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¿Cuándo Nació y Murió Jesús?

Thursday, December 23rd, 2010

Los cristianos celebran las navidades y la resurrección del Señor todos los años, pero pocos realmente saben cuándo nació y murió Jesús.

A escasos dos meses de la Navidad algunos de ustedes podrían encontrar este artículo útil. No es que los cálculos siguientes estén basados en doctrinas profundas, pero es definitivamente necesario que podamos tener una confianza razonable en que las fechas del nacimiento y la muerte de Jesús sean seguras y se puedan obtener de una combinación de datos históricos bíblicos y extrabíblicos. No estoy dispuesto a apostar mi vida en la certeza de la información siguiente, pero tengo tanta confianza en estos cálculos como en que la matrícula de mi vehículo es: 5BC–AD33. Entonces, aquí vamos.

El nacimiento de Jesús ocurrió muy probablemente a finales de Noviembre en 5 a. C. (el estudio con mayor autoridad del que estoy enterado es el de Paul L. Maier, “The Date of the Nativity and the Chronology of Jesus’ Life” (“La Fecha de Navidad y la Cronología de la vida de Jesús”), en Chronos, Kairos, Christos: Nativity and Chronological Studies(Natividad y Estudios CronológicosPresentado por Jack Finegan [ed. J. Vardaman y E. M. Yamauchi; Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1989], 113–30). Esto, por su puesto, permitiría suficiente tiempo para que Jesús naciera y para que Herodes (quien murió en 4 a. C.) pudiera desatar su campaña militar al matar a todos los niños menores de 2 años de edad en Belén y sus alrededores (ver Mateo 2:16–19).

La crucifixión de Jesús ocurrió probablemente el viernes, 3 de abril del año 33 d. C. Lucas 3:1–3 dice que Juan el Bautista, el que preparó el camino de Jesús, comenzó su ministerio “en el año decimoquinto del reinado de Tiberio César.” Ambos historiadores romanos Tácito (Annales 4§ 4) y Suetonio (Tiberius 73) ubican la fecha del comienzo del reinado de Tiberio en 14 d. C. (la fecha precisa es el 19 de agosto, el día de la muerte del emperador Augusto). Esto implica que el decimoquinto año del reinado Tiberio comenzó el 19 de agosto, 14 d. C., nos lleva a 29 d. C. (14+15=29).

De acuerdo a Lucas 3:23 Jesús tenia “aproximadamente 30 años de edad” cuando comenzó su ministerio. Si Jesús nació en 5 a. C. (según se discutió anteriormente) y comenzó su ministerio, según indican los cuatro evangelios, poco después de Juan el Bautista (esto es, a finales del año 29 d. C.), esto quiere decir que Jesús tenía aproximadamente 33 años de edad cuando comenzó su ministerio público (ver H. W. Hoehner, Chronological Aspects of the Life of Christ(Aspectos Cronológicos de la Vida de Cristo) [Grand Rapids: Zondervan, 1977], 31–37 y B. Messner “‘In the Fifteenth Year’ Reconsidered: A Study of Luke 3:1” (“La reconsideración de ‘El año decimoquinto’: Un Estudio de Lucas 3:1),”Stone-Campbell Journal 1 [1998]: 201–11).

El Evangelio de Juan registra la aparición de Jesús por lo menos en tres Pascuas (1) en Jerusalén (2:13, 23); (2) Galilea (6:4); y (3) de nuevo en Jerusalén (11:55; 12:1). Además, es probable que él asistiera a una cuarta Pascua no presentada en Juan pero registrada en el sinóptico (Mateo 12:1 ¿pasaje paralelo?). Esto suma aproximadamente tres años y medio (3 ½) del ministerio de Jesús. Si comenzó su ministerio en 29 d.C., la fecha de su crucifixión sería en el año 33 d. C. Esto ocurre debido a que los cálculos astronómicos para 30 y 33 d. C. son las únicas fechas posibles para la crucifixión de Jesús con respecto a la fecha de la Resurrección concerniente a estos dos años (para la fecha de las cuatro pascuas en cuestión ver esp. C. J. Humphreys and W. G. Waddington, “The Jewish Calendar, a Lunar Eclipse, and the Date of Christ’s Crucifixion” (“El Calendario Judío, un eclipse lunar, y la Fecha de la Crucifixión de Cristo”), Tyndale Bulletin 43 [1992]: 331–51, esp. 335).

