Archive for the 'Iglesia' Category



Familias del reino

Tuesday, July 29th, 2008

En God, Marriage & Family (el libro en inglés Dios, Matrimonio y familia) he buscado proponer una reconstrucción de las fundaciones bíblicas al colocar a Dios y su plan primero en nuestros matrimonios y familias. He descubierto en forma gradual que este movimiento tiene implicaciones importantes para la iglesia así como la búsqueda del fortalecimiento y el apoyo a las familias.

Cuando a cada iglesia se le pregunte, siempre responderá que está apoyando a las familias. ¿Pero es esto acaso necesario? En muchas (si no en la mayoría) de las iglesias lo que encontramos es un modelo de edad altamente segregado: los jóvenes al grupo de los jóvenes, los bebés a la guardería y los niños y adultos a sus respectivas clases de Escuela Dominical. Éstas, son respectivamente divididas en grupos de edades de 20, 30, 40, solteros, mayores y así sucesivamente. ¿Cómo puede este arreglo fortalecer a las familias? Creo que muchas iglesias necesitan mirar a esta pregunta y confrontar las posibles implicaciones negativas de este diseño de ministerio con respecto a las familias.

Para reemplazar posibles malentendidos, no estoy negando el beneficio de animar a las personas a reunirse con personas de su edad o gustos similares y de allí derivar ánimo de la amistad con personas parecidos a ellos en la iglesia. No estoy diciendo que las iglesias deban acabar con su grupo de jóvenes (aunque muchos ministerios juveniles en los Estados Unidos deberían reexaminarse). Lo que estoy diciendo es que el respeto por el orden que Dios estableció en la familia debe guiar a la iglesia a divisar formas en las cuales las familias se animan unas a otras a adorar juntas, estudiar juntas la Palabra de Dios, y crecer juntos en la fe.

En la teoría, comprendo que las iglesias dicen que ellas equipan a los individuos en la iglesia, es decir a los padres, las madres, los jóvenes, y los niños y éstos regresarán a casa durante la semana para estimular a relacionarse con otros miembros en la familia de manera cristiana. Pero, ¿es realmente mejor segregar a las personas en la iglesia y dejar la integración a las familias mismas durante el resto de la semana? ¿No sería mejor practicar y estimular a la integración como iglesia también?

No estoy tan siquiera proponiendo aquí un modelo de “iglesia general de familia integrada” (aunque pareciera que habría innegables beneficios de tal modelo). Estoy sugiriendo, al menos, que las familias reconsideren si las ofrendas corrientes tienen el efecto de fortalecer y apoyar a las familias de la mayor forma posible. Si este proceso de reexaminación produce cambios (como espero que ocurra), esto produciría familias más unidas.

Creo que el propósito de cada familia debería ser exactamente el mismo que el de la iglesia: las familias están preocupadas por la adoración, el discipulado, la evangelización y el compañerismo. De ser así, los líderes deberían hacerse una pregunta: ¿Cómo estamos animando a las familias a crecer en su adoración? ¿Cómo estamos ayudando a los padres a ser discípulos más comprometidos y ayuda a los jóvenes a crecer en su discipulado? ¿Cómo podemos ayudar a hacer de las familias unidades evangelísticas donde el servicio a otros y compartir nuestra fe sea parte de nuestro estilo de vida, un deseo genuino y un asunto de compromiso y prioridad? La lista podría continuar.

En mi iglesia, mi esposa, nuestra familia y yo hemos comenzado un pequeño experimento. Luego de asistir a una clase de “Estudio Bíblico Familiar” durante seis meses, hemos empezado una clase por nuestra cuenta a la que llamamos “Familias del Reino” Kingdom Families, porque aspiramos que más familias estudien juntas la Biblia. Queremos ser hogares compuestos de familias con hijos, solteros, jóvenes y mayores, que piensan en sí mismos como baluartes de sal y luz en este mundo. Los domingos por la mañana oramos juntos, compartimos la comida y tenemos algo de compañerismo, estudiamos juntos la Palabra de Dios, como familias.

Todos son bienvenidos. Para acomodar niños más pequeños, tenemos páginas para colorear, dibujos ocasionales y otras actividades adaptadas a la lección Bíblica. Uno de los grandes beneficios de esta modalidad es que los jóvenes y los niños pueden ver a sus padres discutir la Biblia juntos y participar en discusiones ellos mismos. Circulamos una lista de oración e intentamos mantenernos en contacto lo más posible durante la semana. No somos una iglesia por sí sola sino una parte del ministerio de la iglesia misma.

Debido a que este es un concepto relativamente nuevo, parte del reto de nuestro pequeño grupo es explicarle al liderazgo de la iglesia y a los otros miembros de la iglesia lo que estamos haciendo. Lo más importante es que queremos estar guiados filosóficamente (es decir, Bíblicamente) en lugar de simplemente seguir la idea pragmática de “ir a la iglesia” que mayoritariamente refleja la cultura a nuestro alrededor (¡Incluso aunque esto signifique que nuestros números fuesen mayores!). No tenemos todas las respuestas; no creemos que la nuestra sea la única vía; e intentamos buscar la guía de Dios mientras nuestro grupo se esfuerza por crecer.

Sabemos que hay varios modelos de integración de iglesias y familias, y a medida que intentamos aprender de todos ellos, no nos apoyamos en ninguno como nuestra “Biblia” o lo seguimos con absoluta confianza. Creemos que esta ideología debe producir en nosotros discernimiento, humildad, cuidado en los matices, debido a que el diablo busca nada más que dividir a la iglesia a este respecto (o a cualquier aspecto) al descubrir alguna controversia, malentendido o mal interpretación.

Para aquellos de ustedes que se sientan interesados, les reproduzco nuestra visión:

Las clases de escuelas dominicales Familias del Reino están enfocadas en hogares en lugar de familias, soleros, viudas, divorciados u otros. Somos un grupo multigeneracional de creyentes que pensamos que esta es la mejor manera en que reflejamos el tipo de aprendizaje y crecimiento que Cristo desea para su iglesia en el cuerpo de Cristo. Estudiamos juntos la Biblia, estamos interconectados los unos con los otros durante la semana en oración y tiempo de compañerismo y nos involucramos activamente en esfuerzos de apoyo evangelístico y misionero a través de la oración, las ofrendas, las actividades de alcance y la ayuda. Nos gustaría invitar a individuos interesados o familias a unirse a nosotros. Buscamos a unas pocas familias del reino que compartan nuestra visión multigeneracional, enfocadas en alcanzar a toda la familia.”

Nuestra iglesia es Richland Creek Community Church en Wake Forest, North Carolina (www.richlandcreek.com). Si usted está interesado en una iglesia y vive en esta área, venga a visitarnos. Nuestra clase se reúne durante la tercera hora de adoración, a las 11 de la mañana. (Esto es en inglés).

Para más estudios, ver, entre otras obras en inglés a las de Eric Wallace, Uniting Church and Home (Solutions for Integrating Church and Home, 1999) (Unir a la iglesia y el hogar [Soluciones para integrar la iglesia y el hogar, 1999]) si desea una iglesia familiar que busque implementar este tipo de modelo, ver en inglés www.lakeside-community.org.

Aclarando las enseñazas neotestamentarias acerca del divorcio.

Monday, July 28th, 2008

El libro de los proverbios sabiamente aconseja, “El que pasando se deja llevar por la ira en el pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Proverbios 26:17). Por esta razón (si no hay otra) me opongo a entrar en la disputa al ofrecer algunas reflexiones propias sobre el reciente intercambio entre David Instone-Brewer y John Piper (o, más certeramente, en el artículo de Instone-Brewer de la publicación en inglés CT article y la respuesta de Piper en su propia columna digital en inglés. Sin embargo, con algo de turbación, no con el fin de involucrarme con uno o con el otro de estos individuos (conozco personalmente a ambos y los respeto profundamente), pero ya que este es un tema muy profundo y serio en las Escrituras que tiene muchas consecuencias reales para todos nosotros, en nuestras vidas y en las vidas de otros que se han entregado a nuestro cuidado espiritual.

Comenzamos con el artículo de Instone-Brewer (el cual resume muchas de sus obras más completas en este respecto), por aquellos que no están familiarizados con la posición de Instone-Brewer, ofreceré primero un breve resumen de su posición e inmediatamente pasaré a una crítica. Instone-Brewer da una mirada a las posiciones del primer siglo acerca del divorcio y segundo matrimonio sostenidas por las escuelas de Hillel y Shammai a fin de comprender el trasfondo de las palabras de Jesús en Mateo 19:9 que el divorcio no se permite “excepto por porneia.” Él sostiene que ambos puntos de vista fueron predicados en una cierta interpretación de Deuteronomio 21:1. Los Hileritas interpretaron la frase en este pasaje admitiendo el divorcio por “un asunto de desnudez” o “a causa de inmoralidad” para indicar que el divorcio estaba permitido por adulterio (“desnudez,” “inmoralidad”) así como por cualquier otra “causa” o “cosa.” Esto, por lo tanto, está más allá de la pregunta de los fariseos en Mateo 19:3: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” La esencia de su pregunta era si Jesús estaba de acuerdo con la interpretación de Hillel de Deuteronomio 24:1. La escuela de Shammai, por otro lado, interpretó “una causa de inmoralidad” como una sola frase que se refería a adulterio, tomando una posición mucho más restrictiva acerca de la legitimidad del divorcio. En respuesta a la pregunta de los fariseos, Jesús les dio un resonante “no.” Él no estaba de acuerdo con la idea que el divorcio era legítimo “por cualquiera y cada una de las razones,” como lo hacía Hillel. Aquellos que se divorciaban de su esposa por cualquier razón que no fuera porneia y se casaban de nuevo cometían adulterio. De acuerdo a Instone-Brewer, Jesús no rechazó el Antiguo Testamento en este punto, sino a la interpretación equivocada de él, defendiendo la comprensión adecuada de Deuteronomio 24:1 al permitir el divorcio solo en caso de adulterio.

