[Nota: Yo dí esta conferencia en el banquete annual de la ETS en San Diego. Recibí además una copia del nuevo libro en inglés que edité titulado Quo Vadis, Evangelicalism?]
Gracias, Ron y gracias, Alan, por resumir para nosotros los primeros cuarenta años de historia de la publicación del Journal. Es un privilegio y una mayordomía sagrada servir a la Sociedad como editor del JETS (Diario de la Sociedad Teológica evangélica, por sus siglas en inglés), y quiero agradecer al comité ejecutivo y a todos ustedes por su confianza, ánimo y apoyo. Desde que asumí el cargo de editor en 1999, he intentado continuar la fina tradición del Journal, tanto en términos de cantidad como de calidad, el número de páginas ha aumentado varias veces en los últimos años y actualmente se mantiene en más de 200 por cada fascículo, para un total de casi mil páginas al año. Solamente este año publicamos cerca de setecientas páginas de artículos y más de doscientas cincuenta páginas de revisión de libros.
En términos de calidad, como muchos de ustedes saben, el Journal es un diario completamente referenciado personalmente. Lo que esto quiere decir es que cada contribución seria es revisada anónimamente por uno de los muchos expertos en el campo, y que normalmente, como editor, trabajo en base de las recomendaciones de estos revisores. Pienso que algo que hace este diario JETS particularmente singular es el amplio rango de artículos que publicamos, desde estudios de los Testamentos Antiguo y Nuevo hasta de Teología Sistemática e Historia Eclesiástica, Predicación, Misiones y de otras disciplinas. Producir el Journal es un trabajo en equipo y no estaría completo si no agradeciera a mis editores de revisión, al comité editorial, los que dan su referencia personal, y a nuestro compositor cajista, Eisenbrauns, por su valiosa e indispensable contribución.
Si usted cree en la viabilidad de nuestro Journal, hay muchas cosas que usted puede hacer para incrementar su estatura. Usted puede usar JETS en su investigación y citar artículos relevantes cuando usted escriba. Usted puede enviar su trabajo al Journal y confiarnos la publicación de su mejor investigación. También puede usted hablar bien del Journal a sus colegas, incluso a aquellos que lo consideren ligero o quienes no se sientan a gusto con nuestra aceptación de la inerrancia de la Biblia. Ciertamente estoy muy animado en lo que respecta al Journal y en lo que sea publicar y promover erudición evangélica de primera clase a medida que continúo sirviendo aquí.
Como ustedes saben, este año ha sido mi gozo editar, no solo el Journal, sino que también el volumen aniversario, Quo Vadis, Evangelicalism? Publicado por Crossway. En lo que queda de tiempo juntos, me gustaría resumir para ustedes algunas de las principales contribuciones del libro y concluir con una breve evaluación del futuro de la Sociedad de Teología Evangélica y del Journal como un todo. Espero que esto abra su apetito para leer el volumen completo, tal vez durante las vacaciones de Navidad o antes.
I. INTRODUCCION
¿Quo Vadis, Evangelicalism? ¿Hacia dónde vamos como evangélicos? Con el pasar de una generación de líderes en nuestro movimiento en años recientes, La doctrina evangélica está algo así como en fermento y en transición, y yo creo que estamos en una coyuntura crítica la cual nos presenta tanto retos como oportunidades. El propósito de ¿Quo Vadis, Evangelicalism? Es reunir conferencias presidenciales diseminadas durante los cincuenta años de historia del Journal de manera que las memorias escritas en el pasado sirvan como guías para el futuro. Estoy convencido que ¿Quo Vadis, Evangelicalism? Es una recopilación que puede ayudarnos a tabular nuestro curso en los años que vendrán. Pero no se conformen con mis palabras. Aquí hay algo de lo que algunos líderes evangélicos tienen que decir acerca de este volumen:
Timothy George, decano de Beeson Divinity School y editor en jefe de Christianity Today, dice, “Esta antología de conferencias presidenciales de la ETS muestra como … un estable compromiso a la Palabra de Dios y su mensaje transformador a través del Verbo de Dios, Jesucristo, quien ha guiado a la academia evangélica por el pasado medio siglo. Este libro ha tenido tanto importancia histórica como relevancia contemporánea por los asuntos que los evangélicos enfrentan hoy.”
