundo? Y (3) ¿Cómo es la Navidad según Juan, y como puede el hecho de comprender el mensaje de Juan transformar la manera en que celebramos la Navidad?

Primero, ¿Quién es el Verbo que se hizo carne? Leamos Juan 1:1–5:

“1 En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. 2 Este estaba en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.” En los versículos 6 al 8, se nos dice que Juan el Bautista dio testimonio de Jesús, así que leamos los versículos 9 al 11. Como mencioné, Juan usa un estilo diferente para informar que los otros evangelistas. Lucas le lleva al establo, y te hace sentir que estabas allí con José y María y los ángeles y los pastores. Juan trata de darte un punto de vista algo más elevado y nos lleva en un viaje en la cápsula del tiempo, de ser posible, al comienzo del tiempo.

En ese principio, dice él, era el Verbo. ¿Qué (o quién) es el Verbo? El Verbo es la autoexpresión de Dios; el Verbo es quien Dios es. Así que lo que nos dice es que Jesús, cuando fue hecho carne, conocía a Dios tan íntima y personalmente como nadie jamás ha conocido a Dios, Es por eso que él pudo, como dice en el versículo 18, “explicar”a Dios, o, mejor aún, “darle a conocer”: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”

Continuamos en el v. 1, el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Jesús se mantuvo en una relación muy cercana a Dios, a fin de explicarlo, aún así era Dios en su propio derecho. De manera que Dios el Padre es Dios y Jesús, el Hijo es Dios también, y los dos se mantienen en una relación muy cercana el uno con el otro. Aún cuando Jesús era un bebé en el establo, estaba en el “regazo del Padre,” como ustedes podrían traducir el capítulo 1 versículo 18. Él estaba seguro en el cuidado, amor y protección de Dios Padre, no importando lo frágil y vulnerable que fuera en su humanidad. Dios le envió en el cumplimiento del tiempo, y todo lo que rodeaba las circunstancias de la venida de Jesús estaba bajo el perfecto control de Dios.

No solo estaba Jesús con Dios, y era asimismo Dios, sino que estaba activo en la creación de Dios. Como dice Pablo, “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra … todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16). O como escribe Juan en el versículo tres, “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Aquí hay dos importantes implicaciones que fluyen de la actividad de Jesús en la creación.

Para comenzar, el mensaje de Juan es tal que, cuando Dios envía a su Hijo, esta no fue la primera vez en la historia humana en que el Hijo servía como agente de Dios. No, antes que Jesús llegara a ser el Salvador de la humanidad, ya él había sido el Creador.

Además, el hecho que el mundo fuese hecho a través de Jesús hace aún más increíble que el mundo haya rechazado a Jesús cuando vino a la tierra. No solo que lo rechazó, ¡Puesto que fue el mismo mundo que Jesús hizo el que rechazó a su Creador! Este es el mensaje de Juan en los versículos 10 al 11: “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino y los suyos no le recibieron.” Él, el Creador no solo creo la luz y la separó de las tinieblas; él mismo era la luz que vino al mundo. Y él, el Creador, no creo meramente creo la vida y llegó a ser un dador de vida; él mismo era la vida que vino al mundo. Como lo dice Juen en los versículos 4 al 5, “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no permanecieron contra ella.”

Ahora cuando Juan se refiere a la Luz, creo que él no está pensando en la creación, puede estar, además, pensando en Jesús como el Mesías. Hay varios pasajes importantes del Antiguo Testamento donde se le llama al Mesías la luz. Ya en Números 24:17 podemos leer en la famosa oración de Balaam, “Lo veré, más no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set.” Y varios siglos después, el profeta Isaías escribió, “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (Isaías 9:2); y de nuevo, “… y te pondré por pacto al pueblo, por luz a las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas” (Isaías 42:6-7). Malaquías 4:2 dice, “Más a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación …” después que el mensajero de Dios, el nuevo Elías, haya venido (Malaquías 3:1 y 4:2).