Hasta aquí todo muy bien, en lo que a mí concierne (Aunque Piper no esté de acuerdo, ver más abajo). (No estoy de acuerdo con la crítica por parte de Piper al uso que Instone-Brewer le da al trasfondo judío en este caso. El hecho de utilizar información acerca de las escuelas judías del primer siglo de Hillel y Shammai con sus respectivos puntos de vista acerca del divorcio es un sello de interpretación evangélica sobre Mateo 19, y en forma correcta, debido a que la ocasión era la pregunta de los fariseos en Mateo 19:3, la cual reflejaba su propio contexto judío en el primer siglo.)

Sin embargo, en este punto, Instone-Brewer procede a elaborar un argumento desde el silencio. Dice que Jesús no solo defendió el adulterio como base para el divorcio usando Deuteronomio 24:1, sino que además “no rechazó la otra razón para el divorcio que se encuentra en el Antiguo Testamento,” divorcio por negligencia, basado en Éxodo 21:10–11. Aquí la lógica de Instone-Brewer me elude. Parece estar diciendo que a no ser que Jesús explícitamente diga que el divorcio no estaba permitido en casos de negligencia, debemos asumir que él lo admitió (un clásico argumento del silencio). Esta lógica parece menos convincente para mí, sin embargo, los argumentos que se originan en el silencio tienden a ser algo precarios. ¿Cómo pudo Instone-Brewer llegar desde la excepción (como sea que se comprenda) que Jesús explícitamente transformó en una excepción lo que supuestamente implicó? (Comprendo que Instone-Brewer dice que Jesús no necesitaba hacer esto algo explícito, debido a que era algo universalmente aceptado, pero aún quiero ver una demostración de una conexión más directa con la enseñanza del Nuevo Testamento en este lugar.) En términos de exégesis contextual, Jesús estaba simplemente respondiendo a una pregunta que le habían hecho (Mateo 19:3; ver más arriba); por lo tanto parece que Éxodo 21:10-11 no entra del todo en la discusión de Mateo 19:9 o al menos hasta donde alcanzo a ver yo. Instone-Brewer parece mudarse de la exégesis Bíblica al trasfondo judío, y no tiene un claro apoyo escritural (como Piper alega más exhaustivamente).

John Piper sostiene desde el principio, en su respuesta a Instone-Brewer, que en su punto de vista “la implicación de este artículo es que cada matrimonio del cual tengo conocimiento podría terminar legítimamente en divorcio.” (Como veremos más adelante, comparto esta preocupación, aunque no estoy de acuerdo con que esto requiera “el punto de vista de compromiso matrimonial.” Esencialmente una posición de “no se acepta divorcio bajo ninguna circunstancia”, como Piper pareciera implicar.) Piper primero va al razonamiento de Instone-Brewer de Éxodo 21:10–11, identificando acertadamente (en mi opinión) este como un argumento que surge del silencio y cuestionando muchos otros aspectos de la interpretación de Instone-Brewer de este pasaje. A continuación Piper accede al manejo que Instone-Brewer hace de la excepción de la cláusula en Mateo 19:9 en relación a Deuteronomio 24:1. Piper sostiene que Jesús está en desacuerdo con Deuteronomio 24:1 en lugar de simplemente clarificar el significado del pasaje (como sostiene Instone-Brewer), al citar a Marcos 10:4–9. En su lugar, Jesús regresó al comienzo y reiteró el plan perfecto de Dios para el matrimonio como una unión de por vida entre un hombre y una mujer. Estoy de acuerdo con Piper con que esto es lo que Jesús hace en Mateo 19, excepto por la excepción que Jesús explícitamente sostuvo en Mateo 19:9 (un punto crucial), el cual Piper deja inicialmente de lado.

Pero este es el punto exacto que se debate. Estoy de acuerdo ciertamente con que Jesús proclamó y reafirmó la intención original de Dios para el matrimonio como permanente, unión de por vida, pero la crux interpretum aquí es lo que se quiere decir a “excepción de porneia” en Mateo 19:9. Yo sostengo que en este caso (adulterio o inmoralidad sexual), Jesús permite una excepción, pero él define porneia como una referencia exclusivamente a la ruptura de un compromiso, algo por lo cual no tiene suficiente apoyo exegético ni lexicológico, a mi punto de vista (ver el capítulo en inglés sobre God, Marriage & Family). Este no es el lugar para escribir una crítica acerca de la versión de Piper acerca del “punto de vista del compromiso de matrimonio”; ya he hecho esto en algún otro lugar, y sostengo lo que he dicho en God, Marriage & Family es la más comprensible de la “cláusula de la excepción” a pesar de la respuesta de Piper en “Lo que Jesús demanda del mundo” que en inglés es “What Jesus Demands from the World” (recuerde que el “punto de vista del compromiso matrimonial” es sostenido por una minoría y que la mayor amplitud que se le da a la palabra porneia en Mateo 19:9 tiene mayor apoyo entre los comentaristas conservadores evangélicos). Así como muchos individuos que comentan en la columna digital en inglés de Justin Taylor y que lo han señalado, la lectura de porneia en Mateo 19:9 se refiere casi exclusivamente a un compromiso y no constituye la lectura más natural de la palabra en este pasaje sino que al contrario parece artificial, reflejando tal vez, un esfuerzo de proteger la noción de la indisolubilidad del matrimonio bajo cualquier circunstancia (aunque estoy al tanto que Piper cree que su escrito es la mejor manera de desglosar el pasaje).

Por eso, estoy de acuerdo con la crítica de Piper acerca del estudio de Instone-Brewer acerca de Éxodo 21:10–11 aunque estoy en desacuerdo con su crítica acerca del manejo de Instone-Brewer acerca de Mateo 19:9 y Deuteronomio 24:1. Aquí está el punto importante: la preocupación de Piper que Instone-Brewer “amplia trágicamente las bases para posibilitar el divorcio legítimamente” se debe mayoritariamente a la inclusión de Instone-Brewer de la negligencia del cónyuge como legítima base para el divorcio basado en Éxodo 21:10–11, la cual también rechazo, ya que no se aplica igualmente al divorcio en caso de adulterio. Ésta última es una excepción hecha en conjunto con el Antiguo Testamento (donde el adulterio se castigaba con lapidación), y Jesús no da como un mandamiento el divorcio en caso de adulterio sino que simplemente lo permite. Más aún, el adulterio es la única excepción hecha por Jesús (además del abandono por Pablo en 1ra a los Corintios 7:15–16) y puede ser delineada claramente de manera que no se eleva a una apertura de compuertas para divorcios indiscriminados como teme Piper.

Por el contrario, les pediría que consideraran elevar el ideal de las Escrituras (con Jesús como el novio “que nunca se divorciará de su esposa para tomar otra,” para citar a Piper, quien cita efesios 5:25) sin permitir el divorcio incluso en casos de adulterio del cónyuge puede ir más allá de las Escrituras y así es pastoralmente dudable. Sigo sosteniendo, por lo tanto, que un punto de vista elevado acerca del matrimonio como lo hizo Jesús y permitiendo excepciones para el divorcio en casos de adulterio y el abandono permanece como la opción que es exegeticamente la más defendible y de mayor sensibilidad pastoral.

Entrevista radial

Tuesday, May 6th, 2008

[Actualización] La entrevista en formato de documento sonoro en inglés está ahora disponible aquí.

El Dr. Köstenberger fue entrevistado el 13 de noviembre de 2007 por la red de Moody Bible Radio Network en “Prime Time América.” Este programa fue transmitido a las  5:30 p.m. EST. Los temas tratados incluyen la obra de reciente publicación en inglés Quo Vadis, Evangelicalism? (Crossway) acerca del futuro de la erudición evangélica y la reunión anual de la Sociedad Teológica Evangélica (ETS por sus siglas en inglés) que se celebró en San Diego en el estado norteamericano de California en esos días.

Mayordomía cristiana y ofrendar como un acto de adoración

Monday, April 28th, 2008

Recientemente, fui citado por el diario neoyorquino de finanzas the Wall Street Journal afirmando que dije que los pastores que enseñan a diezmar el 10% lo hacen debido “muy a menudo a su pragmatismo, tradición e ignorancia.” Mientras que esto representa la esencia de lo que dije durante una conversación telefónica de treinta minutos, me preocupa que al sacar este comentario de su contexto, pueda ser malinterpretado. Como intérpretes de las escrituras, sabemos bien lo importante que es el contexto para comprender el mensaje que alguien intenta comunicar. Al no proporcionar el contexto completo, the Wall Street Journal efectivamente permite que mis comentarios sean malinterpretados. Con optimismo, espero que al presentarle a usted con el trasfondo completo y un amplio contexto pueda mostrarle lo que mi corazón siente al respecto e ilustrar cuan fácil es ser distorsionado de las verdaderas intenciones que uno pueda tener, no importa cuan cauteloso uno pueda ser al lidiar con los medios de comunicación, incluso con publicaciones de tanta reputación como the Wall Street Journal.