David Wells, profesor distinguido de Teología Sistemática del seminario Gordon-Conwell, y uno de los conferencistas de las plenarias de este año, escribe, “Este libro nos da un vistazo de los que eruditos evangélicos han hecho en los últimos cincuenta años. Es una historia valiosa. Pero más que eso, muestra justamente cuan difícil es preservar la ortodoxia cristiana, constantemente acosada como lo es por preguntas, retos y perplejidades. Esto llama tanto a la fidelidad como a la sabiduría y estos presidentes han mostrado que ellos tuvieron lo que se necesitaba.”
Y John Woodbridge, profesor investigador de Historia Eclesiástica en Trinity, comenta, “Para aquellos que creen que los cristianos evangélicos son intelectualmente intermitentes cuando proclaman la infalibilidad o inerrancia de las Sagradas Escrituras, este libro debe darles una pausa genuina. Constituye un auténtico tesoro de pensamientos y reflexiones brillantes acerca del significado, importancia y orden bíblico de la doctrina. De hecho, la certeza de la infalibilidad de la Biblia representa la tradición central de las iglesias cristianas…hasta al menos mediados del siglo diecinueve. Los evangélicos de hoy residen principalmente en la mayor tradición cristiana.”
Estas palabras son un tributo para nuestra Sociedad y para muchos de ustedes que le han dado forma a la vida de la ETS de manera significativa en las décadas pasadas. Pienso que podemos estar agradecidos a Dios por todo lo que él ha hecho, y por sus siervos fieles que han defendido la integridad de su Santa Palabra. Este es un verdadero momento para celebrar. A veces estamos tan enfocados en los problemas y las controversias y olvidamos de dar gracias a Dios. Creo que esta noche la providencia nos ha otorgado una dorada oportunidad de reflexionar en los 50 años de publicación del Journal y celebrar el regalo de líderes que Dios ha dado a la Sociedad. Muchos de estos líderes están presentes hoy, y me gustaría pedirles a los presidentes presentes y pasados que se pongan de pie por un momento para poder reconocer su contribución a la vida de nuestra Sociedad.
Además, me gustaría expresar mi apreciación personal a los editores anteriores del Journal. Gracias, Ron, por sus muchos años de fiel servicio como editor y por su bien hecho resumen hace unos momentos de los “años Youngblood.” Y gracias a usted, Alan, por cubrir los años iniciales del Journal, incluyendo a Sam Schultz por su servicio como editor, tan capaz. En lo que queda de tiempo, como mencioné, me gustaría revisar con ustedes las contribuciones de nuestros pasados presidentes que están reseñadas en “Quo Vadis, Evangelicalism?” He servido con varios de ellos en el comité ejecutivo y he venido a conocerles y a apreciar de ellos su liderazgo visionario profundamente en un nivel personal.
II. QUO VADIS, EVANGELICALISM?
Pero antes de hacer esto, permítanme compartir con ustedes por un momento algunos de los bocados interesantes que he descubierto mientras trabajé en ¿Quo Vadis?¿Sabían ustedes, por ejemplo, que muchas conferencias presidenciales nunca fueron publicadas en el Journal y hasta donde yo sé, no están disponibles para nosotros hoy en día? (Y debería agregar que si alguno de ustedes llegase a poseer una de esas conferencias, me encantaría que usted diera un paso al frente luego de esta reunión y me las permita para publicarlas en un futuro cercano.) Estas conferencias presidenciales perdidas son: de Allan MacRae “Challenges of Evangelical Scholarship” (presentada en 1960); R. Laird Harris’s “The Cosmology of the Hebrews” (1961); de Burton Goddard “Evangelical Theological Stewardship” (1964); de Kenneth Kantzer “Blueprint for Evangelical Strategy” (1968); y de Gleason Archer “The Glorious Liberty of the Children of God” (1986).