Finalmente, cuando Juan dice en el versículo 5 que la luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no prevalecieron contra ella, vemos claves de la batalla cósmica en la cual Satanás intentó vencer a Jesús pero no pudo, sino que más bien, Jesús le venció (sé que algunas traducciones en inglés dicen “no comprendieron” en lugar de “no prevalecieron” lo cual es más parecido al original.

Entonces, ¿quién era este bebé que nació en Navidad? De acuerdo a Juan, era Dios, el creador, la luz y la vida. Era el Hijo eterno de Dios quien era Luz en sí mismo y quien, al igual que Dios, vivía en luz inaproximable en la eternidad pasada. Es éste Verbo que, en Jesús, ha llegado ha ser carne y vivió entre nosotros.

Segundo, ¿Por qué vino el Verbo al mundo? Encontramos la respuesta en los versículos 12 y 13. Es interesante que Juan estructura cuidadosamente lo que es realmente un poema en el original para formar un cruce, es decir, que estructuró los versículos 1 al 18 en forma de círculos concéntricos. En los versículos 1 al 5, habla acerca del Verbo en la Creación (A); en los versículos 6 al 8, presenta al testimonio de Juan el Bautista (B); en el centro del cruce, en los versículos 9 al 14, habla de la encarnación del Verbo y del privilegio de llegar a ser hijos de Dios (C); en el versículo 15, regresa a Juan el Bautista (B’); y en los versículos 16 al 18, habla de la revelación final traída por Jesucristo (C’). De manera que en elmismo centro del prólogo Juan está enseñando acerca de la encarnación y acerca del propósito principal.

¿Por qué vino Jesús a este mundo? Mucha gente en nuestra cultura y por todo el mundo no comprenden la razón del nacimiento de Jesús. No logran sobrepasar a los enredos de la Navidad, los regalos, el árbol, San Nicolás, los dulces, los pastores, los pesebres, María, José, y el bebé Jesús. De la misma manera, mucha gente no logra entender la razón por la que murió en la cruz. La razón para esta falta de verdadera comprensión, creo yo, es que requiere ojos de fe, y el Espíritu Santo, para comprender el propósito espiritual de la venida de Jesús, el verdadero significado por la cual celebramos la Navidad.

¿Por qué se volvió el Verbo cuerpo? De acuerdo a Juan, la razón es que “… a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (versículos 12 al 13). ¡Hijos de Dios! ¿Es que acaso no somos todos Hijos de Dios por la sencilla virtud de haber sido creados por Dios? De acuerdo con Juan: No es así. De acuerdo a Juan, nos hacemos hijos de Dios solo al nacer espiritualmente, al nacer, “no por descendencia humana ni por una decisión de la voluntad del esposo, sino nacidos de Dios.” Así que cuando vemos al bebé en el pesebre, deberíamos pensar en el nacimiento espiritual que Jesús, Dios en su auténtico derecho, hizo posible al hacerse humano y morir en nuestro lugar.

Nicodemo, el maestro de Israel, no lograba comprender la necesidad de este nuevo nacimiento espiritual, cuando Jesús le dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3). Él pensaba que Jesús estaba hablando de un segundo nacimiento físico. Pero Jesús le explicó que el nacimiento del cual él estaba hablando era el nacimiento “del agua y del Espíritu,” esto es, un nacimiento caracterizado por la renovación espiritual y la transformación. Ese nacimiento que Jesús explicó, es como el viento, ¿Cómo sabes que hay viento? ¿Al verlo con tus ojos? No; sino al ver sus efectos. Cuando vemos las hojas que el viento sopla, entendemos que el viento sopla, creemos que vemos el viento, pero lo que en realidad vemos es el efecto del viento.