Finalmente, Juan 2:20 dice que el templo fue completado hace 46 años (para ver esta traducción, ver A. J. Köstenberger, John [BECNT; Grand Rapids: Baker, 2004], 109–10). Según el historiador Josefo, la renovación del templo comenzó entre los años 20 y 19 a. C. (Antiquities 15.11.1 § 380), culminándolo 18 meses más tarde entre 18 y 17 a. C. (Antiquities 15.11.6 § 421). Otra vez, contando desde 18 ó 17 a. C., y agregando 46 años nos lleva a 29 d. C. (no había año cero) ¡Una gran manera de verificar nuestros cálculos matemáticos ya expresados anteriormente!

Para estudio adicional: ver la tabla en A. J. Köstenberger, en John (BECNT; Grand Rapids: Baker, 2004), 11–13, el comentario en 1:19 y 2:20, y el anuncio previo en la cronología de Juan aquí. Ver tambien H. W. Hoehner,“Chronology,” en su Dictionary of Jesus and the Gospels (“Cronología,” en Diccionario de Jesús y los Evangelios) (ed. J. B. Green, S. McKnight, y I. H. Marshall; Downers Grove, IL: InterVarsity, 1992), 118–22.

¿Es Jesús Dios?

Friday, March 12th, 2010

Un lector respondió al blog del Dr. Köstenberger preguntando “¿Es Jesús Dios?”

El lector afirma que Jesús es engendrado, o sea, creado, y así, como Dios es sólo uno y no tres, Jesús tenía un principio.

También afirma que Jesús es únicamente el Hijo de Dios, y no Dios.  Dice que Jesús nunca remitió a sí mismo como Dios.  Mejor dicho, Jesús llamó a Dios su “Dios” o su “Padre.” 

La respuesta del Dr. Köstenberger:

Te agradezco por tu respuesta a mi blog.

Estoy completamente de acuerdo contigo cuando dices que “Debemos permitir que las Escrituras sean nuestra única fuente para la verdad, aunque contradigan lo que nos han enseñado nuestros queridos maestros y pastores.”  Te desafiaría a vivir de acuerdo con esta máxima tuya y a considerar cuidadosamente los siguientes pasajes de la Escritura donde Jesús está claramente llamado “Dios.”

  • Romanos 9:5: “Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas.  ¡Alabado sea por siempre!  Amén.”
  • Filipenses 2:5-6: “Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios.”
  • Tito 2:13: “nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.”
  • Mateo 1:23: “lo llamarán Emanuel (que significa “Dios con nosotros”).”
  • Hebreos 1:8: “Pero con respecto al Hijo dice: “Tu trono, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos.”
  • 2 Pedro 1:1: “nuestro Dios y Salvador Jesucristo.”
  • Juan 20:28: [Tomás adorando a Jesús:] “¡Señor mío y Dios mío!”
  • 1 Juan 5:20: “Y estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo.  Éste es el Dios verdadero y la vida eterna.” 

Observa que en todos estos pasajes, no sólo le llaman a Jesús el “Hijo de Dios” sino “Dios.”  Observa también de que estos pasajes abarcan todo el Nuevo Testamento, incluyendo Mateo, Juan, Pablo, Pedro, y el autor de Hebreos.  Y finalmente observa que los primeros cristianos, como Tomás, adoraron a Jesús como Dios.  Esto es el testimonio de la Escritura. 

Sinceramente,

Andreas J. Köstenberger

ALGO EN QUE PENSAR: JESÚS TIENE TODA LA AUTORIDAD

Tuesday, February 16th, 2010

“Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18).  ¿Quién es este hombre que puede afirmar tener toda la autoridad en el cielo y en la tierra?  ¿Existe una declaración más increíble?  ¿O una afirmación registrada más asombrosa?  En el momento climático del evangelio de Mateo, vemos a Jesús con los once discípulos, en Galilea, ascendido al monte, proclamando lo que ahora conocemos como “La Gran Comisión”: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.  Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19-20).