Cuando la reportera del Wall Street Journal me llamó poco después del Día de Acción de Gracias diciéndome como se me iba a citar textualmente, de inmediato presenté mis argumentos pidiendo que se cambiara la palabra “ignorancia.” La reportera se opuso de inmediato. Cuando insistí en el cambio, ella dijo que llevaría el asunto al editor, pero que no me podía prometer que el cambio se llevaría a cabo. Al final, la cita fue dejada como estaba. También rechacé la forma como la reportera me presentó como “desafiante ante el diezmo en mis clases de Nuevo Testamento,” pero, de nuevo sin provecho alguno. Tal parece que se necesitaba a un representante del “Anti-diezmo en el aula de clases” (el subtítulo), incluso cuando esta es solo una presentación parcial y tendenciosa de mi práctica mientras enseño.

¿Qué es lo que enseño con respecto a la mayordomía cristiana y las ofrendas? La respuesta es: Yo enseño exactamente lo que dice el documento Baptist Faith and Message 2000 acerca de eso: “Dios es la fuente de todas las bendiciones, temporales y espirituales; y todo lo que tenemos y somos se lo debemos Él. Los cristianos tienen una deuda espiritual con todo el mundo, una oficina de administración santa en el evangelio, y una mayordomía que involucra todas sus posesiones. Están, por lo tanto, bajo obligación de servirle a Él con su tiempo, talentos y posesiones materiales; y debería reconocer todas éstas como confiadas a ellos y para ser usados para la gloria de Dios y para ayudar a otros. De acuerdo con las escrituras, los cristianos deben contribuir con sus posesiones alegre, regular, sistemática, proporcional y liberalmente para el avance de la causa del Redentor en la tierra” (el énfasis es mío).

Note que el Baptist Faith and Message 2000 no usa las palabras “diezmo” o “diezmar” o especifican un porcentaje particular del ingreso. Fija (acertadamente, en mi opinión) dar financieramente dentro de un contexto mayor que el de la mayordomía de uno al de las posesiones, materiales o de cualquier tipo. Muestra que la mayordomía cristiana (incluyendo dar los recursos financieros) es parte de la adoración personal y presenta muchos principios neo testamentarios acerca de cómo uno debe dar: alegre, regular, sistemática, proporcional y liberalmente. Como notó Daniel Akin recientemente en una reciente pieza de BP First Person, estos son los distintivos de lo que él llamó “Dar de gracia.” A la vez, y este era mi punto en responder la pregunta de la reportera, ni el Nuevo Testamento ni nuestro legado confesional hace mención alguna acerca del porcentaje, sea el 10% o algún otro, como obligatorio para los creyentes de hoy.

Así que, ¿es mi enseñanza “anti- diezmos en el aula de clases”? No del todo. Mi enfoque no está basado en como no dar, sino en los principios del Nuevo Testamento para dar que han sido resaltados por el documento de Fe y Mensaje Bautista 2000. Ya que crecí como Católico Romano en Austria en un tiempo en el que un porcentaje prefijado se daba como “impuesto eclesiástico” y que era deducido en la planilla individual de impuestos, he llegado a apreciar el énfasis que el Nuevo Testamento pone en dar voluntariamente. Me preocupa que si estipulamos un porcentaje mínimo para dar como algo que la iglesia requiere, por ejemplo, entonces dar no sería voluntariamente como enseña el Nuevo Testamento. Es verdad, por lo tanto, que si un estudiante en una de mis clases me pregunta si yo creo que el Nuevo Testamento enseña que todos los cristianos deben dar (al menos) el 10% de sus ingresos a su iglesia local, no puedo responder de buena conciencia que “sí” a esa pregunta pero debe clasificarse mi respuesta en muchos aspectos: la actitud del corazón es más importante que la cantidad específica; dar de nuestras finanzas es parte de nuestra mayordomía cristiana y adoración y debería suceder con un espíritu de gracia y no de legalismo.

¿Transmití, por lo tanto, con mis comentarios que los cristianos no necesitan dar, o necesitan dar solamente una pequeña cantidad a su iglesia local? Por su puesto que no. Por el contrario: me parece que en vez de inducir a los creyentes a dar tan poco como les sea posible, la gracia de Dios debe esperar que mueva al agradecido pecador redimido a dar con liberalidad, incluso sacrificadamente, reconociendo que todo lo que él o ella tiene no es suyo, sino de Dios en primer lugar. En este contexto, le dije a la reportera que deberíamos tomar la materia de dar financieramente no en un espíritu de pragmatismo o de temor a que a no ser que diéramos el mínimo 10% requerido la gente no iba a dar, o solamente dar muy poco. En su lugar, deberíamos tener fe en el trabajo de Dios en los corazones de nuestra gente, confiando que él va a moverlos a dar liberalmente así como libremente han recibido.

Si puedo ser tan atrevido en añadir un comentario para los Bautistas del sur que creemos en la Biblia. Las batallas que han sido peleadas sobre la doctrina de la infalibilidad de las Escrituras, y esta doctrina son justamente importantes para nosotros, puesto que de ella fluyen muchas otras doctrinas. Aunque la inerrancia debe ser más que una simple doctrina que afirmamos en términos generales; la inerrancia debe ser practicada cuando enfocamos cualquier asunto dado, incluyendo la mayordomía cristiana. Este era mi punto cuando hablé con la reportera acerca de “la tradición.” Cuando lidiamos con una pregunta, deberíamos preguntarnos: ¿Qué dice la Biblia al respecto?, no simplemente ¿Cuál es nuestra tradición? En este contexto, cuando hablé de “ignorancia,” lo que yo tenía en mente era el hecho que algunos (y de ninguna manera todos) pueden estar insuficientemente familiarizados con las enseñanzas Bíblicas de dar financieramente por parte de los cristianos. Pero si sostenemos que la Biblia es nuestra mayor autoridad en todos los aspectos de fe y prácticas, deberíamos saber y estudiar lo que la Biblia dice. Ciertamente, yo esperaría que como Bautistas del Sur podamos tener discusiones significativas acerca de los que las Escrituras enseñan en un tema determinado, incluyendo las ofrendas financieras cristianas.

Entiendo que este es un asunto particularmente volátil, porque se habla de dinero, y esto golpea muy de cerca de nuestro sustento y seguridad. Pero en esta área, como en todas las demás, deberíamos confiar que el Señor va a proveer para todas nuestras necesidades. ¿Creo yo que todos aquellos que enseñan que se debe dar un diezmo del 10% lo hacen por ignorancia? No del todo. ¿Creo yo que los cristianos no deberían dar o dar tan solo un poquito? ¡NO! Por el contrario, ellos deberían dar tanto como les sea posible, lo cual, en muchos casos, creo que es considerablemente mayor que un 10%. ¿Creo yo que el Nuevo Testamento enseña que dar el 10% es un requerimiento para todos los cristianos? No, y aquí es donde algunos de ustedes no van a estar de acuerdo conmigo, y estoy abierto a mayor discusión en este tema. Confío en que esta pieza sirva al propósito de clarificar y mejorar la comprensión. He aprendido que cuando los eruditos están sujetos a las leyes del periodismo (cuando muy a menudo en el fragmento de una entrevista se permite ceder precisión en sustancia), la verdad total, a menudo se convierte en la víctima. Pero, ¿Quién sabe si tal vez Dios es capaz de utilizar incluso a la reportera del Wall Street Journal con objetivos buenos de ayudarnos a aprender más acerca del cómo y el cuánto deberíamos dar para el crecimiento de su reino? Yo creo que él lo es.

El Dr. Köstenberger es Profesor de Nuevo Testamento y director de estudios de Ph. D. en el Seminario Southeastern Baptist Theological Seminary en Wake Forest, Carolina del Norte y fundador de BIBLICAL FOUNDATIONS (Fundamentos Bíblicos) (www.biblicalfoundations.org). Ha sido el co autor de una serie en dos partes acerca de diezmar en inglés (presione aquí y aquí para mayor información al respecto), así como de una columna digital o blog que reúne sus puntos de vista en este campo, y que están publicados en su página web.

La Navidad según San Juan

Monday, March 31st, 2008

NOTA: El siguiente es un sermón predicado por el Dr. Köstenberger en la Iglesia Bautista Cristo, Christ Baptist Church, en Raleigh, en el estado norteamericano de Carolina del Norte.

“Cuando pensamos en la Navidad y la Biblia, es natural que pensemos en la historia escrita por Mateo acerca del nacimiento virginal y la visita de los magos del oriente o la que escribió Lucas acerca del anuncio por Gabriel en su visita a María y el nacimiento de Jesús en Belén. Recordamos el decreto emitido por César Augusto, de José y de María subiendo de Nazaret a Belén, síy de María dando a luz en un pesebre. Pensamos en pastores en el campo, de las huestes celestiales anunciando paz en la tierra a aquellos de buena voluntad y a los pastores hallando al bebé en el pesebre. De esto es lo que trata la Navidad, ¿Está bien? Bueno, sí, de esto es lo que trata la Navidad.

Y aún hay más. El nacimiento de Jesús en un establo ese día fue solo la culminación de una larga historia que alcanzó la cúspide en ese evento notable. Como escribe Pablo en el libro de Gálatas, “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos” (Gálatas 4:4–5; ver también Hebreos. 1:1–3). ¿Qué quiere decir Pablo cuando dice que Jesús nació cuando “vino el cumplimiento del tiempo”? Él quiere decir que todas las preparaciones divinas para el nacimiento del Salvador habían sido completadas. Todas las profecías con respecto a la venida del Mesías habían sido alcanzadas. Todas las lecciones habían sido enseñadas por Dios a Israel. Todos los simbolismos anticipando y señalando hacia Cristo ya habían sido instituidos. Ahora faltaba una sola cosa por hacer: Que Dios enviara a su Hijo.