Si es muy difícil para usted y para mí comprender, no sigamos intentándolo y por el contrario comencemos a recibir lo que Dios tiene para nosotros. Cuando yo era un estudiante en Viena, Austria, y por la gracia de Dios tuve un despertamiento espiritual cuando tenía alrededor de 22 años, al comienzo hice un gran esfuerzo por comprender asuntos tales como un Dios soberano podía permitir que Jesús muriera en la cruz. O, cómo podría él permitir que ciertas cosas ocurrieran en mi vida, tales como el divorcio de mis padres cuando terminé la escuela secundaria. ¿Cómo puede Dios ser soberano y permitir que tales cosas desagradables pasen? No importaba cuanto mis amigos cristianos intentaran explicármelo, yo no lo podía comprender. (También se me hacía difícil perdonar a mi padre). En mi desesperación final, clamé a Dios, como Pedro clamó cuando comenzaba a hundirse en el agua, “¡Señor, sálvame!” Por su gracia, logré comprender que era pecador y que necesitaba un salvador. Al final, todo lo demás no es de mayor importancia. No aguarde hasta comprender la cruz, o cualquier otra verdad espiritual, para poder su esperanza en Jesús. Si usted comprende que es pecador, y sabe que necesita un Salvador, haga lo que Juan dice en Juan 1:12: recíbale, crea en él, y así usted también será hijo de Dios.

Tercero, ¿Qué es la Navidad de acuerdo con Juan, y como podemos lograr que al comprender el mensaje de Juan la forma en que celebramos la Navidad sea transformada? [Leer Juan 1:14–18.] Como ya hemos visto, para Juan, la Navidad, es decir, la venida de Jesús a este mundo en forma de bebé, es la encarnación de la Palabra de Dios. De esto es lo que nos habla Juan 1:14 y en los versículos 14 al 16 vemos dos aspectos importantes en que la encarnación nos involucra a nosotros. En estos versículos encontramos verbos que se conjugan con “nosotros.”

En el versículo 14, Juan dice, “Y aquel Verbo fuer hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Cuando vemos al bebé acostado en el pesebre, cuando vemos la vida y el ministerio de Jesús y cuando vemos a Jesús muriendo en la cruz por nuestros pecados, debemos ver la gloria de Dios. Debemos comprender que lo que Dios hizo en y a través de Jesús es algo maravilloso, algo que debe darnos una oportunidad de maravillarnos, alabarle y adorarle. ¿Percibe usted y percibo yo la gloria de Dios en Jesús? ¿Hemos dejado algo de tiempo en nuestros atareados horarios para asombrarnos ante la maravillas y la gloria de Dios en el Señor Jesucristo? Juan quiere llamarnos de nuevo hacia esta actitud de alabanza y adoración. Él desea que nos estemos quietos y sepamos que Dios ha enviado a su hijo unigénito al mundo. Quiere elevarnos por encima de las preocupaciones externas que envuelven la Navidad, para que podamos contemplar la maravilla de un Dios que se preocupa lo suficiente por el mundo y su gente como para enviar a su Hijo a morir, sabiendo que el mundo lo va a rechazar, sabiendo que la gloria vendrá a él solo después de haber pasado por el rechazo, el sufrimiento y el quebrantamiento.

No solo dice Juan en el versículo 14 que “hemos visto su gloria,” en el verculo 16 dice que “Pues de su plenitud todos hemos recibido y gracia sobre gracia.” Primero le hemos recibido a él (v. 12), y luego nosotros hemos recibido de su plenitud una abundancia de bendiciones. Quienes somos cristianos no solo hemos visto la gloria de Dios, sino que hemos recibido una abundancia de gracia de su plenitud. Como dice Jesús en Juan 10:10: “He venido para que tengan vida y vida en abundancia.” ¿Por qué nuestras experiencias son tan pobres en algunas ocasiones? ¿Por qué no comprendemos la plenitud de todo lo que Dios tiene guardado para nosotros en Cristo? Es porque no alcanzamos a comprender quien es realmente Jesús en relación con Dios y con nosotros mismos. La esencia de la vida Cristiana no es adoptar un compendio de creencias. La esencia de la vida Cristiana no es siquiera hacer el papel que creemos deba representar un creyente maduro. Jesús llamó a esta representación de papeles hipocresía. No, la esencia de la vida cristiana es una relación personal con Dios a través de Jesucristo, un amor agradecido y receptivo y una relación de confianza entre nosotros y otra persona, nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

