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Hacer una revista y encontrar un editor

Monday, September 22nd, 2008

Estoy muy agradecido a Dios por mis dos maravillosas hijas, Tahlia y Lauren. Algo que ellas parecen haber heredado de su padre es el amor por la escritura y publicar sus escritos. Ellas producen su propia revista para señoritas entre los 8 y 15 años en inglés, Girlz4Christ Magazine, y mantienen su propia página en la red, http://www.girlz4christmagazine.com. Recientemente Talía (12) escribió un ensayo acerca de “Como hacer una revista” y Lauren (14) produjo una pieza acerca de “Como encontrar una editorial.” He escrito muchos libros, y editado algunos diarios, pero aprendí mucho leyendo estos ensayos. Sé que ustedes también, así que ¡disfruten!

Como hacer una revista por Tahlia Köstenberger

Hacer una revista es algo muy divertido. Sin embargo, toma muchísimo trabajo. Cualquiera puede producir una revista si saben que hacer y tienen el equipo adecuado. Si usted quiere hacer una revista, todo lo que necesita es usar un ordenador o computadora, amigos que te ayuden a escribir artículos para ella y un simple programa de publicación como Microsoft Word, un lugar para imprimirla, o ¡usted la puede imprimir usted mismo!

Lo primero que se necesita hacer es recolectar muchas ideas y luego producir una lluvia de ideas acerca de las razones por las que se desea hacer la revista. Es mucho más fácil hacer una revista para gente de su propia edad y que tengan los mismos intereses que usted. Por ejemplo, si usted es un chico que tiene diez años de edad y le gustan los deportes, entonces usted podría hacer una revista deportiva para varones. Usted necesita decidir cuantas ediciones anuales desea hacer y cuánto le va a costar hacer todo esto. ¿Lo va a hacer por divertirse o para ganar un dinero?

A continuación necesitar reunir escritores y decidir los tópicos sobre los cuales desean escribir. Necesitará, luego, decidir como va a organizarlos. Puede tener una reunión con sus amigos que quieran ayudarle a producir la revista. Es bueno tener al menos unos cuantos amigos que quieran ayudar a manera de tener muchas ideas diferentes y además compartir la carga. Tal vez pueda asignar a cada uno algo diferente, editor, fotógrafos, publicista, etc. También puede encargar a alguien de distribuir las revistas y quien lleve los números con el dinero.

Algo importante que se debe mantener en mente es que debe haber una fecha tope para enviar los artículos que se van a publicar. Fije una fecha y envíe recordatorios unos pocos días antes. Si no hace esto, a algunas personas se les olvida y se le hará más difícil a usted armar la revista a tiempo si no tiene el trabajo de todos en sus manos.

Cuando todos hayan enviado sus artículos o trabajos, abra un nuevo documento en la computadora e introduzca todos los artículos. Coloque todos los artículos principales en una página separada y es bueno llenar los espacios vacíos con artículos más pequeños. Cuando haya introducido todos los artículos, agregue fotos y trasfondos. Use una variedad agradable y hermosa de colores de manera que la revista se vea colorida e interesante.

Elaborar la portada es una de las cosas más importantes que hacer porque es lo primero que la gente ve en su revista. La portada principal puede ser cualquier cosa que usted quiera que se vea. Puede tomar fotos de una cantidad de cosas diferentes o usar el programa de Windows Clip Art. Asegúrese de enumerar algunos de los contenidos que están dentro de su revista para que la gente quiera leerlos. Es buena idea en la contraportada decir cual es el tema y algunos artículos que saldrán en la próxima edición.

Ahora es hora de editar. Revise la ortografía y la gramática incorrecta. Asegúrese que todo esté en su sitio y listo para ser impreso. Luego guarde el documento de la revista en un disco compacto o un dispositivo de memoria externa y tráigalo a la impresora. Pregunte si pueden imprimir un ejemplar de prueba. Así puede revisar si hay errores. Si todo se ve como usted esperaba, ¡imprima tantas copias como quiera distribuir!

Usted puede disfrutar la elaboración de la revista. Otra idea es comenzar una página web para publicitar su revista en el internet. La gente puede enviarle ideas y comprar la revista a través de la red también. ¡Que se diviertan!

Como encontrar un editor por Lauren Köstenberger

Millones de personas escriben libros. ¿Por qué entonces se publican solamente alrededor de 60,000 libros por año? Porque la parte fácil es escribir el libro. Lo difícil es encontrar un editor deseoso de publicar su libro.

Después que el libro se ha escrito, es buena idea escribir una proposición. Su agente le enviará esta proposición a las compañías publicadoras para llamar su atención y animarlas a publicar su libro.

En la primera página, escriba el título de su libro, su nombre completo (o el nombre que usted desea que aparezca en la publicación), la cantidad de palabras de su libro, la fecha estimada en que completará su libro (a no ser que ya lo haya terminado, lo cual es una buena idea) y el género (por ejemplo: ficción en general, libros para niños, ficción histórica, misterio, fantasía, aventura, o de romance).

Después de esto debe venir una página en la que usted, el autor y cualquier co-autor, en un par de párrafos, describan la información relevante más importante acerca de usted, su educación, su trabajo, sus viajes, y más importante aún, sus experiencias previas que le hacen comprender que usted es la persona adecuada para escribir su libro. Incluya cualquier título de libros, artículos u otras publicaciones que usted haya realizado antes.

Luego provea un breve resumen de la trama del libro. Esto deberá ser probablemente de dos a no más de tres páginas.

Incluya tres capítulos, no necesariamente los primeros tres o cualesquiera tres consecutivos, y sígalos con un resumen detallado de entre quince a veinte páginas que incluya detalles o datos del diálogo.

Su proposición no deberá pasar de 50 páginas. Si además quiere que le regresen el resumen y los ejemplares de sus capítulos, deberá enviar, si vive en los Estados Unidos, un sobre con su dirección de retorno y el franqueo postal pagado.

¿Qué formato escoger para su proposición? La federación de escritores de Nueva Escocia dice que “su proposición para un libro deberá ser mimeografiado en papel blanco. Los ejemplares de los capítulos escritos a doble espacio y todo el resto del material a espacio sencillo, con doble espacio entre los párrafos. Envíe una carta de cubierta identificándola como una proposición al material que envía para consideración de la casa editorial.”

Después de escribir su propuesta, deberá usted decidir si quiere o no un agente. Un agente es una persona que le ayuda a vender su libro. Básicamente, él o ella representarán su material escrito ante la editorial. Por su esforzado trabajo, un agente recibe hasta un 15 % del dinero que usted recibe por su libro.

¿Por qué es conveniente un agente? La escritora Judith Kelman nos dice, “Si usted quiere vender longitud de libro de ficción para adultos o que no sea ficción. Si usted está tratando de vender libros para niños, historias cortas, poesías o artículos, la necesidad de un agente es debatible.” Por un lado, algunos editores bien conocidos no aceptarán la obra de un autor sin un agente. Además, un agente puede ayudarle a usted con complicados contratos y prácticas editoriales, ya que él sabrá más que usted a este respecto que usted mismo. Un buen agente ofrecerá también sugerencias lógicas para que su libro se lleve a una forma publicable. El agente necesita ser capaz de comprender donde pertenece su trabajo en el mercado y tener buenos contactos con las casas editoriales apropiadas. Su agente administrará obras que le sean enviadas, negociaciones y revisiones contractuales. A medida que el libro va a través del proceso de publicación, el agente sirve como su coordinador con la casa editorial y lidia con los problemas que surjan. Generalmente, los agentes recibirán los pagos y regalías que a usted le envíen las editoriales. Deducen sus comisiones, los gastos relevantes y le envían un cheque por el sobrante.

Usted ha decidido que usted quiere un agente. ¿Qué sigue? Usted deberá comenzar con enviar una carta de consulta a algún agente. Esta carta de consulta es a menudo de una a dos páginas de extensión y le describe su libro al potencial agente. Si ya tiene usted experiencia publicando libros, tal como escribir para algún periódico o revista, o incluso si algún libro suyo ha sido publicado, menciónelo. Algunos pueden incluir el original o copia fotostática del artículo de la revista o diario en que fue publicado. A veces, puede usted incluir una sinopsis o bosquejo de su libro, así como cinco a diez páginas de su libro. Incluya un sobre con su dirección de retorno y franqueo postal, si vive en los Estados Unidos de manera que el agente pueda responderle fácilmente. La mayoría de los agentes reciben veinte o más cartas de solicitud cada día, de manera que no espere una respuesta inmediatamente. Probablemente la reciba en un período de un par de meses. Si no es así, envíele una corta nota de recordatorio o una llamada telefónica.

Si el agente no está interesado en su libro, usted recibirá una carta de rechazo. Generalmente, esta será una carta formateada. Si la que usted recibe no lo está o si incluye notas escritas a mano, es una buena señal, aunque sea lamentable que el agente no acepte su trabajo.

Si el agente está interesado en su libro, le va a solicitar ver una parte de su libro. Este parcial es puede ser tres capítulos o cincuenta páginas del libro o algo entre estas dos cosas. Si al agente le gusta realmente su libro, él puede solicitar un ejemplar completo, el cual es básicamente el manuscrito completo, menos cualesquiera añadiduras tales como la página dedicatoria. Si el agente cree que el ejemplar completo se puede vender, aceptará al autor. Los contratos son a veces meramente verbales, pero a menudo deberá firmar un contrato escrito para hacer las cosas más claras. Es buena idea tener un abogado que lea el contrato antes de usted firmarlo para asegurarse que usted comprende exactamente lo que se le está prometiendo.

Después de firmar el contrato, usted y su agente deberán trabajar juntos para publicar su libro. El agente deberá usar su “habilidad de halar” como agente para lograr que su manuscrito y propuesta sea enviada a la editorial.

Si usted decide no usar un agente, o posiblemente no puede conseguir uno, entonces es posible que intente contactar editores en editoriales universitarias, editoriales infantiles y pequeñas editoriales por su propia cuenta.

Primero, busque la categoría que inicialmente le dio a su libro (ficción, libro para niños, etc.). Luego encuentre una editorial que publique este tipo de libros. No es buena idea enviar cartas de solicitud acerca de libros infantiles a una editorial de libros para texto.