Juan habla de esto en el capítulo 3, versículo 16 de su evangelio: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que en él cree, no se pierda más tenga vida eterna.”¿Quién es este Hijo Unigénito? Como lo aclara el prólogo de Juan, este Hijo preexistió con Dios en la eternidad pasada, incluso antes de la creación. Ya Él estaba con Dios en el principio (un eco de Génesis 1:1, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”). No solo estaba Él con Dios, sino que también Él, el Verbo pre-encarnado, era Dios. Además, Él fue aquél por medio del cual el mundo fue hecho. Él fue el Creador antes de llegar a ser el Salvador del mundo. Y entonces, lo más maravilloso de todo, Él, el Verbo, quien estaba en el principio con Dios, se hizo carne y vivió entre nosotros.

Quiero que, en lo que queda de tiempo, permanezcamos en la increíble descripción de Jesús en el prólogo de Juan y pausar para reflexionar en las increíbles profundidades de la revelación de quien es Jesús. Quiero que reflexionemos en lo que ustedes puedan llamar “La Navidad según San Juan,” una Navidad que no está enfocada en la parafernalia que hay alrededor del nacimiento de Jesús tales como el pesebre y los pastores, tan importantes como lo puedan ser para describir las humildes circunstancias en las cuales Jesús nació. La Navidad según San Juan, si se me permite, su perspectiva cuando Jesús toma forma humana, no intenta tanto traer a Jesús a la tierra para que podamos entenderle y simpatizar con Él (¿Y quién no puede simpatizar con un lindo bebé?). No, en lugar de enfocarnos con traer a Jesús a la tierra, Juan quiere llevarnos arriba al cielo, a un tiempo donde no había creación, ni humanidad, ni siquiera ángeles, un tiempo cuando Jesús, el Verbo, coexistía con Dios en perfecto amor y en unidad de propósito.

Leamos, pues, en Juan 1:1–18, la apertura del evangelio según Juan, y tratemos de encontrar respuesta a las siguientes preguntas: (1) ¿Quién es el Verbo que se hizo carne? (2) ¿Por qué vino ese Verbo al mundo? Y (3) ¿Cómo es la Navidad según Juan, y como puede el hecho de comprender el mensaje de Juan transformar la manera en que celebramos la Navidad?

Primero, ¿Quién es el Verbo que se hizo carne? Leamos Juan 1:1–5:

“1 En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. 2 Este estaba en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.” En los versículos 6 al 8, se nos dice que Juan el Bautista dio testimonio de Jesús, así que leamos los versículos 9 al 11. Como mencioné, Juan usa un estilo diferente para informar que los otros evangelistas. Lucas le lleva al establo, y te hace sentir que estabas allí con José y María y los ángeles y los pastores. Juan trata de darte un punto de vista algo más elevado y nos lleva en un viaje en la cápsula del tiempo, de ser posible, al comienzo del tiempo.

En ese principio, dice él, era el Verbo. ¿Qué (o quién) es el Verbo? El Verbo es la autoexpresión de Dios; el Verbo es quien Dios es. Así que lo que nos dice es que Jesús, cuando fue hecho carne, conocía a Dios tan íntima y personalmente como nadie jamás ha conocido a Dios, Es por eso que él pudo, como dice en el versículo 18, “explicar”a Dios, o, mejor aún, “darle a conocer”: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”

Continuamos en el v. 1, el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Jesús se mantuvo en una relación muy cercana a Dios, a fin de explicarlo, aún así era Dios en su propio derecho. De manera que Dios el Padre es Dios y Jesús, el Hijo es Dios también, y los dos se mantienen en una relación muy cercana el uno con el otro. Aún cuando Jesús era un bebé en el establo, estaba en el “regazo del Padre,” como ustedes podrían traducir el capítulo 1 versículo 18. Él estaba seguro en el cuidado, amor y protección de Dios Padre, no importando lo frágil y vulnerable que fuera en su humanidad. Dios le envió en el cumplimiento del tiempo, y todo lo que rodeaba las circunstancias de la venida de Jesús estaba bajo el perfecto control de Dios.

No solo estaba Jesús con Dios, y era asimismo Dios, sino que estaba activo en la creación de Dios. Como dice Pablo, “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra … todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16). O como escribe Juan en el versículo tres, “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Aquí hay dos importantes implicaciones que fluyen de la actividad de Jesús en la creación.

Para comenzar, el mensaje de Juan es tal que, cuando Dios envía a su Hijo, esta no fue la primera vez en la historia humana en que el Hijo servía como agente de Dios. No, antes que Jesús llegara a ser el Salvador de la humanidad, ya él había sido el Creador.

Además, el hecho que el mundo fuese hecho a través de Jesús hace aún más increíble que el mundo haya rechazado a Jesús cuando vino a la tierra. No solo que lo rechazó, ¡Puesto que fue el mismo mundo que Jesús hizo el que rechazó a su Creador! Este es el mensaje de Juan en los versículos 10 al 11: “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino y los suyos no le recibieron.” Él, el Creador no solo creo la luz y la separó de las tinieblas; él mismo era la luz que vino al mundo. Y él, el Creador, no creo meramente creo la vida y llegó a ser un dador de vida; él mismo era la vida que vino al mundo. Como lo dice Juen en los versículos 4 al 5, “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no permanecieron contra ella.”

Ahora cuando Juan se refiere a la Luz, creo que él no está pensando en la creación, puede estar, además, pensando en Jesús como el Mesías. Hay varios pasajes importantes del Antiguo Testamento donde se le llama al Mesías la luz. Ya en Números 24:17 podemos leer en la famosa oración de Balaam, “Lo veré, más no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá ESTRELLA de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set.” Y varios siglos después, el profeta Isaías escribió, “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (Isaías 9:2); y de nuevo, “… y te pondré por pacto al pueblo, por luz a las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas” (Isaías 42:6-7). Malaquías 4:2 dice, “Más a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación …” después que el mensajero de Dios, el nuevo Elías, haya venido (Malaquías 3:1 y 4:2).

Finalmente, cuando Juan dice en el versículo 5 que la luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no prevalecieron contra ella, vemos claves de la batalla cósmica en la cual Satanás intentó vencer a Jesús pero no pudo, sino que más bien, Jesús le venció (sé que algunas traducciones en inglés dicen “no comprendieron” en lugar de “no prevalecieron” lo cual es más parecido al original.

Entonces, ¿quién era este bebé que nació en Navidad? De acuerdo a Juan, era Dios, el creador, la luz y la vida. Era el Hijo eterno de Dios quien era Luz en sí mismo y quien, al igual que Dios, vivía en luz inaproximable en la eternidad pasada. Es éste Verbo que, en Jesús, ha llegado ha ser carne y vivió entre nosotros.

Segundo, ¿Por qué vino el Verbo al mundo? Encontramos la respuesta en los versículos 12 y 13. Es interesante que Juan estructura cuidadosamente lo que es realmente un poema en el original para formar un cruce, es decir, que estructuró los versículos 1 al 18 en forma de círculos concéntricos. En los versículos 1 al 5, habla acerca del Verbo en la Creación (A); en los versículos 6 al 8, presenta al testimonio de Juan el Bautista (B); en el centro del cruce, en los versículos 9 al 14, habla de la encarnación del Verbo y del privilegio de llegar a ser hijos de Dios (C); en el versículo 15, regresa a Juan el Bautista (B’); y en los versículos 16 al 18, habla de la revelación final traída por Jesucristo (C’). De manera que en elmismo centro del prólogo Juan está enseñando acerca de la encarnación y acerca del propósito principal.

¿Por qué vino Jesús a este mundo? Mucha gente en nuestra cultura y por todo el mundo no comprenden la razón del nacimiento de Jesús. No logran sobrepasar a los enredos de la Navidad, los regalos, el árbol, San Nicolás, los dulces, los pastores, los pesebres, María, José, y el bebé Jesús. De la misma manera, mucha gente no logra entender la razón por la que murió en la cruz. La razón para esta falta de verdadera comprensión, creo yo, es que requiere ojos de fe, y el Espíritu Santo, para comprender el propósito espiritual de la venida de Jesús, el verdadero significado por la cual celebramos la Navidad.

¿Por qué se volvió el Verbo cuerpo? De acuerdo a Juan, la razón es que “… a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (versículos 12 al 13). ¡Hijos de Dios! ¿Es que acaso no somos todos Hijos de Dios por la sencilla virtud de haber sido creados por Dios? De acuerdo con Juan: No es así. De acuerdo a Juan, nos hacemos hijos de Dios solo al nacer espiritualmente, al nacer, “no por descendencia humana ni por una decisión de la voluntad del esposo, sino nacidos de Dios.” Así que cuando vemos al bebé en el pesebre, deberíamos pensar en el nacimiento espiritual que Jesús, Dios en su auténtico derecho, hizo posible al hacerse humano y morir en nuestro lugar.

Nicodemo, el maestro de Israel, no lograba comprender la necesidad de este nuevo nacimiento espiritual, cuando Jesús le dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” (Juan 3:3). Él pensaba que Jesús estaba hablando de un segundo nacimiento físico. Pero Jesús le explicó que el nacimiento del cual él estaba hablando era el nacimiento “del agua y del Espíritu,” esto es, un nacimiento caracterizado por la renovación espiritual y la transformación. Ese nacimiento que Jesús explicó, es como el viento, ¿Cómo sabes que hay viento? ¿Al verlo con tus ojos? No; sino al ver sus efectos. Cuando vemos las hojas que el viento sopla, entendemos que el viento sopla, creemos que vemos el viento, pero lo que en realidad vemos es el efecto del viento.