¿Cómo puede que Jesús tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra?  En el contexto del evangelio de Mateo, el lector es recordado de la táctica propuesta a Jesús por “el tentador,” el diablo, Satanás, quien llevó a Jesús a “a una montaña muy alta” y le mostro todo el reino y el esplendor de este mundo y le dijo, “Todo esto te daré si te postras y me adoras” (Mateo 4:8-9).  Jesús lo negó, reprimiendo al diablo diciendo, “¡Vete, Satanás!”  Más adelante en el evangelio, Jesús le cuenta a sus seguidores más cercanos que él tiene que sufrir, y ser matado, y ser resucitado al tercer día, y cuando Pedro lo lleva a un lado para reprimirlo, negando la necesidad de la cruz, Jesús, en términos parecidos, le dice a Pedro, “¡Aléjate de mí, Satanás!” (Mateo 16:21-23).

Entonces, es únicamente después de la crucifixión que Jesús afirma tener toda la autoridad en el cielo y en la tierra.  Es el Cristo elevado quien, en la manera de un general conquistador victorioso, asciende al monte y encarga a sus seguidores que vayan y conquisten a los mundos, parecido a Alejandro el Magno y otros líderes militares quienes proponen a dominar el universo y someterlo a su voluntad.  Pero, la de Jesús será una conquista suave, en armonía con su invitación, “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.  Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.  Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana” (Mateo 11:28-30).

Y, mientras sus seguidores entran al mundo para discipular a las naciones, Jesús mismo, Emmanuel de Isaías, que traduce, “Dios con nosotros” (Mateo 1:23) les acompañarán: “Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.”  ¿Cómo, entonces, puede ser fallar la misión de la iglesia, si Jesús mismo, el Cristo resucitado, el general conquistador, va a estar presente con su gente en el poder del Espíritu Santo?  Efectivamente, “Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14).  En la escena original, como nos cuenta Mateo, “Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban” (Mateo 28:17).  ¿Lo adoremos, tú y yo? O, ¿nos vamos a dudar?

¿Me equivoqué en 1 Timoteo 2:12?

Saturday, November 7th, 2009

Lo que encontré sobre el sintaxis del 1 Timoteo 2:12 en la primera edición de Mujeres en la Iglesia (Women in the Church) fue muy aceptado hasta con las eruditas feministas (aunque, por supuesto, todavía no están de acuerdo con el tema en general del libro por otros razones). Últimamente, ha habido una excepción en el caso de Philip Payne, quien, hace poco, se público un articulo en la revista Estudios del Nuevo Testamento (New Testament Studies). En mi ensayo en la primera edición que salio en el 1995, provee una crítica profunda de un trabajo de Payne sobre el tema que escribió en el 1988 que nunca fue publicado. Ahora, Paye, a su vez, ha respondido a mi trabajo y afirma que nueve de los 100 paralelos sintácticos que yo presenté sobre 1 Timoteo 2:12, no corresponden a la pauta.

En primer lugar, si Payne tuviera la razón y de 100 ejemplos, 9 no caben con el la pauta general, esto todavía sería un índice de éxito de 90% que todavía sería impresionante. Además, al examinar cuidadosamente el artículo de Payne y cada uno de los 9 ejemplos que él menciona, encuentro que el análisis de Payne no es válido. Esencialmente, él parece estar trabajando en el base de concepto que los verbos son “positivos” o “negativos” dentro de sí mismo. Sin embargo, más apropiadamente, los verbos expresan una connotación positiva o negativa en su contexto. Por esta razón, yo discutiría que la refutación de Payne queda inválida por si mismo y me quedo con mi conclusión original.

En breve, esa conclusión es que la expresión “o” (oude) en 1 Timoteo 2:12 sirve para unir dos expresiones positivas que son “enseñando” y “ejercerciendo autoridad sobre.” Esto significa que cuando Pablo decía, “No permito que la mujer enseñe al hombre y ejerza autoridad sobre él” (NVI), no sólo hablaba en contra de las mujeres que enseñaban doctrina falsa o las mujeres que ejercenían autoridad sobre los hombres (mientras decía que estaba bien que los hombres hacían esto?). Al contrario, Pablo quería que la mujeres ni participaron en ese tipo de enseñanza ni en ejercer autoridad cuando era apropiado que lo hiciera los hombres cualificados de la iglesia (por ejemplo ver el 1 Timoteo 3:2, 5:17).