Si usted quiere que su carta de consulta sea leída, es buena idea dirigirla directamente a un editor. Para encontrar el nombre de un editor, puede hacer diversas cosas. Puede buscar la página de reconocimientos de otro libro por la misma casa editorial; algunas veces los autores agradecen a sus editores. Puede, además, intentar llamar por teléfono a la casa editora y preguntar cuales editores receptores reciben libros del género que usted ha escrito. Hay libros en inglés (como el de Jeff Herman’s Guide to Book Publishers, Editors, and Literary Agents) y revistas al respecto (como el anuario de Writer’s Market) .

La carta de consulta que usted le envíe al editor de una casa editorial pequeña es esencialmente la misma que usted usaría para encontrar un agente. La única diferencia es que en esta carta está tratando de venderle a un editor su libro, en lugar de a un agente. Recuerde incluir, si está en los Estados Unidos, incluir un sobre con el franqueo postal incluido, pues si no, nunca más volverá a tener noticias de ese editor.

Una vez que usted o que usted y su agente hayan recibido una oferta de una editorial para publicar su trabajo, y usted decide aceptarla, deberá firmar un contrato. El contrato detallará todo desde derechos en el extranjero como copias gratis para el autor y hasta la fecha de la entrega del manuscrito.

Después de firmar el contrato, usted se va de vacaciones ¿verdad? No. Si su libro aún se está escribiendo, necesita terminarlo y para la fecha acordada. Si necesita un par de semanas extras, puede pedirle una extensión al editor. Cuando pida una extensión, es bueno pedirla tan pronto como sea posible. Llamar a su editor a última hora y cerca de la fecha de entrega no es buena idea. Si está listo, necesitará trabajar con sus editores para perfeccionarlo.

“¿Editores?” estará usted probablemente preguntando. Sí, y hay más de uno. Primero, su editor de adquisiciones le dará una revisión al libro como un todo. Revisará el contenido del manuscrito, su estructura, estilo, voz, ritmo, y más, lo que se conoce como editar contenido. Si su libro es de ficción, su editor de adquisiciones se asegurará que los elementos principales son los correctos, incluyendo la trama, el trasfondo, los caracteres, el diálogo, punto o puntos de vista, la narrativa, los temas, etc.

Luego, si el editor de adquisiciones encuentra que se debe hacer suficientes cambios a su manuscrito antes de ser aprobado para su publicación, le enviará al editor de desarrollo. Estos editores de desarrollo trabajan con el contenido. Le ayudarán a rehacer el manuscrito para adaptarse a las expectativas del publicista.

Cuando usted y su editor de adquisiciones hayan arreglado los asuntos mayores, el editor de producción y proyectos, quien le ayudará a lo largo del proceso de producción, se hará cargo.

Luego viene el favorito de todos…el editor de copiado. El editor de copiado revisará la ortografía, gramática, puntuación, uso de mayúsculas, referencias cruzadas y otros detalles que perfeccionarán en el libro.

Luego de los editores, aún viene más gente a ayudar a que la publicación del libro sea perfecta. Primero viene el director de arte. Éste es responsable de asegurarse como se ve el libro, por dentro y por fuera. A no ser que su libro tenga ilustraciones o un formato diferente, el diseño interior de su libro deberá ser muy sencillo. La cubierta, por el contrario, es algo diferente. La cubierta de un libro es su mayor herramienta de ventas. Usted quiere una cubierta que capture la mirada de quien está revisando los anaqueles en una librería, y luego hacerlo comprar el libro. La cubierta llega a ser la mayoría de las veces, la parte más costosa del proceso de producción; a menudo cuesta miles de dólares, incluso en las cubiertas más económicas. Una cubierta que contenga una fotografía o una ilustración puede costar miles más. El director de arte presentará sus diseños para el interior, el frente y la tapa posterior de sus libros a un panel que incluirá su editor, el director de mercadeo y el publicador.

En segundo lugar le sigue el editor de publicidad o copywriter. Este editor escribe la copia que muestra las cubiertas posterior y anterior de su libro, así como las pestañas interiores de la tapa dura del libro. La copia de cubierta debe adaptarse al diseño de la cubierta al hacer la cubierta más atractiva para atraer al cliente a escoger su libro y comprarlo.

Luego viene el corrector de pruebas. Ésta es la última persona el leer las páginas formateadas del libro antes de ser impreso. El trabajo del corrector de pruebas es detectar errores tipográficos, problemas de páginas y más.

El gerente de manufactura es el vínculo entre las impresoras. Este gerente está a cargo, generalmente de comprar el papel para imprimir los libros y decidir cual compañía impresora usar.

Antes de imprimir el libro, la impresora producirá una primera copia de prueba, conocida como la prueba de página de su libro.

Luego que su libro se ha impreso, ¿Cómo llega a las librerías? Primero, un escribiente de copias redactará un párrafo que describa su libro en no más de cien palabras para el catálogo que el representante de ventas va a usar. Luego, un representante de ventas de su casa publicadora se reunirá con el comprador del libro. Este comprador es una persona encargada de decidir cual y cuántos de los libros recientemente publicados serán ofrecidos por la librería. El representante de ventas hará una breve presentación de cada libro en el catálogo e intentará convencer a cada comprador para que adquiera su libro. Si él o ella trabajan para una librería pequeña, la tienda puede pedir una a veinte copias del libro para comenzar. Si el cliente es de una gran cadena de librerías, ordenarán la misma cantidad pero para cada librería, pero como hay varias tiendas en la cadena, el pedido puede llegar a unos cuantos miles.

¡Felicitaciones, su libro ha sido publicado! Disfrute el entusiasmo de ir a la librería y ver su nombre escrito en el lomo de uno de los libros. ¡Es hora de iniciar el trabajo en la secuencia!

Bibliografía y fuentes adicionales de información en inglés:

Writer’s Federation of Nova Scotia. Writing a Book Proposal: Fiction. May 8th, 2007. http://www.writers.ns.ca/bookfic.html

SoYouWanna.com. So You Wanna Publish a Book.
www.soyouwanna.com/site/syws/publishbook/publishbook.html

“Tom.” How to Get a Book Published: In 10 Not-so-easy Steps.
www.rightreading.com/publishing/howto.publish/howto.publish.htm

Kelman, Judith. Getting Published, About Agents, The Business Side
www.jkelman.com

Bykofsky, Sheree and Jennifer Basye Sander. The Complete Idiot’s Guide to Getting Published: Get your book out of your head and into bookstores. 4th edition. New York, Alpha Books, 2006.< ><-->

Familias del reino

Tuesday, July 29th, 2008

En God, Marriage & Family (el libro en inglés Dios, Matrimonio y familia) he buscado proponer una reconstrucción de las fundaciones bíblicas al colocar a Dios y su plan primero en nuestros matrimonios y familias. He descubierto en forma gradual que este movimiento tiene implicaciones importantes para la iglesia así como la búsqueda del fortalecimiento y el apoyo a las familias.

Cuando a cada iglesia se le pregunte, siempre responderá que está apoyando a las familias. ¿Pero es esto acaso necesario? En muchas (si no en la mayoría) de las iglesias lo que encontramos es un modelo de edad altamente segregado: los jóvenes al grupo de los jóvenes, los bebés a la guardería y los niños y adultos a sus respectivas clases de Escuela Dominical. Éstas, son respectivamente divididas en grupos de edades de 20, 30, 40, solteros, mayores y así sucesivamente. ¿Cómo puede este arreglo fortalecer a las familias? Creo que muchas iglesias necesitan mirar a esta pregunta y confrontar las posibles implicaciones negativas de este diseño de ministerio con respecto a las familias.

Para reemplazar posibles malentendidos, no estoy negando el beneficio de animar a las personas a reunirse con personas de su edad o gustos similares y de allí derivar ánimo de la amistad con personas parecidos a ellos en la iglesia. No estoy diciendo que las iglesias deban acabar con su grupo de jóvenes (aunque muchos ministerios juveniles en los Estados Unidos deberían reexaminarse). Lo que estoy diciendo es que el respeto por el orden que Dios estableció en la familia debe guiar a la iglesia a divisar formas en las cuales las familias se animan unas a otras a adorar juntas, estudiar juntas la Palabra de Dios, y crecer juntos en la fe.

En la teoría, comprendo que las iglesias dicen que ellas equipan a los individuos en la iglesia, es decir a los padres, las madres, los jóvenes, y los niños y éstos regresarán a casa durante la semana para estimular a relacionarse con otros miembros en la familia de manera cristiana. Pero, ¿es realmente mejor segregar a las personas en la iglesia y dejar la integración a las familias mismas durante el resto de la semana? ¿No sería mejor practicar y estimular a la integración como iglesia también?

No estoy tan siquiera proponiendo aquí un modelo de “iglesia general de familia integrada” (aunque pareciera que habría innegables beneficios de tal modelo). Estoy sugiriendo, al menos, que las familias reconsideren si las ofrendas corrientes tienen el efecto de fortalecer y apoyar a las familias de la mayor forma posible. Si este proceso de reexaminación produce cambios (como espero que ocurra), esto produciría familias más unidas.

Creo que el propósito de cada familia debería ser exactamente el mismo que el de la iglesia: las familias están preocupadas por la adoración, el discipulado, la evangelización y el compañerismo. De ser así, los líderes deberían hacerse una pregunta: ¿Cómo estamos animando a las familias a crecer en su adoración? ¿Cómo estamos ayudando a los padres a ser discípulos más comprometidos y ayuda a los jóvenes a crecer en su discipulado? ¿Cómo podemos ayudar a hacer de las familias unidades evangelísticas donde el servicio a otros y compartir nuestra fe sea parte de nuestro estilo de vida, un deseo genuino y un asunto de compromiso y prioridad? La lista podría continuar.