¿Amamos genuinamente usted y yo a Jesús hoy? ¿Realmente confiamos en él? ¿O amamos más las cosas y a la gente? ¿Confiamos en él o si se supiera la verdad, confiaríamos en las cosas de este mundo y en otra gente, o en nuestras propias habilidades o planes humanos? En Jesucristo, Dios quiere restaurarnos a vivir en ese constante sentido de dependencia de Dios que caracterizó a Adán y a Eva antes que cayeran en pecado. Ellos eran sus criaturas, y él les había dado a su alrededor para que lo disfrutasen y cultivasen. Lo maravilloso de todo esto es que, de acuerdo a Juan, no necesitamos esperar del cielo hasta que esto se haga realidad. Jesús vino a darnos vida abundante ahora en este momento, y ya hemos recibido la plenitud de la gracia de Dios en Jesucristo.

¿Cuál es la “gracia y la verdad” de la cual habla Juan en los versículos 14, 15 y 17? Los más serios estudiantes de la Biblia creen que la expresión “gracia y verdad” en Juan 1:14 está fundamentada en la expresión “misericordia y verdad” (en Exodo 34:6) del Antiguo Testamento. La fuente de la gracia que hemos recibido en Cristo, entonces, es la misericordia de Dios y la fuente de la verdad que Jesús es y vino a traer y es además la verdad que conserva el pacto. De ser así, cuando Dios envió a su hijo en el cumplimiento del tiempo es una expresión de su fidelidad a su pueblo, y cuando miramos a Jesús, debería movernos a sentir agradecimiento por la fidelidad de Dios, a pesar de nuestros pecados, en buscarnos, venir a nosotros, rescatarnos de la maldición y del poder del pecado.

Así que cuando Juan nos dice en los versículos 14 al 18 que en Jesús hemos visto la gloria de Dios, hemos recibido su plenitud, tanto la gracia y la verdad. Así como le decimos a nuestros hijos, la Navidad no se trata acerca de dar regalos, cosas materiales que colocamos debajo del árbol. La Navidad es acerca de las bendiciones espirituales que recibimos a través de Cristo al hacernos sus hijos. Ese es el más precioso de todos los regalos. Esta Navidad, reforcemos de nuevo la maravilla de lo que significa ser hijos de Dios, y digamos con Pablo, “Gracias a Dios por su don inefable”, quien no es otro que el Señor Jesucristo, el Salvador del mundo, el Verbo que existía con Dios en la eternidad pasada y quien tomó cuerpo humano y vivió entre nosotros. Como escribe Mateo, citando al profeta Isaías, “Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre ‘Emanuel’ (que significa: ‘Dios con nosotros’).”

Desde las primeras lineas: Ronda por ETS/IBR/SBL

Monday, March 31st, 2008

Desde el 14 al 20 de noviembre del año 2006, asistí a las reuniones anuales de la Sociedad Evangélica de Teología (ETS), por sus siglas en inglés Evangelical Theological Society, del Instituto de Investigación Bíblica (IBR) Institute of Biblical Research, y de la Sociedad de Literatura Bíblica en Washington D.C. (SBL) Society of Biblical Literature. He participado en estos eventos durante los últimos 15 a 20 años, y cada año presta una excelente oportunidad para mantenerse al tanto en los desarrollos en el campo, renovar amistades y hacer nuevos conocidos. En lo que sigue, permítanme dar un breve reporte desde “la primera línea” como

En la conferencia de ETS, asistí a una sesión dedicada al libro de Bob Yarbrough, The Salvation-Historical Fallacy? (¿La falacia de la Salvación Histórica?) moderada por Scott Hafemann (Gordon-Conwell), con una presentación de la apertura por Yarbrough y respuestas por Frank Thielman (Beeson Divinity School). Yarbrough acertadamente notaba las fallas potenciales del punto de vista Salvacionista histórico, a medida que se mantenía intentando demostrar el uso judiciario en erudición contemporánea. En sus respuestas, Martens resaltó varios aspectos y Thielman apoyó continuamente a Yarbrough. Una interesante discusión involucró a la mayoría de los que asistieron a esta conferencia y que llenaron la pequeña sala de conferencias (cerca de setenta y cinco personas en este pequeño salón).