Por supuesto, ésta no es una conclusión bien recibida por los que creen que las mujeres deberían estar permitidas servir como pastoras y líderes en la iglesia, aunque, hay que mencionar que esta lectura de 1 Timoteo 2:12 en sí no resuelve el asunto. Sin embargo, para los que están dispuesto a resolverlo con las pruebas disponibles, el sintaxis de 1 Timoteo 2:12, especialmente el tipo de construcción implicada por el uso de la palabra “o” (oude) en este texto, nos da un parámetro principal para un entendimiento apropiado del requerimiento de Pablo. Mientras que los intérpretes lleguen a un consenso de la traducción más acertado de 1 Timoteo 2:12, esto pondrá la discusión sobre una fundación bíblica mas sólida.

NOTA: Mi primer ensayo apareció en Mujeres en la Iglesia (Women in the Church) (Grand Rapids, Baker: 1995); la segunda edición Mujeres en la iglesia (Women in the Church; Grand Rapids, Baker: 2005), incluía una interacción extensiva con una década de erudición posterior a la primera edición. El artículo mencionado anteriormente está escrito por Philip Payne titulado “1Timoteo 2:12 y el uso de oude para combinar los dos elementos para expresar una sola idea” (“1 Tim 2.12 and the Use of oude, to Combine Two Elements to Express a Single Idea,” NTS 54 [2008]: 235–53). Yo responderé mas extensivamente al artículo de Payne en un futuro publicación titulado Encargado con el Evangelio: El teológico de Pablo en los Evangelios Pastorales (Entrusted with the Gospel: Paul’s Theology in the Pastoral Epistles) (B&H). Una respuesta inicial aparecerá en el número por salir de la revista, Journal of Biblical Manhood and Womanhood (www.cbmw.org).

El Nuevo Testamento apócrifo

Wednesday, December 3rd, 2008

En abril de 2007, J. K. Elliot, crítico textual reconocido mundialmente, presentó una conferencia en el seminario que yo enseñaba ese semestre acerca de Temas Actuales en estudios acerca del Nuevo Testamento. Elliot es además el autor del libro en inglés “El Nuevo Testamento Apócrifo” The Apocryphal New Testament (Oxford: Clarendon, 1993; edición 2005), el cual es una recopilación estándar de la literatura apócrifa del Nuevo Testamento en el campo. Lo que sigue a continuación es un extracto de su conferencia a fin de presentar la relevancia del estudio de los libros apócrifos con respecto a los estudios del Nuevo Testamento.

Elliott proveyó una asesoría eminentemente sobria acerca del valor de este cuerpo de literatura altamente amorfo. Describió su valor principal en términos de su expresión de piedad popular. Hizo notar con respecto al título de su libro que “las” necesidades que leerían tomarse en cuenta debido a que no hay realmente una delineación definida de este cuerpo; y que “apócrifa” tampoco es ideal, debido a que “apócrifa” significa “oculto” y, por supuesto, tenemos esta literatura. Por estas razones, Elliot mismo sugiere un mejor título para esta colección y que debería ser “escrituras cristianas iniciales no canónicas.”

En esencia, y muy útilmente, Elliot estructura su colección bajo cuatro encabezados principales: (1) Evangelios apócrifos; (2) Hechos apócrifos; (3) Epístolas apócrifas; y (4) Apocalipsis apócrifos. Estos encabezados aclaran que el carácter de la literatura apócrifa del Nuevo Testamento es la imitación de los escritos primitivos, ahora canónicos del Nuevo Testamento. Es interesante que Elliot no incluya ninguno de los escritos gnósticos encontrado en Nag Hammadi y en otros lugares, porque estos documentos reflejan un marco filosófico diferente no característico de la literatura apócrifa del Nuevo Testamento. Yo considero esto muy útil. Desafortunadamente, en mucha de la literatura popular y en los medios de comunicación los evangelios gnósticos tales como el evangelio según Tomás y otros evangelios no canónicos a menudo son agolpados juntos. Se puede evitar mucha confusión si la gente aceptara la distinción que aquí hace Elliot.