En mi iglesia, mi esposa, nuestra familia y yo hemos comenzado un pequeño experimento. Luego de asistir a una clase de “Estudio Bíblico Familiar” durante seis meses, hemos empezado una clase por nuestra cuenta a la que llamamos “Familias del Reino” Kingdom Families, porque aspiramos que más familias estudien juntas la Biblia. Queremos ser hogares compuestos de familias con hijos, solteros, jóvenes y mayores, que piensan en sí mismos como baluartes de sal y luz en este mundo. Los domingos por la mañana oramos juntos, compartimos la comida y tenemos algo de compañerismo, estudiamos juntos la Palabra de Dios, como familias.

Todos son bienvenidos. Para acomodar niños más pequeños, tenemos páginas para colorear, dibujos ocasionales y otras actividades adaptadas a la lección Bíblica. Uno de los grandes beneficios de esta modalidad es que los jóvenes y los niños pueden ver a sus padres discutir la Biblia juntos y participar en discusiones ellos mismos. Circulamos una lista de oración e intentamos mantenernos en contacto lo más posible durante la semana. No somos una iglesia por sí sola sino una parte del ministerio de la iglesia misma.

Debido a que este es un concepto relativamente nuevo, parte del reto de nuestro pequeño grupo es explicarle al liderazgo de la iglesia y a los otros miembros de la iglesia lo que estamos haciendo. Lo más importante es que queremos estar guiados filosóficamente (es decir, Bíblicamente) en lugar de simplemente seguir la idea pragmática de “ir a la iglesia” que mayoritariamente refleja la cultura a nuestro alrededor (¡Incluso aunque esto signifique que nuestros números fuesen mayores!). No tenemos todas las respuestas; no creemos que la nuestra sea la única vía; e intentamos buscar la guía de Dios mientras nuestro grupo se esfuerza por crecer.

Sabemos que hay varios modelos de integración de iglesias y familias, y a medida que intentamos aprender de todos ellos, no nos apoyamos en ninguno como nuestra “Biblia” o lo seguimos con absoluta confianza. Creemos que esta ideología debe producir en nosotros discernimiento, humildad, cuidado en los matices, debido a que el diablo busca nada más que dividir a la iglesia a este respecto (o a cualquier aspecto) al descubrir alguna controversia, malentendido o mal interpretación.

Para aquellos de ustedes que se sientan interesados, les reproduzco nuestra visión:

Las clases de escuelas dominicales Familias del Reino están enfocadas en hogares en lugar de familias, soleros, viudas, divorciados u otros. Somos un grupo multigeneracional de creyentes que pensamos que esta es la mejor manera en que reflejamos el tipo de aprendizaje y crecimiento que Cristo desea para su iglesia en el cuerpo de Cristo. Estudiamos juntos la Biblia, estamos interconectados los unos con los otros durante la semana en oración y tiempo de compañerismo y nos involucramos activamente en esfuerzos de apoyo evangelístico y misionero a través de la oración, las ofrendas, las actividades de alcance y la ayuda. Nos gustaría invitar a individuos interesados o familias a unirse a nosotros. Buscamos a unas pocas familias del reino que compartan nuestra visión multigeneracional, enfocadas en alcanzar a toda la familia.”

Nuestra iglesia es Richland Creek Community Church en Wake Forest, North Carolina (www.richlandcreek.com). Si usted está interesado en una iglesia y vive en esta área, venga a visitarnos. Nuestra clase se reúne durante la tercera hora de adoración, a las 11 de la mañana. (Esto es en inglés).

Para más estudios, ver, entre otras obras en inglés a las de Eric Wallace, Uniting Church and Home (Solutions for Integrating Church and Home, 1999) (Unir a la iglesia y el hogar [Soluciones para integrar la iglesia y el hogar, 1999]) si desea una iglesia familiar que busque implementar este tipo de modelo, ver en inglés www.lakeside-community.org.

Preguntas y respuestas acerca del divorcio y nuevo matrimonio

Monday, July 28th, 2008

Muchas gracias por sus comentarios en mi anterior columna digital acerca del artículo en inglés de Christianity Today por David Instone-Brewer y la respuesta de John Piper. A la luz de las muchas excelentes preguntas y comentarios, he decidido ser consecuente e iniciar otra columna digital para responder a los comentarios hechos tanto en la columna de Justin Taylor como en esta misma. Ciertamente no espero convertir a nadie a mi punto de vista, pero quisiera que mis comentarios aclararan algunos de los asuntos que no analicé en mi columna anterior. De nuevo, por favor, recuerden que mucho de este material está presentado con mayor detalle en inglés en el capítulo 11 de God, Marriage & Family. Además, mi primera columna aquí en Biblical Foundations discutía el tema del divorcio y nuevo matrimonio. Debido a que no conozco sus nombres completos, mis respuestas son a varias preguntas que ustedes han hecho. Usted sabe quien es usted, y no tendrá problema alguno en encontrar cuando respondo a una de sus preguntas en particular. Comprendan, además que no puedo participar en este diálogo en forma indefinida, aunque sus preguntas y respuestas son siempre bienvenidas, y serán incorporadas en la segunda edición en inglés de God, Marriage & Family siempre y cuando sea publicado.

Antes de responder a sus preguntas, permítame dirigir su atención a dos notas extensas en God, Marriage & Family que analiza la inclusión de la frase tratar en forma negligente por parte de Instone-Brewer como legítima base para el divorcio. En la página 412, nota 76, escribí “A esto algunos han añadido otras circunstancias extremas (tales como persistente abuso conyugal) cuando confrontado a través del proceso esbozado en Mateo 18:15 al 17, aunque se debe tener un gran cuidado a este respecto, a fin de no socavar el alto concepto que tienen las Escrituras acerca del matrimonio. … Otros, tales como Instone-Brewer, en su libro en inglés Divorce and Remarriage in the Bible, postulan la permisividad del divorcio más ampliamente debido al descuido en lo material y emocional. Instone-Brewer sostiene que el silencio de Jesús acerca de este punto en Mateo 19 debería ser aceptado como un acuerdo tácito con la práctica universal judía a este respecto basado en Éxodo 21:10–11…y sostiene que Pablo alude al mismo pasaje en 1 Corintios 8:3.”

En este punto me refiero a una crítica previa del punto de vista de Instone-Brewer en God, Marriage & Family, el cual se encuentra en la página 355, n. 25, cuando escribí, “Cf. Instone-Brewer, Divorce and Remarriage in the Bible, 99–110, quien además documenta la influencia de este pasaje acerca de las leyes judías acerca del divorcio, las cuales estipulaban la aceptación del divorcio tanto por razones materiales…como por descuido en el trato emocional … Instone-Brewer procede a argumentar que el silencio de Jesús acerca del divorcio basado en Éxodo 21:10, 11 debería ser interpretado como su aceptación al consenso judío sobre este punto … y que la alusión de Pablo a este pasaje en 1 a los Corintios 7 debería ser asumida como que Pablo también acepta el divorcio debido al descuido marital. Sin embargo, encontramos algo precarios los argumentos del silencio de Instone-Brewer. En el caso de Jesús, uno podría esperar que él añadiera descuido y negligencia marital a porneia como una segunda razón para el divorcio si hubiese aceptado la negligencia marital como fundamento para el divorcio. En el caso de Pablo, una cosa es decir que él aludió a Éxodo 21:10 al 11 pero otra es decir que esto implica que él aprueba el divorcio por negligencia marital. Especialmente a la luz de las ramificaciones principales de tal punto de vista (es decir, que esto aceptaría hoy en día el divorcio bíblicamente por negligencia marital). Parece razonable requerir un mayor apoyo Bíblico al respecto que el doble argumento del silencio que propone Instone-Brewer.”

Considero que estas citas muestran que la posición de Instone-Brewer, discutida en la publicación en inglés CT es solo la popularización del punto de vista que él ha presentado durante años en su trabajo erudito y que su posición ya ha sido analizada en trabajos eruditos como God, Marriage & Family. Vamos, ahora, a sus preguntas.

P: Parece que usted hace una distinción entre el abandono y el trato negligente. Aquél es una base legítima para el divorcio, éste no lo es. ¿Cuál es la diferencia?

R: Está en lo cierto, hago esta distinción, y además está en lo cierto que creo que el abandono es una legítima base para el divorcio, mientras que el trato negligente no lo es. Antes que nada, usé el término “abandono” en mi columna anterior solo debido a que este es el término que Instone-Brewer utiliza en su ensayo, y me adapté a su uso. El término más convencional en la literatura, es la “deserción por un no creyente” o algo similar. Esta escena se presenta en 1ra a los Corintios 7:15–19. Algunos creen que Pablo mismo, al aceptar la fe cristiana, fue dejado por su esposa, lo cual es posible pero difícil de verificar. Lo que esta “deserción por un no creyente” (o “abandono,” para hacerlo corto) involucra es un cónyuge que cree en Jesucristo como su Salvador personal y el rechazo de su pareja de la fe cristiana y por lo tanto rechazar el matrimonio. En tales casos, dice Pablo, el cónyuge cristiano no “está sujeto a servidumbre” (1ra a los Corintios 7:15), lo cual la mayoría interpreta como establecer las bases para el divorcio pero además como permiso para volver a casarse, en parte por la fuerza del paralelismo con 1 Corintios 7:39, donde se usa un sinónimo en griego, “Una mujer está atada a su esposo mientras él vive. Pero si su esposo muere, ella está libre para casarse con quien ella desee, pero él debe pertenecer al Señor.” En otras palabras, el versículo 39 hace explícito (en el caso de la muerte del cónyuge) lo que se dejó implícito en el versículo 15: aquellos que quedaron sin cónyuge (a través de la muerte del cónyuge o la deserción) no están solamente no más “sujetos a servidumbre” (como por ejemplo pueden divorciarse legítimamente) sino que pueden volver a casarse libremente. Como escribe Instone-Brewer en su ensayo, esto se comporta como la fórmula judía para el divorcio, “eres libre para casarte con quien quieras.” Así como para el término “abandono” o tal vez algo mejor y menos ambiguo, “la deserción por un cónyuge no creyente.” Note, por lo tanto, que este escenario está más claramente definido y considerablemente más conciso que el vasto término que clasifica de “abandono” y que pudiera incluir abuso y negligencia así como lo hace el ensayo de Instone-Brewer. Ciertamente, algunos casos de negligencia que pudieran incluir abuso pueden caer en la categoría de abandono, pero no necesariamente en el mismo sentido en el que Pablo lo define en la primera carta a los Corintios 7:15. Como uno de ustedes ya lo dijo (tan bien que solo reproduzco sus comentarios, en lugar de intentar mejorarlos), “Comprendo ‘abandono’ como la referencia al caso mencionado en 1 Corintios 7 cuando una persona viene a la fe, pero el cónyuge no y es abandonado a causa de ella. ‘Negligencia’ sería más adecuado usarla cuando una persona no cuida lo suficiente de su cónyuge (o no honrándole, etc.). De manera que el abandono sería como que ellos despegaron, ¿Estoy atrapado en este matrimonio o soy libre para volver a casarme? Negligencia sería, aún estamos casados pero no recibo suficiente (o nada en absoluto) del amor, alimentos, sexo, apoyo emocional o lo que necesito. ¿Puedo divorciarme y así conseguir a alguien mejor?” (Incidentalmente, también coincide con su comentario [ligeramente editado] que “el documento de Instone-Brewer … él sostiene que Jesús solo quiso decir que era necesario eliminar ‘cualquier causa’ para el divorcio, pero entonces Instone-Brewer sostiene que el divorcio debido al difuso concepto de negligencia es legítimo, ¡lo cual es realmente cercano a ‘cualquier causa’ para el divorcio!)