Otros tópicos y discusiones interesantes se relacionaron con la presentación de Harold Hoehner (Dallas Theological Seminary) y las mujeres pastoras y en la Trinidad y la eterna subordinación del Hijo. En el anterior, Hoehner hizo su presentación para el don de “pastor-instructor” el cual se da tanto para hombres como para mujeres. En un tema posterior, Bruce Ware (del Southern Seminary) fue confrontado con Kevin Giles (de Australia), quien aseguro que Ware citó a Agustín fuera de contexto. Ware demostró (exitosamente en mi opinión) que fue Giles quien citó a Agustín (y Ware) fuera de contexto por omitir una porción de la fuente citada (ver el artículo en inglés acerca del intercambio entre Ware y Giles en el sitio Web de la CBMW; ver también el artículo en inglés acerca de la elección de Ware como presidente de BPNews).

También asistí a las sesiones acerca de las interpretaciones de los Evangelios Sinópticos (por varios miembros de la Facultad del Seminario Teológico de Dallas) y acerca del libro en inglés Lord Jesus Christ de Larry Hurtado. En la sesión acerca de los Evangelios, uno de los miembros de la facultad del Seminario Teológico de Dallas demostró sorpresivamente que Mateo pudo haber transpuesto un evento posterior a la resurrección al período previo a la resurrección del ministerio de Jesús (al seguir una sugerencia de Davies y Allison en su comentario ICC sobre Mateo).

En el período de preguntas y respuestas que siguió a la presentación, el presentador parecía retroceder un poco al decir que no estaba necesariamente de acuerdo con esto, pero que tampoco tenía problema alguno con esto, pero muchos en la audiencia se quedaron pensando como esto y algunas otras tesis presentadas en el documento se presentan cómodamente dentro del contexto de la ETS o del Seminario Teológico de Dallas. En la sesión dedicada al trabajo de Hurtado, Hurtado defendió magistralmente su trabajo en contra de críticas hechas por otros miembros del panel, que incluía a Richard Burridge, Scott McKnight, y otros. Esto no quiere decir necesariamente que Hurtado tenga razón en absolutamente todo lo que dice en su libro, sino que si alguien lo va a criticar, es mejor que complete su tarea, porque Hurtado es altamente articulado y ha hecho una investigación exhaustiva en este tema, lo que le ha ocupado décadas.

El banquete de la ETS del jueves por la noche fue seguido por la conferencia presidencial del presidente de la ETS, Edwin Yamauchi. Como de costumbre, la conferencia será publicada en la edición de marzo de 2007 del Journal of the Evangelical Theological Society. En la sesión de negocios del viernes, Bruce Ware del Southern Seminary (Seminario Sureño en Louisville, el estado norteamericano de Kentucky) fue elegido por unanimidad Vicepresidente de la sociedad, lo cual lo pone a él en línea para la presidencia en 2009. El doctor Ware ha sido un decidido oponente del Teísmo Abierto y ha servido como presidente del Concilio de Masculinidad y Femineidad (Council of Biblical Manhood and Womanhood, CBMW, por sus siglas en inglés). También asistí a una conferencia motivadora y nutritiva espiritualmente por John Piper acerca de William Tyndale, en la cual Piper retó a su audiencia a no ser Erasmiana sino Tyndaliana; a no minimizar la doctrina, especialmente el pecado, el infierno y la gracia; y a estar dispuestos a pagar el precio de ser seguidores de Cristo y de la cruz y de sufrir. Finalmente, debo mencionar una crítica muy interesante (y efectivamente convincente) por parte de Paul Eddy acerca del libro de James Dunn, Remembering Jesus (Recordando a Jesús).