Si es muy difícil para usted y para mí comprender, no sigamos intentándolo y por el contrario comencemos a recibir lo que Dios tiene para nosotros. Cuando yo era un estudiante en Viena, Austria, y por la gracia de Dios tuve un despertamiento espiritual cuando tenía alrededor de 22 años, al comienzo hice un gran esfuerzo por comprender asuntos tales como un Dios soberano podía permitir que Jesús muriera en la cruz. O, cómo podría él permitir que ciertas cosas ocurrieran en mi vida, tales como el divorcio de mis padres cuando terminé la escuela secundaria. ¿Cómo puede Dios ser soberano y permitir que tales cosas desagradables pasen? No importaba cuanto mis amigos cristianos intentaran explicármelo, yo no lo podía comprender. (También se me hacía difícil perdonar a mi padre). En mi desesperación final, clamé a Dios, como Pedro clamó cuando comenzaba a hundirse en el agua, “¡Señor, sálvame!” Por su gracia, logré comprender que era pecador y que necesitaba un salvador. Al final, todo lo demás no es de mayor importancia. No aguarde hasta comprender la cruz, o cualquier otra verdad espiritual, para poder su esperanza en Jesús. Si usted comprende que es pecador, y sabe que necesita un Salvador, haga lo que Juan dice en Juan 1:12: recíbale, crea en él, y así usted también será hijo de Dios.

Tercero, ¿Qué es la Navidad de acuerdo con Juan, y como podemos lograr que al comprender el mensaje de Juan la forma en que celebramos la Navidad sea transformada? [Leer Juan 1:14–18.] Como ya hemos visto, para Juan, la Navidad, es decir, la venida de Jesús a este mundo en forma de bebé, es la encarnación de la Palabra de Dios. De esto es lo que nos habla Juan 1:14 y en los versículos 14 al 16 vemos dos aspectos importantes en que la encarnación nos involucra a nosotros. En estos versículos encontramos verbos que se conjugan con “nosotros.”

En el versículo 14, Juan dice, “Y aquel Verbo fuer hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Cuando vemos al bebé acostado en el pesebre, cuando vemos la vida y el ministerio de Jesús y cuando vemos a Jesús muriendo en la cruz por nuestros pecados, debemos ver la gloria de Dios. Debemos comprender que lo que Dios hizo en y a través de Jesús es algo maravilloso, algo que debe darnos una oportunidad de maravillarnos, alabarle y adorarle. ¿Percibe usted y percibo yo la gloria de Dios en Jesús? ¿Hemos dejado algo de tiempo en nuestros atareados horarios para asombrarnos ante la maravillas y la gloria de Dios en el Señor Jesucristo? Juan quiere llamarnos de nuevo hacia esta actitud de alabanza y adoración. Él desea que nos estemos quietos y sepamos que Dios ha enviado a su hijo unigénito al mundo. Quiere elevarnos por encima de las preocupaciones externas que envuelven la Navidad, para que podamos contemplar la maravilla de un Dios que se preocupa lo suficiente por el mundo y su gente como para enviar a su Hijo a morir, sabiendo que el mundo lo va a rechazar, sabiendo que la gloria vendrá a él solo después de haber pasado por el rechazo, el sufrimiento y el quebrantamiento.

No solo dice Juan en el versículo 14 que “hemos visto su gloria,” en el verculo 16 dice que “Pues de su plenitud todos hemos recibido y gracia sobre gracia.” Primero le hemos recibido a él (v. 12), y luego nosotros hemos recibido de su plenitud una abundancia de bendiciones. Quienes somos cristianos no solo hemos visto la gloria de Dios, sino que hemos recibido una abundancia de gracia de su plenitud. Como dice Jesús en Juan 10:10: “He venido para que tengan vida y vida en abundancia.” ¿Por qué nuestras experiencias son tan pobres en algunas ocasiones? ¿Por qué no comprendemos la plenitud de todo lo que Dios tiene guardado para nosotros en Cristo? Es porque no alcanzamos a comprender quien es realmente Jesús en relación con Dios y con nosotros mismos. La esencia de la vida Cristiana no es adoptar un compendio de creencias. La esencia de la vida Cristiana no es siquiera hacer el papel que creemos deba representar un creyente maduro. Jesús llamó a esta representación de papeles hipocresía. No, la esencia de la vida cristiana es una relación personal con Dios a través de Jesucristo, un amor agradecido y receptivo y una relación de confianza entre nosotros y otra persona, nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

¿Amamos genuinamente usted y yo a Jesús hoy? ¿Realmente confiamos en él? ¿O amamos más las cosas y a la gente? ¿Confiamos en él o si se supiera la verdad, confiaríamos en las cosas de este mundo y en otra gente, o en nuestras propias habilidades o planes humanos? En Jesucristo, Dios quiere restaurarnos a vivir en ese constante sentido de dependencia de Dios que caracterizó a Adán y a Eva antes que cayeran en pecado. Ellos eran sus criaturas, y él les había dado a su alrededor para que lo disfrutasen y cultivasen. Lo maravilloso de todo esto es que, de acuerdo a Juan, no necesitamos esperar del cielo hasta que esto se haga realidad. Jesús vino a darnos vida abundante ahora en este momento, y ya hemos recibido la plenitud de la gracia de Dios en Jesucristo.

¿Cuál es la “gracia y la verdad” de la cual habla Juan en los versículos 14, 15 y 17? Los más serios estudiantes de la Biblia creen que la expresión “gracia y verdad” en Juan 1:14 está fundamentada en la expresión “misericordia y verdad” (en Exodo 34:6) del Antiguo Testamento. La fuente de la gracia que hemos recibido en Cristo, entonces, es la misericordia de Dios y la fuente de la verdad que Jesús es y vino a traer y es además la verdad que conserva el pacto. De ser así, cuando Dios envió a su hijo en el cumplimiento del tiempo es una expresión de su fidelidad a su pueblo, y cuando miramos a Jesús, debería movernos a sentir agradecimiento por la fidelidad de Dios, a pesar de nuestros pecados, en buscarnos, venir a nosotros, rescatarnos de la maldición y del poder del pecado.

Así que cuando Juan nos dice en los versículos 14 al 18 que en Jesús hemos visto la gloria de Dios, hemos recibido su plenitud, tanto la gracia y la verdad. Así como le decimos a nuestros hijos, la Navidad no se trata acerca de dar regalos, cosas materiales que colocamos debajo del árbol. La Navidad es acerca de las bendiciones espirituales que recibimos a través de Cristo al hacernos sus hijos. Ese es el más precioso de todos los regalos. Esta Navidad, reforcemos de nuevo la maravilla de lo que significa ser hijos de Dios, y digamos con Pablo, “Gracias a Dios por su don inefable”, quien no es otro que el Señor Jesucristo, el Salvador del mundo, el Verbo que existía con Dios en la eternidad pasada y quien tomó cuerpo humano y vivió entre nosotros. Como escribe Mateo, citando al profeta Isaías, “Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre ‘Emanuel’ (que significa: ‘Dios con nosotros’).”

¿Diezmar o no diezmar? (con David Croteau)

Tuesday, February 12th, 2008

En una reciente columna de First Person columnen Baptist Press, Mark Coppenger emitió una corrección de algo que dijo mientras hablaba en Southern Seminary (El Seminario del Sur en Louisville, estado norteamericano de Kentucky): el diezmo de las personas no debería esta basado en sus ingresos netos sino en sus ingresos brutos. En esto, Coppenger propone extensamente la respuesta (afirmativa) a más de un aspecto fundamental: ¿Deberían, en primer lugar, los creyentes diezmar? En esta creencia Coppenger no está solo. De hecho, un diezmo mínimo de diez por ciento es el requerimiento regularmente asumido a nivel popular y en muchas de nuestras iglesias. Sin embargo, como gente del Libro, deberíamos tomar el patrón de las Escrituras, adecuadamente interpretadas, la cual requiere un examen cuidadoso de las enseñanzas escriturales en el área de diezmos y, más ampliamente, en la mayordomía cristiana y la disciplina de dar.

La palabra “diezmo” significa literalmente “un décimo” y es comúnmente usada para referirse a dar el diez por ciento del ingreso a Dios. Sin embargo, desde el comienzo, debe hacerse notar que en ningún sitio fue el dinero diezmado. El diezmo en el Antiguo Testamento siempre se refería al producto de la tierra y de las crías. Algunos podrían responder que este es el caso porque la gente vivía en una sociedad agrícola. Aunque esto es verdad, sin embargo, “el dinero” es mencionado, al menos treinta veces en el libro de Génesis solamente (Gen. 17: 12, 13, 23, 27; 31:15; 33:19; etc.). Por lo tanto, antes que el diezmar se mencionara en la ley de Moisés (Levítico. 27:30), ya se había mencionado el dinero cerca de cuarenta veces. ¡La última referencia al dinero antes de mencionar el acto de diezmar en la ley de Moisés provee incluso reglas para un antiguo sistema bancario (Levítico 25:37)!

Ambos Testamentos ven los diezmos en el marco de referencia del acto de dar y la alabanza. Antes de dar en la ley de Moisés, diezmar no era algo sistemático, una práctica continua u ocasional, incluso excepcional, forma de dar (Génesis 14:20; comparar con Hebreos 7:4; Génesis 28:22). La ley de Moisés incluye estipulaciones acerca de los diezmos (Levítico 27:30-33; Números 18:21; Deuteronomio 14:22-29), los levitas, los festivales y los pobres (o bienestar welfare). Al sumarlos todos, el diezmo anual de los israelitas sobrepasaba el diez por ciento de su ingreso anual. De las siete referencias al diezmo en los libros históricos y proféticos del Antiguo Testamento, la más importante está en Malaquías 3:8 al 12 (comparar con 2do de Crónicas 31:5-6, 12; Nehemías 10:38–39; 12:44–47; 13:5, 12; Amós 4:4), donde se le dice a la gente que traigan sus “diezmos y ofrendas” (levíticos) al “almacén” o alfolí de Dios y se les promete bendiciones agrícolas a aquellos que cumplan.