Intenté localizar estas conferencias, particularmente aquellos tópicos relevantes de la ETS Festschrift, pero desafortunadamente en cada caso no tuve éxito. Con respecto a la de Allan MacRae, contacté a Wayne Sparkman, director del Centro Histórico en San Luis, Missouri, donde se conservan los documentos de MacRae, pero no tuvo éxito alguno en localizar la conferencia presidencial, incluso cuando el Centro había recibido una docena de cajas contentivas de materiales de MacRae y estuvieron clasificándolos.
Contacté además a Burton Goddard, quien me respondió una nota de fecha 28 de febrero de 2007, diciendo, “Lo siento, pero no tengo lo que usted me pide.” (Tengo entendido que Burton ha partido para estar con el Señor)
Dick Kantzer, hijo de Kenneth Kantzer, me informó en un mensaje de fecha 22 de febrero que le ha sido imposible localizar la conferencia de su padre, y me dice que “Es posible que mi padre haya reciclado partes de la charla y literalmente la cortó y engrapó a un número no estimado de otras presentaciones, ya que en esos días él trabajaba constantemente en construir y dar forma a las instituciones evangélicas.”
También me sentí frustrado al no poder incluir una conferencia de una de las más prominentes figuras del movimiento evangélico americano del pasado siglo, F. H. Henry. Henry dio su conferencia presidencial a la ETS sobre el tema de la justificación (en 1969), un tópico muy importante, aunque no es el tema del volumen aniversario de la ETS. Después de revisar, descubrí que Henry dio su conferencia en el banquete de la reunión de fundadores de la Sociedad, entre el 27 y el 28 de diciembre de 1949, en Cincinnati, Ohio, con el título de “Cincuenta años de Teología Americana y la necesidad contemporánea,” lo que llevó a la publicación de la obra de Henry “Fifty Years of Protestant Theology” “Cincuenta años de teología protestante” el año siguiente, un volumen que vale la pena leer. Sin embargo, no fui capaz de localizar la conferencia que Henry presentó en aquel banquete.
Finalmente, Roger Nicole me dijo en dos piezas de correspondencia escrita que su conferencia presidencial fue dada en 1956, el año previo a la primera publicación de su Bulletin of the Evangelical Theological Society. Roger me escribió que presentó su conferencia ante cerca de ochenta personas en el Seminario Teológico de Westminster. Su conferencia se tituló algo así como “Progress and Prospects in the ETS” Progreso y Prospectos en la ETS. Me escribió que, “Habiendo movido mi biblioteca dos veces desde 1956, ya no tengo el texto de esta conferencia.”
Luego de reconocer que estas pocas instancias donde he llegado al final sin resultado positivo alguno, permítanme compartir algunas breves palabras de apreciación a cada uno de los presidentes de la ETS cuya conferencia ha sido incluida en el volumen de Quo Vadis, Evangelicalism? No tuve el privilegio de conocer personalmente a Ned Stonehouse, Warren Young, ni a Gordon Clark, quienes presentaron las tres primeras conferencias que están en el libro, pero tengo la mayor apreciación por la contribución de estos hombres en colocar la fundación para nuestra Sociedad en sus años iniciales (1957 a 1970).
La primera conferencia por Ned Stonehouse llevó el título de “The Infallibility of Scripture and Evangelical Progress” es decir, “La infalibilidad de las Escrituras y el Progreso Evangélico” (1957). En su conferencia, Stonehouse combina su agudo intelecto con su firme compromiso a la inerrancia bíblica. En esencia, Stonehouse argumenta que, al contrario de lo que algunos alegan, en lugar de ser un impedimento al verdadero progreso evangélico, creer en la inerrancia de las Escrituras es un requisito indispensable para progresar. Logra, además, darle un giro al punto de vista de sus oponentes que argumentaban que la creencia en la inerrancia de las Escrituras presentaba un impedimento para la investigación de mentalidad abierta a la investigación de las Escrituras. Por el contrario, Stonehouse creía que el compromiso evangélico con la inspiración y la infalibilidad de las Escrituras prueba que una fuerza liberadora y energizadora por medio de la cual nosotros “nos apoyamos con todas nuestras fuerzas en la Palabra de Dios a fin de que todos nuestros pensamientos y maneras vengan a estar bajo su control.” Creo que Stonehouse estaba en lo cierto y que él y otros como él nos dejaron una fundación importante sobre la cual construir una casa responsable de erudición evangélica fiel.