En la sesión de IBR de este año, el viernes por la noche, Klyne Snodgrass (de North Park) presentó un documento acerca de investigación sobre las parábolas. Snodgrass inició de un trabajo del erudito alemán Adolf Jülicher y propuso una nueva forma de clasificar las parábolas de Jesús en los Evangelios. El trabajo de Snodgrass parecía interesante y sugerente al menos para algunos en la audiencia hasta que Craig Blomberg se levantó como el oponente formal y proveyó una crítica del documento de Snodgrass. Blomberg mismo ha argumentado en varias publicaciones que las parábolas tienen tipológicamente una estructura tripartita, lo que en muchas ocasiones se reduce a una estructura bipartita o hasta singular. Desafortunadamente, la persona que debió abrir con un devocional se quedó varado en el tráfico y la reunión debió proceder sin éste.

La mañana siguiente (sábado) Robert Stein dio una presentación del final del Evangelio según San Marcos en la cual argumentó que (a) la “terminación breve” de Marcos no es el final original de Marcos ni que (b) ninguno de los finales “más largos” disponibles sea tampoco el original, concluyendo que (c) el final original se perdió. El oponente formal Craig Evans se levantó para decir que estaba de acuerdo con todo lo que Stein había dicho y añadió que esto nos deja con la conclusión de Mateo como la más cercana a la conclusión perdida de Marcos. El contraste entre la aguda diferencia entre la noche del viernes y la unanimidad del sábado por la mañana no podía haber sido más pronunciada.

Debido al ensayo vestido y concierto de orquesta de mi hija a principios de la semana siguiente, debí abandonar la conferencia de la Sociedad de Literatura Bíblica antes de tiempo, pero logré asistir a una breve conferencia acerca de Juan, Jesús y el Grupo Histórico (de nuevo, en una sala en la que todos de pie debido a lo inadecuado de su ubicación). Ben Witherington demostró que Lázaro era el discípulo amado del evangelio de Juan a la luz de la designación de Lázaro como “el que amaba” por Jesús en Juan 11. Además, se presentaron documentos por Craig Evans, Derek Tovey, Sean Freyne, y Richard Bauckham. Bauckham tiene un libro nuevo, en inglés, interesante y llamado Jesus and the Eyewitnesses (Eerdmans) (Jesús y los testigos oculares).

Desde mi punto de vista, Witherington se apresuró demasiado para descartar como dividida la evidencia para la autoría apostólica de Juan. Hay muy poca evidencia que Lázaro sea el autor del evangelio según Juan aparte de la similitud superficial que Witherington exagera. Lázaro no era uno de los doce; nunca se le ve haciendo pareja con Pedro en ningún sitio de la tradición Neo Testamentaria como el Discípulo Amado. Esto ocurre en el Evangelio de Juan y en algunas otras ocasiones (ver la monografía por Kevin Quast en inglés, Peter and the Beloved Disciple); y otras. Para mí, esto parece más un ejemplo de un intento de narrativa que acabó en nada.

Esta es una ronda parcial de las conferencias recientes. Espero que usted la encuentre informativa y útil. Favor de dejarme saber si puedo proveer cualquier información adicional en alguno de estos temas o contactar con los presentadores directamente.

NOTA: Para obtener un resumen de erudición reciente, vea mi conferencia en inglés “Of Professors and Madmen: Currents in Contemporary New Testament Scholarship” publicada en Faith & Mission.

¿Qué es un comentario Exegético?

Tuesday, February 12th, 2008

Muchas gracias a aquellos de ustedes que han respondido a mi más reciente columna digital acerca del intento de autor vs. La respuesta del lector. Recibí un mensaje sarcástico que decía, “¿Puede imaginar que alguien tan solo se atreva a criticarle a usted?” Sin embargo, este individuo no leyó completamente mi intención, la cual no era la de quejarme acerca de una revisión desleal sino más bien, para iniciar una discusión de diversos tópicos, que a mi punto de vista, son altamente significativos para aquellos que tienen un alto concepto de las Escrituras, incluyendo los siguientes: (1) ¿Está el lector a cargo o es acaso el autor? (2) ¿Es el texto Bíblico autónomo? (3) ¿Cuál es el trabajo de la exégesis? (4) ¿Cuál es el papel del comentaristas? Y así sucesivamente.