Debe notarse que en Malaquías, el retener los diezmos era una señal de un patrón extenso de desobediencia. El diezmo mencionado por el profeta es el diezmo levítico (Números 18:21). Las ofrendas a las cuales se hace referencia es hecha era una fuente principal de ingresos de los sacerdotes y era una ofrenda requerida (no era voluntaria). La Invitación a probar a Dios está limitada al contexto de Malaquías 3 y no debe ser universalizada. Por esta razón, la recompensa agrícola prometida no se puede continuar a la gente de hoy día. Más aún, si este pasaje fuera aplicado consistentemente hoy, las ofrendas, las que quienes abogan por diezmar se refieren a la porción en que se da por libre voluntad de dar que ocurre después que uno ha diezmado, no son por voluntad propia, sino que son requeridas tal y como lo son los diezmos. Por lo tanto, si alguien debiera dar solamente el 10% (no que los judíos dieran solamente diez por ciento), esta persona aún estaría en pecado por robar las “ofrendas”de Dios.

Las referencias a diezmar en el Nuevo Testamento están limitadas a tres pasajes. En Mateo 23:23, el diezmo del Antiguo Testamento requerido es sobreentendido por la audiencia de Jesús. Los escribas y fariseos están escoriados por priorizar la minuciosidad de la ley por encima de asuntos más relevantes. Jesús no estaba hablando a los miembros de una iglesia, sino a judíos que aún estaban bajo el Antiguo Pacto y por lo tanto, obligados a dar. De la misma manera, Jesús en Lucas 18:9-14 denuncia el orgullo religioso inapropiado basándose en el solo cumplimiento de la ley. Finalmente, Hebreos 7, explica la entrega de Abraham de los diezmos a Mequisedec en el contexto de la supremacía del sacerdocio de Melquisedec con respecto al sacerdocio levítico. Ninguno de estos pasajes tiene el diezmar como tema principal, y ninguno ordena diezmar para la nueva era del pacto. El caso de diezmar basado en un sistema teológico mayor o sus consideraciones pragmáticas caen en que, al igual que la circuncisión, Jesús cumplió los requerimientos de diezmar y los reemplazó con una orden para los creyentes del Nuevo Testamento de entregarse a sí mismos a Dios y dar abundantemente de sus recursos (1ra Corintios. 9:1–23; 16:1–4; 2da Corintios. 8–9; Filipenses. 4:15–17).

¿Dónde deja eso a los creyentes del Nuevo Testamento? No estamos aceptando que esté bien dejar de dar. De hecho, el Nuevo Testamento tiene suficiente guía acerca del tema de dar. Segunda a los Corintios 8 nos dice que dar debe ser impulsado por una relación, por gracia y por amor. Sin embargo, no se menciona nada con respecto al diez por ciento. Más aún, 1ra a los Corintios 16 nos enseña que cada creyente debería dar; en forma consistente o sistemática (aunque allí la referencia es a una colección especial); y que la cantidad es relativa al ingreso de cada quien.

La segunda carta a los Corintios 9 estipula que la cantidad debe basarse en la disposición del corazón de cada quien (v.7); que debemos dar a fin de suplir las necesidades de otros creyentes; y que nuestra motivación debe ser la gratitud a Dios por todo lo que él ha hecho por nosotros. Esto es solo un ejemplo de los muchos principios que el Nuevo Testamento da a los creyentes a fin de dirigirlos en el tema de dar.

Si desea mayor profundización, ver el estudio en inglés en serie de dos partes “¿Robará el hombre a Dios? (Malaquías 3:8): Un estudio de los diezmos en el Antiguo y Nuevo Testamentos” y “Reconstruir un modelo Bíblico de dar: una discusión de asuntos sistemáticos relevantes y de principios del Nuevo Testamento,” Bulletin of Biblical Research 16/1 (2006): 53–77 y 16/2 (2006): 237–60, presentados y aquí

Aplicación: La parte más difícil en la interpretación

Tuesday, January 29th, 2008

Así que usted ha completado los dos primeros pasos en interpretación, “La observación”y “La interpretación.” Usted ha buscado determinar lo que el texto “significaba”en su contexto original, para sus lectores originales, como se propuso su autor original, al explorar lo que algunos llaman el “primer horizonte” de la interpretación Bíblica. Usted ha estudiado las palabras difíciles, ha subrayado su pasaje como parte de su análisis de flujo de pensamiento y ha revisado los aspectos de trasfondo histórico cultural.

Usted ha tomado la labor de interpretación en oración y ha hecho a un lado sus propias presuposiciones (a través de un hecho que algunos llaman “distanciamiento”) a fin de ser capaz de percibir lo que está en el texto Bíblico (practicando lo que Schatter llamó “hermenéutica de percepción”) en lugar de imponer su propio significado al texto. Ya casi ha terminado. Sin embargo, la parte más crítica, discutible y difícil permanece: la aplicación del texto a usted mismo, a sus estudiantes o a la audiencia.

¿Cómo aplico el mensaje de un texto bíblico hoy en día? Se han dado diferentes respuestas a esta pregunta. Tal vez una de las concepciones populares más comunes es que cada texto de las Escrituras se aplica a todas las personas (y en forma directa). Pero hay claros problemas con este punto de vista. Cuando Pablo le dice a Timoteo que traiga su abrigo y que intente venir a él antes del invierno, ¿Cómo aplica usted y yo esta orden? O ¿Cómo aplicamos el pasaje en el libro de Hechos que narra la historia del pobre Eutico quien se cayó por la ventana durante una de las largas sesiones de predicación de Pablo? ¿Y qué acerca de los pasajes que explícitamente tratan con Israel antes o durante uno de sus exilios, amenazándoles con castigo divino o prometiéndoles restauración? De seguro que no estamos en la misma situación hoy en día, de manera que cualquier aplicación será indirecta en el mejor de los casos. Esto puede no congraciarme con algunos de ustedes quienes leen esta columna digital, pero en mi opinión es evidente que no todo pasaje en las escrituras se aplican en forma equitativa a toda persona hoy en día (o en cualquier momento de la historia eclesiástica), y esto no implica necesariamente un punto de vista inferior de las Escrituras. Es simplemente un asunto en el que el contexto original es importante y hace diferencia en la aplicación.

Otros han argumentado que mientras cada pasaje no puede ser aplicado “literalmente” o “directamente,” podemos determinar el principio de trasfondo y eterno a través de un proceso que llaman “principización.” Aparte de la monstruosidad verbal que se ha creado aquí (“principización” no lo reconocen los revisores electrónicos de palabras ni en inglés, principlization, ni en castellano. Tampoco está en los diccionarios, y yo espero en que permanezca ausente). Dudo que esa “principización” pueda resolver los problemas en lo que se refiere a interpretación. Es, difícilmente, la cura mágica que se dice ser. Para dar uno o dos ejemplos, ¿Cuál es el principio sobre el cual se fundamentan algunos de los ejemplos dados anteriormente? Que deberíamos ayudar a los ancianos que están en la cárcel por la fe, especialmente en el invierno? ¿Que deberíamos evitar interminables predicaciones, especialmente cerca de la medianoche cuando tenemos jóvenes entre la audiencia? La lista podría continuar.

Afortunadamente, por supuesto, en muchos casos la aplicación es considerablemente más directa. Muchas órdenes en las Escrituras, tales como la necesidad de perdonar el uno al otro, el amar uno al otro, y el mostrar compasión hacia los demás se aplica directamente a nosotros. (Aunque, incluso aquí, yo plantearía que es importante comprender el contexto original y la razón por la cual fue dado el mandamiento y a quien es aplicado hoy en día.) En pocas palabras, creo que las epístolas son más fáciles de aplicar debido a la convergencia, al menos por una extensión significativa, entre la audiencia original y la contemporánea: en ambos casos, se trata de creyentes en la era de la iglesia, aquellos que tienen al Espíritu Santo pero que necesitan crecer en Cristo y aprender a caminar de una manera digna de su llamado. Esto, incidentalmente, hace a los Evangelios algo más difíciles de aplicar, porque ahora estamos tratando con individuos, incluso los doce apóstoles, quienes no habían sido aún regenerados y en quienes aún no vivía el Espíritu Santo. (Lo siento, pero no puede usar las negaciones de Jesús por parte de Pedro o las dudas de Tomás como excusas que está bien involucrarse en este tipo de conducta también.)

Parte del problema en aplicar las Escrituras, por lo tanto, es el hecho que puede haber y a menudo lo es, una diferencia en el contexto original y la audiencia y la contemporánea. Para dar un ejemplo, ¿Qué tan adecuado es exhortar su audiencia hoy en día al enseñar el libro de los Hebreos que no deben regresar a su pasada forma de vivir sino recibir a Cristo y vivir para él? Nadie en nuestra audiencia podrá ser tentado a regresar al sistema del antiguo pacto, ¡puesto que la mayoría de ello no serán judíos! O practicar sacrificios de animales y demás. Me atrevo a decir que si esa es nuestra aplicación, errará distanciadamente el blanco (aunque por la misericordia de Dios, su palabra aún hará la obra, debido a que está viva y activa y es más penetrante que toda espada de dos filos, Hebreos 4:12). De manera que lo que debemos hacer es someternos y reconocer que hay una diferencia entre la situación de la audiencia original y la contemporánea y hacer previsiones debido a esta diferencia y adaptar nuestra aplicación de tal manera que es apropiada para nuestra audiencia moderna, incluso si esto significa que nuestra aplicación sea algo más indirecta. En el escenario actual, podemos querer hablar acerca de los peligros del nominalismo o presuposiciones o algo parecido.