P: ¿No sería mejor comprender el término “no está sujeto a servidumbre”en 1 Corintios 7:15 como si se refiriese al derecho de las personas a vivir en paz en lugar de usar este principio como la base para el divorcio y nuevo matrimonio?

R: Todo el capítulo de 1 Corintios 7 trata de las diversas oportunidades legítimas e ilegítimas de divorcio. Creo que el trasfondo es que por alguna razón que se ha enseñado, es más espiritual evitar tener relaciones sexuales y/o el matrimonio (lo cual, es un punto de vista muy difícil de aceptar hoy). De ser así, esto implicaría que la gente soltera no debería casarse ni la gente casada tener relaciones sexuales ni tan siquiera divorciarse de sus cónyuges. Las enseñanzas de Pablo tienen sentido en contra de este trasfondo. Dice Pablo, que ser soltero es bueno, si alguno tiene ese don (vea mi diálogo con Debbie Maken aquí, aquí, y aquí al respecto), e incluso allí, aquellos que no se han casado pero que no tienen el don (de continencia) deberían casarse, porque es mejor casarse que estarse quemando con pasión (versículos 8 y 9). Si estás casado, dice Pablo, No se nieguen el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparse sosegadamente en la oración (v. 5). Ciertamente no debe usted divorciarse de su cónyuge (desobedeciendo la orden de Pablo), ciertamente no se vuelva a casar (versículos 10 y 11). Para aquellos que están casados con un no creyente, Pablo dice, continua en tu matrimonio si el cónyuge incrédulo desea permanecer casado, pero si no, “no está sujeto a servidumbre” (v. 12–16). En este contexto, parece que Pablo no está hablando meramente acerca de vivir en paz, sino específicamente acerca de la base legítima en contraste con la base ilegítima para el divorcio y el volver a casarse, un tema al cual regresa en los versículos 39 y 40.

P: Éxodo 21 dice que la negligencia en el matrimonio es base para el divorcio de un esclavo, ciertamente las mujeres libres deberían tener el mismo derecho.

R: El problema de fondo es que, hasta donde yo veo, Éxodo 21 no está estudiado o discutido en el Nuevo Testamento ni por Jesús ni por Pablo. ¿Deberíamos asumir que se aplica porque simplemente se menciona en el Antiguo Testamento? Eso es algo que Instone-Brewer hace, principalmente reforzado por las enseñanzas rabínicas judías del primer siglo. Para la mayoría de nosotros, esto no es suficiente; necesitamos una referencia en el Nuevo Testamento. Esto conlleva importantes preguntas teológicas con respecto a la relación entre los tópicos hermenéuticos del Antiguo y Nuevo Testamento que nos unen a esto.

P: ¿Qué, entonces, acerca de los abusos conyugales? ¿Qué acerca de los casos en los que el esposo golpea a la esposa, o deja de mantener relaciones sexuales con ella, o deja de proveer para ella? ¿Cuáles son las implicaciones pastorales para estos escenarios?

R: Primero que todo, tenga la bondad de leer mis comentarios en la introducción (por ejemplo, las citas de God, Marriage & Family) más arriba. Como erudito Bíblico, mi objetivo principal es determinar lo que las Escrituras enseñan. Comprendo que hay muchísimas implicaciones pastorales con las cuales se debe lidiar sin importar la posición que uno tenga. Les pediría que recordáramos que cada caso es diferente y se debe estudiar en sus propios términos. También pediría precaución para no caer en el mismo tipo de razonamientos por el que se reconocen a los fariseos. No deberíamos intentar de legislar lo que deberíamos hacer en cada circunstancia concebible sino aplicar los principios bíblicos conocidos a una situación dada con la cual estamos siendo confrontados. Dicho esto, ciertamente, los casos de abuso conyugal persistente pueden requerir al menos una separación temporal y una variedad de formas de buscar que se detenga el abuso y ayudar a restaurar el matrimonio de ser posible. Para ir más allá, dejaré esta área las numerosas facetas que levanta a mis estimados colegas de consejería bíblica.

P: Si usted permite el abandono, ¿Por qué no ver todos requerimientos de Éxodo como especificaciones para el abandono?

R: Por favor, vea mi distinción entre abandono y negligencia dentro del matrimonio más arriba. Sé lo que usted quiere decir, y brevemente reflexioné con su idea de subsumir la negligencia bajo el abandono dentro del matrimonio, pero al final creo que la escena que Pablo presenta en 1 de Corintios 7 (en mi presentación y discusión más arriba) es considerablemente más acertada y específica que una amplia categoría de “negligencia” y “abuso.” Lo que teníamos en mente era el caso en que un cónyuge se convirtió en cristiano y el otro le rechazó y abandonó el matrimonio debido a la fe cristiana de su cónyuge. Esto es muy diferente si se compara con una noción genérica de “abandono” o una variedad de otros tipos de negligencia y abuso.

P: Comentario: Uno de los puntos fuertes del artículo de Instone-Brewer es que trata el abuso conyugal, el cual es el asunto pastoral más sensitivo.

R: Estoy de acuerdo, en que trata el abuso conyugal, pero sin un soporte adecuado del Nuevo Testamento, en mi opinión, y con el efecto, como dice Piper, acerca de “ampliar trágicamente las bases para el divorcio legítimo.” Para más, ver mi respuesta a la pregunta anterior.

P: ¿No son los asuntos estudiados en Éxodo 21 equivalentes al abandono? Si alguien tiene necesidad de comida y ropa en forma adecuada y no tiene relaciones sexuales con su esposo, yo diría que ella está abandonada.

R: Recordemos que no es lo que usted o alguien en particular argumenta, sino lo que la Escritura dice. No debemos sustituir razonamiento inteligente por las claras enseñanzas de las Escrituras. No se trata de cuánta habilidad tenemos en el debate para convencer de nuestra posición sino de buscar discernir la revelación de Dios y estar preparados para obedecerle, sin importar lo que sea y si se está de acuerdo o no con lo que las Escrituras dicen. Me parece que hay algunos que lo que realmente quieren es que las escrituras digan que el divorcio por negligencia y/o por abuso es legítimo y que otros quienes realmente quieren creer lo que las Escrituras dicen no permiten el divorcio bajo ninguna circunstancia. (No estoy juzgando aquí los motivos de nadie, algunos de ustedes ya lo han dicho en sus comentarios.) Pienso que es muy saludable e importante reconocer esto como su propia presuposición al venir al texto de las Escrituras, sino que debemos permitir que la Palabra regrese a nosotros en sus propios términos, no importa lo doloroso que esto sea. Dicho esto, creo que el argumento razonado exegética y teológicamente puede ser útil al trabajar en una comprensión adecuada de las enseñanzas de las escrituras en un tema determinado, o no me encontraría escribiendo esta columna digital en este momento (así como otras respuestas más largas).

P: Sabemos que los niños a los que se han descuidado deben ser quitados de sus padres.

R: No estoy seguro si este paralelismo se mantiene, así como no creo que las escrituras digan que las esposas deben obedecer a sus maridos exactamente en la misma manera en que los hijos deben obedecer a sus padres.

P: ¿Así que usted piensa que Éxodo 21:10 y 11 es irrelevante y mal interpretado por Instone-Brewer, o sobrepasa lo que Jesús dijo? ¿Si esta última, es esa supersesión además de un argumento del silencio, o si no se edifica sobre las cláusulas de las excepciones?

R: Esa es una pregunta muy perceptiva (o una serie de preguntas). Lea más arriba, por favor, mis comentarios introductorias (citas de God, Marriage & Family), las cuales indican las razones para mis dudas a este respecto, en parte debido al silencio de Jesús al respecto en muchos lugares como en Mateo 19.

¿Estoy, por lo tanto, empleando yo mismo un argumento del silencio también? Eso depende de cómo se defina “argumento del silencio.” De la manera en que yo lo veo, un argumento del silencio dice que algo se aplica incluso aunque no esté en las Escrituras mientras que lo que yo estoy diciendo es algo que no se aplica porque no está presentado. Para mí, esto es simplemente sentido común, o al menos precaución hermenéutica apropiada.

P: ¿Cómo ve usted la ausencia de la causa de excepción en Marcos y Lucas? ¿No lleva esto a apoyar al “punto de vista del compromiso matrimonial”?

R: Ultimadamente, no sé la razón por la que la cláusula de la excepción no está en Marcos y Lucas. No vaya usted a escuchar a nadie que le diga que él si la sabe (puesto que estará mintiendo). Creo que hemos sido dejados aquí con inferencias razonables. En mi libro God, Marriage & Family, en la página 242, cito extensivamente a Instone-Brewer, quien nota que hay veces en las que es razonable inferir del silencio escritural en un asunto que la gente comúnmente ha acordado. Si esto es cierto en el caso presente, Marcos y Lucas pueden haber sendito que ellos no necesitaban escribir una excepción que ya se había acordado por la mayoría, es decir, el adulterio constituyendo una base legítima para el divorcio, y Mateo incluyó esto solamente como un comentario lateral, como si lo hubiese. Dicho esto, creo que incluso al tener una cláusula de excepción, no una sino dos veces en Mateo, el tenerla en uno solo de los evangelios requiere que obedezcamos lo que dice, y debemos cuidar de no tratar de explicarlo de manera que “armonice” con Marcos y Lucas simplemente porque estos evangelios no lo incluyan.