En su segunda conferencia incluida en Quo Vadis, Evangelicalism? Warren Young habló acerca de “Adónde Evangélicos?” o “Whither Evangelicalism?” (1958). Young creía que la ETS y el movimiento evangélico en mayor escala progresarían si sus teologías, arraigadas a “la inmutable Verdad de Dios revelada en Jesucristo y registradas en la inmutable Biblia,” fueran para explorar creativamente maneras de dirigirse al mundo que constantemente cambia a nuestro alrededor. Esta es una forma muy apropiada de hablar del reto que continua delante de nosotros. Young, en forma algo profética, pedía con urgencia que siempre hubiese espacio para este tipo de exploración creativa en la ETS, o el progreso sería sofocado con toda seguridad. Como una posdata, debo añadir que Roger Nicole me informa que “Warren Young renunció a la ETS muy poco tiempo después de que durante su presidencia, desarrollaron dudas con respecto a la viabilidad de creer en la inerrancia de los manuscritos que no tenemos,” una respuesta ilegítima a una preocupación legítima.
Llegamos a la tercera conferencia, la de Gordon Clark llamada “La Sociedad Teológica Evangélica de mañana.” Lo que aprecio de esta conferencia es, al igual que la de Stonehouse, el compromiso inquebrantable de Clark a una visión elevada y la inerrancia de las Escrituras en conjunto con un intelecto muy agudo. En su conferencia, por ejemplo, incluye una refutación extendida de uno de los miembros de la ETS que renunció a su membresía diciendo que era “espiritualmente innecesaria e intelectualmente imposible aceptar la última cláusula de la base doctrinal de la Sociedad” acerca de la inerrancia de las Escrituras. Aún así, Clark reconoció a esta persona por su integridad, diciendo que era mejor para él que renunciara honestamente a que permaneciera en forma deshonesta, y esto, creo yo, continúa siendo verdad hoy.
Esto me lleva, brevemente, al siguiente, segundo, período presentado en el volumen, el cual ustedes podrán llamar “El Movimiento hacia la madurez” y el cual incluye las décadas entre 1971 y 1999. El siguiente presidente de la ETS de cuya conferencia se incluye en este volumen, y uno a quien muchos de nosotros conocemos muy bien, es Stan Gundry (su charla llevó el título “Teología evangélica: ¿Hacia dónde deberíamos ir?”). Una de las muchas cosas que aprecio acerca de Stan es que no teme confrontar lo que puede ser complejidades incómodas en la forma como tratamos con las Escrituras y la fe cristiana. Como digo en el prefacio del libro, Stan ejemplifica “el tipo de auto evaluación honesta y apertura a la evidencia” que él llama “lidiar con asuntos espinosos que desafían soluciones simplistas.” Stan también está convencido de la importancia de la hermenéutica y las misiones globales, algo que muchos de nosotros de la misma manera firmemente creemos que son asuntos vitales para nosotros como evangélicos en nuestra práctica y perseverancia.