El propósito de esta columna no es establecer el asunto de la aplicación de una vez y por todas, ni es proveer guías específicas de adecuación apropiada. Es simplemente dar una nota de precaución y de retarnos a todos nosotros a reconocer, primero, que la aplicación es la parte más crítica, sino la más difícil, en el proceso interpretativo, y, segundo, que la aplicación debe proceder de una manera juiciosa y matizada. Solo si confrontamos algunos de los singulares retos enfrentados por la aplicación, seremos obreros que no tienen de qué avergonzarse, sino que usa bien la palabra de verdad (2da a Timoteo 3:16).

¿Qué piensa usted? Me encantaría escuchar sus pensamientos acerca de cómo aplicar las escrituras adecuadamente a medida que enseñamos y predicamos la Palabra.

El Dr. Köstenberger actualmente trabaja en un libro sobre interpretación Bíblica, con el título tentativo en inglés de, Invitation to Biblical Interpretation, o dicho en castellano, Invitación a la Interpretación Bíblica.

Predica la Palabra (2da a Timoteo 4:1-2)

Tuesday, January 29th, 2008

El apóstol Pablo escribió trece de los veintisiete libros del Nuevo Testamento y dejó una marca indeleble en la iglesia cristiana. Aparte de sus nueve cartas a las iglesias (la mayoría de las cuales él mismo había plantado), escribió además cuatro cartas personales, una para Filemón, otra para Tito y dos para Timoteo, su más destacado discípulo. Mientras que la primera epístola canónica de Pablo, la carta a los Romanos, nos provee de una expresión de peso de la teología del apóstol, es la segunda a Timoteo la que nos construye una intensidad hacia la exhortación en un esfuerzo por asegurar el futuro de la iglesia más allá de la era apostólica.

Hacia el final de lo que llegó a ser la carta final de Pablo a Timoteo, el apóstol hace su último encargo. “Te encarezco” es una introducción solemne para una frase aún más solemne “delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino” (ver 2 Timoteo 4:1). La presente súplica excede a todas las anteriores en solemnidad, intensidad y urgencia. Mientras Timoteo realiza sus labores como el delegado apostólico de Pablo y conservándose dentro de la misma práctica de Pablo (2 Corintios 5:9-11), el apóstol quiere que él siempre tenga en mente la realidad de Dios y la certeza del regreso de Cristo.

El encargo final de Pablo a Timoteo es este (presentando una serie de cinco imperativos en griego): “Predica la Palabra” (en “la Palabra,” ver 1ra a Timoteo 4:12; 5:17). Timoteo ha sido instruido en las “santas Escrituras,”  las Escrituras (2da a Timoteo 3:14-17); son la misma Palabra, la palabra de Dios (2da a Timoteo 2:9), la “palabra de verdad” (2da a Timoteo 2:15), él es solemnemente llamado a predicar (Romanos 10:8; 1ra a los Corintios 15:2). Notablemente, esta predicación no está limitada a la edificación de los creyentes (2da a Timoteo 4:5). Se sobreentiende que se debe impartir a sus oyentes sana doctrina antes que decirles lo que ellos quieren escuchar.

La principal motivación de Timoteo no debe ser complacer a las personas; él deberá tomar primero su consejo y principalmente de la Palabra de Dios. Como dice John R. W. Stott, “No tenemos libertad para inventar nuestro mensaje, sino solo para comunicar ‘la palabra’ que Dios ha hablado y que ahora ha confiado a la iglesia en sagrada encomienda.” ¿Está la palabra de Dios siendo predicada en nuestras iglesias  hoy en día? Debemos proclamar la Palabra en lugar de simplemente sazonar y cocinar al gusto para las “necesidades percibidas” de la gente o usar el púlpito como plataforma para procurar nuestros propios planes personales.

Pablo agrega, primero, que el predicador debe proclamar la Palabra sea popular o no en ese momento (eukairōs akairōs, un oximorón; Marcos 6:21; 14:11; 2da a Timoteo 4:3). Esto desafió tanto a la sabiduría judía como a la griega. El predicador del Antiguo Testamento escribió que hay “tiempo para estar callado y tiempo para hablar” (Eclesiastés 3:7). La retórica convencional greco-romana sostenía de igual manera que el interlocutor cuidadosamente discerniera si ciertas formas de charlas serían oportunas en una situación o no.

De acuerdo a Platón, “el conocimiento de los tiempos para hablar y para mantener el silencio” es crucial (tēn eukairian te kai akairian; Phaedrus 272A). Lo más asombroso es la exhortación de Pablo a Timoteo a predicar la palabra incluso cuando su audiencia pueda no ser receptiva (algunos dicen que la referencia es meramente para la conveniencia propia de Timoteo, pero esto es poco probable).  A juzgar por el libro de los Hechos, esta era también la práctica propia de Pablo. Al final, predecir la respuesta de la audiencia no es la responsabilidad del predicador, tan solo el ser fiel a su llamado. Como escribe Teodoro de Mospuestia, “Cada ocasión constituye un tiempo oportuno para predicar.”

El material anterior es una adaptación de la obra en inglés de Andreas J. Köstenberger, “2 Timothy,” en The Expositor’s Bible Commentary, Vol. 12 (rev. ed.; Grand Rapids: Zondervan, 2006), 592–93.

Consejo del Apóstol: Usar bien la palabra de verdad (2da a Timoteo. 2:15–16)

Wednesday, December 5th, 2007

Nota: Las siguientes reflexiones son extractos de la obra en inglés de Andreas J. Köstenberger, “1–2 Timothy, Titus,” en The Expositor’s Bible Commentary, Vol. 12: Ephesians—Philemon (rev. ed.; Grand Rapids: Zondervan, 2006), pp. 580–81.

En contraste con los falsos maestros, Timoteo debe hacer cada esfuerzo (spoudazō, comparar con 2da a Timoteo 4:9, 21; Tito 3:12; Gálatas 2:10; 1ra a Tesalonicenses 2:17; Efesios 4:3) para presentarse a sí mismo (paristēmi—¿en alusión al ritual antiguo testamentario? Comparar con Romanos 6:13; 12:1; ver además 2da a los Corintios 11:2; Efesios 5:27; Colosenses 1:22, 28) a Dios como uno probado y aprobado (dokimos; comparar con Romanos 14:18; 16:10; 1ra a los Corintios 11:19; 2da a los Corintios 10:18; 13:7; el opuesto adokimos en 2da a Timoteo 3:8; Tito 1:16; comparar con 1ra a Corintios 9:27). Los herejes tuercen las Escrituras para que quepan en su propia teología; Timoteo debe modelar un uso apropiado de la Palabra de Dios. Pablo emplea tres imágenes futuras. La primera es la de un obrero (ergatēs; comparar con Mateo 9:37–38 par.; 1ra a Timoteo 5:19 comparar con Lucas 10:7) quien no necesita estar avergonzado (anepaischyntos; comparar con Josefo Ant. 18.243) pero que emplea correctamente la “palabra de verdad,” esto es, la exposición apostólica (Paulina) del mensaje salvador del evangelio.

Ya Pablo le había dicho a Timoteo que no se avergonzara del Evangelio (2da a Timoteo 1:8). Aquí la vergüenza es un resultado (finalmente un juicio de Dios, 1ra de Juan 2:28), no de temor de ser identificado con Cristo, sino de falta de entrenamiento adecuado y habilidades en el manejo de la Palabra de Dios. Análogamente, debe haber aquellos hoy que desean identificarse abiertamente con Cristo y predicar su palabra, pero quienes no han tenido un entrenamiento adecuado fracasan en usar la palabra de Dios adecuadamente y así deberán avergonzarse. Aquellas personas no necesitan más seguridad o compromiso sino un entrenamiento adecuado en comprender y comunicar el mensaje de las Escrituras (comparar con 2da a Timoteo 3:16, 17). Tal y como un obrero se enorgullece de su trabajo bien hecho, la predicación adecuada de la Palabra de Dios requiere entrenamiento y práctica.

La expresión “usa bien” (orthotomeō) transmite la noción de “cortar derecho” (al contrario de torcido) con posible referencia al trazado de un camino para hacer una senda derecha (comparar con Proverbios 3:6; 11:5 LXX; la mayoría de los padres interpretan el término como surcar o arar). En una era cuando las vías romanas eran ejemplos de habilidad ingenieril, esta metáfora habría comunicado muy bien. Cualquiera que haya sido el contexto, el punto aquí es que el trabajo del obrero debe hacerse con habilidad y cuidado. No hay lugar para incompetencia o atajos, y un obrero sin entrenamiento puede hacer más daño que bien. Jesús notó que “todo el que fuere perfeccionado será como su maestro” (Lucas 6:40). Pablo había sido “completamente entrenado”a los pies de Gamaliel (Hechos 22:3), y a los discípulos de Jesús los reconocían porque “habían estado con Jesús” (Hechos 4:13). La clave es usar la Palabra de Dios y mantenerla con su propósito inicial y comunicar su significado apropiadamente (comparar con 2da a los Corintios 2:17; 4:2 y contrastar con Hechos 13:10).