P: desde su punto de vista, ¿pondría un adúltero arrepentido a su cónyuge que no haya cometido adulterio en la obligación bíblica de hacerle recibir y perdonarle? ¿O tendría el cónyuge que no ha cometido adulterio aún tener “base” para divorciarse aunque el cónyuge que adulteró haya buscado arrepentimiento y perdón (con la ayuda de Dios) para tomar cada paso necesario y ser restaurado en matrimonio?

R: Como ya dije, cada caso es diferente, así que es difícil expresarme ante este escenario en términos generales. Las palabras de Jesús a Pedro ciertamente vienen a la mente de los cristianos que siempre deben estar preparados para perdonar. Si el cónyuge arrepentido desea continuar casado, al víctima, como un cristiano, debería con la ayuda de Dios, intentar perdonar y desear continuar el matrimonio, pero hay muchos factores que pueden entrar en consideración en una situación específica y que son difíciles de lidiar en términos generales.

Para concluir, desde mi punto de vista, Instone-Brewer es demasiado permisivo mientras que Piper es demasiado restrictivo. ¡No es mi deseo iniciar escuela nueva alguna, junto a las líneas de la “escuela de Hillel” y “la escuela de Shammai,” “la escuela de Instone-Brewer” o la “escuela de Piper”! Espero que nuestras discusiones nos ayuden a clarificar nuestro pensar en este asunto tan importante. Genuinamente valoro este diálogo con muchos de ustedes en el espíritu de “hierro con hierro se aguza.”

Gracias por su paciencia, aquellos que han leído hasta aquí, por sus excelentes comentarios y preguntas. Desafortunadamente, se me termina el tiempo y debo regresar a otros asuntos que me urgen. Por favor, siéntase en libertad de responder mis comentarios, pero, ¡sepan que puedo ser no capaz de responder en poco tiempo!

Aclarando las enseñazas neotestamentarias acerca del divorcio.

Monday, July 28th, 2008

El libro de los proverbios sabiamente aconseja, “El que pasando se deja llevar por la ira en el pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Proverbios 26:17). Por esta razón (si no hay otra) me opongo a entrar en la disputa al ofrecer algunas reflexiones propias sobre el reciente intercambio entre David Instone-Brewer y John Piper (o, más certeramente, en el artículo de Instone-Brewer de la publicación en inglés CT article y la respuesta de Piper en su propia columna digital en inglés. Sin embargo, con algo de turbación, no con el fin de involucrarme con uno o con el otro de estos individuos (conozco personalmente a ambos y los respeto profundamente), pero ya que este es un tema muy profundo y serio en las Escrituras que tiene muchas consecuencias reales para todos nosotros, en nuestras vidas y en las vidas de otros que se han entregado a nuestro cuidado espiritual.

Comenzamos con el artículo de Instone-Brewer (el cual resume muchas de sus obras más completas en este respecto), por aquellos que no están familiarizados con la posición de Instone-Brewer, ofreceré primero un breve resumen de su posición e inmediatamente pasaré a una crítica. Instone-Brewer da una mirada a las posiciones del primer siglo acerca del divorcio y segundo matrimonio sostenidas por las escuelas de Hillel y Shammai a fin de comprender el trasfondo de las palabras de Jesús en Mateo 19:9 que el divorcio no se permite “excepto por porneia.” Él sostiene que ambos puntos de vista fueron predicados en una cierta interpretación de Deuteronomio 21:1. Los Hileritas interpretaron la frase en este pasaje admitiendo el divorcio por “un asunto de desnudez” o “a causa de inmoralidad” para indicar que el divorcio estaba permitido por adulterio (“desnudez,” “inmoralidad”) así como por cualquier otra “causa” o “cosa.” Esto, por lo tanto, está más allá de la pregunta de los fariseos en Mateo 19:3: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” La esencia de su pregunta era si Jesús estaba de acuerdo con la interpretación de Hillel de Deuteronomio 24:1. La escuela de Shammai, por otro lado, interpretó “una causa de inmoralidad” como una sola frase que se refería a adulterio, tomando una posición mucho más restrictiva acerca de la legitimidad del divorcio. En respuesta a la pregunta de los fariseos, Jesús les dio un resonante “no.” Él no estaba de acuerdo con la idea que el divorcio era legítimo “por cualquiera y cada una de las razones,” como lo hacía Hillel. Aquellos que se divorciaban de su esposa por cualquier razón que no fuera porneia y se casaban de nuevo cometían adulterio. De acuerdo a Instone-Brewer, Jesús no rechazó el Antiguo Testamento en este punto, sino a la interpretación equivocada de él, defendiendo la comprensión adecuada de Deuteronomio 24:1 al permitir el divorcio solo en caso de adulterio.

Hasta aquí todo muy bien, en lo que a mí concierne (Aunque Piper no esté de acuerdo, ver más abajo). (No estoy de acuerdo con la crítica por parte de Piper al uso que Instone-Brewer le da al trasfondo judío en este caso. El hecho de utilizar información acerca de las escuelas judías del primer siglo de Hillel y Shammai con sus respectivos puntos de vista acerca del divorcio es un sello de interpretación evangélica sobre Mateo 19, y en forma correcta, debido a que la ocasión era la pregunta de los fariseos en Mateo 19:3, la cual reflejaba su propio contexto judío en el primer siglo.)

Sin embargo, en este punto, Instone-Brewer procede a elaborar un argumento desde el silencio. Dice que Jesús no solo defendió el adulterio como base para el divorcio usando Deuteronomio 24:1, sino que además “no rechazó la otra razón para el divorcio que se encuentra en el Antiguo Testamento,” divorcio por negligencia, basado en Éxodo 21:10–11. Aquí la lógica de Instone-Brewer me elude. Parece estar diciendo que a no ser que Jesús explícitamente diga que el divorcio no estaba permitido en casos de negligencia, debemos asumir que él lo admitió (un clásico argumento del silencio). Esta lógica parece menos convincente para mí, sin embargo, los argumentos que se originan en el silencio tienden a ser algo precarios. ¿Cómo pudo Instone-Brewer llegar desde la excepción (como sea que se comprenda) que Jesús explícitamente transformó en una excepción lo que supuestamente implicó? (Comprendo que Instone-Brewer dice que Jesús no necesitaba hacer esto algo explícito, debido a que era algo universalmente aceptado, pero aún quiero ver una demostración de una conexión más directa con la enseñanza del Nuevo Testamento en este lugar.) En términos de exégesis contextual, Jesús estaba simplemente respondiendo a una pregunta que le habían hecho (Mateo 19:3; ver más arriba); por lo tanto parece que Éxodo 21:10-11 no entra del todo en la discusión de Mateo 19:9 o al menos hasta donde alcanzo a ver yo. Instone-Brewer parece mudarse de la exégesis Bíblica al trasfondo judío, y no tiene un claro apoyo escritural (como Piper alega más exhaustivamente).

John Piper sostiene desde el principio, en su respuesta a Instone-Brewer, que en su punto de vista “la implicación de este artículo es que cada matrimonio del cual tengo conocimiento podría terminar legítimamente en divorcio.” (Como veremos más adelante, comparto esta preocupación, aunque no estoy de acuerdo con que esto requiera “el punto de vista de compromiso matrimonial.” Esencialmente una posición de “no se acepta divorcio bajo ninguna circunstancia”, como Piper pareciera implicar.) Piper primero va al razonamiento de Instone-Brewer de Éxodo 21:10–11, identificando acertadamente (en mi opinión) este como un argumento que surge del silencio y cuestionando muchos otros aspectos de la interpretación de Instone-Brewer de este pasaje. A continuación Piper accede al manejo que Instone-Brewer hace de la excepción de la cláusula en Mateo 19:9 en relación a Deuteronomio 24:1. Piper sostiene que Jesús está en desacuerdo con Deuteronomio 24:1 en lugar de simplemente clarificar el significado del pasaje (como sostiene Instone-Brewer), al citar a Marcos 10:4–9. En su lugar, Jesús regresó al comienzo y reiteró el plan perfecto de Dios para el matrimonio como una unión de por vida entre un hombre y una mujer. Estoy de acuerdo con Piper con que esto es lo que Jesús hace en Mateo 19, excepto por la excepción que Jesús explícitamente sostuvo en Mateo 19:9 (un punto crucial), el cual Piper deja inicialmente de lado.

Pero este es el punto exacto que se debate. Estoy de acuerdo ciertamente con que Jesús proclamó y reafirmó la intención original de Dios para el matrimonio como permanente, unión de por vida, pero la crux interpretum aquí es lo que se quiere decir a “excepción de porneia” en Mateo 19:9. Yo sostengo que en este caso (adulterio o inmoralidad sexual), Jesús permite una excepción, pero él define porneia como una referencia exclusivamente a la ruptura de un compromiso, algo por lo cual no tiene suficiente apoyo exegético ni lexicológico, a mi punto de vista (ver el capítulo en inglés sobre God, Marriage & Family). Este no es el lugar para escribir una crítica acerca de la versión de Piper acerca del “punto de vista del compromiso de matrimonio”; ya he hecho esto en algún otro lugar, y sostengo lo que he dicho en God, Marriage & Family es la más comprensible de la “cláusula de la excepción” a pesar de la respuesta de Piper en “Lo que Jesús demanda del mundo” que en inglés es “What Jesus Demands from the World” (recuerde que el “punto de vista del compromiso matrimonial” es sostenido por una minoría y que la mayor amplitud que se le da a la palabra porneia en Mateo 19:9 tiene mayor apoyo entre los comentaristas conservadores evangélicos). Así como muchos individuos que comentan en la columna digital en inglés de Justin Taylor y que lo han señalado, la lectura de porneia en Mateo 19:9 se refiere casi exclusivamente a un compromiso y no constituye la lectura más natural de la palabra en este pasaje sino que al contrario parece artificial, reflejando tal vez, un esfuerzo de proteger la noción de la indisolubilidad del matrimonio bajo cualquier circunstancia (aunque estoy al tanto que Piper cree que su escrito es la mejor manera de desglosar el pasaje).