Para presentar algo más acerca del trasfondo de la revisión, fue escrito por un miembro del cuerpo de la facultad de la Universidad de Nyack, Nyack Collage, quien tiene títulos de la Universidad de Wheaton (B.A.), la escuela de Divinidad de la Escuela Evangélica Trinity Evangelical Divinity School (M.A.), y Westminster (Ph.D.). Aparte de los párrafos citados, la revisión fue mayormente positiva.

Al leer la porción crítica de la revisión que acabo de citar en mi anterior columna digital, me sorprendieron las referencias continuas a lo “literario”: tanto los “artificios literarios” como los “estudios literarios” son mencionados un par de veces. Al parecer, el revisor proviene de un punto de vista hermenéutico que acepta el significado textual en algún sentido autónomo del autor (sea humano o divino) y como captado por el lector en reflexión de un texto dado. En su respuesta, Mike Bird acertadamente señala que el trabajo de Kevin Vanhoozer y Anthony Thiselton aquí, quienes han demostrado que los autores son agentes comunicativos y los textos comunican hechos cuyo significado no puede ser legítimamente derivados del aislamiento de una intención del autor.

Como Jeremy Pierce astutamente observa, en lugar de simplemente habilitar al lector a construir un significado textual de cualquier manera que él o ella escojan, el revisor intenta por sus medios producir la evidencia textual que Jehová corteja a su caprichoso pueblo como un amante que resuena en Juan 4. La pregunta, entonces, llega a ser: ¿Por cuales criterios, si no es por intento del autor (sea humano y/o divino), deberemos juzgar la validez o verosimilitud de este tipo de interpretación? Parece que es en esta coyuntura crítica que emerge la distinción entre la teología Bíblica y la respuesta del lector post moderno. Muchos de ustedes quienes han respondido a mis columnas digitales previas, en mi opinión, acertadamente han optado a favor de aquélla mientras que rechazan ésta.

Ahora parece que el revisor, para esta parte, usa los criterios de placer estético derivados por el lector en contemplar significados textuales posibles. Considerar las siguientes citas: “Yo disfruté el proceso de contemplarlo”; “me guió a una apreciación más profunda de Jehová como amante”; “los estudiantes…merecen tener sus imaginaciones e impulsos estéticos absolutamente involucrados” (énfasis añadido). El papel del comentarista, en tales circunstancias, es el de producir una variedad de significados posibles (invariablemente haciendo borrosas las líneas entre la autoría prevista y los significados construidos por el autor) a fin de estimular la imaginación (post) moderna del lector y los impulsos estéticos.

A un nivel exegético, sin embargo, continúo indeciso en aceptar el simbolismo de “Jehová es un amante que corteja” que se presenta en Juan 4, por esta cantidad a una cercana a una lectura alegórica del texto cuando una lectura más directa de esta narrativa parece más adecuada para conservar el género de este texto. No hay necesidad de un vínculo textual entre Jesús al ser llamado el esposo en los capítulos anteriores y Juan 4; la escena del pozo de Jacob trae dimensiones salvacionistas históricas (Jesús es mayor que Jacob, comparar con Juan 1:51); la petición de beber por parte de Jesús en el versículo siete y la referencia a la comida en el versículo 32 difícilmente “enmarcan la historia como una escena de compromiso matrimonial”; y la inmoralidad sexual de la mujer no necesita ser espiritualizada o alegorizada sino que es parte natural de la interacción con Jesús que expone el pecado de la mujer a fin de mostrarle su necesidad por un Salvador (comparar con Juan 3:3-5).