La siguiente conferencia en el libro es por Alan Johnson, a quien ustedes ya han oído hablar hace unos pocos minutos. Como muchos de ustedes recordarán, Alan presentó su conferencia acerca del tema “El método histórico crítico: oro egipcio o precipicio pagano?” La pregunta a la que Alan intentó abordar fue, y todavía es, ¿Están las herramientas utilizadas por los practicantes del método histórico crítico manchadas sin esperanza por presuposiciones contra súper naturalistas de manera de volverlas inútiles a los inerrantistas o pueden ellas ser transformadas en las manos de eruditos que creen en la Biblia para servir como medios útiles de estudio para varios aspectos de las Escrituras? Johnson responde con cautela afirmativamente y de nuevo, yo tiendo a estar de acuerdo. Aprecio la lógica de Alan y su juicio balanceado, especialmente en las áreas de ética, hermenéutica y estudios del Nuevo Testamento. Estoy particularmente agradecido por su apoyo a la sabiduría hermenéutica que busca evitar tanto un acomodo indiscernible a los métodos críticos y al retiro reaccionario dentro del fideísmo y el pensamiento deductivo.
Moisés Silva, en la próxima conferencia titulada “¿Pueden dos caminar juntos a menos que estén de acuerdo?” invirtió mucho de su tiempo urgiéndole a los evangélicos a prestarle cuidadosa atención a la crítica de James Barr de lo que él llamó “fundamentalistas” en su libro Fundamentalism, aunque él objetara fuertemente la descripción parcial del “fundamentalismo.” En esto, creo yo, que Moisés ejemplifica la virtud de estar dispuesto a los puntos legítimos de criticismo incluso por aquellos quienes de muchas maneras están prejuiciados y si no ignoran quienes son los evangélicos. Esta es una verdadera señal de sabiduría, porque sería muy fácil descalificar a alguien como Barr como si se tratara de un intruso o un desinformado (o algo peor), pero Silva no hizo eso. Pienso que esta es una cualidad muy importante para nosotros como evangélicos: escuchar críticas cuando haya lugar para legítimas por parte de aquellos fuera de nuestro movimiento.
La primera conferencia escogida bajo la tercera y última firma, “Reflexiones recientes,” obtenida de los años 2000 hasta el 2007, es de Darrell Bock. Darrell presentó en 2001, una de las conferencias de mayor rango en años recientes (así como una de las más largas, me permito añadir) acerca del presente y futuro de la doctrina de los evangélicos. Dijo que, como la ETS, deberíamos ser una “Sociedad con un propósito” (con un saludo de cabeza hacia Rick Warren; como muchos de nosotros sabemos, Darrell ha estado tratando de aterrizar un libro de gran venta como “La vida con propósito” The Purpose-Driven Life, desde hace mucho tiempo, pero supongo que “La ETS con propósito” no se vendió de tal manera como The Purpose-Driven Life). Bock dice que este propósito que lo engloba todo, apropiadamente concebido, es el mandato misionero a la iglesia, y en creer esto, como veremos, Darrell no está en ninguna forma solo. Lo que más aprecio acerca de Darrell, y lo que creo con lo que él contribuye al movimiento evangélico a mayor escala y a nuestra Sociedad en particular, es la virtud de concentrarse en las especialidades. Es encomiable como busca una visión de los eventos y crisis actuales dentro de un mayor contexto de la historia de la doctrina evangélica y dentro de un marco de referencia del mandato misionero a la iglesia. Esto ha servido especialmente bien al tratar con la más reciente controversia en nuestra Sociedad con respecto al Teísmo abierto.
Otra lumbrera resplandeciente en nuestra Sociedad es Millard Erickson. Millard presentó una conferencia presidencial extremadamente útil titulada “Erudición Teológica Evangélica en el siglo veintiuno” en el año 2002. Con su humildad característica, se refirió a esta como a su conferencia del tipo “Yo tengo una esperanza.” En una manera tranquila pero penetrante, esta es ciertamente una conferencia conmovedora, y les invito a leer y releerla en el volumen aniversario en la cual está incluida. A mi punto de vista, la conferencia de Millard es una de esas clásicas instantáneas, valiosa para todos nosotros quienes aspiramos confeccionar mejores argumentos y quienes pretendamos enseñar a nuestros estudiantes a hacer lo mismo.