Por eso, estoy de acuerdo con la crítica de Piper acerca del estudio de Instone-Brewer acerca de Éxodo 21:10–11 aunque estoy en desacuerdo con su crítica acerca del manejo de Instone-Brewer acerca de Mateo 19:9 y Deuteronomio 24:1. Aquí está el punto importante: la preocupación de Piper que Instone-Brewer “amplia trágicamente las bases para posibilitar el divorcio legítimamente” se debe mayoritariamente a la inclusión de Instone-Brewer de la negligencia del cónyuge como legítima base para el divorcio basado en Éxodo 21:10–11, la cual también rechazo, ya que no se aplica igualmente al divorcio en caso de adulterio. Ésta última es una excepción hecha en conjunto con el Antiguo Testamento (donde el adulterio se castigaba con lapidación), y Jesús no da como un mandamiento el divorcio en caso de adulterio sino que simplemente lo permite. Más aún, el adulterio es la única excepción hecha por Jesús (además del abandono por Pablo en 1ra a los Corintios 7:15–16) y puede ser delineada claramente de manera que no se eleva a una apertura de compuertas para divorcios indiscriminados como teme Piper.

Por el contrario, les pediría que consideraran elevar el ideal de las Escrituras (con Jesús como el novio “que nunca se divorciará de su esposa para tomar otra,” para citar a Piper, quien cita efesios 5:25) sin permitir el divorcio incluso en casos de adulterio del cónyuge puede ir más allá de las Escrituras y así es pastoralmente dudable. Sigo sosteniendo, por lo tanto, que un punto de vista elevado acerca del matrimonio como lo hizo Jesús y permitiendo excepciones para el divorcio en casos de adulterio y el abandono permanece como la opción que es exegeticamente la más defendible y de mayor sensibilidad pastoral.

David Instone-Brewer responde

Monday, July 28th, 2008

NOTA: La revista en inglés Time a Tomado cartas en el asunto acerca de este debate (HT: Justin Taylor)

David Instone-Brewer tomó algo de tiempo para responder a mi columna anterior acerca del divorcio y nuevo matrimonio. En la respuesta clarifica algunos de las confusiones conectadas con su artículo en la publicación en inglés Christianity Today. Su respuesta está a continuación:

Estimado Andreas:

Gracias por interactuar con mi trabajo con tal extensión y tan evidente comprensión de mis argumentos.

Comparto con usted mi problema principal con el artículo de CT, el cual es que debido a que algunas personas que no están familiarizadas con mi trabajo pueden concluir que estoy proponiendo el divorcio por razones menores. Mis conclusiones actuales están más cercanas a las suyas. La negligencia tiene que ser seria y persistente, por ejemplo, estar cerca al abandono (un concepto que usted ha recogido acertadamente de mis libros).

Cuando escribí el artículo para Christianity Today, batallé mucho con la palabra límite para tan importante sujeto. No había espacio para definir negligencia, así que referí a mis lectores a mi libro en inglés Divorce & Remarriage in the Church (el texto completo está en www.DivorceRemarriage.com). El libro señala que “neglect” o descuidar, tratar con descuido o negligentemente es una forma moderna inadecuada de resumir las estipulaciones de ‘alimentos, ropa y amor’ en Éxodo 21.10 (como se repetía en los contratos matrimoniales en días de Jesús). Detalla además la manera en la cual Jesús enfatiza que un cónyuge que ha recibido mal deberá perdonar, perdonar y perdonar y que buscar el divorcio como remedio a un trato descuidado y negligente es un último recurso.

Siento haber causado confusión al no aclarar esto en el artículo mismo. Vea mi respuesta en inglés a este y otros asuntos aquí

Monogamia

Monday, March 31st, 2008

Esta columna digital fue originalmente escrita para su inclusión en la Enciclopedia de Civilización Cristiana (Encyclopedia of Christian Civilization, 4 vols., ed. G. Kurian (Blackwell, próxima a publicarse), junto con quince otros documentos.

La monogamia (del griego monos, “uno,” y gamos, “matrimonio”) se refiere al matrimonio con una sola pareja. La monogamia esta firmemente incluida en las enseñanzas del Antiguo Testamento acerca del plan de Dios para el matrimonio. De acuerdo con Génesis 2:24, “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne.” Esto estipula claramente una relación heterosexual y monógama como la norma para el pueblo de Dios en los períodos de ambos pactos.

Luego de la caída, le tomó solo seis generaciones a la monogamia hasta que comenzara a verse confrontada. A penas había muerto Adán, Lamec “tomó dos esposas” (Génesis 4:19). Durante el curso de la historia del Antiguo Testamento, hombres prominentes como Abraham (Génesis. 16:3), Esaú (Génesis 26:34; 28:9), Jacob (Génesis. 29:30), Gedeón (Jueces 8:30), David (2 Samuel 3:2–5; 5:13), Salomón (1 Reyes 11:3), y otros más practicaron la poligamia. Sin embargo, el Antiguo testamento nunca aprueba la poligamia.

En el Nuevo Testamento, tanto Jesús como Pablo mantienen la idea Bíblica acerca de la monogamia. Cuando se le preguntó acerca de la permisividad del divorcio, Jesús reiteró el plan original de Dios para el matrimonio como lo dice en Génesis 2:24 (Mateo 19:4-6). Pablo, igualmente, asume que el matrimonio monógamo y heterosexual es la norma, relacionándolo, incluso con la relación entre Cristo y la iglesia (Efesios 5:21–33; comparar con Colosenses 3:18–19). Pedro hizo lo mismo (1 Pedro. 3:1–7; comparar con 1 a los Corintios 9:5).

Las escrituras prohíben cualquier forma de relaciones sexuales fuera del matrimonio, llamándolo inmoralidad sexual (porneia, en Griego), sea adulterio, incesto u otras formas de relaciones sexuales ilícitas (1 Corintios. 6:9; 1 Tesalonicenses 4:3–6). Jesús incluso enseñó que el adulterio es cometido dentro del corazón de una persona (Mateo 5:32; comparar con Hebreos 13:4). En el mundo greco romano, el matrimonio era visto como monógamo y de por vida (Modestinus, Digesta 23.2.1), aunque el divorcio a menudo interrumpía el lazo marital.

Bibliografía en inglés:

Campbell, Ken M., ed. Marriage and Family in the Biblical World. Downers Grove: InterVarsity, 2003.

Hawthorne, Gerald F. “Marriage and Divorce, Adultery and Incest.” In Dictionary of Paul and His Letters (ed. Gerald F. Hawthorne, Ralph P. Martin, and Daniel G. Reid; Downers Grove: InterVarsity, 1993), 594–601.

Keener, Craig S. “Marriage, Divorce and Adultery.” In Dictionary of the Later New Testament & Its Developments (ed. Ralph P. Martin and Peter H. Davids; Downers Grove: InterVarsity, 1997), 712–17.

Köstenberger, Andreas J. God, Marriage and Family. Wheaton: Crossway, 2004.

Una navidad Puritana

Monday, March 31st, 2008

¿Está alguno de ustedes listo para celebrar una “Navidad Puritana”? Tengan cuidado, y tal vez ya algunos de ustedes adivinaron esto, la Navidad Puritana como tal, no existe. Es cierto, tal como lo dice The Globe and Mail notes en su edición del 13 de diciembre de 2006 en la página de Facts & Arguments, en la Inglaterra de los siglos dieciséis y diecisiete, los pobres acostumbraban ir a casa del más rico del pueblo donde se daba comida y bebidas fuertes, produciendo una celebración alegre y a veces con algo de chispa (al citar un artículo del año 2004 por Jeff Guinn en el diario en inglés The Fort-Worth Star-Telegram).

Los puritanos, sin embargo, se transaron en eliminar la Navidad. Cuando tomaron el control del parlamento escocés en la década de 1580, establecieron que la Navidad no existía más. Como se puede imaginar, esto no acabó completamente con el problema. Sin embargo, el sentimiento en contra de la Navidad en Inglaterra ganó apoyo, produciendo proponentes tales como Blue Richard Culmer, un antiguo ministro quien quebraba las ventanas de cristal de las iglesias que celebrasen la Navidad, y Praise-God Barebones (algo así como Gloria a Dios en puro huesos), un predicador de las calles cuyo mensaje era “Celebrar la Navidad era comparable a blasfemar.”

En 1642, un artículo decía que “el parlamento inglés dominado por los Puritanos les pidió a los ciudadanos no celebrar de manera alguna la Navidad, a no ser por oración respetuosa en privado.”Sin embargo, no todos estaban preparados para sujetarse a esta ordenanza. En 1645, el Parlamento dio un paso más, declarando que solo los domingos eran días santos. A no ser que Navidad cayera en domingo, la gente debería ir a trabajar. Consecuentemente, irrumpieron “turbas navideñas” en las calles de Londres, cuando algunos aprendices entonaban villancicos y pateaban pelotas de fútbol. Las turbas fueron dispersadas.

En 1647, los Puritanos amenazaron con la cárcel a cualquiera que celebrara la Navidad, pero cambiaron de parecer cuando esto causó grandes protestas en Canterbury y en otros lugares. Las leyes anti-navideñas permanecieron en efecto hasta 1660 cuando se restauró la monarquía, aunque le tomó unos 300 años a la Navidad llegar a ser un feriado nacional en Escocia, lo que ocurrió en 1958.

Un capítulo digno de estar en un libro que aún no se ha escrito (¿Algún interesado?), acerca de Las guerras navideñas o La Batalla por la Navidad (aunque estoy al tanto de la existencia de volúmenes similares). ¿Estaba el celo puritano mal encaminado?