Habiendo dicho esto, la presente discusión muestra, una vez más, que se pueden encontrar mucho desacuerdos, finalmente, no a un nivel exegético sino hermenéutico. ¿He sido excesivamente recalcitrante al privar a los lectores que “desean sus imaginaciones e impulsos estéticos completamente involucrados”? ¿Soy el equivalente exegético al “Grinch que se robó la navidad” de aquellos que buscan hacer fiesta en un potpurrí exegético de delicias culinarias de interpretaciones, tengan o no intención autoritativa? ¿O he sido cuidadoso en observar los límites apropiados ubicados por la disciplina de la exégesis la cual es vital en completar la labor interpretativa como se presenta en 2da a Timoteo 2:15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien, la Palabra de verdad.”?

La intención autoral vs. La reacción del lector

Tuesday, February 12th, 2008

Una reciente revisión de mi Comentario sobre Juan en inglés, John commentary de la serio BECNT (Baker, 2004) en el Journal of the Evangelical Theological Society 48/3 (Septiembre 2005): 647–50 dice lo siguiente de mi método hermenéutico:

“Sin embargo, Köstenberger parece ser escéptico hacia las interpretaciones que puedan sugerir una capa de significado detrás de la histórica. En otras palabras, mientras que Köstenberger da cabida a un “eco” de la muerte expiatoria de Cristo en la narración de su lavado de los pies (Cristo “se quitó” y “tomó” su manto en Juan 13:4, 12, p. 404), él repetidamente duda en aceptar los “ecos” de mayores escalas vistos por los eruditos quienes han llegado a apreciar el arte literario del cuarto evangelio (fuese esta la intención del autor o no). Por ejemplo, con respecto al encuentro de Jesús con la mujer samaritana (Juan 4:1-42), Köstenberger reconoce pero resta importancia a la posibilidad que a nivel secundario, la historia pueda funcionar como un cuadro romántico de Jehová enamorando hacia sí mismo a los Samaritanos (p. 142n, p. 153n). Muchos elementos en la historia contribuyen a este tipo de lectura: (a) Jesús es llamado el novio en el pasaje inmediatamente previo a este incidente (Juan 3:29); (b) el pozo (v. 6), Jesús pide de beber (v. 7), y la referencia a alimentos después (v. 32) enmarca textualmente la historia como una escena tipológica de un compromiso de matrimonio (Génesis 24:1–61; 29:1–20; Éxodo 2:15b–21); (c) la mujer Samaritana es presentada como una mujer sexualmente caprichosa con cinco maridos, tan parecido a como los samaritanos se habían prostituído ellos mismos con los dioses de cinco naciones (2da de Reyes 17:24, 30-31); y (d) la historia termina con una reunión, los samaritanos aceptan al novio (versículos 39 al 42). El punto de vista hermenéutico ya enunciado de Köstenberger consideraría una lectura simbólica válida solamente si estuviese claramente dentro de la intención original del autor. Comprensiblemente, su comentario omite una extensa discusión de esta lectura porque el interés principal de Juan es acerca de la vida de Jesús y no acerca de la reconciliación con los samaritanos.”

“Sin embargo, los estudios literarios han reconocido ampliamente que el simbolismo es por su propia naturaleza de finalidad abierta y que satisface al reflejar múltiples significados más allá de los que tuvo el autor original en su intención. Yo personalmente no creo que Juan el autor desease mostrar un cuadro de Jesús y la mujer samaritana como símbolos románticos, pero cuando primero me crucé con la proposición de esta lectura, disfruté el proceso de contemplarla. De hecho, en algunas maneras me guió a una apreciación más profunda de Jehová como amante. Los estudiantes que busquen un comentario que presente todos los estudios literarios que el cuarto evangelio pueda ofrecer deben tener su imaginación y sus impulsos estéticos involucrados completamente. Imagino que eso deba significar reservar espacio para incursionar, explorar, e incluso especular dentro del arte literario del cuarto evangelio, además de un trabajo más solidamente objetivo de reconstrucción histórica y formulación teológica.”

¿Hay alguna conclusión o razón principal para este revisor? Me gustaría para usted que está leyendo, que comente. Intentaré unirme a la discusión en mi próxima columna digital luego de oír de ustedes.