La conferencia final incluida en este volumen es por Craig Blaising, y es una verdadera y acertada conclusión para este volumen, al titularse así “Fidelidad: Una prescripción para la Teología” (presentada hace dos años, en noviembre de 2005). Al igual que Block, las raíces de la misión de la ETS y la erudición evangélica de Blaising, correctamente comprendidas, en la orden misionera de la iglesia. Esto parece reflejar un consenso creciente en muchos círculos. Aquí la madurez de juicio de Craig, y especialmente su nivel de liderazgo, es evidente cuando él analiza críticamente libros tales como Lost Christianities de Bart Ehrman. Gracias, Craig, y gracias a todos, por sus contribuciones vitales a la ETS.
III. CONCLUSION
Concluyo, así como reflexioné en la Festschrift de la ETS, dedicada a esta Sociedad y a su Journal, creo que “Quo Vadis, Evangelicalism?” lleva el testimonio de la madurez del movimiento evangélico durante el pasado medio siglo. En los años iniciales de nuestra Sociedad, la afirmación común de la inerrancia de la Biblia proveyó la base de la exploración por parte de la erudición, y mientras en años subsecuentes una variedad de aspectos vinieron a primera plana y fueron debatidos vigorosamente, la inerrancia nunca ha sido apartada de su lugar de piedra angular crítica en la cual la Sociedad se estableció.Recientemente un escritor buscó argumentar que apoyar la inerrancia de la Biblia basados en la veracidad de Dios es falso y excesivamente deductivo en su razonamiento y lógica. Por el contrario, deberíamos buscar la manera en la cual el canon hubiese sido determinado por la iglesia en los primeros siglos. Como erudito bíblico, pienso que puedo ver de donde viene y con cuales intenciones viene este escritor, pero a la vez me pregunto si la propuesta es excesivamente disyuntiva. Si las Escrituras son la Palabra de Dios, y si Dios es veraz (lo cual él ciertamente lo es), ¿por qué sería ilegítimo sostener que, como la Palabra de Dios, y sobre la base de la fidelidad de Dios, las Escrituras son “por lo tanto” completa e infaliblemente la verdad? Para estar seguros, la inerrancia no se debe interpretar tan ajustada a la doctrina de manera que se domestique y se estreche para servir los intereses sesgados de aquellos quienes enérgicamente argumentan a favor de metodologías particulares o doctrinas distintivas de agrupaciones cristianas. Pero yo creo que después de cincuenta años de existencia de nuestra Sociedad, la sabiduría de nuestros fundadores ha sido amplia en demostrar y vindicar, y será difícil de mejorar en los años que siguen.En este proceso de maduración de la Sociedad de más de medio siglo, el Journal of the Evangelical Theological Society ha tenido un papel vital como órgano publicador de la Sociedad, ayudando a cumplir su propósito “fomentar erudición bíblica conservadora al proveer un medio para el intercambio de expresiones orales y escritas del pensamiento y la investigación en el campo general de las disciplinas teológicas centradas en las Escrituras.” Los sistemas de presentación han cambiado, y continuarán cambiando, pero la contribución hecha por el Journal continuará, gracias a las excelentes contribuciones de muchos de ustedes. Gracias de nuevo por una noche maravillosa de celebración de nuestra Sociedad y del Journal. Permítanme concluir en oración.
Señor Jesucristo, gracias por todo lo que has hecho por nosotros, tanto en revelarte a ti mismo a nosotros como en redimirnos de nuestros pecados y llamarnos a tu servicio. Estamos conscientes, Señor Jesús, de tu oración final antes de la crucifixión, y quisiera retomar una parte de esta oración específicamente por este grupo especial de personas, mis hermanos y hermanas aquí en la ETS, pidiéndote que lo que oraste por tus discípulos se vuelva una creciente realidad entre nosotros. Esto fue lo que rogaste y esto es lo que ruego hoy:
“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.” Juan 17:20-23
Yo ruego, Señor Jesús, que seamos uno en perfecta unidad, así como el Padre y tú son uno solo, para que así el mundo sepa y crea que el Padre te envió a ti y que tú les amaste a ellos así como el Padre te amó a ti. Y esto oro en el precioso y santo nombre de Jesús, y para su gloria. Amén.