De cualquier manera, a medida que avanzamos de nuevo en nuestro país en 2006, muchos cristianos conservadores se han levantado para abogar porque la Navidad es una señal cristiana esencial y un bastión en una cultura crecientemente secular. Se nos dice que debemos “poner a Jesús de nuevo en la Navidad.” ¿Es esta una causa por la que realmente vale la pena pelear? ¿Y como pueden los cristianos en una época erradicar la legalidad de la Navidad mientras que en la otra exaltar la causa de celebrar esta fiesta?

Podría sacar a relucir mis propios puntos de vista con más detalle, pero tal vez es mejor preguntarle a usted lo que piensa. Deberíamos ubicarnos del lado de los puritanos o con los Cristianos de hoy en día que favorecen a la Navidad como fiesta cristiana?

¿Tiene usted un buen matrimonio?

Tuesday, January 29th, 2008

¿Diría usted que usted tiene un buen matrimonio? Algunos de ustedes pueden responder afirmativamente a esta pregunta (esperamos que su cónyuge también lo haga); otros pueden reconocer que hace falta mucho trabajo por hacer antes que usted pueda sostener que tiene un buen matrimonio.

En todo caso, ¿por qué aspirar a tener un buen matrimonio? ¿Simplemente para decir que se siente bien acerca de tener un buen matrimonio? Y, ¿Qué significa tener un “buen matrimonio”? ¿Cuándo es un matrimonio un buen matrimonio? Y, ¿Es mejor que la mayoría de los otros matrimonios de la gente que nosotros conocemos?

Aclaro que “Tiene usted un bien matrimonio?” no es la pregunta correcta. Una mejor pregunta sería, “¿Glorifica su matrimonio a Dios?”

En lugar de pensar en tener un buen matrimonio como un fin en sí mismo, o usando estándares humanos relativos para comparar nuestros matrimonios o con el ideal popular de algún libro del tema de moda, el objetivo del matrimonio que glorifique a Dios afianza nuestro matrimonio donde debe estar afianzado: en el plan eterno y soberano de Dios.

¿Qué es un matrimonio que glorifica a Dios según las Escrituras? Entre otras cosas, esto significa:

(1) Ambos cónyuges están creciendo en Cristo (“sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, en Cristo,” Efesios 4:15) no solo el esposo (los esposos tienen la responsabilidad dada por Dios de alimentar a sus esposas espiritualmente, Efesios 5:25-28) o solo la esposa (una triste realidad en muchos matrimonios donde el esposo es espiritualmente pasivo).

(2) Ambos cónyuges exhiben fruto, tanto física (hijos) como espiritualmente (ambos están involucrados en el servicio cristiano, tanto en forma individual como conjunta). Puesto que el hecho que una pareja sea fructífera y se multiplique está en el centro del propósito de la creación de Dios (Génesis 1:26-28), y no deberíamos egoístamente ponernos de primero, sino tener y criar hijos fortalecidos y amonestados en el Señor (o considerar la adopción si la pareja no pudiera tener hijos).

(3) El matrimonio es entre discípulos de Cristo llenos del Espíritu Santo (Efesios 5:18) quienes están comprometidos a su Señorío y autoridad por encima de todas las cosas. Él es el centro del plan de Dios, no ellos, o incluso su matrimonio (Efesios 1:10). Un matrimonio que verdaderamente honre a Dios no se enfoca en la familia; se enfoca en Dios a través de Cristo.

En un matrimonio como este, el esposo y la esposa están muy ocupados creciendo en Cristo y sirviéndole en equipo, y con su familia, como para preguntarse “¿Tenemos un buen matrimonio?” Sí tienen un buen matrimonio pero no porque tenerlo sea su máxima aspiración, sino porque cualquier cosa que hacemos buscando honrar y glorificar a Dios (incluyendo como conducimos su matrimonio) resultará en bendiciones.

Que Dios sea glorificado en nuestros matrimonios,  para su mayor gloria y para nuestro bien.

Si desea un estudio más detallado acerca del matrimonio y la familia dentro del supremo propósito de Cristo vea el libro en inglés  God, Marriage & Family (Crossway, 2004).

Más que un pacto

Wednesday, December 5th, 2007

En nuestro libro en inglés, God, Marriage & Family Dios, matrimonio y familia, sostenemos que el matrimonio es un pacto, de hecho, incluso más que un pacto. Tambien notamos que el matrimonio es una institución divina con características de pacto.

Algunos que se aferran al punto de vista de “no permitir el divorcio y ni el segundo matrimonio” han objetado esta caracterización debido a que no afirma completamente la indisolubilidad del matrimonio bajo todas las circunstancias como lo requiere este punto de vista. Ellos caracterizan al matrimonio como un “pacto en el cual Dios participa” y presuponen que los pactos del Antiguo Testamento tales como el pacto Abrahámico son paradigmáticos para la relación entre esposo y esposa.

Pero, ¿es acaso Dios una parte del pacto matrimonial en la misma y exacta manera en la que es parte del pacto Abrahámico y otros pactos del Antiguo Testamento?

El pacto Abrahámico fue entre Dios y Abraham (representando al pueblo de Dios); el matrimonio es entre un hombre y una mujer ante Dios y basada en el hecho de que Dios instituyó en matrimonio en el momento de la creación. Dios es una parte en el pacto Abrahámico (al entrar al pacto con compromisos, al hacer ciertas promesas, prometer cumplir, etc.); Dios es testigo del pacto matrimonial entre el hombre y la mujer, así como el Creador. Él no es una parte en matrimonio particular alguno de la misma manera en que Él es parte de los pactos que Él ha iniciado directamente e ingresado, como el pacto Abrahámico.

Desde mi punto de vista, el discurso de Albert Mohler es perfectamente correcto cuando dice que “el matrimonio se presenta [en la Biblia] como una institución sagrada, un pacto hecho entre el hombre y la mujer delante de su Creador.”

Por esta razón, si un matrimonio falla, no es porque Dios haya fallado, ni por ser él Creador y testigo garantice la indisolubilidad de un matrimonio en particular (como lo enseña la iglesia Católica, al llamar al matrimonio un “sacramento” y desaprobando el divorcio). Los matrimonios pueden resquebrajarse, muy probablemente por adulterio, el cual se castigaba en el Antiguo Testamento con apedreamiento hasta la muerte. Los matrimonios en aquel entonces eran disciplinados estrictamente con la muerte del cónyuge adúltero. ¡No eran indisolubles!

Si los pactos del Antiguo Testamento fueran indisolubles, ¿por qué hubo una necesidad de un “nuevo pacto” (ver el libro de los Hebreos” al citar Jeremías 31)? Y, ¿por qué tantos individuos israelitas no entraron al reposo de Dios (la salvación) como nos recuerda la carta a los Hebreos?

La razón, propongo, es porque solo en Cristo y en el nuevo pacto que instituyó con la iglesia que los verdaderos creyentes están de manera inextricablemente conectados con Dios en una relación de pacto inquebrantable. Es el plan y la voluntad de Dios que los matrimonios sean monógamos y de por vida, pero como Jesús y Pablo lo permiten, los matrimonios pueden ser corregidos en determinadas circunstancias claramente delineadas.

Por esta razón deberíamos tener cuidado de no equiparar simplemente todos los pactos en las Escrituras y permitir, en cambio, que las Escrituras mismas informen a nuestro entendimiento acerca de la naturaleza del matrimonio.

Algo más: ¿Es simplemente una coincidencia que el término “pacto” tal como la palabra griega para pacto, diathēkē) no sea usada para el matrimonio en el Nuevo Testamento? Por el contrario, Pablo, en su mayor discurso acerca de este asunto en Efesios 5:21 al 33, utiliza una analogía de la relación entre Cristo y la Iglesia. Esto implica los principios de liderazgo y sumisión, auto sacrificio, amor y respeto. En Cristo, la relación matrimonial es restaurada como la unión de “una carne” que debió haber sido desde el principio, así como Cristo y la iglesia mantienen una unión íntima, con Cristo como la cabeza y la Iglesia como el cuerpo de Cristo.

El matrimonio es un pacto, definido como una “institución divina a la cual ingresan un hombre y una mujer ante Dios,” pero es más que eso. Es una unión en una carne, redimida y restaurada en Cristo, de manera que la pareja Cristiana pueda traer gloria a Dios testificando de su señorío, su auto sacrificio y amor en toda sumisión y respeto.

El don de la soltería (Parte 3)

Wednesday, December 5th, 2007

Antes de regresar al loable asunto del reino de cambiar pañales, Debbie Maken ha, en sus propias palabras, procurado “diseccionar” mi respuesta   de una anterior columna. Como veremos, ella “diseccionó” mi respuesta, pero muy selectivamente y en muchos lugares para confusión de los lectores.

El disparo inicial es que aquellos en mi “campamento” (¿?) están “hablando de ambos lados de” la boca. Esta es una manera sorprendente e inflamatoria de comenzar su crítica, especialmente a la luz de su anterior columna objetando su tono. ¿Es este el tono que ella quiere usar para modelar el discurso en forma apropiada? Y acerca de la sustancia de su comentario, ¿Hablaron Jesús y Pablo en aquel entonces de ambos lados de sus bocas también, ya que ambos afirmaron que el matrimonio es la norma y el resto de los que están sin casar, por la causa del reino de Dios como un don divino, la excepción?

Maken se refiere luego a “un examen sumamente subjetivo para la soltería” que yo uso “de manera que la regla general del matrimonio pueda ser tragada entera.” No estoy muy seguro de lo que quiere decir con “tragada entera.” Diré más acerca de la parte “sumamente subjetiva” más adelante.

La única respuesta de Maken a mi punto acerca del cual deberíamos dejar la decisión de casarse o no en el caso individual de una persona sola y a la guía del Espíritu Santo es el enunciado sarcástico, “Sabiendo que no soy a quien el Espíritu Santo ha aligerado mi carga significativamente. Descanso mucho mejor de noche ahora.” Sin embargo, sarcasmo no es sustituto para el argumento.

Ella continua al afirmar que la soltería “no es una cuestión de libertad cristiana” como lo es el hecho de comprar un carro. ¿Aboga ella a continuación por obligar a la gente a casarse? (En adelante [ver más abajo] ella siempre habla del matrimonio como un “requerimiento.”) Algunas asociaciones vienen a la mente a este respecto.