Al igual que los apócrifos del Antiguo Testamento, mucha de la literatura apócrifa del Nuevo testamento fue motivada por la curiosidad y un deseo de llenar “brechas” imperceptibles en los escritos canónicos de las escrituras. Un buen ejemplo de esto son los evangelios de la infancia, tales como el evangelio de la infancia, escrito por Tomás (el cual no se debe confundir con el evangelio según Tomás). En el capítulo 4 de este evangelio, por ejemplo, leemos que como un muchacho, Jesús fue golpeado contra su hombro por un muchacho que iba de paso. Jesús, enojado, pronunció un juicio contra el muchacho, e inmediatamente murió. Entonces los padres del muchacho vinieron al padre adoptivo de Jesús, José, y le recriminaron diciéndole: “¿Qué tipo de muchacho tienes, que hace tales cosas?”

En el resto de su conferencia, Elliot se centró en muchas áreas en las cuales varios de los escritos apócrifos del Nuevo Testamento han influenciado una piedad popular, la más notable de ellas es la tradición Católica Romana. Las enumera de la siguiente manera:

(1) Devoción a María, especialmente su asunción y el énfasis en la virginidad perpetua de María.

(2) Celibato y ascetismo extremo. Ver Hechos de Tomás 12.

(3) Pobreza: Prácticas monásticas.

(4) Sentimientos en contra de los judíos

(5) Veneración de reliquias: Hechos de Tomás, especialmente el pañuelo de Verónica.

(6) El llamado “infierno desgarrador” por 1 Pedro 3:19: vea el evangelio de Nicodemo, escenas de misterio medieval.

(7) Arte: Pedro crucificado cabeza hacia abajo, Tecla, la apóstol femenina, arrojada al foso de los leones (Hechos de Pablo); Verónica, El evangelio árabe de la infancia (una palmera doblando hacia abajo); Juan y el cáliz envenenado (Hechos de Juan); el asno y el buey en la escena de la Natividad (Evangelio según seudo Mateo; ya en la tapa del sarcófago dos siglos antes); el ciclo de María en la catedral de Cartrés (Protoevangelio de Santiago); El infierno de Dante (Apocalipsis de Pablo); El paraíso perdido de Milton (escenas en el infierno); El poema de Herder de “San Juan” (Hechos de Juan); y

(8) Drama: la película de Hollywood ¿Quo Vadis? (Hechos de Pedro); Frederick Buechner, Lion Country; El himno de Jesús (Hechos de Juan) de Gustav Holst en 1924.

Mientras que los libros apócrifos del Nuevo Testamento no dan luz en la interpretación por sí mismos, proveen un destello importante en la piedad popular siguiente al período apostólico. Si reexamina a esta luz, el estudio de los escritos apócrifos del Nuevo testamento puede ser instructivo. Ayuda especialmente la manera en que estos documentos presentan los recursos de muchas tradiciones de la Iglesia Católica Romana que no están basadas en las escrituras.

La conferencia de Elliot en inglés está aquí.

Si se desea mayor información en ingles, ver el libro de J. K. Elliott, The Apocryphal New Testament (Clarendon: Oxford, 2005); y la obra de David Cartlidge y J. K. Elliott, Art and the Christian Apocrypha (London: Routledge, 2001).

¿Cuándo Nació y Murió Jesús?

Thursday, October 18th, 2007

Los cristianos celebran las navidades y la resurrección del Señor todos los años, pero pocos realmente saben cuándo nació y murió Jesús.

A escasos dos meses de la Navidad algunos de ustedes podrían encontrar este artículo útil. No es que los cálculos siguientes estén basados en doctrinas profundas, pero es definitivamente necesario que podamos tener una confianza razonable en que las fechas del nacimiento y la muerte de Jesús sean seguras y se puedan obtener de una combinación de datos históricos bíblicos y extrabíblicos. No estoy dispuesto a apostar mi vida en la certeza de la información siguiente, pero tengo tanta confianza en estos cálculos como en que la matrícula de mi vehículo es: 5BC–AD33. Entonces, aquí vamos.

El nacimiento de Jesús ocurrió muy probablemente a finales de Noviembre en 5 a. C. (el estudio con mayor autoridad del que estoy enterado es el de Paul L. Maier, “The Date of the Nativity and the Chronology of Jesus’ Life” (“La Fecha de Navidad y la Cronología de la vida de Jesús”), en Chronos, Kairos, Christos: Nativity and Chronological Studies (Natividad y Estudios Cronológicos) Presentado por Jack Finegan [ed. J. Vardaman y E. M. Yamauchi; Winona Lake, IN: Eisenbrauns, 1989], 113–30). Esto, por su puesto, permitiría suficiente tiempo para que Jesús naciera y para que Herodes (quien murió en 4 a. C.) pudiera desatar su campaña militar al matar a todos los niños menores de 2 años de edad en Belén y sus alrededores (ver Mateo 2:16–19).