Como un obrero adecuadamente entrenado, Timoteo deberá no solo permanecer en la ruta correcta sino además asegurarse que aquellos bajo su cuidado comprendan los caminos a la verdad de Dios. No hay sustitutos para un entrenamiento completo en las Escrituras, incluso en una era en que la tecnología moderna ha hecho el aprendizaje de los idiomas bíblicos más sencillo y donde el Internet ha abierto nuevas avenidas a la educación teológica. Además, el tema principal del entrenamiento para el ministro cristiano debe ser “la palabra de verdad” (por ejemplo, la palabra que es verdad, un genitivo epexegético), no temas derivados varios. En el caso de Timoteo, su entrenamiento ha venido como resultado de su asociación ministerial con Pablo por tanto tiempo (2da a Timoteo 3:10–11; comparar con Hechos 16:1–5). Si el entrenamiento ministerial de hoy ha de ser efectivo, deberá haber tales oportunidades de prácticas y pasantías para los aspirantes a pastores y trabajadores cristianos. De la misma manera, las sectas distorsionan regularmente las enseñanzas de las Escrituras, con resultados desastrosos para sus miembros y convertidos.

1ra a Timoteo 2:12—Una vez más

Wednesday, December 5th, 2007

Ustedes han oído que aquellos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla. Bien, la misma verdad se repite con la erudición. Aquellos que no están al corriente con los más recientes trabajos de erudición en un tópico determinado estarán enormemente discapacitados para discutirlo. Esto es verdad, entre otras cosas, en cuanto a la adecuada interpretación de 1ra a Timoteo 2:12.

En nuestro libro en inglés, Mujeres en la Iglesia Women in the Church, publicado en 1995, mis colaboradores y yo expusimos la propuesta que el pasaje significa exactamente lo que dice, ¡imagínense eso!, lo cual es, Pablo dice, “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio” la implicación es que la mujer no debe ocupar el puesto de anciano u obispo de la iglesia (comparar con 1ra a Timoteo 3:2).

Para mantener un procedimiento hermenéutico lógico, Women in the Church miró al pasaje desde todo ángulo posible, incluyendo trasfondo histórico cultural, género literario, estudio léxico, análisis semántico, exégesis del pasaje en contexto, hermenéutico, visión global del mundo, y la historia de la erudición.

En el centro del libro hay dos capítulos dedicados al análisis léxico y semántico. En el primero, la similitud sugirió que “ejercer autoridad” (del griego authentein) lleva una connotación neutra o positiva, pero debido a la escasez del término en la literatura antigua (la única vez que aparece en el Nuevo Testamento es en 1ra a Timoteo 2:12; hallada solamente dos veces antes del Nuevo Testamento en literatura extrabíblica) no se pudieron lograr conclusiones firmes en la base del estudio léxico por sí solo.

Complementando el análisis léxico está el estudio sintáctico de la frase “no permito a la mujer enseñar ni ejercer dominio sobre el hombre,” el cual produjo la conclusión inequívoca que ambos términos, “enseñar” y “ejercer dominio,” conllevan la misma fuerza, sea positiva o negativa, cuando se unen por la conjunción coordinante “o” (en griego oude). Esto fue demostrado por una plétora de ejemplos tanto del Nuevo Testamento como de literatura griega extrabíblica.

Debido a que la palabra “enseñar” es presentada regularmente en las pastorales como una actividad positiva (ver especialmente 1ra a Timoteo 4:11; 6:2; 2da a Timoteo 2:2) a la que se les llama a Timoteo y a los líderes de la iglesia a involucrarse, se concluyó que una fuerza negativa de “enseñar”en 1ra a Timoteo 2:12 es poco probable, especialmente debido a que una palabra diferente, heterodidaskalein, “enseñar falsamente,” es utilizada en las demás ocasiones en la misma epístola (1ra a Timoteo 1:3; 6:3). Así el estudio léxico, sostenido por el análisis semántico, indica ciertamente que las correcciones de la lectura convencional adoptadas virtualmente por todas las traducciones, “No permito a la mujer enseñar ni ejercer dominio.”

Desde la publicación de la primera edición del libro Women in the Church en 1995, eruditos tanto complementarios como igualitarios han revisado la obra, tanto en revisiones del libro como en comentarios. En la segunda edición del libro Women in the Church, la cual apareció en 2005, tomé la última década de erudición en el sintaxis de 1ra a Timoteo 2:12 y revisé todas las respuestas a mi estudio sintáctico (ver Women in the Church, 2da edición, pp. 74–84).

He aquí lo que encontré. Comentarios recientes principales, tales como el Comentario Bíblico Mundial de William Mounce sobre las epístolas pastorales, coincide con los hallazgos de Women in the Church y los he incorporado a ellos a la discusión. ¡Con la excepción de Linda Belleville, incluso todos los eruditos igualitarios que revisaron mi capítulo sobre la sintaxis de 1ra a Timoteo 2:12, están de acuerdo con mi conclusión! Esto incluye aquellos, como Kevin Giles, que están apasionadamente opuestos al mensaje general del pasaje y las implicaciones que interpreta el libro. ¡Giles, por ejemplo, expresa elocuentemente que el autor de las pastorales probablemente rompió las reglas de la gramática griega!

Los eruditos igualitarios como Alan Padgett, Craig Keener y, como aparece también William Webb similarmente coinciden con la construcción de la sintaxis de 1ra a Timoteo 2:12 en Women in the Church. Tal vez, la más notable sea una revisionista alemana, Judith Hartenstein, quien escribe,

Mi posición es muy diferente a la de Köstenberger. Sin embargo, a menudo encuentro sus análisis textuales y problemas exegéticos convincentes e inspiradores, especialmente cuando él usa los enfoques lingüísticos … De la misma manera, estoy de acuerdo con la lectura de Köstenberger de 1ra a Timoteo 2. Köstenberger muestra que el texto demanda una jerarquía entre hombres y mujeres y que supone una enseñanza normativa. Pero con una visión crítica más profunda de la Biblia, no la acepto como la palabra de Dios (Ayuda el hecho que no acepto a 1ra a Timoteo como escrita por Pablo).

Para estar seguro, esto no significa que cada desacuerdo con mi interpretación de 1ra de Timoteo 2:12 necesariamente proviene de una posición que supone que la Biblia contiene errores. No obstante, muestra que las presuposiciones de los intérpretes frecuentemente tienden a anular la exégesis actual del pasaje. Sin embargo, al contrario que el caso de Hartenstein, esto a menudo permanece sin reconocimiento.

Un caso en este aspecto es I. H. Marshall. En su comentario ICC de 1999 sobre las pastorales, Marshall desde el principio indica su aceptación de los hallazgos de mi estudio al notar que ha “argumentado convincentemente basado en un amplio estudio del uso del idioma griego que la interpretación empleada en este versículo es una en la cual el escritor expresa la misma actitud (sea positiva o negativa) para ambos aspectos unidos juntos por oude.”

Aunque Marshall escoge por optar por una connotación negativa de ambos términos “enseñar” y “ejercer dominio,” debido a que él dice que la enseñanza falsa está implicada a la referencia a Adán y a Eva en el versículo 14. Esto, sin embargo, es difícilmente el caso. Más probablemente, la preocupación de Pablo era con las mujeres siendo las víctimas de las falsas enseñanzas, no sus perpetradoras (ver especialmente 1ra a Timoteo 5:14, 15). Además, Marshall falla en considerar adecuadamente el punto mencionado anteriormente, que enseñar es virtualmente siempre interpretado como una actividad positiva en las pastorales y que debería por lo tanto ser interpretada positivamente también en 1ra a Timoteo 2:12.

En mi capítulo actualizado sobre al segunda edición de Women in the Church, detallo muchos otros problemas con la interpretación de Marshall (con respecto a lo cual ver las páginas 75–76, 84). Los mencionados comentaristas William Mounce y Craig Blomberg, de la misma manera, han criticado hábilmente y refutado la posición de Marshall. Deberíamos además notar que Marshall no cree que Pablo escribió las pastorales sino algún otro con el nombre de Pablo (él lo llama “allonymity” o en español “allonimidad”) y que Marshall practica un tipo de criticismo satisfecho de la Biblia de acuerdo al cual él identifica un cuerpo central de su enseñanza, en el caso de los roles de los géneros, la referencia en Gálatas 3:28 al hecho de no haber más varón ni hembra en Cristo, y sobre esta base descalifica a otros pasajes los cuales él considera que están en conflicto con este cuerpo central, ¡Tales como 1ra a Timoteo 2:12! Debido a estas extensas presuposiciones, no debería sorprendernos que Marshall el exegeta encuentre formas de sortear lo que parece ser considerablemente más parecido a la lectura del pasaje, donde ambos enseñar y ejercer dominio son interpretados positivamente.

Con esto hemos completado el círculo completo. Aquellos que están desapercibidos de la historia de la erudición en un determinado tópico tienen mayores probabilidades de repetir los errores del pasado. El reto no es para nosotros encontrar un erudito que esté de acuerdo con nosotros y entonces poner a competir “nuestro”erudito en contra de quienes apoyan los puntos de vista de otros. Por el contrario, tenemos la responsabilidad de estudiar para presentarnos aprobados por Dios, usando bien la palabra de verdad (2da a Timoteo 2:15).

Para un estudio de reciente erudición sobre la sintaxis de 1ra a Timoteo 2:12, ver la segunda edición de Women in the Church (2d ed.; Grand Rapids: Baker, 2005), 74–84; además ver mi resumen de la primera edición del libro, “The Crux of the Matter: Paul’s Pastoral Pronouncements Regarding Women’s Roles in 1 Timothy 2:9–15,” Faith & Mission 14/1 (1997): 24–48. (“El nudo de la materia: Pronunciamientos acerca de los roles de las mujeres en las pastorales en 1ra a Timoteo 2:9–15”)