Expresa entonces Maken una preocupación “por el cónyuge que ellos [la persona que pecaminosamente no procuró casarse] han podido tener.” Estos son asuntos ampliamente complejos en los cuales se pueda profundizar teológicamente, y finalmente sería mejor dejar estos asuntos a la soberana providencia de Dios.

Ella llega a decir que, “para la mayoría de la historia, los solteros cristianos fueron guiados por el Espíritu Santo para procurar matrimonios temprano en la vida, pero ahora el Espíritu Santo está dirigiendo equipos de cristianos solteros a procurar casarse tardíamente en sus vidas. ¿Está tomando Dios un desvío en su historia redentora?” este comentario niega la comprensión de la naturaleza cultural de ciertas tradiciones matrimoniales. En el antiguo cercano oriente, las chicas se casaban muy jóvenes, a los trece años, y eran entregadas a sus novios en matrimonio por sus padres en la forma de matrimonios arreglados. Se pagaba una dote, etc. (ver mi libro en inglés de Dios, matrimonio y familia). ¿Está Maken diciendo que todas estas tradiciones del antiguo cercano oriente son permanentes y normativas para todas las culturas de hoy en día, incluyendo la de los Estados Unidos? ¿Aboga ella por el matrimonio de chicas a la edad de trece años, que nunca hayan conocido a su futuro marido, sus padres recibiendo una dote y todo lo demás? Estos parecen ser las implicaciones de sus comentarios. Sin embargo, de nuevo, muy pocos podrían apoyarla en estos comentarios hermenéutica teológica y culturalmente.

Cuestiono si Maken está en lo cierto al decir que la decisión o no de casarse está en el mismo nivel ético de la decisión entre cometer o no un aborto, o si Cristo es o no el único Salvador. No hay ningún “don del infierno” en las Escrituras, pero hay un don al permanecer sin casarse por causa del reino de Dios. Son esas, en mi opinión, unas analogías muy pobres. (Notar que no estoy diciendo que la señora Maken es una mala persona, simplemente que ella está usando unas analogías muy malas.)

Maken me atribuye entonces el principio y la creencia que una “persona soltera no ‘satisfecha’…puede ser ‘auto-engañada.’” Yo ni dije esto y ni lo creo tampoco. Permítame preguntar, sin embargo: ¿Está Maken diciendo que todas las personas que no están casadas están auto engañadas? Este parece el caso. De ser así, yo argumentaría que este es una posición altamente arrogante, crítica y altamente inflamatoria para que persona alguna la sostenga.

Maken también habla de mi “intercambiable uso de ‘soltería’ y ‘celibato’” y llama esto “descuido.” He aquí lo que realmente escribí:

Para clarificar, puede ser útil notar que ni “celibato”ni “soltería” son términos Bíblicos; la expresión más frecuentemente usada en este contexto en las Escrituras es agamos, “sin casarse.” En lugar de erigir una dicotomía Bíblica, por lo tanto, será mejor hablar de gente divinamente dotada para permanecer sin casarse por el reino de Dios.

Después de esto, Maken reitera su punto que debemos predicar el matrimonio (y tener hijos) a quienes no se han casado tal y como debemos predicar a Cristo a todos. Ya me dirigí a este punto anteriormente. De nuevo, permítanme decir que estos con asuntos teológicos complejos, y creo que Maken vadea en estos sin la preparación adecuada.

Maken procede a afirmar que “estar casado con el cónyuge de nuestra juventud es requerido por Dios en las Escrituras” y que no debemos “privatizar nuestra soltería como una incógnita cósmica puramente dependiente de nuestras circunstancias o conciencia o las direcciones personales del Espíritu Santo.” Acerca de la apelación de Maken al pasaje de Proverbios, esto constituye un mal uso de las Escrituras, porque (1) el pasaje en Proverbios habla de permanecer casado y no de casarse; y (2) es ilegítimo usar este pasaje como soporte Bíblico para el matrimonio como un “requerimiento.” Hasta donde yo sé, en ningún lugar de las Escrituras se usa lenguaje de “requerimiento”con respecto al matrimonio. Y acerca de la terminología de Maken, de “privatizar,” tal vez “personalizar” hubiese sido un mejor término. De hecho, la guía del Espíritu Santo es personal, ¿Lo es o no?

Con respecto a la afirmación de Maken de que ella tiene un “examen objetivo” o si una persona debería o no casarse, debería recordarse que Mateo 19:11–12 y 1ra a Corintios 7:7 estipulan un don divino de permanecer sin casarse por el reino de Dios. ¿Cuál prueba “objetiva” sugiere Maken para determinar si alguien tiene el don? ¿La prueba del “logro monumental”? ¿La prueba “de la inmunidad a la tentación sexual”? Estos difícilmente son pruebas más objetivas que las que ella expone como excesivamente subjetivas.

Ella cita a Mateo 19 y 1ra a los Corintios 7 como apoyo a la noción de que “la naturaleza fundamental del hombre requiere el matrimonio, y que si deja de casarse en un tiempo determinado, está colocando su cuerpo y su espíritu en una situación de peligro.” Encuentro difícil de ver como tales pasajes de la Biblia sostienen lo enunciado por Maken. Además, cita el catecismo de Westminster, aunque en todas las demás ocasiones es sumamente crítica a la teología reformada (incluyendo a sus proponentes como John Piper). Esto parece ser el caso de citar fuentes cuando parecen apoyar el argumento, pero dejar de citarlos cuando no. Esto es ampliamente conocido como “el uso selectivo de la evidencia” y no califica como erudición seria.

Más adelante, Maken presenta a Jeremías y Juan el Bautista como prototipos de aquellos que han permanecido sin casarse debido al reino de Dios. Para estar seguros, estos dos individuos pertenecen a esta categoría, pero ¿cómo sabe Maken que son típicos? Ni Jesús ni Pablo citan específicamente a Jeremías ni a Juan el Bautista, o a ningún otro individuo específico (a no ser Pablo a sí mismo), ni llegan ellos a decir que este don es “raro” o algo parecido, como mencioné en mi columna digital anterior (no hay respuesta de Maken acerca de este asunto).

En conclusión, Maken sostiene que ella tiene “un cuadro entero” de teólogos de su lado, así como el “precedente histórico … las Escrituras, y … la buena lógica antigua.” De ser así, uno se pregunta la razón por la que Maken, a la vez, da la impresión de ser la voz que clama en el desierto en este asunto (disculpen por la alusión a Juan el Bautista).

Mencioné al principio que Maken es altamente selectiva en “diseccionar” mi columna digital anterior. He aquí una lista de tópicos que yo presenté y los cuales ella no menciona:

  • Su argumento de que 1ra a Timoteo 3:2 excluye a los hombres no casados de servir en el liderazgo de la iglesia (hasta donde sé no es sostenido por ningún comentarista serio que haya sido publicado hoy en día); además, ella requiere que aquellos que estén casados también tengan hijos, pero ella nunca explica las implicaciones de este requerimiento con respecto a aquellos que son incapaces de procrear;
  • Su razonamiento de que debido a la naturaleza inmutable de Dios el matrimonio es la norma desde Génesis 2 y no puede ahora ser cambiada a la soltería como un don divino (a propósito, ¿cómo adapta ella este argumento con el enunciado de Jesús de que en el estado eterno no habrá más matrimonio? Si Dios no cambia, y su propósito inmutable es el matrimonio, ¿Cómo podemos interpretar lo dicho por Jesús que en el cielo no habrá más matrimonio?);
  • Mi argumento que ni en el enunciado de Jesús ni en el de Pablo a este respecto (Mateo 19 y 1ra a los Corintios 7, respectivamente) se hace referencia alguna a que la soltería sea considerada como algo “raro”o “escaso” o limitado a “logros monumentales” (“la prueba objetiva de Maken”).

Maken parece, además, que no puede o no desea reconocer que yo abogo por el matrimonio como norma hoy en día y el evitar el matrimonio para aquellos que han recibido este don. Como mencioné en mi columna anterior, esta es un área en la cual ella y yo estamos de acuerdo (sea que ella esté o no preparada para reconocerlo). No es útil para alguien que mantiene una posición extrema (como Maken, quien sostiene que el matrimonio es un “requisito” virtualmente universal) intentar empujar a alguien que mantiene un punto de vista diferente hacia el extremo opuesto. Lo que a ella le parece estar hablando de ambos lados de la boca es de hecho un esfuerzo por sostener perspectivas Bíblicas en tensión, lo cual es precisamente lo que Jesús y Pablo trataron de hacer en mateo 19 y 1ra a los Corintios 7. Yo le invito a leer ambos pasajes y ver si tanto Jesús como Pablo buscaban afirmar la legitimidad tanto del matrimonio como de los demás que aún están sin casarse por el reino de Dios por aquellos divinamente dotados en estos pasajes de la Biblia. En mi opinión no está claro como Maken puede afirmar que tiene las Escrituras de su lado mientras que ella no mantiene el mismo balance característico de Jesús y Pablo en la adjudicación que ella hace de este asunto.

En conclusión, estoy asombrado por la naturaleza tan centrada en los hombres y el énfasis en el trabajo de Maken. Ella llama a quienes no están casados a “tomar las cosas en serio y procurar el matrimonio.” ¿Es la realidad tan simple como ella lo dice? ¿Es la falta de una seria intención realmente el mayor y el más importante de los problemas y tomar las cosas en serio con respecto al matrimonio la solución? Parece que el énfasis de Maken es casi en la iniciativa del hombre (o de la mujer), mientras que la providencia de Dios y la guía del Espíritu Santo son menospreciadas. ¿No deberíamos confiar en Dios acerca del momento y la forma en que él nos guía en esta área tan intensivamente personal de nuestras vidas? Al final, uno se pregunta que tan cristiano es el razonamiento de Maken y hasta que punto un teología sin profundidad oculta un enfoque en las personas que van a tratar de forzar la mano de un recalcitrante y ambivalente Dios quien ha dejado por tanto tiempo a los humanos a merced de sus propios estratagemas y mecanismos.

Ver mis anteriores columnas aquí y aquí.