La crucifixión de Jesús ocurrió probablemente el viernes, 3 de abril del año 33 d. C. Lucas 3:1–3 dice que Juan el Bautista, el que preparó el camino de Jesús, comenzó su ministerio “en el año decimoquinto del reinado de Tiberio César.” Ambos historiadores romanos Tácito (Annales 4§ 4) y Suetonio (Tiberius 73) ubican la fecha del comienzo del reinado de Tiberio en 14 d. C. (la fecha precisa es el 19 de agosto, el día de la muerte del emperador Augusto). Esto implica que el decimoquinto año del reinado Tiberio comenzó el 19 de agosto, 14 d. C., nos lleva a 29 d. C. (14+15=29).

De acuerdo a Lucas 3:23 Jesús tenia “aproximadamente 30 años de edad” cuando comenzó su ministerio. Si Jesús nació en 5 a. C. (según se discutió anteriormente) y comenzó su ministerio, según indican los cuatro evangelios, poco después de Juan el Bautista (esto es, a finales del año 29 d. C.), esto quiere decir que Jesús tenía aproximadamente 33 años de edad cuando comenzó su ministerio público (ver H. W. Hoehner, Chronological Aspects of the Life of Christ (Aspectos Cronológicos de la Vida de Cristo) [Grand Rapids: Zondervan, 1977], 31–37 y B. Messner “‘In the Fifteenth Year’ Reconsidered: A Study of Luke 3:1” (“La reconsideración de ‘El año decimoquinto’: Un Estudio de Lucas 3:1),” Stone-Campbell Journal 1 [1998]: 201–11).

El Evangelio de Juan registra la aparición de Jesús por lo menos en tres Pascuas (1) en Jerusalén (2:13, 23); (2) Galilea (6:4); y (3) de nuevo en Jerusalén (11:55; 12:1). Además, es probable que él asistiera a una cuarta Pascua no presentada en Juan pero registrada en el sinóptico (Mateo 12:1 ¿pasaje paralelo?). Esto suma aproximadamente tres años y medio (3 ½) del ministerio de Jesús. Si comenzó su ministerio en 29 d.C., la fecha de su crucifixión sería en el año 33 d. C. Esto ocurre debido a que los cálculos astronómicos para 30 y 33 d. C. son las únicas fechas posibles para la crucifixión de Jesús con respecto a la fecha de la Resurrección concerniente a estos dos años (para la fecha de las cuatro pascuas en cuestión ver esp. C. J. Humphreys and W. G. Waddington, “The Jewish Calendar, a Lunar Eclipse, and the Date of Christ’s Crucifixion” (“El Calendario Judío, un eclipse lunar, y la Fecha de la Crucifixión de Cristo”), Tyndale Bulletin 43 [1992]: 331–51, esp. 335).

Finalmente, Juan 2:20 dice que el templo fue completado hace 46 años (para ver esta traducción, ver A. J. Köstenberger, John [BECNT; Grand Rapids: Baker, 2004], 109–10). Según el historiador Josefo, la renovación del templo comenzó entre los años 20 y 19 a. C. (Antiquities 15.11.1 § 380), culminándolo 18 meses más tarde entre 18 y 17 a. C. (Antiquities 15.11.6 § 421). Otra vez, contando desde 18 ó 17 a. C., y agregando 46 años nos lleva a 29 d. C. (no había año cero) ¡Una gran manera de verificar nuestros cálculos matemáticos ya expresados anteriormente!

Para estudio adicional: ver la tabla en A. J. Köstenberger, en John (BECNT; Grand Rapids: Baker, 2004), 11–13, el comentario en 1:19 y 2:20, y el anuncio previo en la cronología de Juan aquí. Ver tambien H. W. Hoehner, “Chronology,” en su Dictionary of Jesus and the Gospels (“Cronología,” en Diccionario de Jesús y los Evangelios) (ed. J. B. Green, S. McKnight, y I. H. Marshall; Downers Grove, IL: InterVarsity, 1992), 118–22.